Consejos juridicos Encefalomielitis Mialgica (SFC y Fibromialgia)


juez-dibujo1Los procesos judiciales donde se reclaman prestaciones por incapacidad permanente en los que el paciente sufre secuelas ocasionadas por SFC ( sindrome de fatiga crónica), Fibromialgia, SQM ( sensibilidad química múltiple) y otras patologías asociadas a las anteriores, son procesos complejos ya que la realidad que vive el paciente no es reconocida por los facultativos del INSS, convirtiendose el juicio en una confrontación entre la versión ofrecida por estos facultativos del INSS en el Dictamen Propuesta y en el Informe Medico de Síntesis y la versión ofrecida por el perito del paciente que realiza su informe en base a otros informes aportados por el paciente completado con su propio criterio.

 Mi experiencia en esta materia es que los abogados del paciente partimos con desventaja respecto a los abogados del INSS, encontrándonos con que en primera instancia judicial ( juzgados de lo social ) se da mas valor por el ógano judicial a los informes aportados por el INSS que a las periciales aportadas por el paciente por lo que nos encontramos con muchas mas sentencias desestimadas que estimadas en primera instancia, quedando abierta la segunda instancia ( Tribunales Superiores de Justicia de cada comunidad autónoma ) para intentar dar la vuelta al proceso.

 Para tener opciones de obtener prestaciones de incapacidad en esta materia por estas patologías es necesario padecer estas enfermedades con un grado de afectación severo, tener un diagnostico consolidado, es decir sufrir, la enfermedad desde hace algún tiempo con diagnóstico, para poder verificar la consolidación de los síntomas. Esta es la realidad judicial, que nada tiene que ver con la realidad que viven los pacientes pero un señor o una señora que lleve cinco años sufriendo la enfermedad sin haber sido diagnosticado/a ( cuestión bastante común ), o se le diagnostica posteriormente a iniciarse los trámites de incapacidad permanente, se encontrará con que el INSS le deniega las prestaciones y en vía judicial el abogado del INSS alegará la ausencia de consolidación de la enfermedad, encontrándonos con casi toda seguridad con una sentencia desestimatoria.

 Por tanto es fundamental obtener un diagnóstico que establezca el grado de afectación de la enfermedad con descripción pormenorizada de las patologías sufridas con caracter principal así como las asociadas reflejándose con toda claridad las consecuencias, limitaciones o secuelas que las patologias producen en el paciente.

 A continuación relacionamos unos consejos prácticos que sirven para procesos de incapacidad ocasionados por cualquier patologia.

 Consejos prácticos:

 1.- Solo debe reclamar las prestaciones de Incapacidad Permanente cuando las patologías o las lesiones que padezca sean realmente incapacitantes para el trabajo a juicio de los facultativos que le hayan tratado.

 2.- Si cumple lo establecido en el punto anterior debe acudir a una oficina del INSS a solicitar las prestaciones por Incapacidad Permanente. Le darán una carpeta para que formalice la solicitud, debiendo adjuntar todos los informes clínicos que obren en su poder y que justifiquen las patologías que padece y las consecuencias incapacitantes que esas patologías le generan.

 3.- Pasados unos días desde su solicitud le citarán para que comparezca ante los médicos del INSS, debe acudir con todos los informes clínicos relacionados con las patologías que presente.

 4.- Los informes clínicos que usted aporte junto a la solicitud de Incapacidad Permanente así como los que pueda entregar a los médicos del INSS deben ser fotocopias de los originales, sin perjuicio de que lleve en su poder los originales a la consulta con los médicos del INSS, pero solo a los efectos de mostrar los mismos. Los originales, en ambos casos, deben quedar en su poder, entregando siempre copias.

 5.- El expediente administrativo que se inicia con la solicitud de Incapacidad Permanente y que se completa con los informes que aporte, con el reconocimiento médico del INSS y con la evaluación posterior del INSS, constituye la base con la que el abogado puede, posteriormente, reclamar el reconocimiento de una Incapacidad Permanente.

 6.- Unos días después de que usted acuda a consulta con los facultativos del INSS recibirá en su domicilio un carta del INSS en la que le indicarán si le conceden o no las prestaciones por Incapacidad Permanente, frente a esa resolución tiene 30 días para reclamar en vía administrativa a través de la llamada Reclamación Previa ( escrito dirigido al INSS donde se muestra la disconformidad con el contenido de la resolución en caso de ser esta denegatoria o, aun siendo estimatoria, si el grado de Incapacidad Permanente reconocido no es el deseado ).

 7.- Frente a la Reclamación Previa planteada el INSS emitirá otra resolución en la que estimará o desestimará la misma. En caso de desestimación se abre la vía judicial. El plazo para interponer la demanda judicial es de 30 días desde la notificación de la desestimación de la Reclamación Previa

 8.- Es conveniente que un letrado especializado en pleitos frente a Seguridad Social se haga cargo del caso antes de que usted visite el Tribunal Médico del INSS ya que, de ese modo, se asegurará que en el expediente administrativo se incluya todo lo que le ayudará posteriormente a defender sus posiciones en juicio.

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La EM/SFC como enfermedad inmunológica


La fatiga EM/SFC, como al igual que el resto de las enfermedades de sensibilización central SSC, es un desorden aún controvertido y puede ser diagnosticada sólo después de descartar otras causas, en este caso el predominio de fatiga.

Este proceso crónico genera un trastorno social a causa de la inhabilidad de mantener las tareas profesionales, sociales y familiares, sobre todo en los estadios tres y cuatro. Revisando la extensa literatura multidisciplinaria reciente disponible sobre su etiología y tratamiento, se observa que existen dos grandes posicionamientos contrapuestos, uno que lo contempla, por sus observaciones psicosociales, como una enfermedad psicosomática y otra que lo basa, por sus observaciones analíticas, en el terreno de la inmunología.

Las actuales hipótesis etiológicas se basan en factores predisponentes, precipitantes y factores de perpetuación, pero la fisiopatología aún no está clara aunque el origen viral, que se esperanzaba con el retrovirus XMRV, es ahora en gran parte descartado.

La valoración de las teorías del ensuciamiento y de contaminación medioambiental y los recursos terapéuticos-dietéticos y de eliminación, no están ni siquiera consideradas por la medicina convencional, pese a ser, una causa potencial y que ofrece mejoras en cuanto a calidad de vida. Este hecho no se valora, por la dificultad, escepticismo académico y complejidad en encontrar financiaciones para el estudio de estas enfermedades, pese a los costes individuales y sociales que representan.

Los pacientes con SFC requieren de un manejo multidisciplinario debido a los problemas múltiples y diferentes que les afectan, hecho que no está contemplado en el abordaje de estas enfermedades de SSC. Esta gestión y abordaje mediante asistencia multidisciplinaria, requeriría de una coordinación entre diferentes especialistas, centrándose en el terreno de la inmunología y toxicología mayoritariamente, en vez de los reumatólogos, internistas y psiquiatras, que han demostrado su incapacidad para afrontar y unirse ante el problema y la dificultad en afrontarlo.

En la actualidad, ningún tratamiento curativo es efectivo para los pacientes con síndrome de fatiga crónica, lo mismo que ocurre con el resto de las enfermedades de SSC. La terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y la terapia de ejercicio graduado (GET) tienen actualmente un efecto beneficioso dudoso, no aceptado por los pacientes y altamente discutido, pese a los intentos de justificarlos científicamente por quienes lo practican profesionalmente.

El objetivo del tratamiento actual se centrar más en la mejora de las manifestaciones clínicas, el intento de mantener la capacidad funcional y la calidad de vida mediante medicaciones de abordaje sintomático. Dichos tratamientos se mantienen pese al fracaso y abandono de los mismos. Su causa es que no contemplan la peculiaridad e individualidad específica de las enfermedades de SSC. Este hecho frena el desarrollo de programas paliativos individualizados, enfocados más y en la medida a la intención de proporcionar a cada paciente la máxima percepción de mejoría y adaptación física y psicosocial como enfermedad crónica, mientras no se encuentren soluciones de base.

Los afectados se sienten huérfanos de la protección sanitaria, en muchos sentidos. Perciben el caos profesional existente ante una enfermedad centrada en el borde entre la medicina y la psiquiatría. De la perciben, como actitud profesional más intereses políticamente obscuros e interesados lucrativamente, que intencionalidades e intereses a considerar y tratar a esta enfermedades como tal, una enfermedad crónica y biológicamente real, y altamente debilitante. De la que las manifestaciones psiquiátricas, que deben reconocerse como manifestaciones secundarias a una patologia crónica primaria, suelen ser como consecuencia del trato que reciben los pacientes, el cual en muchas ocasiones, es vejatorio y marginal como manifiestan ampliamente la mayoría de los afectados.

Prueba de ello, es que es la única patología que se manifiesta socialmente con conflictividad a nivel internacional y asociativo, confrontando a los profesionales de la salud entre ellos y entre los afectados. Dicha conflictividad de relación es debido a la estigmatización y maltrato que reciben los pacientes, mayoritariamente, por parte de las instituciones sanitarias y sociales. Hechos ya denunciados reiteradamente a las autoridades competentes y de los que no se presta la mas mínima atención.

La aportación de fondos para la investigación no solo es necesaria, es imprescindible, para poder identificación y diagnosticar correctamente las causas y diagnósticar correctamente a los afectados, regulando el abordaje y manejo de los pacientes mediante la creación de registros adecuados y unificados por el sistema sanitario, en vez de la actitud actual de la política sanitaria que no solo niega la existencia de dichas enfermedades, si no que las diluye en los centros de asistencia primaria, siendo tratados por unos profesionales, mayoritariamente, mal formados en estas patologías y a los que se les sobrecarga la presión y pretensión de la rentabilidad económica de los centros asistenciales al privatizarlos.

Los afectados de SSC, tales como Fibromialgia y EM/SFC, pese a ser recogidas por la OMS como enfermedades reales con epígrafes específicos, no lo son por los sistemas de salud. Este hecho genera una desprotección jurídica al no contemplarse como enfermedades crónicas invalidantes y un agravio comparativo que sobrepasa los derechos básicos de acceso a la salud, reconocidos por la constitución.

Lo más curioso de estos hechos y que desconcierta a los afectados es que, pese a las opiniones oficiales aportadas por el centro de control de las enfermedades de Atlanta CDC, la cual históricamente ha abogado por la teoría psicosomática, desde 1990 se encuentra en los anales de la medicina, publicaciones que orientan a la EM/SFC hacia el terreno de los déficits inmunitarios, tal i como se adjunta en las referencias adjuntas. Estudios que han sido totalmente ignorados, incluso cuando los centros de referencia de estas enfermedades estaban situados en hospitales de nivel 3, con toda la tecnología para la investigación a su alcance.

Para acceder al documento de introducción a los mecanismos de defensa en el organismo pueden seguir este enlace: Mecanismos defensivos inmunológicos.

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Un nuevo estudio prueba que la Fibromiálgia tiene bases biológicas


corteza-frontal-dorsolateral1Un reciente estudio, publicado por el Colegio Americano de Reumatología, aporta nuevas pistas que demuestran que el dolor que perciben los afectados por Fibromiálgia FM, tiene razones bioquímicas que los justifican.

Así se desprende del estudio Fibromyalgia and the Brain: New Clues Reveal How Pain and Therapies are Processed realizado por Ann Arbor, de Michigan – Washington-, presentado esta semana en el colegio de reumatólogos, en su reunión anual.

Los reumatólogos, mayoritariamente, desconfían de la base biológica de esta enfermedad, alegando no encontrar causas que justifiquen la razón del dolor, pese a los múltiples estudios que orientan hacia ello. Muchos de ellos siguen entendiendo las manifestaciones de la fibromialgia como trastornos más orientados a percepciones subjetivas y psicosomáticas.

El presente trabajo presentado, determina posibles causas mediante el estudio del flujo circulatorio cerebral realizado a dieciocho pacientes diagnosticados de FM. El estudio se realizo mediante resonancia magnética funcional tras un estímulo doloroso.

Recordemos que existen estudios previos, realizados por el Dr. Harris, indicando que los pacientes con fibromialgia tienen mayor sensibilidad y respuesta a los estímulos de temperatura, el tacto y a la presión, percibiendo por ello más dolor, sugiriendo que la causa pudiera ser por un problema con el procesamiento del dolor. También en otros estudios previos el Dr. Harris, Disminución de la central μ-receptores opioides disponibilidad en Fibromialgia demostró que las personas con fibromialgia producen una mayor cantidad de péptidos opioides endógenos (conocidos como endorfinas) que alivian el dolor actuando sobre los receptores opioides μ-del cerebro que reducen el dolor de un modo natural.

El presente estudio trató de determinar si estos dos factores, la función alterada de los receptores μ-opioides y la respuesta cerebral al dolor mayor, en realidad ocurren simultáneamente en el mismo grupo de personas con fibromialgia – y dentro de las mismas regiones del cerebro.

En sus conclusiones se extrae que existe una fuerte relación negativa entre la respuesta del cerebro al dolor y la disponibilidad de unión de receptores μ-opioides (a menor disponibilidad de unión al receptor la mayor respuesta cerebral al dolor). También se observó una correlación positiva en la corteza prefrontal dorsolateral derecha (una región cerebral de prevención del dolor clásico).

Por primera vez, este estudio muestra que la unión al receptor μ-opioide está estrechamente asociado con la respuesta del cerebro al dolor en la fibromialgia. Los datos llevan a especular a los investigadores que algunas personas con fibromialgia pueden tener una regulación a la baja o disminución de la actividad de los receptores opioides que pueden exagerar la sensibilidad al dolor. Por otra parte, estos mismos individuos tienden a no beneficiarse de los medicamentos opioides ya que pueden tener menos receptores en funcionamiento.

Curiosamente este estudio fue realizado por un financiamiento proporcionado por el Instituto Nacional de Salud y el Departamento de Defensa de los EEUU de América. Lo curioso de ello es que recientemente se publicó un informe realizado por Kelly Kennedy “Los veteranos de la Guerra del Golfo muestran nuevos síntomas de enfermedad, la cual la describen como una enfermedad crónica multisintomática, que fue denominada “síndrome de la guerra del Golfo” según el informe del instituto de Medicina, con la única condición añadida a su relación con dicha guerra, de que mostraran al menos dos de las seis categorías de síntomas relacionados con: manifestaciones de fatiga crónica, decaimiento del estado de ánimo y cognición, problemas musculo-esquelético, problemas gastrointestinales, dificultades respiratorias y problemas neurológicos, por un periodo superior a seis meses. Este hecho ya ha sido comentado en más de una ocasión a raíz de las publicaciones oficiales de los veteranos de guerra, sobre enfermedades inexplicables.

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