Mi Esposa Tiene Síndrome de Fatiga Crónica … ¿Y Yo Qué Hago Ahora?

preocupadoAl examinar junto a mi esposa diferentes artículos sobre SFC, me he percatado que hay bastantes testimonios de pacientes con la condición. Yo diría que casi todos los lugares en el Internet sobre SFC tienen al menos un testimonio de una persona que es paciente de esta condición. Sin embargo, es poco usual encontrar artículos escritos por familiares, amigos y/o parientes cercanos a estos pacientes, que narren sus experiencias viviendo y compartiendo junto a un ser querido diagnosticado con Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Por esa razón, he decidido escribir este artículo, con la intención de que mi experiencia sirva de referencia y a la vez estímulo positivo para otras personas que puedan estar en una situación similar.

Soy un hombre con metas, sueños y anhelos. Creo que todo hombre los tiene. Y, al igual que todo hombre, no pensaba en una condición de salud cuando en mi mente trazaba planes para el futuro. Sin embargo, todo cambió cuando mi esposa tuvo que renunciar a su trabajo y dejar de estudiar debido a su condición de salud. Digo condición de salud porque, en aquel momento, no sabíamos qué le pasaba.

En aquel momento, todos mis planes y expectativas se fueron al piso. Tuvimos que hacer serios ajustes en nuestra economía; ahora debía asumir los gastos del hogar yo solo. A la verdad yo siempre quise que, en algún momento, mi esposa no tuviera que trabajar, pero no esperaba que se diera de forma precipitada y de esta manera. Pensé que era algo a lo que llegaríamos poco a poco, con cuidadosa planificación. Pero el repentino cambio en la condición de salud de mi esposa nos forzó a realizar ajustes mucho antes de lo previsto.

Por varios meses estuvimos con la incertidumbre de no tener un diagnóstico certero de su condición. Fue un tiempo difícil, ajetreado y agotador debido a las frecuentes visitas a los médicos y la gran cantidad de estudios que le realizaron a mi esposa. Finalmente, unos de los especialistas que atiende a mi esposa le diagnosticó SFC.

De primera instancia, todo esto pareciera ser muy negativo. Sin embargo, habiendo transcurrido más de un año desde que esta situación impacto nuestra familia, puedo decir que esta experiencia ha cambiado mi vida para bien.

En primer lugar, he aprendido a confiar más en nuestro Padre celestial. A la verdad no es lo mismo decir “yo confío en mi Padre celestial” que encontrarse en una situación en la que no te queda más remedio que confiar. Pero al atravesar todo ésto he aprendido a confiar en su provisión y cuidado; a estar seguro que Él no nos deja desamparados.

A la vez que mi confianza en el Creador ha crecido, mi confianza en mí mismo ha aumentado. Yo solía pensar que no estaba preparado para hacer muchas cosas, como sostener a mi familia económicamente o ser de apoyo emocional a mi esposa. Sin embargo, he aprendido que esta situación me ha estimulado a realizar cosas que no pensaba podía hacer. Descubrí que me subestimé por mucho tiempo; el Padre celestial me ha dado más capacidad de la que pensé tener.

Otro aspecto que ha mejorado muchísimo a través de esta situación es nuestra relación matrimonial. El diagnóstico de mi esposa ha provocado que maduremos como pareja y valoremos más nuestra relación. Me atrevería a decir que ahora disfrutamos más nuestra relación que antes, lo cual probablemente no se daría si toda esta situación no hubiese ocurrido. Tal parece que la condición de mi esposa, más que debilitar nuestra unión, todo lo que ha hecho es fortalecerla.

En el último análisis, puedo decir con seguridad que la condición de mi esposa me ha hecho más bien que mal. No me malinterpreten…¡daría cualquier cosa por ver a mi esposa totalmente sana! Por lo que puedo observar, no debe ser fácil para ella sentirse bien y llena de energía al momento, y en pocos minutos sentir que le succionaron todas la fuerzas repentinamente. Sin embargo, he crecido tanto como individuo en este último año, que sólo puedo agradecer al Creador por todas la bendiciones que hemos recibido, a pesar de la situación que enfrentamos.

A aquellos familiares y amigos con seres queridos diagnosticados con SFC: No todo está perdido. No es el fin del mundo. Claro, no es fácil. Hay que hacer ajustes. Cambiará tu vida. Pero no es imposible. Nunca pierdan la fe. Después de todo, es posible que, en medio de esta situación, vivas los mejores y más significativos días de tu vida junto a tu ser querido.

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2 comentarios el “Mi Esposa Tiene Síndrome de Fatiga Crónica … ¿Y Yo Qué Hago Ahora?

  1. Saludos.

    ¡Que grata sorpresa encontrar este artículo publicado aquí! Escribí este artículo hace ya algún tiempo pensando en que, al igual que yo, debe haber mucha gente alrededor del mundo que está pasando por este proceso o uno similar.

    Para una persona que ha sido impactada por una condición de salud como fibromialgia o síndrome de fatiga crónica, el sentir el apoyo de sus seres queridos es vital. Espero que esta experiencia que compartí a través de este artículo sirva de inspiración y ánimo a otras personas que conocen o viven junto a un ser querido que ha sido impactado por una de estas condiciones, u otras similares.

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