El impacto del dolor en el trabajo

fast hands over keyboard 2El dolor es el problema de salud que causa más absentismo, por encima de la diabetes o las enfermedades cardiovasculares

El dolor es un problema de salud muy importante en muchos países. Tiene un impacto significativo en el ámbito individual, psicológico, familiar y social del paciente: frustración, ansiedad, depresión, trastornos del sueño, disminución de la libido y de la autoestima, inactividad y menor interés para las actividades sociales, alteración en las dinámicas familiares e implicaciones notables en el ámbito laboral. El envejecimiento progresivo de la población, además, hace que el dolor afecte a más personas que las patologías cardíacas, el cáncer y la diabetes juntas.

Un estudio promovido por la iniciativa Change Pain, plataforma creada en 2010 para concienciar sobre las necesidades médicas aún no cubiertas en el abordaje del dolor crónico intenso, ha revelado que es el problema de salud que causa más absentismo laboral, por encima de otros trastornos como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares. Entre los resultados, publicados en la revista “Journal of Medical Economics”, destaca que las personas que sufren malestar intenso a diario se ausentan de su puesto de trabajo hasta 16 veces más que las personas que no lo padecen.

Este es el primer estudio que muestra datos precisos sobre la influencia que tiene este síntoma en los hábitos de trabajo de los españoles y en la actividad laboral en España. Change Pain es una campaña internacional avalada por la Federación Europea de Asociaciones Internacionales para el Estudio del Dolor (EFIC) y la Sociedad Española del Dolor (SED) e implementada en nuestro país por la Plataforma SinDOLOR.

Estos datos se suman a los presentados recientemente en el VIII Congreso Español de Medicina y Enfermería del Trabajo (Cemet), organizado en Valladolid, según los cuales, España supera la media de la Unión Europea (UE) en los principales problemas de salud relacionados con el trabajo. Registra un 63% en alteraciones musculoesqueléticas, frente al 59,8% de la UE.

Sufrir dolor tiene un alto coste económico

Según un estudio epidemiológico sobre este síntoma en España, llevado a cabo por Change Pain, cada médico español atiende a un promedio de 181 pacientes al mes con este padecimiento, la mayoría de ellos con una tipología crónica y moderada. La prevalencia del malestar crónico general es del 12%. Otro 14,7% corresponde a dolor de espalda, un 2,4% a la fibromialgia, un 0,5% a la artritis reumatoide y un 3,9% tiene origen neuropático. Además, los síntomas más frecuentes asociados a su padecimiento son trastornos del sueño (50%), depresión (48%), ansiedad (47%) e irritabilidad (30%).

El dolor que causa absentismo puede tener diferentes causas. En el asociado a alteraciones musculares, la prevención es el mejor tratamiento: se recomienda no mantener la misma postura en el trabajo durante más de una hora seguida, utilizar sillas ergonómicas y evitar hacer esfuerzos excesivos. El dolor asociado a enfermedades crónicas, como la fibromialgia, puede minimizarse con deporte y descanso.

Con todo, afecta a más personas que las patologías cardiacas, el cáncer y la diabetes juntas. Además, desencadena altos costes sanitarios por dificultades tanto en el diagnóstico como en el tratamiento, así como por el gran impacto en todas las vertientes del mercado laboral, desde el acceso a la calidad del trabajo. Hasta uno de cada cinco españoles que padecen dolor intenso no pueden acudir al trabajo por esta causa. Las consecuencias son claras: quedar fuera del mercado laboral o tener que trabajar solo media jornada.

La situación económica actual, además, genera el problema del “presentismo laboral”, cuando el empleado está presente en su puesto de trabajo, pero ausente en sus funciones, con un rendimiento muy bajo debido al padecimiento (unas seis veces más que las personas que no lo sufren o lo padecen de forma leve a moderada), un aspecto negativo tanto para el empleado como para el contratante.

Dolor: autocuidado e Internet

Recientemente expertos españoles se reunieron en Salamanca para reclamar una mayor estructura organizativa y procedimientos específicos para el tratamiento y el abordaje del dolor. Sumado a estas carencias en el sistema sanitario que denuncian los especialistas, destaca el desconocimiento del afectado. Más allá de los esfuerzos profesionales por mejorar su abordaje general, uno de los métodos propuestos para mejorar la salud de los afectados es el autocuidado, con el objetivo de mejorar los conocimientos, las habilidades y la confianza del enfermo para su automanejo.

Los programas de autoayuda han constatado mejoras tanto en términos clínicos como psicológicos. No obstante, hay un obstáculo a estos programas: acostumbran a ser presenciales. En la actualidad hay bajas tasas de participación, debido a limitaciones de movilidad, horarios o el uso de transporte. Pero Internet podría convertirse pronto en una solución fiable para superar este obstáculo. Investigadores de la Universidad de Toronto (Canadá) han publicado en la revista “Pain” una revisión de 17 estudios que han evaluado la eficacia de los programas para el automanejo del dolor en Internet. En general, parece que mejoran los malestares crónicos y de cabeza, e influyen de modo beneficioso en aspectos psicológicos, como la ansiedad o la depresión.

Los investigadores reconocen que algunos de los estudios revisados tienen ciertas limitaciones, aunque aseguran que los resultados son prometedores. Al menos como complemento al especialista, nunca como sustituto. No obstante, hacen falta más estudios para definir con exactitud qué pacientes pueden beneficiarse de estos programas. Relacionado con estos datos, un trabajo reciente publicado en la revista “Archives of Internal Medicine”, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Aberdeen (Reino Unido), confirmaba que la terapia psicológica por teléfono podría tener un impacto positivo en las personas que sufren dolor crónico generalizado.

LUMBALGIA, UN DOLOR COMÚN

La lumbalgia es uno de los principales motivos de baja laboral en España. Si bien su duración puede oscilar, casi siempre supone un mínimo de una semana de ausencia. Es, de hecho, uno de los síntomas más frecuentes entre la población adulta en España. Según datos de la Sociedad Española de Reumatología (SER), afecta a cerca del 15% de la población. Para adecuar el tratamiento de la lumbalgia, primero hay que conocer si es un dolor de tipo mecánico o crónico inflamatorio.

La Asociación de Enfermos de Espondilitis Parleños Asociados (EDEPA) de Madrid ha lanzado una campaña para concienciar sobre este último. Para ello, ha publicado una página web con información y recomendaciones generales. También ayuda a diferenciar si es de origen mecánico (debido a hábitos posturales incorrectos o sobreesfuerzo muscular) o de tipo inflamatorio, asociado a patologías como la espondilitis anquilosante. A su vez, intenta sensibilizar sobre la importancia de tratar la dolencia.

http://www.consumer.es

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