¿Las pulseras magnéticas realmente ayudan con el dolor?


¿Pueden los imanes ayudar con el dolor?

Con la industria de la medicina alternativa tan popular como siempre, no debería sorprender que algunas afirmaciones de productos sean más que dudosas, si no completamente falsas.

Popular incluso en la época de Cleopatra, la creencia en las pulseras magnéticas como una cura para todos sigue siendo un tema muy debatido. Los científicos, los empresarios y las personas que buscan alivio del dolor y la enfermedad tienen sus propias opiniones.

Hoy en día, puede encontrar imanes en calcetines, mangas de compresión, colchones, brazaletes e incluso ropa deportiva. Las personas los usan para tratar el dolor causado por la  artritis  , así como el dolor en el talón, el pie, la muñeca, la cadera, la rodilla y la espalda, e incluso los mareos. Pero, ¿realmente funcionan?

De donde viene la teoría

La teoría detrás del uso de imanes para fines medicinales proviene del Renacimiento. Los creyentes pensaban que los imanes poseían una energía viva y que llevaban una pulsera o pieza de material metálico con la esperanza de combatir enfermedades e infecciones o para aliviar el dolor crónico. Pero con los avances en medicina hasta la década de 1800, no pasó mucho tiempo antes de que los imanes fueran vistos como dispositivos terapéuticos sin valor, incluso peligrosos.

La terapia magnética tuvo un resurgimiento en la década de 1970 con Albert Roy Davis, PhD, quien estudió los diferentes efectos que las cargas positivas y negativas tienen en la biología humana. Davis afirmó que la energía magnética podría matar las células malignas, aliviar el dolor de artritis e incluso tratar la infertilidad.

Hoy en día, la venta de productos magnéticos para el tratamiento del dolor es una  industria multimillonaria en  todo el mundo. Pero a pesar de otra etapa en el centro de atención,  estudios recientes  han determinado que la evidencia no es concluyente.

Entonces, ¿realmente funcionan?

Según la gran mayoría de las investigaciones, la respuesta es no. Las afirmaciones de Davis y un  estudio de 1976 han sido ampliamente refutados, y hay poca o ninguna evidencia de que las pulseras magnéticas tengan algún futuro en el manejo del dolor.

Una  revisión  de la investigación realizada en 2007 concluyó que las pulseras magnéticas no son eficaces para tratar el dolor causado por la osteoartritis, la artritis reumatoide o la fibromialgia. Otro , a partir de 2013, estuvo de acuerdo en que tanto las pulseras magnéticas como las de cobre no tienen más efecto en el manejo del dolor que los placebos. Las pulseras fueron probadas por sus efectos sobre el dolor, la inflamación y la función física.

Según el  Centro Nacional para la Salud Complementaria e Integrativa (NCCIH) , los imanes estáticos, como los de un brazalete, no funcionan. Advierten a las personas que no utilicen ningún tipo de imán para reemplazar la atención médica y el tratamiento.

¿Los imanes son peligrosos?

La mayoría de los imanes comercializados para aliviar el dolor están hechos de metal puro, como hierro o cobre, o aleaciones (mezclas de metales o de metales con no metales). Vienen en potencias entre 300 y 5,000 gauss, que no son tan fuertes como la fuerza magnética de los imanes que se encuentran en cosas como las máquinas de MRI.

Aunque generalmente son seguros, el NCCIH advierte que los dispositivos magnéticos pueden ser peligrosos para ciertas personas. Advierten contra su uso si usted también usa un marcapasos o una bomba de insulina, ya que podrían causar interferencias.

La comida para llevar

A pesar de la popularidad de las pulseras magnéticas, la ciencia ha refutado en gran medida la efectividad de estos imanes para tratar el dolor crónico, la inflamación, las enfermedades y las deficiencias generales de salud.

No use los imanes para reemplazar la atención médica adecuada, y evítelos si tiene un marcapasos o usa una bomba de insulina.

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FIBROMIALGIA: Los campos electromagnéticos naturales y artificiales pueden perjudicar la salud


Los médicos de Familia del grupo de Patologías Ambientales de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (CAMFiC) han actualizado sus conocimientos sobre cómo los contaminantes químicos y electromagnéticos, tanto naturales como artificiales, pueden afectar a la salud de las personas, y qué medidas se pueden tomar para reducir este impacto.

La doctora María del Carmen Ruiz, especializada en patología ambiental y coordinadora del grupo de Patología Ambiental de la CAMFiC, explica que “desde la década de 1980, el crecimiento exponencial de la tecnología wireless ha generado un aumento de 1.000 millones de veces el campo electromagnético natural de la tierra, generando un efecto cóctel electroquímico. Sustancias que penetran en el organismo a través de la alimentación, el aire que respiramos, y todo lo que ponemos en la piel”.

Varios los estudios relacionan estos agentes con una serie de enfermedades como la sensibilización central, neurodegenerativas, autoinmunes, endocrinas, cardiovasculares, metabólicas, cáncer, asma, TDAH, autismo y esterilidad, entre otras. En 2013, la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (IARC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), alertaron que el 95 por ciento de los casos de cáncer, 70 por ciento de los accidentes cardiovasculares, el 80 por ciento de las enfermedades coronarias, el 90 por ciento de las patologías neurodegenerativas y el 80 por ciento de la diabetes mellitus tipo II son provocados por agentes tóxicos contaminantes.

Enfermedades crónicas multisistémicas

En este sentido, la doctora Padma Solanas, del Centro de Medicina Biológica en Barcelona apunta que se está observando “una creciente prevalencia de las enfermedades crónicas multisistémicas, que también son más precoces, como la sensibilidad química múltiple, el síndrome de fatiga crónica, la fibromialgia o electrohipersensibilidad o enfermedades cardiovasculares, síndromes metabólicos, enfermedades neurodegenerativas y autoinmunes, cáncer y alergias”.

Respecto a lo más significativo, María del Carmen Ruiz, indica que “los factores medioambientales debilitan, desencadenan o agravan los mecanismos fisiopatológicos”. Para su solución, esta facultativa resalta dar “un cambio en las prioridades desde la actual Medicina enfocada a tratar los síntomas, hacia una Medicina dirigida a tratar las causas, poniendo el foco en la prevención, precaución y mejora en la detección precoz y en el diagnóstico de estas enfermedades crónicas y medioambientales. Y aquí es fundamental el papel del médico de Familia, como puerta de entrada a sistema de salud”.

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Los campos electromagnéticos de intensidad baja se perfilan como una buena opción en fibromialgia


La Unidad de Fibromialgia del Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz, de Sevilla, ha implantado la aplicación transcraneal de campos electromagnéticos de intensidad baja como tratamiento para pacientes con fibromialgia en el contexto del síndrome de sensibilidad central, del que también forman parte la fatiga crónica, el colon irritable y alguna cefalea.

“Todos comparten fisiopatología común, que consiste en una disregulación del sistema inmunológico, neuroendocrino y del sistema nervioso central”, explica Manuel Blanco, internista y director de esta Unidad.

En el SNC se produce una alteración en la modulación central del dolor secundaria a la existencia de hipersensibilidad central a múltiples estímulos periféricos y disminución de las vías inhibidoras descendentes.

El entendimiento de este concepto hace necesario que el tratamiento del SSC y, por tanto, del síndrome fibromiálgico se plantee desde un marco multidisciplinario; “por eso, hemos desarrollado protocolos terapéuticos orientados a la regulación del sistema inmunológico y central. En esta unidad trabajamos de manera conjunta internistas, inmunólogos y neurólogos”.

Buenos resultados
El uso de las aplicaciones transcraneales de campos electromagnéticos de intensidad baja ha supuesto un incremento en el porcentaje de éxito, actualmente del 85 por ciento en los pacientes sometidos a este protocolo.

El sistema Brain Waves Minestim Apcm-01 desarrollado por el Centro de Tecnología Biomédica (CTB) de la Universidad Politécnica de Madrid es un equipo que genera estímulos magnéticos aplicados sobre la cabeza mediante un dispositivo cuyo objetivo es mejorar la sintomatología en el tratamiento de patologías relacionadas con el dolor, como la fibromialgia.

“Utiliza una intensidad de campo magnético próximo a la actividad fisiológica, por lo que no presenta efectos adversos tras su aplicación”, subraya Oscar Cáceres, inmunólogo y codirector de esta Unidad.

El equipo se basa en el efecto de la repetición de estímulos magnéticos al cerebro.

Frente a otros sistemas de estimulación magnética que utilizan campos magnéticos muy intensos, Brain Waves permite repetir sus aplicaciones, ya que no tiene contraindicaciones, “como se ha comprobado en un ensayo clínico que hemos realizado en Sevilla y gracias al cual este sistema ha sido aprobado por la Agencia de Medicamentos y Productos Sanitarios”, comentan los especialistas.

Efecto paliativo
Otros ensayos clínicos indican que su principal área de tratamiento se sitúa en la aplicación paliativa en las patologías que cursan con dolor central, ya que la aplicación transcraneal ha demostrado su eficacia en el tratamiento del síndrome fibromiálgico, en la sintomatología dolorosa y algunos de los síntomas asociados, como los trastornos del sueño o cefaleas.

Para comprobar los efectos analgésicos, “hemos diseñado un ensayo doble ciego con 57 mujeres con fibromialgia según los criterios de la Asociación Americana de Reumatología (23 en el grupo placebo y 29 en el grupo experimental)”.

Se aplicaron ocho sesiones una vez por semana con el sistema de estimulación magnética de bajo campo a través de un dispositivo con bobinas sobre la cabeza del paciente y se constataron efectos significativos en la respuesta dolorosa tras la aplicación de campos magnéticos de baja intensidad