FIBROMIALGIA, SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA Y SENSIBILIDAD QUÍMICA MULTIPLE, IMPACTO EN LA FAMILIA. EL APEGO COMO SOLUCIÓN.

apoyoLa aparición de trastornos como la fatiga crónica, la fibromialgia o la sensibilidad química múltiple en alguno de los miembros de una familia modifica, indiscutiblemente, las circunstancias que rodean a la relación normal que existe entre ellos, y, en algunas ocasiones, las transformaciones que se producen pueden ser tan graves, que es posible que esa relación evolucione lentamente hacia un deterioro irreversible. La condición de cronicidad puede crear situaciones de estrés crónico que no sólo impactan en el funcionamiento del núcleo familiar, sino en la evolución de la misma enfermedad.

La eclosión de la enfermedad en la familia genera una serie de cambios en la manera en que conviven y funcionan sus miembros. A medida que el proceso va avanzando, comienzan a generarse una serie de respuestas adaptativas, que pueden ser funcionales o disfuncionales, y que conducen a la ausencia de estrés o a la cronicidad del mismo.

Además del procesamiento de la enfermedad por la familia y del tipo de respuesta que esto genere, existen otros factores que intervienen en el mayor o menor impacto de la enfermedad en el núcleo familiar, como son:

  • Etapa del ciclo vital. Debe investigarse el momento del ciclo vital en el que se encuentra la familia. Tener en cuenta este factor es importante para determinar los recursos que necesitará.
  • Flexibilidad o rigidez de roles familiares. Se puede esperar que las familias con mayor rigidez presenten mayores dificultades para responder a la enfermedad puesto que resultará más difícil adaptarse a las nuevas demandas. Lo que ayuda en estos momentos es la flexibilización de los roles para tener diferentes recursos.
  • Cultura familiar. El conjunto de valores, costumbres y creencias que comparten los miembros interviene positiva o negativamente en la evolución de la enfermedad.
  • Nivel socioeconómico.

Los principales problemas que pueden presentarse en el seno de una familia son:

  • Aislamiento y abandono de la familia.
  • Conflicto de roles.
  • Conflicto de pareja.
  • Problemas económicos.
  • Síndrome del cuidador.
  • Ambivalencia afectiva.

Para prevenir los problemas y mejorar la respuesta de la familia ante la enfermedad, debemos crear y fortalecer la vinculación afectiva entre los miembros de la familia a partir de los elementos clave que forjan una respuesta adaptativa ante la enfermedad: la apertura de sus miembros, la sintonía afectiva entre ellos y su capacidad de reacción emocional.

Las relaciones familiares deben ser asumidas como vinculaciones afectivas, y, entendidas así, se deben crear las respuestas más acertadas. Cientos de estudios demuestran, con diáfana claridad, que no somos meros animales sociales, sino que necesitamos un tipo especial de vínculo con los demás e ignorar esta realidad sólo puede perjudicarnos en estas circunstancias. Vincularse a los demás miembros de la familia beneficia la calidad de vida de esa familia. Esos estudios corroboran, asimismo, que las relaciones positivas y afectuosas ayudan a superar mejor los problemas de la vida y que las personas que tenemos cerca, son los reguladores
ocultos de los procesos corporales y de las vidas emocionales.

La necesidad de vinculación afectiva viene programada en nuestros genes. Es tan básica para la vida, la salud y la felicidad como la comida, el abrigo o el sexo. Para gozar de bienestar mental y físico -para sobrevivir- necesitamos relaciones de apego adecuadas.

La teoría del apego nos enseña que las personas cercanas son nuestro refugio en la vida. La base de unas buenas relaciones familiares son tres:

  • Accesibilidad: implica estar disponible, incluso cuando se tienen dudas o se está inseguro. Al hacerlo, puedes evitar la desconexión y sintonizar con las señales de petición de ayuda que manda algún miembro de la familia.
  • Reactividad afectiva: significa sintonizar con la familia y demostrarle que sus emociones, sobre todo, la necesidad de seguridad, te importan. Implica aceptar y dar prioridad a las señales emotivas que el otro envía y responder con muestras de protección y consuelo cuando el otro lo necesita.
  • Compromiso: el compromiso afectivo implica un tipo especial de atención destinada únicamente a la familia que incluye el estar más presente emocionalmente en la vida de la familia.

Ponencia de D. Luis Francisco Navío Serrano.Licenciado en Psicología por la Universidad de Granada. Director Clínico en Clínica Elpis de Granada. Experto en EMDR y Mindfulness.Encuentro “RETOS DE LA CIENCIA II”. Noviembre de 2012. http://www.afinsyfacro.es

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