No sufras en silencio: Todo lo referente al dolor (I)

sufrimiento1.Introducción

Este folleto ha sido redactado para informarle y ayudarle a comprender el origen del dolor crónico y para ofrecerle el mejor consejo para su tratamiento. No es Vd. la única persona que sufre dolor crónico; todos sufrimos dolor en algunas ocasiones, pero hay muchas personas que sufren dolor durante un largo periodo de tiempo con poco o ningún alivio.

Durante la última década ha habido muchos avances en el campo de la medicina, pero desafortunadamente todavía no existen “curas” para muchos tipos de dolor. A pesar de ello, actualmente disponemos de diferentes tratamientos que pueden ofrecer un alivio parcial (y en algunos casos alivio completo), y ciertos tratamientos que sólo pueden ofrecerle los profesionales de la salud que poseen conocimientos específicos para el tratamiento del dolor crónico.

El dolor es una experiencia individual compleja que incluye aspectos sensoriales, emocionales y sociales. Es importante comprender que un mismo dolor no será experimentado de igual forma por distintas personas. Esto es porque los mensajes que el dolor envía a nuestro cerebro son interpretados de forma diferente por las distintas personas, y porque nuestra experiencia individual en la vida diseña la forma en que experimentamos y expresamos nuestro dolor.

Con esta breve guía informativa pretendemos servir de ayuda para que pueda comprender la naturaleza de su dolor, y esperamos que pueda ayudarle a buscar la mejor forma de aliviarlo.

Beatrice Sofaer, Ph.D., RN
David Niv, M.D. Presidente EFIC 1999-2002
Marshall Devor, Ph.D., Comité EFIC de Publicaciones 1999-2002

2.¿Por qué tengo dolor?

Esta suele ser una de las preguntas mas frecuentes entre las personas que sufren dolor, y no es fácil de responder. Sabemos que el dolor suele ser una advertencia de nuestro cuerpo avisándonos de que algo no funciona correctamente. En ocasiones, nuestro propio sistema de alarma falla y emite un aviso innecesario, porque la alarma del dolor puede ser emitida incluso cuando no existen enfermedades o lesiones.

El dolor puede actuar como un amigo o un enemigo. La causa más común del dolor es cuando actúa como señal de alarma por detectar una lesión en sus tejidos o una enfermedad en nuestro cuerpo. En general la intensidad del dolor se condiciona con el nivel y severidad de la enfermedad. Si el dolor se puede aliviar mediante los analgésicos habituales, seguro que desaparecerá en cuestión de horas o días. Si el dolor es agudo y anormalmente severo, es aconsejable buscar ayuda médica cuanto antes. Algunas personas sufren dolores recurrentes, como dolores de cabeza o menstruales, y los que habitualmente los padecen los reconocen como “no amenantes”, aunque suelen ser muy desagradables. Cuando la alarma del dolor se dispara y no se puede identificar el motivo, piense que el dolor está haciendo su trabajo, …. tomeló en serio.

Las lesiones superficiales pueden inflamarse o infectarse, y esto tiende a prolongar el dolor mientras que las lesiones internas, como una torcedura de tobillo, tienden a durar días o semanas. Los tratamientos habituales, como los analgésicos o antinflamatorios, suelen ser seguros y efectivos contra estos dolores pero si se toman a largo plazo, estas medicaciones pueden producir efectos secundarios importantes, como problemas gastrointestinales. Existen alternativas más seguras, y por ello debería consultar a su médico.

El principal problema lo encontramos en los dolores que deberían desaparecer pero no lo hacen. No existe un tiempo específico tras el cual un dolor agudo se convierte en crónico; esto depende de la forma individual de cada dolor y persona. Por regla general, si el dolor ha durado mucho más de lo que se esperaba cuando comenzó, puede convertirse en un dolor crónico.

En ocasiones, el dolor crónico es consecuencia de un cambio o enfermedad persistente en los tejidos, como por ejemplo la artritis, pero otras veces es consecuencia de una alteración o cambio en el propio sistema de alarma. Esto puede suceder, por ejemplo, si ha habido una lesión en los nervios; es como una línea telefónica con interferencias. Algunos casos son consecuencia de dolor nervioso, como la diabetes o herpes. La cirugía de la mama o en la zona del tórax, o la amputación de alguna extremidad, puede dejarle un dolor parecido a una sensación de quemazón persistente o descargas eléctricas.

El nivel de dolor que pueden sufrir las personas teniendo la misma enfermedad o lesiones similares, puede variar mucho. Algunos pueden sufrir enormemente, mientras que otros ni siquiera sienten el dolor. Una situación muy dolorosa, aunque bastante usual, es cuando una lesión aparentemente menor, como un simple corte con papel, desemboca en un dolor persistente, aunque no existen pruebas para saber el por qué esto sucede. Algunas personas parecen mas predispuestas al dolor, mientras que otras parecen ser inmunes. Estas diferencias pueden ser reflejo de la educación o cultura de cada persona. Sin embargo, existen cada vez mas pruebas de que la respuesta al dolor tiene mucho que ver con nuestros genes, y nosotros, por supuesto, no tenemos control sobre ellos.

3. Existe algo más en el dolor crónico que la simple molestia

Tener dolor de vez en cuando ya es bastante malo de por sí, pero vivir con dolor durante largo tiempo hace que la situación empeore. El dolor suele limitar la habilidad para trabajar, disfrutar y para cuidar de uno mismo. Muchas personas con dolor crónico quedan incapacitadas para trabajar, añadiendo así la pérdida del nivel económico al problema. Si el tiempo pasa y no se mejora, las personas tienden a hacerse introvertidas y deprimirse, lo cual sólo aumenta la soledad y el aislamiento social. Conforme el dolor aumenta, muchas personas suelen abandonar su lucha, admitiendo que la enfermedad les ha ganado y consiguiendo entnces que la enfermedad se convierta en un problema que involucra tanto al que sufre como a los que le rodean.

4.El dolor crónico merece una atención especial como enfermedad con derechos propios

Es bastante lógico asumir el hecho de que si tratamos la enfermedad que fue el origen de las molestias, el dolor desaparecerá. Normalmente la cirugía suele reparar las lesiones y como consecuencia, el dolor, pero ¿qué pasa si no lo hace?. ¿Y qué pasa con los casos en los que nada puede hacerse para solucionar el problema que causó el dolor, o donde no puede encontrarse ningún problema o enfermedad como origen del dolor?. En esta situación tan frecuente, tratar y eliminar el dolor son los objetivos principales, pero si no es posible solucionar estos aspectos, siempre quedan alternativas para mejorar la calidad de vida de la persona que sufre dolor.

Algunos de los casos en los que no puede hacerse demasiado, son los siguientes:

Cefaleas y migrañas
Una vez hechos todos los exámenes y análisis para excluir una enfermedad cerebral grave, lo único que queda por hacer es tratar el dolor.

Dolor de espalda asociado con el paso de la edad
En estos casos, la cirugía no es demasiado recomendable, por lo que el único remedio es tratar el dolor

Dolor artrítico
Cuando las articulaciones ya están dañadas, no suelen tener cura. Es entonces cuando el control del dolor se convierte en el principal objetivo del tratamiento.

Dolor tras una lesión traumática
Golpes, fracturas óseas, nervios desgarrados, torceduras musculares o un dolor persistente tras una operación… la causa del dolor puede estar clara, pero la única ayuda real es el alivio del dolor.

Existe un gran número de enfermedades específicas que a menudo están asociadas con el dolor, por ejemplo: diabetes, problemas en los vasos sanguíneos, herpes y la mayoría de tipos de cáncer. Cada vez es más evidente que dos enfermedades suceden al mismo tiempo: la enfermedad original y la enfermedad del propio dolor crónico. En muchas ocasiones el tratamiento puede hacer que la enfermedad original quede controlada, o que incluso desaparezca por completo, mientras que la enfermedad del dolor crónico sea cada vez mas persistente; otras veces, ambas enfermedades persisten durante meses o años. Es un error pensar que si la enfermedad original no puede ser curada, tampoco puede serlo el dolor. El tratamiento de la enfermedad del dolor crónico requiere la actuación de un especialista con experiencia en este campo, de la misma forma que es fundamental unos conocimientos específicos para el tratamiento de la enfermedad original.

5.¿Dónde puedo conseguir ayuda y consejos?

En el caso de que el dolor no mejore o persista a pesar de la medicación para el tratamiento del dolor, debería pedir consejo a su médico de atención primaria, quien puede recetarle otro tratamiento para el alivio del dolor. Si el dolor continua, y se considera necesario un diagnóstico del origen de su dolor, su médico le remitirá al especialista que cnosidere más idóneo. Si tras un diagnóstico y tratamento por su especialista, el dolor persiste mas de 4 semanas y no responde a los tratamientos aplicados, puede remitirle a un especialista del dolor o a una unidad de tratamiento del dolor. Las unidades del dolor han sido establecidas en los últimos años para atender las necesidades de las personas que sufren dolor crónico. En estas unidades, los pacientes son tratados por profesionales de la salud expertos en problemas de dolor crónico severo.

Algunas unidades del dolor ofrecen tratamiento integral por un equipo de profesionales como anestesiólogos, enfermeras y/o psicólogos, además de otros médicos especialistas según se requiera. Estos equipos multidisciplinares se han desarrollado gracias al mayor reconocimiento del dolor crónico como causante de efectos negativos en la vida del paciente. En estos casos, el camino más efectivo suele ser la combinación de tratamientos. El dolor crónico es tan complejo que conlleva problemas físicos y psicológicos. De acuerdo al nivel de recursos de que disponga la unidad de tratamiento del dolor, podrá asumir todas las necesidades que conlleva su tratamiento o podrá remitirle a otro especialista para que le ayude con su caso.

Algunas unidades del dolor ofrecen programas de ayuda para poder volver a la vida normal, ayudando así a vivir de forma activa, incluso si no existe una forma inmediata de resolver el dolor

http://fibromialgia-noticias.blogspot.com.es/

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2 comentarios el “No sufras en silencio: Todo lo referente al dolor (I)

  1. Si señores, sí, así es la fibromialgia, muy dura de llevar, pero que yo no estoy dispuesta a que me lleve ella a mí.
    Ayer tuve un brote brutal, llevaba unos dias bastante bien, pero ayer noche no dormí, me dolía todo el cuerpo, me levanté, pasee, me desesperé y finalmente me tumbé en el sofá desesperada, porque es que no es solo eso, es que no se para en la cama con esos dolores y no dejas dormir a tu pareja, y finalmete me dormí en el sofá hasta que amanecí por la mañana en que me tuve que ir a la cama donde he estado todo el día sin poder parar, parece que por la tarde he estado mejor.
    Y así ya de por vida, me dirán a mi las personas que no creen todavía en ella, yo les daba la mitad de dolores para siempre y tendríamos que ver si es simulada o es real y auténtica. y si no es para llegar a una depresión o qué.

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