EL DICTAMEN MÉDICO-LABORAL EN EL PROCESO DE INCAPACIDAD LABORAL POR FIBROMIALGIA Y/O SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA(I).

Este artículo ha sido redactado a petición de Asociación Cordobesa de Pacientes con Fibromilagia (ACOFI) y su Presidenta Encarna.

Consciente de la importancia de este tema tiene para muchos de los asociados de ACOFI y otras muchas asociaciones de pacientes integradas en la Liga Reumatológica Andaluza (LIRA), he realizado una exposición lo más práctica y sinóptica posible, sobre el “modo” y en la “forma” que debe redactarse un Dictamen Médico-Laboral en los pacientes afectados de fibromialgia y/o fatiga crónica. Este artículo aunque inicialmente dirigido a pacientes, resulta igualmente instructivo para el médico que quiera introducirse en la valoración del daño corporal de pacientes con estas patologías. Con ello pretendo: 1. Que los pacientes tengan un mayor conocimiento de los informes y dictámenes que deben aportar en los Juzgados de lo Social, al objeto de que tengan unas mayores posibilidades de éxito en su proceso de incapacidad laboral permanente. Con este artículo podrán hacer un chequeo sobre la calidad del informe que se ha elaborado. 2. Que los médicos que se dediquen o vayan a realizar en algún momento un dictamen médico-laboral conozcan las bases por las que se deben guiar en la elaboración de los mismos, las cualidades de las que deben proveerse y de cómo llevar a cabo la prueba pericial.

Es mi deseo que este sinóptico acercamiento a los dictámenes periciales de los procesos laborales cumpla su objetivo: clarificar cual es su aplicación práctica, y la de propiciar la reflexión de la importancia que tiene el Dictamen Médico laboral, no solo por su trascendencia económica -dados los presupuestos económicos que generan las incapacidades-, sino por su función moral y de reposición de los derechos de los pacientes afectos por enfermedades que repercuten en la capacidad ganancial para su trabajo.

Introducción

A lo largo de la Historia de la Medicina se ha pasado sucesivamente del sentimiento al razonamiento, y de la razón a la experimentación. Con la experimentación se obtuvieron los conocimientos necesarios para clasificar las enfermedades en infamatorias, funcionales, infecciosas, degenerativas, etc. Resulta asombrosa la ingente cantidad de conocimientos científicos que poseemos en el momento actual, la extraordinaria tecnología con pruebas biológicas y de imagen, y el dominio terapéutico de la mayoría de los procesos médicos, incluidos los de más alta mortalidad.

Sin embargo, resulta necesario entender que el proceso de salud y enfermedad no es explicable a nivel exclusivamente biológico o químico, ya que no descubriríamos al ser humano enfermo, y de esta forma, el médico solo sabría de enfermedades y no de enfermos o pacientes. La naturaleza de la salud y la enfermedad debe entenderse con una actitud y una disposición más trascendente por parte del médico que atiende a su paciente. Si la moderna Medicina no absorbe el modelo biopsicosocial de enfermar, en la medida y proporción de unas y otras enfermedades, cada vez existirán más pacientes incomprendidos que reclamen el reconocimiento de sus dolencias y un remedio eficaz de las mismas.

Entre las victimas de Medicina Actual están los pacientes con fibromialgia y/o Fatiga crónica que se caracterizan por no tener una causa específica y una ausencia de pruebas analíticas y de imagen que confirmen la presencia de su dolor y fatiga. Su tragedia, al margen del sufrimiento que le provocan sus síntomas, es su falta de credibilidad por las personas que le rodean y por si fuera poco, por parte de muchos médicos que les atienden. Por ello, para entender a estos pacientes es necesario tener una disposición más trascendente de lo que supone ser médico, de la relación médico-paciente y de los modos de enfermar.

La meta del conocimiento médico en algunos casos no debería ser diagnosticar tal o cual enfermedad en su paciente, sino entender la verdad de su vida humana y del ambiente psicosocial que le rodea, y de esta manera entender mejor porque ha enfermado. En efecto, cualquier médico que se aproxime de forma sensible a la realidad de los pacientes con fibromialgia y fatiga crónica podrá comprobar que en mayor o menor medida todos padecen de estrés crónico y son incapaces de afrontarlo con unas mínimas garantías que le permitan resolver sus problemas, se encuentran al límite. Son el dolor, el cansancio, las dificultades del sueño, las alteraciones de la memoria, etc. la expresión físico-psíquica de este estrés ambiental.

¿Quién debe ser el Perito-Médico?

Se denomina Perito médico en terminología procesal a aquella persona especialmente cualificada por sus conocimientos en Medicina, que pone al servicio del Juez su pericia e instrucción, al objeto de que éste pueda apreciar el daño estructural, y las limitaciones que le provocan al paciente en materia laboral, civil o penal. De esta forma el perito-médico intentara ilustrar de forma objetiva sobre el hecho enjuiciado y proveer al magistrado de los elementos que le permitan impartir justicia.

En este sentido, es el médico quién tiene los conocimientos técnicos que pueden determinar si la incapacidad es causa de una enfermedad común o accidente laboral. Quién podrá determinar si una nueva baja laboral temporal es derivada de una enfermedad común o un accidente, y si la incapacidad es debida a un nuevo cuadro patológico o a una recidiva o recaída de una enfermedad anterior.

El paciente a través de su abogado puede proponer la Intervención en el Juicio de un Perito Médico que permita acreditar la veracidad de los hechos en que se fundamenta la reclamación en la valoración del Dictamen emitido por el Médico Evaluador del Instituto Nacional de la Seguridad Social.

El Perito médico debe estar en posesión del Título Oficial de la Especialidad que corresponda a la materia que se ha de valorar en el Dictamen, en el caso de los pacientes con fibromialgia o síndrome de fatiga crónica, según mí entender, el Médico no solo debe estar en posesión del Título de Licenciado en Medicina y Cirugía, sino del título de Reumatólogo, ya que las enfermedades de las que pretende dar cuentas son reumáticas, y por tanto el reumatólogo el especialista mejor cualificado para defenderlas.

Esta titulación podra acreditar con mayores garantías sobre la existencia y la realidad de la enfermedad, pues es el Reumatólogo quién por su formación resultará más creíble a la hora de demostrar que el padecimiento del paciente aunque pueda resultar difícil de demostrar, no es inventado o se encuentra en la cabeza del paciente, previniendo desproteger a quién efectivamente sufre de dolor, cansancio, alteraciones del sueño, rigidez y otros síntomas de difícil demostración.

Por ello, resulta aconsejable que inicialmente el Médico-Perito informe al Tribunal sobre su cualificación y el grado de especialización que posee, bien a iniciativa propia o a través de su abogado, ya que en el caso de no ser especialista, será el abogado del Instituto Nacional de la Seguridad Social, quién pondrá en tela de juicio, la idoneidad profesional de la prueba pericial practicada y del informe emitido para calificar y valorar dicha enfermedad. Esta especificación resulta trascendente en relación con la valoración del Juez le dará a la prueba pericial, es decir, que el Perito tenga un conocimiento profundo, fundado y objetivo del cuadro patológico.

Dr. Antonio Ponce Vargas. Reumatólogo. Doctor en Medicina. Presidente de la Liga Reumatológica Andaluza (LIRA).

http://www.doctorponce.com

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