La fibromialgia es una enfermedad que elude el diagnóstico: ¿puede la inteligencia artificial cambiar eso?


No hay daño tisular que explique el dolor que experimentan los pacientes con fibromialgia en todo el cuerpo, y la medicina contemporánea lucha para tratar e incluso aceptar una enfermedad donde el dolor parece estar enraizado en la mente o el cerebro, en lugar de una lesión corporal.

La inteligencia artificial, sin embargo, tiene el potencial de hacer un diagnóstico en minutos. [En 2017], los investigadores utilizaron el aprendizaje automático para distinguir los escáneres cerebrales de aquellos con fibromialgia de los que no, con un 93% de precisión. Las implicaciones son inmensas: descifrar la firma del cerebro para la fibromialgia podría ser la clave para comprender la enfermedad y qué tratamientos funcionan para qué pacientes. Pero también es una señal definitiva y objetiva de que la fibromialgia realmente existe.

Los investigadores que utilizaron con éxito el aprendizaje automático para identificar pacientes con fibromialgia comenzaron utilizando máquinas de resonancia magnética funcional para capturar imágenes de las señales cerebrales de 37 pacientes con fibromialgia y 35 personas sanas utilizadas como grupo de control. A todos los participantes se les aplicó presión en la uña derecha para crear un “dolor severo pero tolerable”.

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Las personas con fibromialgia experimentaron más dolor en comparación con los controles sanos, de acuerdo con una firma neurológica de dolor físico, así como diferentes actividades en el área de la ínsula del cerebro, relacionadas con la integración sensorial, y la corteza prefrontal medial.

Como tal, la neuroimagen combinada con la inteligencia artificial fue capaz de crear una instantánea objetiva de lo que, hasta la fecha, se ha caracterizado como una sensación subjetiva.

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La sensibilidad a la luz, tacto, sonidos y olores en fibromialgia


Es común que las personas con fibromialgia sean muy sensibles a los sonidos, al tacto, la luz, los olores y al clima; sienten como si le hubieran “subido el volumen” a todo lo que les rodea.

Se cree que estos efectos se originan porque algunas sustancias del cerebro amplifican las señales del exterior y porque el sistema nervioso autónomo tiene una disfunción que impide que características, como la homeostasis, regulen las sensaciones.

Cuando se tiene fibromialgia, el cuerpo reacciona excesivamente a los estímulos del exterior, se encuentra constantemente en alerta máxima, y la ansiedad empeora cuando muchas de estas sensaciones se juntan en una sola vez. Puede llegar a ser verdaderamente abrumador.
La sobrecarga de estímulos suele conducir a ataques de confusión, miedo, ansiedad y pánico.

Veamos cómo la sensibilidad excesiva afecta a las personas con Fibromialgia:

SENSIBILIDAD A LA LUZ

Algunos enfermos con Fibromialgia sienten la necesidad de utilizar lentes oscuros cada vez que salen a la calle y prefieren mantener la luz tenue en lugares cerrados; se sienten mal al estar frente a la pantalla del televisor o la computadora (sobre todo cuando están dentro de una habitación oscura); presentan dificultad para conducir en días soleados, etc.

Ante un estímulo de luz brillante, las personas con Fibromialgia presentan dolor en los ojos, se sienten incómodos e incluso pero pueden desarrollar un fuerte dolor de cabeza.

SENSIBILIDAD A LOS SONIDOS

Un sonido fuerte, repetitivo, repentino o “molesto” puede ocasionar en la persona una alta irritabilidad, dolor corporal, dolor de cabeza y náuseas. Esta situación muchas veces impide que se pueda estar en lugares públicos o donde muchos sonidos demanden la atención.
Las personas con Fibromialgia no pueden ignorar los sonidos a su alrededor, pues el cerebro capta y “aumenta el volumen” de hasta el más pequeño e insignificante ruido.

“Recientemente, yo estaba sentada en un restaurante de comida rápida y una señal acústica me mantuvo ida durante largos lapsos de tiempo. Dejé de ser capaz de concentrarme en lo que mi marido me estaba diciendo. Con cada sonido, me sentí más y más agitada, era casi como si una corriente eléctrica atravesara cada nervio de mi cuerpo”.

SENSIBILIDAD AL TACTO

Las personas con Fibromialgia frecuentemente presentan alodinia, que es una sensación de dolor producida por un estímulo que normalmente no causa dolor, por ejemplo, una caricia.

Este problema ocurre por un mal funcionamiento de los nociceptores (receptores del dolor de nuesro cuerpo), los cuales le mandan la señal al cerebro de que casi cualquier sensación es dolorosa; la piel se vuelve hipersensible.
Las personas con Fibromialgia suelen presentar dolor al exponerse al viento, al ser abrazados o acariciados, al cepillar su cabello, e incluso al utilizar determinado tipo de ropa (ajustada, con determinadas telas, textura y formas, etc.)
Si una persona con Fibromialgia presenta algún moretón, cortada o rasguño, pueden seguir sintiendo dolor en el área afectada después de mucho tiempo, aunque la lesión ya haya sido curada.

SENSIBILIDAD A LOS OLORES

La Fibromialgia no sólo hace que se tenga sensibilidad a los olores “desagradables”, también puede tener un efecto negativo aún tratándose de olores comunes.
Algunas personas presentan Sensibilidad Química Múltiple, que es una enfermedad donde se genera una respuesta anómala frente a numerosos agentes químicos sintéticos.
Las personas con fibromialgia pueden presentar mareos, náuseas, dolor corporal, de cabeza, de estómago y de garganta al hacer actividades como bañarse (pues se utilizan varios productos con diferentes aromas: jabón, shampoo, cremas de afeitar, etc); al caminar por pasillos del supermercado con productos de limpieza o perfumería; al asear la casa; al acudir a la gasolinera; al convivir con personas que usan alguna fragancia o fuman, etcétera.
En algunas personas, la sensibilidad es tal, que podrán adivinar lo que comiste en la mañana, si bebiste alcohol o si te bañaste.

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