SINDROME DE FATIGA CRONICA Y BAREMO DE DISCAPACIDAD

balanza Si ya es difícil, dentro del contexto actual de crisis, conseguir que una enfermedad sea declarada incapacitante y causar el derecho a la correspondiente pensión, no menos dificultad tiene conseguir que se acredite el grado de discapacidad en función del Real Decreto 1971/1999, de 23 de diciembre, de procedimiento para el reconocimiento, declaración y calificación del grado de minusvalía. Y la dificultad aún es mayor si la enfermedad que padecemos es “invisible”, ya sabeis, Síndrome de Fatiga Crónica, Fibromialgia o Sensibilidad Química Múltiple (SSQM)
Sin embargo, existiendo una sólida doctrina que admite que aquel conjunto de enfermedades -de sensibilización del sistema nervioso central, según muchos autores- son invalidantes desde el punto de vista profesional, y suponen el derecho a percibir la pensión correspondiente, extraña que a la hora de aplicar el Real Decreto 1971/1999, se olvide dicho carácter, y nos encontremos en demasiadas ocasiones que, beneficiarios de una incapacidad permanente en grado de absoluta, ni tan siquiera se les reconoce una discapacidad del 33%.
La explicación a lo anterior podría venir por el mal encaje de dichas enfermedades en el cuadro de patologías de aquel Real Decreto. Pero ello no puede ser obstáculo para que, si la persona padece una enfermedad de características tan graves y discapacitantes, no lo sea reconocido el porcentaje de discapacidad que le pertenece. No olvidemos que, además de injusto, es contrario al espíritu de la ley, que no busca estigmatizar a quien se le reconozca una discapacidad determinada, sino que aquel reconocimiento se convierta en una herramienta que le permite integrarse con mayor comodidad, a pesar de la discapacidad, en nuestra sociedad.
Sin embargo, en Col.lectiu Ronda pensamos que la solución a este difícil encaje está en el propio Real Decreto. En ese sentido avanza el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, y así, por ejemplo en la STSJ CAT 6689/2010 (Id Cendoj: 08019340012010104424), viene a reconocer, en un supuesto en que el actor padece Síndrome de Fatiga Crónica en grado III/IV, es decir, severo, que debe reconocerse un porcentaje de discapacidad del 65%. Y ello por los siguientes motivos:
SEGUNDO.- Como motivo jurídico de censura se invoca la “infracció de l’Annex 1 del Real Decret 1971/199, pel que es regula el procediment para el reconocimiento, declaración y calificación del grado minusvalía” al considerar (y así lo reitera en su suplico) que, con fundamental apoyo en la gravedad del Síndrome de fatiga crónica que padece, le corresponde “un grau de disminució superior al 65%…”.
De conformidad con lo dispuesto en el artículo 144 de la LGSS “Para ser beneficiario de la pensión de invalidez en su modalidad no contributiva deberán reunirse los siguientes requisitos: ser mayor de dieciocho y menor de sesenta y cinco años de edad a la fecha de la solicitud; residir legalmente en territorio español y haberlo hecho durante cinco años, de los cuales dos deberán ser inmediatamente anteriores a la fecha de la solicitud de la pensión; estar afecto por una minusvalía o por una enfermedad crónica en un grado igual o superior al 65% y carecer de rentas o ingresos suficientes”; añadiendo, por su parte, el primer apartado del invocado 148, que “El grado de minusvalía o de la enfermedad crónica padecida a efectos del reconocimiento de la pensión en su modalidad no contributiva, se determinará mediante la aplicación de un baremo, en el que serán objeto de valoración tanto los factores físicos, psíquicos o sensoriales del presunto minusválido, como los factores sociales complementarios, y que será aprobado por el Gobierno” (como así se produjo mediante el Real Decreto 1971/1999, de 23 de diciembre , de procedimiento para el reconocimiento, declaración y calificación del grado de minusvalía).
Recuerda, por su parte, la STS de 17 de diciembre de 2004 como “el sistema correcto de cómputo de las dolencias o enfermedades crónicas a efectos del reconocimiento de la pensión en favor de minusválidos no consiste en la suma de los porcentajes de las distintas dolencias… sino en la combinación de los mismos de acuerdo con la tabla de valores combinados del Anexo I-A del RD 1971/1999 (como) así lo ordena el art. 5 del citado RD 1971/1999 : “Se combinarán los porcentajes obtenidos por deficiencias de distintos aparatos o sistemas, salvo que se especifique lo contrario”.
La calificación del “grado de minusvalía” (conforme a su artículo 4 ) responde, así, “a criterios técnicos unificados, fijados mediante los baremos descritos en el anexo I del…Real Decreto, y serán objeto de valoración tanto las discapacidades que presente la persona, como, en su caso, los factores sociales complementarios relativos, entre otros, a su entorno familiar y situación laboral, educativa y cultural, que dificulten su integración social.
El grado de minusvalía se expresará en porcentaje (y)…será independiente de las valoraciones técnicas efectuadas por otros organismos en el ejercicio de sus competencias públicas…”.
Es por ello que, “en principio, corresponde al organismo público encargado reglamentariamente efectuar la valoración debiendo por regla general aceptarse la misma y, solo en el caso de que la parte que disienta, aduzca y pruebe que las secuelas existentes tienen entidad suficiente para ser graduadas de forma superior a la realizada por el Equipo de Valoración y Orientación, puede propiciarse y admitirse la revocación de la resolución administrativa; prueba (que) debe ser exhaustiva en el sentido de adveración de la existencia de cada una de las secuelas padecidas y alegadas en la demanda, y su respectiva valoración,individualización que debe alcanzar igualmente a los elementos complementarios aplicables en el supuesto controvertido…” (STSJ de Asturias de 2 de junio de 2006).
TERCERO.- En el presente supuesto vincula la parte el mayor índice de afectación postulado (superior al 65% frente al 46% administrativamente reconocido) en un grado (III) de fatiga crónica que “no permet fer cap tipus d’activitat laboral, ni tan sols sedentaria…”.
Pues bien, desde la dimensión jurídica que ofrece el revisado relato fáctico (con singular referencia a la intensidad del síndrome litigioso, con la repercusión que le es propia y que el apreciado informe de parte concreta en una “marcada invalidesa funcional amb imposibilitat de fer cap tipus d’activitat fisica ni mental continuada”, lo que afecta “marcadament la seva qualitat de vida”) y siendo así que dicha patología no se encuentra expresamente recogida en el Real Decreto 1971/1999 debe acudirse “para su valoración al Capítulo XVI” (STSJ de Madrid de 30 de junio de 2008 ) que distingue entre la discapacidad clase III (moderada; con una afectación del 25 al 59% cuando existe una “Restricción moderada en las actividades de la vida cotidiana …y en la capacidad para desempeñar un trabajo remunerado en el mercado laboral…”) y la clase IV -60 a 74%- cuando conjuntamente concurren las siguientes condiciones: a) Grave restricción de las actividades de la vida cotidiana…;b) Grave disminución de su capacidad laboral, puesta de manifiesto por deficiencias importantes en la capacidad para mantener la concentración, continuidad y ritmo en la ejecución de las tareas y repetidos episodios de deterioro o descompensación asociados a las actividades laborales, como consecuencia del proceso en adaptarse a circunstancias estresantes. No puede mantener una actividad laboral normalizada… y c) Se constatan todos o casi todos los síntomas que exceden los criterios requeridos para el diagnóstico, o alguno de ellos son especialmente graves. (60 A 74).
En el caso que ahora se analiza debe ponerse de relieve la severidad de los síntomas que presenta la recurrente atendida la objetivada afectación tanto laboral como de las actividades de la vida diaria en los términos que resultan del Informe de parte (folio 17), que no viene sino a corroborar -junto a los que le sirven de formal sustento- el emitido por la Unidad de SFC.
Y si bien es cierto (y así o viene a recordar la STS de 28 de enero de 2010; reiterando la doctrina expresada en su pronunciamiento de 17 de diciembre de 2004 ) que “el sistema correcto de cómputo de las dolencias o enfermedades crónicas a efectos de la valoración de la discapacidad no consiste en la suma de los porcentajes de las distintas dolencias… sino en la combinación de los mismos de acuerdo con la tabla de valores combinados del Anexo I del RD 1971/1999), la referencia que se efectúa al artículo 5 del Real Decreto (conforme al cual “Se combinarán los porcentajes obtenidos por deficiencias de distintos aparatos o sistemas, salvo que se especifique lo contrario”) permite considerar que -en el supuesto de autos y desde la errónea valoración que de contrario se efectúa del SFC (que -en su doble perspectiva psico-fisica debe encuadrarse en el grado IV de afectación)- atendiendo tanto a los indiscutidos 2 puntos que, por factores sociales complementarios, se atribuyen al reclamante como a una intercurrente fibromialgia en grado III supera éste el mínimo del 65% que en su demanda postula; lo que determina la suerte favorable del recurso por él interpuesto”.
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