La dificultad de demostrar ante un juez las secuelas de la fibromialgia es un freno para adquirir la incapacidad permanente absoluta


 

“El dolor es subjetivo y no constituye una base para acreditar que existe invalidez”: uno de los argumentos más utilizados por la Seguridad Social en este tipo de procesos judiciales.

 Para que un tribunal falle a favor de la Incapacidad Permanente Absoluta, debe acreditar “lesiones muy acentuadas acompañadas de una depresión crónica y de larga evolución”, explica Mª José Iglesias Toro, abogada laboralista.

La confirmación de once puntos de dolor supone el diagnóstico de la fibromialgia y debe haber al menos 14 puntos identificados para obtener la incapacidad permanente, según los expertos.

La fibromialgia es un trastorno crónico que causa dolor generalizado, hipersensibilidad y fatiga persistente. En España, la padecen alrededor de un millón de personas y se estima que un 20% de los afectados podrían tener algún tipo de incapacidad para desempeñar sus funciones laborales. “No es la primera causa para conceder una invalidez”, destaca Mª José Iglesias Toro, abogada especializada en derecho laboral. Añade que para que un tribunal falle a favor de la Incapacidad Permanente Absoluta, el afectado debe acreditar “lesiones muy acentuadas acompañadas de una depresión crónica y de larga evolución”.

Carla (nombre ficticio) trabajaba como maquinista industrial cuando solicitó una pensión de invalidez a la Seguridad Social como consecuencia de la fibromialgia y un trastorno depresivo grave que le diagnosticaron. El Equipo de Valoraciones de Incapacidades (EVI), denegó su petición al considerar que “no se encontraba en situación de incapacidad permanente en ninguno de sus grados”. Carla denunció a la institución y solicitó la Incapacidad Permanente Absoluta, la justicia le dió la razón en primera instancia y condenó a la Seguridad Social a pagarle una pensión vitalicia del 100% de su salario.

El TSJ gallego –tras el recurso interpuesto por la Seguridad Social– matiza ahora la primera resolución, basando su criterio en un “proceso de individualización” del caso a enjuiciar y obliga a la Seguridad Social a concederle la Incapacidad Permanente Total, es decir, la invalidez que únicamente inhabilita al empleado en determinadas funciones de su profesión habitual.

Algunos expertos consideran la profesión habitual aquella que ha desempeñado el empleado “en los doce meses anteriores a la fecha de inicio de la incapacidad temporal de la cual deriva la incapacidad permanente”. En cualquier caso, la Incapacidad Permanente Total no inhabilita al trabajador para el ejercicio de otras profesiones. Otra situación es la Incapacidad Permanente Absoluta, aquella que no permite desempeñar ninguna función laboral al no poder garantizar un mínimo de “rendimiento, eficacia y profesionalidad”.

Aunque las causas de la fibromialgia no están del todo esclarecidas, expertos en medicina afirman que puede estar relacionada con alteraciones neurológicas. Por este motivo, es frecuente que la patología “se desarrolle tras sufrir una infección bacteriana o viral, un accidente u otra enfermedad que limite la calidad de vida”, según indica la Fundación Española de Reumatología.

A efectos de incapacidad permanente, “es habitual que esta patología vaya acompañada de depresión y otras lesiones del aparato locomotor como hernias discales o artrosis”, explica Iglesias a eldiario.es. Los expertos subrayan que una de las muestras para medir la enfermedad es el dolor y para ello se tienen en cuenta 18 puntos que se reparten de forma simétrica por todo el cuerpo. Algunos de ellos se encuentran en la parte inferior del cráneo, pasando por las cervicales, escápulas, costillas y las rodillas. La confirmación de once puntos de dolor supone el diagnóstico de la enfermedad y “debe haber al menos 14 puntos identificados para obtener la incapacidad permanente”, señala Iglesias.

“El dolor es subjetivo y no constituye una base para acreditar que existe invalidez”, es uno de los argumentos más utiliza la parte demandada en los procesos judiciales sobre la concesión de incapacidades permanentes, sostiene Iglesias. Sin embargo, los informes médicos de la Seguridad Social y no de sanidad privada, acreditando la imposibilidad de realizar determinadas tareas son fundamentales para constatar la incapacidad.

El caso de Carla no es el primero que dibuja este escenario para aquellos que solicitan la Incapacidad Permanente Absoluta con motivo de esta enfermedad. Otra sentencia del TSJ de Extremadura concede la Incapacidad Permanente Total a una camarera con fibromialgia y hernia discal que solicitó la Incapacidad Absoluta y que sin embargo, le denegaron al considerar que sus secuelas no anulaban por completo su capacidad laboral.

El TSJ gallego recoge en la sentencia que determinadas lesiones pueden afectar de manera distinta a cada trabajador y subraya valorar al detalle el grado de las lesiones para comprobar en qué medida influyen en las capacidades de la persona afectada. En este caso, Carla pidió una prueba pericial que reconoce sus patologías psíquicas, según la sentencia. La resolución añade que dicho informe “debe prevalecer sobre el dictamen del EVI”.

El tribunal considera que la fibromialgia, el trastorno ansioso-depresivo y el trastorno somatomorfo que le diagnostican a Carla, le incapacita de manera permanente “para desarrollar con la debida profesionalidad y el exigible rendimiento su actividad profesional”. La justicia matiza de esta manera la primera sentencia concediéndole la Incapacidad Permanente Total y condena a la Seguridad Social a pagarle una pensión vitalicia del 55% del salario que percibía.

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Fibromialgia y probióticos ¿Cómo se relacionan?


Un estudio de la Universidad de Almería ha analizado la relación entre fibromialgia y probióticos. Sus investigaciones han demostrado que el consumo de determinadas bacterias en pacientes con fibromialgia puede mejorar su calidad de vida de manera significativa.

La fibromialgia es una enfermedad crónica de etiología desconocida y caracterizada por un dolor musculoesquelético generalizado y difuso. Así, además de las dolencias físicas, las personas con fibromialgia experimentan dificultades a nivel psicológico y emocional. Se estima que la prevalencia global de esta enfermedad es del 2,7%.

La terapia psicológica y prácticas como la meditación suelen ayudar a las personas con fibromialgia a gestionar y afrontar los diferentes tipos de dificultades que experimentan. No obstante, según los últimos datos parece que los probióticos también son una alternativa. A continuación, estudiaremos su relación con la fibromialgia. Profundicemos. 

Los probióticos mejoran las funciones cognitivas complejas

Los probióticos son bacterias vivas que producen beneficios en el organismo. Por ejemplo, el equilibrio de la flora intestinal, la mejora del sistema inmunológico, y una mejor digestión. El estudio realizado por los grupos de investigación de la Universidad de Almería ha conseguido aislar los efectos que provocan cuatro cepas probióticas en individuos que padecen esta patología.

Tras los ensayos clínicos realizados, los científicos constataron que estos compuestos probióticos, suministrados en cantidades adecuadas, actuaban directamente en la mejora de funciones cognitivas complejas, las cuales se suelen encontrar alteradas en estos pacientes. De esta forma, este trabajo puede ser un complemento excelente al resto de estudios relacionados con las conductas alimentarias en las personas con fibromialgia.

Los expertos trabajaban con la hipótesis inicial de adjudicar a estos probióticos una serie de ventajas. La mayoría de ellas estaban relacionadas con las funciones de la mente y los planos físico y emocional de los pacientes. Según Pablo Román, uno de los investigadores de la Universidad de Almería, cuando iniciaron el estudio, querían comprobar si estas bacterias contribuían a disminuir tanto la intensidad de dolor como la ansiedad y depresión que adolecen los pacientes con fibromialgia. Además, querían comprobar si se producía alguna mejora a nivel cognitivo.

Para ello, los investigadores emplearon cuestionarios y tareas experimentales que los pacientes debían cumplimentar para autoevaluarse. De este modo, recabaron información útil mediante indicadores como el grado de dolor padecido, la calidad de vida y del sueño, y la incidencia y gravedad de los síntomas de la fibromialgia; así como un inventario de depresión para identificar los síntomas emocionales y la ansiedad que padecen los afectados.

Los resultados del estudio

Los resultados obtenidos señalan que la ingesta de microorganismos no afecta al área del cerebro responsable de las funciones motoras. En cambio, sí atañe a la parte encargada de controlar la capacidad de adaptación ante una determinada tarea y además, ocurre sin que los pacientes muestren indicios de cansancio.

Los investigadores observaron que, a la hora de tomar decisiones, el grupo de pacientes a los que se les suministraron compuestos probióticos actuaba de manera menos impulsiva y requerían de menos tiempo para tomar decisiones.

El efecto placebo en el estudio sobre fibromialgia y probióticos

Hasta obtener estas conclusiones sobre la relación entre fibromialgia y probióticos, los expertos realizaron ensayos clínicos con unos 60 pacientes con fibromialgia. Los individuos eran principalmente mujeres, ya que esta enfermedad les afecta mayoritariamente a ellas.

En primer lugar, se realizó a cada individuo una evaluación previa al tratamiento. En ella registraron, mediante diferentes cuestionarios y tareas, su capacidad cognitiva, además de otros factores relacionados con sus estados físico y emocional. Durante dos días, midieron la intensidad y el tipo de dolencia que padecían, así como la presencia de ansiedad u otros síntomas depresivos.

Mujer con dolor en el cuello y la espalda

Posteriormente y divididos en dos grupos, el primero tomó probióticos orales durante ocho semanas; mientras que el segundo grupo de pacientes ingería placebo en el mismo intervalo de tiempo. Las dosis eran cuatro pastillas cada día, y tanto las cápsulas con las bacterias como las que contenían una sustancia inocua eran idénticas en apariencia, sabor y olor.

Una vez concluido el tratamiento, los investigadores volvieron a entrevistar a los pacientes para evaluar y comparar los resultados obtenidos en la fase previa y posterior a la terapia. Los pacientes a los que se les administró placebo, no registraron avances de ningún tipo. En cambio, aquellos que tomaron probióticos evidenciaron en diversos test de impulsividad que su flexibilidad cognitiva era algo mayor a la demostrada antes del ensayo. Por tanto, el efecto placebo queda descartado en este tipo de tratamiento.

Tras esta primera fase, y con parte de financiación procedente de la Universidad de Almería, este equipo multidisciplinar formado por enfermeros, fisioterapeutas, psicólogos y expertos en neurociencias seguirán trabajando en nuevas líneas de investigación con probióticos que puedan aportar beneficios a otras enfermedades. Por el momento, los efectos positivos de la relación entre fibromialgia y probióticos parece que han quedado demostrados.

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