Lo que sabemos sobre la mejor dieta contra la fibromialgia

Es una enfermedad sin cura que afecta a casi tres millones de personas en España. Sus síntomas pueden aparecer en la infancia e ir agravándose con los años haciendo la vida más difícil

 Por Ana Durá

Aprender a lidiar con una enfermedad como la fibromialgia no resulta nada fácil, aunque ciertas pautas en la alimentación pueden ayudar a aliviar el dolor. A día de hoy se ignora qué es lo que la origina y cualquier tratamiento emprendido busca fundamentalmente paliar sus síntomas. La enfermedad no fue reconocida como tal por la Organización Mundial de la Salud hasta 1992. Este retraso ha condicionado que las indagaciones sobre la raíz de dicha patología sean bastante recientes y que, por lo tanto, los pacientes deban contentarse con un mero tratamiento con el que atajar el dolor.

Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que existe una importante vinculación entre una alimentación equilibrada y la calidad de vida de los pacientes. No en vano, mantener un peso saludable disminuye la sobrecarga del sistema musculoesquelético. Además, es común que quienes padecen fibromialgia presenten sobrepeso, un estado que provoca el empeoramiento de la enfermedad. Además de los efectos citados anteriormente, la fibromialgia origina fatiga, dolor, cierta dificultad para conciliar el sueño y, obviamente, un cambio en el estado de ánimo. Numerosas investigaciones también recogen que la ingesta de aditivos como el glutamato monosódico o el aspartamo puede ser perjudicial. ¿En qué consiste realmente la dieta adecuada para dicha afección?

La fibromialgia, la enfermedad sin causa

Conviene recordar que estamos ante una enfermedad reumática crónica que causa dolor muscular generalizado, que con el transcurso del tiempo deriva en una sensibilidad extrema al esfuerzo y un dolor intenso al realizar cualquier actividad física, por nimia que sea esta. Según los datos, un 2,4% de los españoles la padece, sobre todo mujeres jóvenes. Un ejemplo mediático lo tenemos en la cantante Lady Gaga, quien se vio obligada a apearse de su exigente ritmo de artista por culpa de la fibromialgia.

El glutamato y el aspartamo, bien lejos

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Empezamos este artículo sobre la dieta para las personas con fibriomalgia abordando qué es lo que debemos desterrar de nuestra nevera en caso de sufrir esta enfermedad. Numerosos estudios parecen tenerlo muy claro: el glutamato monosódico y el aspartamo. En concreto, un estudio coordinado por el Hospital Clínic-IDIBAPS descubrió que los pacientes con fibromialgia presentan una mayor concentración de glutamato en el cerebro. Esto es importante porque se ha comprobado que los compuestos de glutamato detectados en dicha área están vinculados con los estímulos de las terminaciones nerviosas y el proceso emocional del dolor en los pacientes con fibromialgia.

Además, diversos estudios parecen concluir que erradicar el glutamato monosódico de las dietas de estos enfermos puede ayudarles a mejorar sus síntomas. Sin embargo, es cierto que existen investigaciones contradictorias que no aprecian diferencias entre su eliminación o su inclusión.

También el aspartamo está en el punto de mira de la comunidad médica y científica. En este sentido, abundan las investigaciones que señalan su papel fundamental en el devenir de la enfermedad. Uno de ellos hace referencia al caso de una mujer de cincuenta años que llevaba más de una década padeciendo los síntomas propios de la fibromialgia. Sin embargo, según recoge el estudio, tras pasar unas vacaciones en el extranjero dejó de sufrir estos dolorosos achaques porque, al parecer, había olvidado tomar su aspartamo. En cambio, al volver a consumirlo, los síntomas volvieron. En cualquier caso, muchos expertos nutricionistas apuestan por la eliminación de los productos ultraprocesados en la dieta de estos pacientes.

¿Qué comer?

En los últimos años, la Asociación Americana de Dietética y la Asociación de Dietética de Canadá han afirmado que una dieta vegana en la que predominen los alimentos crudos puede contrarrestar los síntomas de esta enfermedad. Aún así, ambas instituciones son cautas y aseguran que se necesitan más estudios al respecto para ofrecer conclusiones definitivas.

No obstante, los investigadores sí que se atreven a avanzar cuáles pueden ser las claves de esta dieta tan esperanzadora como, por ejemplo, su gran aporte de fibra y antioxidantes, la baja ingesta de grasa y proteínas, o la presencia de vitaminas y minerales como el magnesio, el potasio y el zinc.

Foto: iStock.
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También la dieta lactovegetariana parece aportar beneficios a los enfermos. Al menos esa es la conclusión que se extrae del estudio llevado a cabo por un grupo de investigadores de la Universidad de Alicante. Al hilo de este escrito, podemos traer a colación las afirmaciones de Marta González Caballero, diplomada en Dietética y Nutrición Humana, en la revista ‘Biorritmes’, dedicada a la fibromialgia: “Los enfermos de fibromialgia deben aportar una ingesta suficiente de calcio a través de la alimentación e incluso a través de suplementos ya que una baja concentración de este en sangre es responsable de la aparición de espasmos musculares”.

La importancia de la vitamina D

Una buena pauta alimenticia para quienes sufren fibromialgia sería apostar por dietas ricas en alimentos con vitamina D, presente en los hongos y las setas con los que nos obsequia el otoño. Lo cierto es que un estudio fechado en 2008 concluyó que los pacientes que presentan bajos niveles de vitamina D requieren casi el doble de analgésicos que aquellos con óptimos niveles de esta vitamina. Así, Kathleen Holton, una de las autoras del estudio ‘Potential Dietary Links in Central Sensitization in Fibromyalgia’, aconseja tomar un suplemento diario de vitamina D, especialmente durante el invierno.

Omega 3

El omega 3 está repleto de bondades, por ello los enfermos de fibromialgia deberían incluir este ácido graso de su dieta. Para entender su benéfica influencia, recurrimos a un estudio de 2007 que asegura que en tan solo tres meses, desde que incluimos omega 3 en nuestra alimentación, podemos advertir mejoras en síntomas como la rigidez matinal o el dolor de las articulaciones. A la luz de estos resultados, conviene aumentar la ingesta de ingredientes como el salmón salvaje, las nueces o semillas de lino y chía.

https://www.alimente.elconfidencial.com

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