Internet, ¿una herramienta contra el dolor?


eeeLa fe de una parte de la comunidad científica en Internet como herramienta para mejorar el pronóstico de ciertas enfermedades se está afianzando. Investigadores canadienses defienden ahora en un nuevo estudio la posible valía de la red como soporte en el tratamiento del dolor.

Jacqueline Bender, de la Universidad de Toronto (Canadá) y su equipo, publican una revisión de estudios que han evaluado la eficacia de los programas para el automanejo del dolor en Internet y determinan que “este tipo de intervenciones parecen prometedoras, aunque se desconoce aún qué pacientes pueden beneficiarse más de los programas terapéuticos online.

A pesar de los últimos avances en neurofisiología y farmacología, no “se está consiguiendo aliviar el dolor de muchos pacientes. De hecho el sufrimiento es un problema de salud pública en todos los países. Las estimaciones actuales indican que el dolor afecta a más personas que las patologías cardiacas, el cáncer y la diabetes juntas, además de los altos costes sanitarios que desencadena. La persistencia de lo que se considera como una ‘epidemia’ se ha atribuido a una serie de barreras que impiden su buen y rentable manejo”, introducen los investigadores en el último número de la revista ‘Pain’ .

Esgrimen que estos obstáculos van desde “una inadecuada recopilación de la información y carencias en la formación de los profesionales sanitarios, la mala identificación del dolor y la persistencia de mitos y conceptos erróneos sobre el mismo y su tratamiento”. Además, de la falta de “acceso a los programas de dolor en unidades multidisciplinares, la regla de oro de su tratamiento”, agregan.

Antecedentes del autocuidado

Precisamente, uno de los métodos propuestos para mejorar su atención y las condiciones generales de salud de los afectados, consiste en el autocuidado del dolor, es decir “un esfuerzo para aumentar los conocimientos, habilidades y la confianza del enfermo en su mejor automanejo de la salud. Los programas de autoayuda de las enfermedades crónicas, entre los que se encuentran los del dolor, han demostrado mejoras en los resultados clínicos así como en el comportamiento de los pacientes, además de una reducción de los recursos sanitarios”.

El problema es que los programas tradicionales de autocuidado se entregan ‘cara a cara’ por el profesional sanitario y tienen bajas tasas de participación, debido a limitaciones como la necesidad de movilización del paciente, el uso de transporte… Sin embargo, “han surgido intervenciones de este tipo en Internet como un complemento potencial y alternativo a estos programas que salvan obstáculos como, la gestión de tiempo, la movilidad, la geografía, además de contribuir a reducir los costes a largo plazo”.

Análisis de 17 estudios

Los científicos encontraron un total de 6.724 citaciones de estudios sobre eficacia de programas de autoayuda en la red. Pero finalmente sólo escogieron 17 de ellos (que han incluido a 2.503 pacientes con dolor crónico, muscoesquelético, de cabeza, fibromialgia, entre otros), realizados en un periodo de más de 10 años. La mayoría se ha llevado a cabo en EEUU, seguidos de Suecia, Alemania y un único trabajo en Canadá. Una buena parte de ellos se basa en programas de terapia cognitiva y de comportamiento (CBT, sus siglas en inglés) que ha demostrado ser efectiva en “una amplia variedad de problemas de salud y, particularmente, tener efectos positivos en el dolor”, indica el ensayo.

Otros trabajos evaluaban lo que se conoce como grupos de apoyo realizados por adultos que están en la misma situación que el paciente y comparten experiencias y consejos y, por último, se recogieron estudios que daban información a los pacientes antes de su visita al médico, por ejemplo, cómo asesorarse sobre el dolor posoperatorio.

Los datos revelan que la mayoría de trabajos sobre programas de CBT online muestran que, efectivamente, mejoran el dolor crónico y de cabeza, además “de tener beneficios en aspectos psicológicos, como la ansiedad y la depresión”, detallan los investigadores.

Según declara a ELMUNDO.es José María Muñón, responsable de la Unidad de Dolor Agudo del Hospital Universitario La Paz de Madrid, “la investigación se publica en una revista de claro impacto y prestigio y el artículo es interesante, pero existen ciertas limitaciones en el trabajo que los propios autores señalan. Desde fallos en la metodología de ciertos trabajos, hasta que las muestras de pacientes son de determinadas características, como la raza blanca…Asimismo, los estudios reflejan una alta tasa de abandonos: cerca del 30%”.

“Internet puede ser un complemento a la consulta médica y una herramienta para elevar la sensación de autocontrol del dolor. Además, que el paciente participe de su tratamiento ejerce efectos positivos y mejora los resultados, pero no sustituye al especialista”, aclara el experto de La Paz.

A conveniencia

Una de las ventajas de este tipo de intervenciones en Internet apuntadas en el ensayo es su “disponibilidad. Los pacientes pueden usarlos a su conveniencia y ritmo, lo puede ayudarles a un mejor control de la situación y a obtener mejores resultados. Los afectados creen que pueden ejercer más dominio sobre su dolor, lo interpretan de forma más benigna, y experimentan mayor bienestar psicológico y mejor función física”.

Otras aportaciones incluyen el “relativo uso anónimo del recurso y su consecuente falta de estigmatización. Además, si la intervención incluye un foro donde los pacientes pueden interactuar y apoyarse los unos a los otros, pueden beneficiarse de similitud de experiencias y de la diversidad de recursos”, confirman los científicos canadienses.

Se debe recordar, no obstante, que la herramienta no “logró reducir el número de consultas, tal como refleja. El dolor tiene un abordaje complicado que tiene que estar supervisado por un experto. La red permite compartir experiencias y mejorar la satisfacción y el bienestar de los afectados, pero no sustituye al médico“, recuerda el doctor Muñoz.

Desde su experiencia reconoce que “muy pocos de mis sus pacientes consultan en internet sobre programas de dolor. Una buena parte es de edad avanzada, sin el recurso en casa. Es poco común, pero sí tengo determinados enfermos de fibromialgia o endometriosis, por ejemplo, que sí me han comentado su participación en foros, algo que les da apoyo y les hace sentir que no están solos”.

Pese a que los investigadores canadienses no obvian las limitacione de su investigación, defienden que “Internet puede jugar un claro papel en el manejo del dolor, aunque se deberían llevar a cabo más investigaciones en este campo para establecer en qué medida aportan beneficios y a qué tipo de pacientes”.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/

Anuncios
de fibromialgiamelilla Publicado en Dolor Etiquetado

El dolor crónico sí deja huella


COCOImagine una alarma de coche que se disparara cada dos por tres sin motivo; un semáforo que casi siempre estuviera en rojo; o un sistema de emergencia que avisara continuamente de que existe peligro. No sólo dejaría de ser útil sino que acabaría interfiriendo en la seguridad y sembrando el caos. Pues algo semejante sucede en el cerebro de las personas que padecen dolor crónico; los estímulos se procesan de forma diferente y lo que en principio tendría que ser un mecanismo de defensa, acaba por convertirse en un pesado lastre. Es como si la alarma permaneciera continuamente activada y saltara aunque, a priori, no exista ninguna razón para que se dispare.
¿Cómo medir el dolor? ¿Cómo procesa esta experiencia sensorial el cerebro de las personas que sufren este trastorno? ¿Funciona de manera diferente en ellas? Y tras años de padecer este síndrome ¿qué ocurre en el cerebro? ¿Tiene, por decirlo de alguna forma, efectos secundarios? ¿Qué estrategias pueden mitigarlo y mejorar su calidad de vida? El Grupo de Neurodinámica y Psicología Clínica del IUNICS (Instituto Universitario de Investigación en Ciencias de la Salud) lleva más de una década buscando respuestas a todos estos interrogantes. Al frente del equipo se encuentra Pedro J. Montoya, catedrático de Psicobiología de la UIB.
Se considera crónico un dolor que se sufre durante más de seis meses seguidos, sin que ningún tratamiento médico lo solucione. Los pacientes aquejados por este trastorno acuden a las consultas porque experimentan generalmente cansancio y dolor muscular. Se les realizan las pruebas más habituales (radiografías o análisis de sangre y orina) que no detectan problemas físicos. Pero, frente a esta aparente normalidad, los síntomas persisten y terminan alterando seriamente la vida de los afectados que acaban deprimidos, ansiosos y con problemas de memoria y concentración.

El dolor sin causa aparente: la fibromalgia

En el caso de síndromes de este tipo, como puede ser la fibromialgia (FM), esta percepción continua del estímulo doloroso acaba afectando negativamente al paciente. La prolongación en el tiempo del dolor deja huella y tiene consecuencias desde el punto de vista neurofisiológico. «Se produce una disminución en el volumen de sustancia gris en comparación con sujetos sanos. Incluso hay signos de envejecimiento prematuro», señala Montoya, y es que, 10, 20 o 30 años de dolor crónico acarrean efectos colaterales.
Su grupo de investigación se encuentra en una fase avanzada en la demostración de que el dolor crónico provoca una pequeña atrofia en determinadas regiones del cerebro, confirmada estadísticamente y con datos cuantificados a partir de las exploraciones de este órgano mediante herramientas como las resonancias magnéticas funcionales, los electroencefalogramas, las magnetoencefalografías o las técnicas de estimulación magnética transcraneal. «Hemos observado un deterioro del circuito por el que se comunica el dolor entre las diferentes partes del cerebro –llega al tálamo desde los nervios periféricos y alcanza la corteza somatosensorial, el lóbulo frontal y el parietal–;por lo que la hipótesis de que el dolor continuado acaba alterando la forma de funcionar del cerebro está cada vez más confirmada», indica Montoya.
Este grupo de investigación se ha concentrado sobre todo en el estudio de los pacientes diagnosticados con síndrome de fibromialgia. Se trata de personas con un historial largo y desesperante, que presentan un cuadro de padecimiento difuso y generalizado de dolor en diversas partes del cuerpo, indetectable a través de las pruebas médicas más comunes.
El porcentaje de población afectada, mayoritariamente mujeres, se encuentra entre los 20 y 65 años, y en bastantes casos se encuentran en conflicto con los tribunales médicos ya que no consiguen unos datos cuantificables sobre su dolor.
Diferentes estudios calculan que en España, aproximadamente, un 20% de la población en edad de trabajar padece dolor crónico lo que acarrea importantes repercusiones de salud, sociales y laborales –se estima que un paciente aquejado de esta dolencia pierde unas tres horas diarias de productividad–. «El objetivo, según explica este investigador, es entender su conducta, su forma de pensar y las estrategias que aplican para solucionar su problema».
El punto de partida de la investigación es que el funcionamiento cerebral es anómalo. Y para demostrarlo, los investigadores se sirven de dos niveles combinados de actuación: el psicológico, que consiste en administrar una amplia batería de cuestionarios que el paciente debe contestar; y el fisiológico, mediante el estudio clínico de su actividad cerebral que se compara con la de sujetos sanos.

Descripción del dolor

Así, a través de entrevistas, los investigadores exploran no sólo la duración del dolor o su frecuencia sino cómo la persona lo describe. Si usa adjetivos de tipo emocional/afectivo, como terrible u horrible –que son algunos de los epítetos más habituales en los afectados por fibromialgia– o si más bien recurre a expresiones de tipo sensorial, como hormigueos o sensación de electricidad –más comunes en los pacientes aquejados de artritis reumatoide–, por citar otro caso muy extendido.
También estudian qué tipo de estrategias emplean los pacientes para combatirlo: si toman la iniciativa o si buscan soluciones fuera de sí mismos, por ejemplo en las creencias religiosas, ya que de este primer paso se puede extraer importante información sobre qué tipo de dolor es, cómo es percibido y qué intensidad alcanza. De todas estas indagaciones se deriva un informe de evaluación neuropsicológica del dolor y una serie de recomendaciones terapéuticas que se dirigen al médico que les ha remitido el paciente.
La otra parte del trabajo de este grupo se realiza en el laboratorio y se centra en la fisiología del paciente y en las modificaciones que el dolor crónico provoca en su actividad cerebral. Y a partir de las exploraciones del cerebro se ha observado que deja huella, confirmando que el dolor crónico altera su forma de funcionar.
En cuanto a estrategias dirigidas a cambiar el funcionamiento del cerebro se ha comprobado que la técnica de retroalimentación o neurofeedback permite entrenar al paciente a aumentar o rebajar el nivel de actividad cerebral en determinadas áreas mediante la visualización de imágenes. Las imágenes placenteras producen una disminución de la actividad vinculada a la percepción del dolor y el efecto positivo en el paciente es inmediato ya que se reduce el nivel de tensión muscular y, entrenando con esta técnica, se logra atenuar la sensación dolorosa.
Siguiendo esta línea, el grupo tiene, entre sus proyectos en marcha, uno dedicado a mejorar el tratamiento con realidad virtual para pacientes con fibromialgia. Las nuevas tecnologías son de gran ayuda, ya que para este tipo de trastornos se podrían llegar a desarrollar tratamientos on line administrados vía Internet.
La Unidad de Investigación y Diagnóstico Neuropsicológico del Dolor Crónico está involucrada en trasladar los resultados de sus estudios a la práctica clínica. Por ello, ofrecen la posibilidad de realizar una evaluación psicofisiológica del dolor crónico y proporcionar estrategias terapéuticas a los pacientes. «Si no podemos eliminar totalmente el dolor, sí podemos aportar al paciente la esperanza de mejorar su calidad de vida», concluye Montoya.
de fibromialgiamelilla Publicado en Dolor Etiquetado

Día Internacional contra la Ablación 2013


El Día Mundial ablacioncontra la Mutilación Genital Femenina (International Day against Female Genital Mutilation) se celebra todos los años el 6 de Febrero. Es un día para reforzar el mensaje de la lucha contra la mutilación genital femenina que atenta contra la vida sexual y reproductiva de las mujeres.

Las personas que practican la ablación genital femenina son generalmente comadronas tradicionales o parteras profesionales. La ablación genital femenina es un servicio muy valorado y muy bien remunerado económicamente, por lo que es fácil inferir que el prestigio en la comunidad y los ingresos de estas personas puedan estar directamente ligados a la práctica efectiva de la intervención.

La ablación genital femenina constituye una violación fundamental de los derechos de las niñas. Es una práctica discriminatoria que vulnera el derecho a la igualdad de oportunidades, a la salud, a la lucha contra la violencia, el daño, el maltrato, la tortura y el trato cruel, inhumano y degradante. El derecho a la protección frente a prácticas tradicionales peligrosas y el derecho a decidir acerca de la propia reproducción. Estos derechos están protegidos por el Derecho Internacional.

La ablación genital femenina causa daños irreparables. Puede acarrear la muerte de la niña por colapso hemorrágico o por colapso neurogénico debido al intenso dolor y el traumatismo, así como infecciones agudas y septicemia. Muchas niñas entran en un estado de colapso inducido por el intenso dolor, el trauma psicológico y el agotamiento a causa de los gritos.

Más información:www.unicef.org/spanish/protection/index_genitalmutilation.html