FIBROMIALGIA EN ATENCIÓN PRIMARIA


Los médicos de atención primaria somos la puerta de entrada a los Servicios de Salud, y por tanto el primer lugar a donde deberías dirigirte. Es una asistencia muy accesible y podemos resolver una gran parte de los problemas de salud, garantizando además una continuidad en la atención a lo largo de toda la vida.

Esto es sumamente importante en enfermedades crónicas como la tuya, que requieren un seguimiento continuado a lo largo de mucho tiempo y que además suele afectar a aspectos físicos, psíquicos y sociales. Nos permite conocer la evolución, detectar rápidamente fases de empeoramiento y poder actuar de manera precoz. Por tanto, el diagnóstico, el diagnóstico diferencial y el tratamiento pueden y deben iniciarse en atención primaria para conseguir una atención rápida e integral.

En ocasiones los médicos de primaria encontramos dificultades a la hora de informaros correctamente. Las personas que acabáis de debutar con fibromialgia a menudo soléis presentar una sintomatología compleja, tenéis muchas dudas e interrogantes, y necesitáis respuestas a muchas cuestiones. Además los medios de comunicación (por ejemplo internet, revistas, televisión) han originado una fuente de información en ocasiones dudosa, y que puede contribuir a crear confusión con afirmaciones no muy científicas o carentes de rigor.

Es aconsejable en muchos casos informar e incluir en este proceso, si así lo deseas, a tu familia, especialmente a tu pareja. La información (educación) inicial que se te proporciona y la toma de decisiones conjuntas son un elemento básico del manejo de la fibromialgia.

Dado que la evolución de la enfermedad va a ser crónica, es nuestra labor reevaluarte cada cierto tiempo, para identificar cambios en tus síntomas, empeoramientos o falta de respuesta al tratamiento, en cuyo caso tu propio médico de familia puede plantearte intensificar ese tratamiento o derivarte al especialista que estime oportuno, pero siempre manteniendo la vinculación con la atención primaria. Así mismo, puede haber temporadas de clara mejoría, en cuyo caso se puede ir reduciendo la medicación (en el caso de que la hubiese) o incluso suprimirla del todo.

En todo momento es recomendable que haya un médico responsable de coordinar todo lo que se hace y orientarte, y es ahí donde cabe destacar la figura del médico de familia. Es muy importante evitar un constante trasiego entre diversos especialistas sin una finalidad concreta y no realizar pruebas complementarias sin fundamento, evitando la duplicidad de éstas y sopesando siempre el riesgo-beneficio para ti.

Ahora vamos a incidir en un aspecto importante de la relación que vamos a iniciar, que no es otro que la preparación de la visita al médico.

VISITA AL MÉDICO

Antes de acudir a la cita con tu médico es importante que prepares y pienses todo lo que vas a necesitar. Recuerda y, si es necesario, apunta en una hoja de papel lo que deseas tratar en la consulta:

– Motivo principal de consulta

– Preocupaciones relacionadas con el motivo de la consulta.

– Dudas que quieras resolver.

– Cuestiones que esperas que te ofrezca tu médico (por ejemplo medicamentos, análisis). Hay que tener en cuenta que ningún análisis de sangre u otra prueba diagnóstica complementaria puede confirmar o descartar la fibromialgia.

– Tener en cuenta que los síntomas habituales que tienes ya son conocidos por tu médico, por lo que lo más importante es que resaltes cambios en ellos o aparición de nuevos síntomas.
visita

Además puede ser interesante que tengas preparada una carpeta con diferente información relacionada con tu salud:

– Posibles alergias a fármacos o alimentos.

– Resultados de pruebas médicas realizadas anteriormente.

– Informes de otros médicos anteriores. – Informar de qué profesionales te están visitando y qué acciones y/o tratamientos has iniciado.

– Listado de medicamentos habituales, o en su defecto, los envases vacíos. Lleva anotado cuáles han sido efectivos, cuáles no, o si has tenido algún efecto secundario reseñable.

A veces las visitas pueden resultar complicadas, porque es difícil entender lo que te explica el médico, porque se te puede olvidar lo que te ha dicho, o porque se tiene miedo a preguntar demasiado. Por eso es importante que:

– No dudes en hacer cualquier pregunta, aunque pienses que es tonta, ya que pueden servir para aliviar angustias y evitar malos entendidos. Dile a tu médico todo aquello que te preocupe y coméntale cualquier cambio en tu estado de salud.

– Si no entiendes la respuesta, insiste. Si el médico utiliza términos técnicos que no entiendes, pide que te lo explique con palabras más sencillas.

– Toma notas durante la conversación, pues puede pasar que se te olvide algo de lo que te haya dicho. También puedes pedir a otra persona que te acompañe, sobre todo si tienes dificultades para expresarte o de comprensión.

– Comienza a hablar de lo que te parezca más importante.

– Habla con claridad y de manera concisa. Desgraciadamente, el tiempo de consulta es limitado.

– Habla con franqueza, sin sentir vergüenza por lo que quieras exponer. Tu médico no va a reaccionar negativamente y tratará la información con total confidencialidad.

– En caso de que se trate de un síntoma concreto, especifica bien sus características indicando:

  •  Cuándo comenzó: horas, días, semanas.
  •  Si empeora en algún momento del día o al realizar alguna actividad.
  •  Si has tomado alguna medida para resolverlo: por ejemplo, toma de medicación, cambios de postura.

– Si tu médico estima oportuno recetarte medicamentos, pregunta:

  •  Qué tipo de medicamentos son.
  • Por qué vas a tomarlos y cuál es su acción.
  • Cuándo y cómo tienes que tomarlos, durante cuánto tiempo y en qué dosis.
  • Si interfieren con otros que estés tomando.
  • Si debes tomar ciertas precauciones, como no ingerir bebidas alcohólicas, no exponerte a los rayos del sol o no conducir.
  •  Cómo puedes saber si te están haciendo efecto.
  •  Qué debes hacer si se te olvida alguna toma.
  • Sus efectos secundarios.
  • Si la forma de tomarlos, de seguir el tratamiento, el precio u otras causas no te conviene, pregunta si existen otras alternativas.

Antes de acabar la consulta, asegúrate de que entiendes todas las instrucciones que te ha facilitado. Por último, pregunta cómo y cuándo puedes ponerte en contacto con tu médico en caso de que te surja alguna duda. Pregúntale también si puedes recurrir a otra persona, por ejemplo a tu enfermero/a, cuando él no pueda atenderte personalmente.

RECUERDA

Los médicos de atención primaria podemos resolver gran parte de tus problemas de salud, detectando rápidamente fases de empeoramiento de la enfermedad y pudiendo actuar de manera precoz.
Desde atención primaria podemos coordinar todo lo que se hace y orientarte, evitando especialistas sin una finalidad concreta.
Antes de acudir a la cita con tu médico es importante preparar la consulta y pensar qué vas a necesitar. Es interesante tener preparada una carpeta con toda la información de tu salud.
Asegúrate de que entiendes todas las instrucciones que te ha facilitado. Pregunta cómo y cuándo puedes ponerte en contacto con tu médico en caso de tener dudas.

OBTENIDO DE:  GUÍA DE DEBUT EN FIBROMIALGIA (Segunda edición  Mayo, 2016), páginas 25 a 29.  Asociación de Divulgación de Fibromialgia, (Vitoria-Gasteiz). http://www.fibro.info,

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