FIBROMIALGIA: De la dificultad de demostrar lo obvio

obviedades-L-v0OnxFSiempre lo fue, siempre fue difícil demostrar lo obvio. Paradigmas con pretensiones de inmortalidad, hipótesis que quieren ser tesis o simplemente prejuicios, han impedido que la obviedad desterrara a lo establecido. Y sin embargo se mueve…No hay más que mirar por el telescopio para ver a los planetas girar, pero lo que cuesta es que quien tiene que mirar mire. Muchos años ha costado que esa mujer a la que le dolía hasta el alma, no fuera catalogada como histérica, cuando no de simuladora, y aceptada como enferma, como paciente. Pero no estamos hablando solo del pasado, hoy en día la fibromialgia tiene que ser demostrada con mayor rigor que otras dolencias: aún no tiene un cómodo asiento en el lugar de la ciencia, la mayor parte de las veces es juzgada como una somatización o como expresión orgánica de la distimia (17).

El camino que tienen que recorrer, insistimos, aún hoy en día, la fibromialgia (FM) y las personas que la padecen –mujeres de mediana edad en su mayoría (63)- es largo y difícil. Primero para ser diagnosticadas, después para conseguir entender lo que les pasa, finalmente para disponer de una terapéutica que les consuele o para obtener el reconocimiento jurisdiccional de su dolencia.

La demora en el diagnóstico es la primera de las dificultades, por cuanto muchos médicos no aceptan ni el término ni la enfermedad como tales, sosteniendo que no es sino una agrupación de síntomas frecuentes en la población general, a la que se ha etiquetado por razones no científicas, pero sin responder a una entidad clínica definida.

Sin explicación para su dolor, la paciente puede suponer que su padecimiento es de máxima gravedad y peregrina para recibir tranquilidad o consejos que no llegan, consumiendo recursos sanitarios de mínima eficiencia. El dolor, sin embargo, persiste afectando a toda la persona y a su entorno a quienes deteriora, de tal modo que en el cuadro crónico establecido es difícil separar las alteraciones psicológicas propias del cuadro de las producidas por el deterioro (52).

La calidad de vida de estas pacientes se afecta al no disponer de un tratamiento en el Sistema y acuden a medicinas alternativas a su costa lo que aumenta su deterioro económico.

La dificultad llega al máximo al situar el problema en el ámbito médico legal: después de laboriosas gestiones para conseguir la baja por enfermedad común, nunca profesional, escasísimas demandas de invalidez se consiguen en los Equipos Médicos de Valoración y han de llegar a los Tribunales de lo Social donde, algunas, cada vez más, demuestran que están incapacitadas.

(Obtenido de: LA FIBROMIALGIA UNA ENFERMEDAD REAL BAJO SOSPECHA INJUSTIFICADA. de los Dres. Francisco Javier Yuste Grijalba. Médico de Sanidad Nacional, Francisco Javier Yuste Echarren. Especialista en Anestesiología, y A. Vidal. Especialista en Anestesiología y Tratamiento del dolor)

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