Síndrome de fatiga crónica: qué es y cómo se trata


Para evitar la fatiga crónica es importante que mantengamos un equilibrio entre el tiempo de trabajo y el de descanso, que durmamos suficiente y que practiquemos actividad física.

Por: Yamila Papa

El síndrome de fatiga crónica o SFC (CFS por sus siglas en inglés) es una enfermedad debilitante y crónica de la que todavía se desconoce la causa. La persona que la padece siente un cansancio extremo y no puede realizar sus actividades con normalidad. No importa la cantidad de horas que duerma, siempre tiene sueño.

La fatiga crónica puede afectar a cualquiera, pero suele ser más común entre mujeres entre 40 y 60 años. Aunque fue un diagnóstico controvertido durante años, hoy sabemos con certeza que existe una disfunción del sistema inmunitario entre los enfermos de CFS.

Si quieres saber más sobre el síndrome de fatiga crónica y qué alimentos pueden ayudarte, sigue leyendo.

Síntomas y causas de la fatiga crónica

Uno de los problemas a los que se enfrentan los médicos a la hora de diganosticar el SFC es la enorme variedad de síntomas. Muchos de ellos se pueden atribuir a tantas enfermedades que a menudo se tarda años en diagnosticar el síndrome. De hecho, más que una enfermedad se lo considera un conjunto de síntomas.

Algunos de los síntomas más frecuentes del SFC son:

  • Fatiga
  • Dolor de cabeza, garganta y muscular
  • Áreas del cuerpo sensibles al tacto (como axilas o cuello)
  • Ganglios linfáticos inflamados
  • Dolor en las articulaciones
  • Hinchazón o enrojecimiento de la piel sin haberse golpeado
  • Pérdida de memoria
  • Problemas para memorizar
  • Trastornos del sueño
  • Cansancio extremo al levantarse
  • Falta de voluntad
  • Sueño excesivo y no reparador
  • Trastornos alimenticios

Mujer con fatiga crónica y dolor de cabeza
No está ni de lejos clara la causa del síndrome de fatiga crónica, pero sabemos que hay muchos factores que pueden afectar al sistema inmunitario y convertirse en desencadenantes: virus, estrés excesivo, mala alimentación o depresión son algunos de ellos.

Si crees que puedes padecer SFC, el primer paso es consultar con un especialista. El médico realizará las pruebas necesarias para determinar si tienes alguna enfermedad o deficiencia nutricional.

El tratamiento para la fatiga crónica tiene dos objetivos: aliviar los síntomas y regular el funcionamiento del sistema inmunitario. A continuación te proponemos algunos alimentos que pueden ayudarte.

Alimentos para la fatiga crónica

Las opciones naturales para tratar el síndrome de fatiga crónica son:

  • Jengibre: tiene propiedades antivirales. Se aconseja consumir una infusión preparada con una cucharadita de raíz de jengibre por taza de agua por día.

Jengibre

  • Maca: la maca estimula el sistema inmunitario y es útil para combatir la fatiga. Tiene propiedades reconstituyentes. Puedes consumir una cucharadita de maca en polvo por las mañanas en el desayuno, con queso untable, tostada, leche, etc.
  • Semillas de cáñamo: son altas en magnesio. Comer un puñado en las comidas, esparcir sobre la ensalada, sopas, caldos, salsas, etc.
  • Polen de abejas: es un conocido revitalizante cargado de vitaminas del grupo B, C, hierro y magnesio. Lo puedes mezclar con propóleo o con miel para aumentar sus beneficios. Consumir una cucharadita en ayunas cada día.
  • Caldo de pollo: rico en aminoácidos esenciales, ayuda a regular el estado de ánimo y las defensas. Se usa desde hace siglos para curar fatigas, tanto físicas como mentales. Consume una taza o plato por día durante cuatro semanas.

Arroz caldoso con pollo y legumbres

Remedios caseros y populares

  • 1. Infusión de astragalus: vierte dos cucharadas de astragalus en una taza con agua hirviendo. Tapa y deja refrescar. Bebe dos veces al día. Se recomienda para fortalecer el sistema inmunitario.
  • 2. Infusión de equinacea: hierve dos cucharadas de equinacea y una taza de agua. Retira del fuego y deja refrescar. Bebe una taza a diario durante cuatro semanas como máximo. No usar en caso de embarazo. Se utiliza para fortalecer las defensas.
  • 3. Infusión de gingko biloba: vierte dos cucharadas de gingko biloba en una taza de agua hirviendo. Tapa y deja refrescar. Bebe una taza al día para mejorar la circulación e incrementar el riego cerebral. Se emplea para los problemas de memoria o concentración.
  • 4. Infusión de canela, clavo y limón: en un frasco con cierre hermético deja macerar por 10 días dos gramos de corteza de canela, un clavo de olor y la cáscara de un limón. Añade luego 400 gramos de miel y un litro de agua. Hierve hasta que se reduzca a la mitad. Espera a que se enfríe completamente antes de consumir.
  • 5. Infusión de canela, jenjibre, cardamomo y maca: hierve por 10 minutos una cucharada de canela en polvo, una cucharada de raíz de jengibre, ocho semillas de cardamomo, una cucharada de miel, dos cucharadas de maca y un litro de agua. Retira del fuego y deja enfriar. Bebe una taza a la mañana y otra al mediodía. Es un potente reconstituyente.
Ramitas de canela
  • 6. Batido de manzana, zanahoria y polen: coloca el zumo de dos zanahorias y el de una manzana en la batidora. Mezcla en un recipiente aparte una cucharadita de pólen, una de miel y otra de romero hasta formar una pasta. Añade al batido. Vierte una cucharada de germen de trigo y otra de levadura de cerveza, bebe por las mañanas.

https://mejorconsalud.com/

Anuncios

El Ejercicio aeróbico en Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica


Es un tipo de ejercicio físico en el cual se necesita implícitamente el papel de la respiración para poder realizarse.

Para obtener la energía necesaria que supone realizar este tipo de ejercicio, es preciso quemar hidratos y grasas con ayuda de oxígeno. Por lo que su práctica habitual, dota al cuerpo de mayor resistencia y previene la obesidad.

Los ejercicios aeróbicos incluyen cualquier tipo de ejercicio que se practique a niveles moderados de intensidad durante períodos de tiempo extensos, lo que hace mantener una frecuencia cardíaca más elevada. En tal tipo de ejercicios se usa el oxígeno para “quemar” grasas y azúcar.

Uno de los beneficios del ejercicio aeróbico además de mejorar la capacic¡dad pulmonar y el sistema cardiovascular, es mejorar la resistencia muscular.

En los casos de FM y SFC estos beneficios contribuirían en la reducción de la fatiga y la mejoría de los síntomas, además de generar endorfinas y mejorar a su vez el estado de ánimo.

El ejercicio aeróbico que se decida a realizar, debe hacerse de una manera gradual, intensificando la duración y frecuencia del ejercicio progresivamente.

El tipo de ejercicio que se decida realizar es muy personalizable. Todo ejercicio que suponga un aumento de la resistencia muscular y se realice con respiración, aumentando la capacidad pulmonar, lo és.

Por ejemplo: caminar, nadar, correr, ciclismo, clases colectivas de ejercicio aeróbico, baile, etc. Son muchas las modalidades, pero lo aconsejable es practicar una al menos dos días por semana.

Para que un paciente con FM o SFC note la diferencia, debe hacer un seguimiento durante al menos de 2 a 6 semanas seguidas, de manera gradual y controlada.

Lo más fácil suele ser controlarse el tiempo durante la actividad. Es aconsejable ir de menor a mayor intensidad sin llegar a fatigarse de un modo extremo.

Empezar con 10 minutos de ejercicio y ver como nos encontramos, si nuestro cuerpo nos permite seguir, ir avanzando gradualmente y muy importante, estirar un poco   al finalizar el ejercicio.

Los últimos estudios revelan en sus resultados que para lograr beneficios deberían realizarse al menos 20 minutos por semana, en 2 días separados.

Hay que tener en cuenta que este debe ser realizado fuera de nuestra rutina habitual. No valen ejemplos como:

  • “Yo salgo todos los días a comprar y camino 20/30 minutos”.

Es mejor eso que nada, pero los beneficios de este tipo de ejercicio se notan cuando uno lo adapta a su vida diaria de una manera constante y consigue incluirlo en su rutina, ya que le aportará beneficios en su calidad de vida.

Es muy aconsejable y les invito a que lo prueben. Si lo hacen y se encuentran peor, al principio será lo normal. Deben darse tiempo, es un proceso de adaptación que tiene una merecida recompensa.

Autora: María Martí Puertes, Diplomada en Fisioterapia. Especialista en suelo pélvico y posturología. Es fisioterapeuta de Avafi desde 2011.

http://www.avafi.es/