La dieta “Fodmap”: un posible alivio para pacientes con Síndrome de Intestino Irritable


SINDROME¿Qué es la dieta FODMAP?

En esencia se trata de una dieta de exclusión. Así, la eliminación de determinados alimentos con una cierta elevada cantidad de elementos fermentables podría, según algunos estudios, aliviar los síntomas de esta población aquejada de SII. El término FODMAP deriva del inglés Fermentable Oligosaccharides, Disaccharides, Monosaccharides, and Polyols (Oligosacáridos, Disacáridos, Monosacáridos y Polioles Fermentables).

La literatura científica al respecto no es especialmente abundante, de hecho la inclusión de este término en PubMed te devuelve tan solo 25 resultados. No obstante, la mayor parte de ellos, incluidos aquellos relativos a las más importantes publicaciones científicas, apuntan en la misma dirección: una hipótesis con un buen punto de partida y con resultados prometedores.

¿En qué consiste y porqué podría funcionar?

Desde hace años se viene proponiendo y postulando una amplia gama de tratamientos para controlar los síntomas del SII. Entre ellos suelen figurar fármacos diversos, laxantes, incluidos agentes de carga, además de un sinfín de cambios en los estilos de vida. La mayoría de pacientes con SII suelen estar convencidos que sus síntomas están relacionados con el consumo de ciertos alimentos, sin embargo el asesoramiento en este terreno ha resultado contradictorio y confuso de forma que se suele ofrecer un escaso alivio.

Este nuevo enfoque, la dieta libre o baja en FODMAPs, consiste en una nueva estrategia dietética ideada con el fin de controlar los síntomas asociados con el SII. Liderada por un grupo de investigación australiano, se ha postulado una hipótesis relativa a la problemática que pueda suponer para los pacientes con SII la ingesta de alimentos con un alto contenido en hidratos de carbono de cadena corta. De este modo, este tipo de hidratos de carbono serían mal absorbidos en el intestino delgado por este tipo de pacientes y, libres en el tracto gastrointestinal, podrían ser rápidamente fermentados por las bacterias en el intestino. Así, la producción de gas por dichas bacterias contribuiría de forma importante a la aparición de los síntomas típicos.

¿Qué evidencia hay al respecto de la utilidad de la dieta FODMAP en el tratamiento del SII?

La primera referencia temporal en la mencionada base de datos sobre la dieta o estrategia FODMAP se retrotrae a hace apenas 8 años cuando en 2005 se publicó este artículo en la revista Alimentary Pharmacology & Therapeutics. En él se habla de la hipótesis de que los alimentos ricos en este tipo de elementos fermentables, los FODMAP, desempeñen un cierto papel en la enfermedad de Crohn, como ya sabes una enfermedad bastante próxima en algunos de sus síntomas con el SII.

Del resto de la corta pero interesante literatura científica a este respecto destacaría un par de artículos ambos en la misma revista, Gastroenterology:

Por un lado este de aquí de 2009 titulado The FODMAP Diet for Irritable Bowel Syndrome: Food Fad or Roadmap to a New Treatment Paradigm?(La dieta FODMAP para el SII: ¿palabrería sobre los alimentos o una hoja de ruta hacia un nuevo paradigma en su tratamiento?)  En el que los autores se hacen eco de las buenas perspectivas que tendría esta línea de investigación en el tratamiento dietético de los pacientes con SII, argumentando que a día de hoy (de entonces) ya se cuenta con datos cada vez más convincentes en la literatura científica para esclarecer aquello que muchos pacientes con SII han trasladado al colectivo médico: qué alimentos se relacionan con qué síntomas, y al parecer estos ricos en FODMAPs son un buen punto de partida

Y por el otro, este otro artículo de 2013 titulado A Diet Low in FODMAPs Reduces Symptoms of Irritable Bowel Syndrome (Una dieta baja en FODMAPs disminuye los síntomas del SII) y que en sus conclusiones afirma de forma bastante categórica que en un estudio controlado con 30 pacientes con SII, una dieta baja en FODMAPs redujo de forma eficaz los síntomas gastrointestinales funcionales. De este modo, para los autores este hallazgo constituye  una evidencia de alta calidad hasta el punto de poder ser empleada como un tratamiento de primera línea.

¿Cómo se sigue una dieta libre o baja en FODMAPs?

En este punto es donde se hace más difícil dar un consejo conciso. En líneas generales se trata de eliminar aquellos alimentos con una carga importante de este tipo de elementos ya comentados. En MedLinePlus, he encontrado una fuente bastante confiable al respecto de un listado concreto de alimentos ofrecido por la International Foundation for Functional Gastrointestinal Disorders y que puedes encontrar en este enlace

En resumen se trataría de evitar:

Alimentos con alto contenido en fructosa: En el caso de las frutas en especial la manzana, cereza, mango, pera, conservas de fruta en su jugo, sandía, grandes cantidades de zumo de frutas y los frutos secos. En el caso de las hortalizas, espárrago, alcachofa, guisantes frescos. Y entre los azúcares y derivados la miel y el jarabe de maíz alto en fructosa

En cuanto a la lactosa (para aquellos pacientes que hayan sido diagnosticados fehacientemente como intolerantes a este disacárido): la leche tanto entera como desnatada, los yogures, los helados, las natillas y los quesos especialmente cremosos.

En relación con los fructo y oligo sacáridos: En el caso de los cereales, los productos elaborados con centeno y trigo (por ejemplo, trigo pan, pasta, cuscús salvado de trigo). Entre las frutas, melocotón, caqui, persimón y sandía. Entre las verduras, alcachofa (otra vez), legumbres, cebolla, ajo (incluida la denominada “sal de ajo”). En “otros”, la inulina (muchas veces empleado como suplemento en diversos alimentos funcionales; no confundir evidentemente con la insulina, con la que nada tiene que ver).

Sobre el contenido en polioles presentes bien de forma natural en el alimento o bien añadidos como edulcorantes: Entre las frutas, manzana (otra vez), albaricoque, pera (otra vez), moras, nectarina, ciruela, sandía (otra vez), bebidas o zumos a base de manzana y pera. Entre las verduras, coles en general, champiñones, bisaltos. Y entre los alimentos susceptibles de incluir polialcoholes como edulcorantes, chicles, caramelos y chocolates “sin azúcar” y que contengan sorbitol, manitol, xilitol, isomalt o maltitol.

Evidentemente hay muchos alimentos susceptibles de ser ricos en FODMAPs, así pues mi consejo es que con estos datos en la mano y si no conoces bien los alimentos o no sabes interpretar de forma adecuada el etiquetado nutricional o la lista de ingredientes, que te pongas en manos primero de un médico adecuado y después de un buen dietista-nutricionista que te ayudará a confeccionar tu lista de alimentos más adecuada. Ten presente que se eliminan no pocos alimentos, la mayor parte de grupos tan interesantes y beneficiosos como lo son los vegetales y las frutas.

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FIBROMIALGIA: ¿Sabíais que pueden influir tantos aspectos en el desarrollo del síndrome del intestino irritable?


sindrome intestino irritableEl síndrome del intestino irritable (SII) es una afectación crónica que cursa con episodios de dolor o molestia abdominal y alteraciones en el hábito intestinal sin causa orgánica que lo justifique.

Posibles factores hallados en diferentes estudios:

Genéticos: en el 33-42% de los pacientes existen antecedentes de primer grado de SII, sin embargo los estudios no han podido determinar si se debe a los factores genéticos o ambientales del entorno familiar.

Alteraciones en la secreción o motilidad intestinal en respuesta a diferentes estímulos: comidas, distensión, estrés emocional o inflamación.
Hipersensibilidad intestinal con una percepción visceral de dolor aumentada.

Alteración en la función inmune del tracto gastrointestinal. Algunos estudios han demostrado en estos pacientes la presencia de un aumento de células y de mediadores inflamatorios como los mastocitos en la mucosa del colon.

Alteración en la inervación extrínseca autonómica que podría asociarse con predominio de estreñimiento cuando la disfunción es vagal, o con diarrea si es adrenérgica.

Alteración en la regulación del eje cerebral-intestinal. Puede ocasionar una mayor reactivación ante situaciones estresantes y modificar la percepción de los estímulos viscerales aferentes en el intestino.

Los factores psicosociales juegan un papel importante. Cerca del 50% de los afectados de SII padecen depresión, ansiedad, hipocondría o somatización y algunos tienen antecedentes de haber sufrido abusos en la infancia.

Alteración de la microflora fecal. Algunos estudios demuestran una colonización bacteriana en las heces de pacientes con SII diferente a los que no la padecen.

Se ha podido demostrar, entre un 10- 30% de los pacientes, el antecedente de infección bacteriana gastrointestinal que han cursado con diarrea previa a los síntomas del SII. Son factores de riesgo el haberla padecido en edad temprana (más frecuente entre los 19-44 años que a partir de los 45), las mujeres, mayor duración y síntomas de más gravedad de la infección y en los que presentan trastornos de ansiedad o depresión.

Se requieren estudios de más calidad para determinar si la alergia alimentaria puede estar involucrada en su fisiopatología.

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Colon irritable. Tratamiento definitivo


colonIrritableMiles de personas en el mundo sufren una enfermedad llamada síndrome del intestino irritable, comúnmente llamada colon irritable.

Aunque cueste de creer para la persona que no lo sufre, es una enfermedad muy complicada, el intestino gobierna tu vida, tienes siempre miedo a tener un “apretón” en cualquier momento y lugar, por lo que el colon irritable condiciona la vida del que lo sufre.

Lo se por propia experiencia.

Desde que recuerdo siempre he sufrido colon irritable, gracias a la enfermedad de mi hija Marta y al cambio de alimentación que realizamos en casa los síntomas del colon irritable mejoraron mucho.

Hoy voy ha explicar cómo se debe tratar el síndrome de colon irritable de forma eficaz, solo con la alimentación.

La función del intestino es la absorción de nutrientes, la producción de enzimas, ciertas vitaminas y anticuerpos que son los encargados de protegernos ante las infecciones.

El intestino está recubierto por una membrana permeable para que pasen los nutrientes, pero también para rechazar las sustancias nocivas que podrían dañar el organismo.

Hay muchas personas que esa membrana debido a la mala alimentación, contaminación ambiental y otros factores, la tienen dañada. En estos casos el intestino se inflama, pierde su capacidad protectora y no puede absorber todos los nutrientes, deja de producir enzimas digestivas y no puede protegernos de los intrusos.

El intestino hiperpermeable deja entrar en el organismo todas las sustancias nocivas, intoxicando los órganos y dejándolo débil y expuesto a enfermedades.

A través de un intestino inflamado, los pesticidas, metales pesados, distintos químicos, pasan a la sangre afectando a los diferentes sistemas del cuerpo, inmunitario, hormonal, nervioso, respiratorio, reproductivo.

Por está causa aparecen síntomas y enfermedades como:

  • Migraña
  • artritis
  • Alergias
  • palpitaciones
  • Mareos
  • irritabilidad
  • Cándidas
  • Fibromialgia

 Hay una serie de enfermedades relacionadas con el colon irritable:

  • Enfermedad celíaca
  • Alcoholismo
  • Enfermedad de Crohn
  • Alergias alimentarias
  • Eczema atópico
  • Parasitosis Crónica
  • Candidiasis crónica

Síntomas relacionados con el colon irritable:

  • Migrañas
  • Dolores musculares y articulares
  • Diarrea/ estreñimiento
  • fatiga
  • Fiebre leve
  • Malestar general
  • Hinchazón abdominal
  • Flatulencias
  • Náuseas
  • Palpitaciones
  • Mareos
  • Problemas menstruales
  • Mal alimento
  • Nerviosismo
  • Insomnio

 Podría seguir enumerando síntomas, causas y enfermedades relacionadas, pero voy a ir al grano, vamos a buscar la solución.

El tratamiento del colon irritable es bastante simple:

Eliminar de la dieta los siguientes alimentos que irritan la membrana intestinal:

Pero uno de los alimentos más irritantes para el intestino es:

El gluten.

He podido comprobar que eliminando los cereales que contienen gluten, el intestino en unas semanas empieza a funcionar correctamente.

Cereales que contienen gluten:

  • Trigo
  • Centeno
  • Avena
  • Cebada

Cereales que no contienen gluten:

  • Mijo
  • Quinoa
  • Maíz
  • Amaranto
  • Arroz

Tan fácil como cambiar de costumbres.

Te recomiendo que las primeras semanas elimines de la dieta la fruta. Poco a poco iras notando como el intestino “Sana” por dentro. Es una sensación muy buena. Pronto dejaras de notar hinchazón abdominal, síntomas como la migraña, ansiedad, dolores musculares y tensión, irán desapareciendo.

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FIBROMIALGIA: Salud física, mental y enfermedades comórbidas entre mujeres con Síndrome del Intestino Irritable


colonSOBRE QUÉ HABLAMOS:

Los médicos a menudo se encuentran con pacientes con trastornos de dolor funcionales, tales como el síndrome del intestino irritable (SII), la fibromialgia (FM), y su co-ocurrencia.

Aunque estas enfermedades son diagnosticadas exclusivamente por la descripción de síntomas por parte del paciente, hay pocos estudios comparativos sobre las percepciones de los pacientes de estas enfermedades.

CARACTERÍSTICAS DEL ESTUDIO:

El objetivo de un estudio publicado en la revista The Journal of American Osteophatic Association fue comparar las percepciones de estas condiciones entre 4 grupos, 3 grupos clínicos de mujeres mayores con SII, FM, o ambos trastornos (SII además de FM) y un grupo control de edad similar de mujeres sin SII o FM, usando sus respuestas a las preguntas de la encuesta sobre los eventos estresantes de la vida, la salud física y mental general y estado médico en general, el dolor y las comorbilidades psiquiátricas.

Los investigadores utilizaron datos de una encuesta de salud, las respuestas de las mujeres se compararon con respecto a una serie de variables.

RESULTADOS:

El presente estudio comprende 3811 mujeres. Los participantes del grupo control, el grupo SII, el grupo de FM, y el grupo de SII más FM estuvo constituido por 3213 participantes (84,3%), 366 (9,6%), 161 (4,2%), y 71 (1,9%), respectivamente, con una media de edad de 62,4, 64,9, 63,2 y 61,1 años, respectivamente.

En general, los participantes en el grupo de control informaron de menos estresores traumático en su vida y de importantes estresores de la vida, mejor salud física y mental, y menos comorbilidades que los encuestados de los tres grupos clínicos, y estas diferencias fueron estadísticamente significativas y sustanciales.

Los encuestados con SII reportaron menos estresantes traumáticos en la vida, mayores estresores en la vida y una mejor salud que los encuestados que respondieron con FM o con SII además de FM. En general, los encuestados con ambas enfermedades reportaron los peores estresores y peores perfiles físico-mentales de salud y reportaron más diagnosticos médicos, dolor y comorbilidades psiquiátricas.

CONCLUSIÓN:

Los resultados mostraron diferencias estadísticamente significativas, diferencias relativamente grandes en las percepciones de la calidad de vida medidas y perfiles de salud entre los encuestados en el grupo control y los 3 grupos clínicos.

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El yoga alivia los síntomas de colon irritable


Un pequeño estudio sugiere que la terapia que combina meditación con yoga suave, y que se conoce como “mindfulness“, aliviaría los síntomas del síndrome de colon irritable.

En un grupo de 75 mujeres con este trastorno digestivo, los autores hallaron que las mujeres tratadas con “entrenamiento mindfulness” sintieron más alivio de los síntomas en tres meses que mujeres tratadas con grupo de apoyo. Los resultados, aseguran los autores, sugieren que la técnica mindfulness debería ser una opción para el tratamiento del síndrome de colon irritable.

“Las personas con SCI deberían aprender la técnica mindfulness“, dijo Delia Chiaramonte, de la University of Maryland, en Baltimore. Hacerlo, agregó Chiaramonte, es “100%  seguro” y ofrece una forma de manejar los síntomas del colon irritable de manera individual y a largo plazo.

Dolor abdominal

Las personas con colon irritable sufren crisis reiteradas de calambres abdominales, hinchazón, constipación y diarrea. El tratamiento clásico incluye cambios alimentarios y fármacos antidiarreicos, laxantes o suplementos de fibra. Existen evidencias de que el ejercicio moderado regular también ayuda. Se desconoce su causa, pero la ansiedad y estrategias como evitar reuniones sociales por los síntomas agravan el síndrome en muchos pacientes.

Por eso, a veces se utiliza la consejería psicológica y la mejor terapia es la cognitiva conductual, que modifica los patrones de pensamientos no saludables que favorecen los problemas de salud.

El equipo de Susan A. Gaylord, de la University of North Carolina en Chapel Hill, analizó otro enfoque para administrar la relación “cerebro-intestinos” llamado reducción del estrés con mindfulness. Al azar, 75 mujeres con SCI recibieron entrenamiento en mindfulness o concurrieron a un grupo de apoyo una vez por semana durante dos meses. El entrenamiento incluyó lecciones de meditación, posturas suaves de yoga y “escaneo corporal” para concentrar la atención en una sola área del cuerpo por vez para detectar la tensión muscular y otras sensaciones.

El equipo halló que tres meses después de la finalización de la terapia, a las mujeres tratadas con mindfulness les iba mejor que al otro grupo. Sus resultados promedio, según una escala de síntomas de 500 puntos, disminuyeron más de 100 puntos (una reducción de 50 puntos se considera una mejoría “clínicamente significativa”). En cambio, los resultados en el grupo de control disminuyeron unos 30 puntos, publica American Journal of Gastroenterology.

Los autores observaron que las mujeres tratadas con grupo de apoyo eran menos propensas a esperar obtener beneficios que las del grupo tratado con mindfulness.

“Y aun así, al grupo tratado con mindfulness le fue mejor. De modo que no es sólo el contacto con otro ser humano ni que esperan mejorar” lo que provoca el efecto, dijo Chiaramonte. Además, tiene sentido que la terapia mindfulness ayude a las personas con colon irritable, indicó. “Una parte del problema en esos pacientes es la atención que le prestan al malestar físico y qué es lo que la mente hace con esa información”, explicó.

El síndrome del intestino irritable tendrá mejor pronóstico


El colon irritable, hoy llamado intestino irritable porque se sabe que el daño es más extenso, no es una enfermedad psicológica ni funcional como hasta ahora se pensaba, sino absolutamente orgánica. “Porque aunque tenga un componente psicosocial asociado en la mitad de los casos, en todos los enfermos hay una alteración biológica clara de varias proteínas que convierten la membrana intestinal en más permeable y por lo tanto más inflamable y vulnerable”, explica el doctor Javier Santos, director del estudio y responsable del grupo de neuroinmunogastroenterología del VHIR.
El impacto del hallazgo, demostrado a través de cientos de biopsias “de pacientes que sostienen que ‘ya se lo decía yo’”, se ha convertido tras su publicación en un revuelo esperanzador y en una nueva cascada de investigaciones en busca de marcadores de esas alteraciones que se puedan ver en análisis de sangre o de saliva y que sean a su vez dianas terapéuticas.

“Porque se trata de una enfermedad que afecta al 15% de la población, principalmente mujeres jóvenes, y es crónica recurrente y hoy sólo se tratan sus síntomas; amarga la vida a mucha gente”, recapitula el doctor Santos, que además de investigador atiende a 4.000 pacientes con esta dolencia en la consulta de Vall d’Hebron.
La mayoría de esos pacientes se consideraban en el argot profesional enfermos parias: “Es de los nervios, relájese”, era la respuesta más frecuente a diarreas intermitentes, o estreñimientos frecuentes o ambas cosas combinadas a veces en el mismo día, dolores, ansiedad, depresión…

“¿Quién quiere salir a cenar con los amigos si un tomate se puede convertir un día en un peligro intestinal y otro día no y no hay manera de saber cuándo te va a afectar?”, apunta el gastroenterólogo. Pérdida de horas de trabajo, de vida social, uso desmesurado de recursos sanitarios (consumen entre el 1 y el 2% de todo el gasto sanitario).
En las biopsias concentradas en el yeyuno, el segundo tramo del intestino delgado, detectaron que las células estaban más abiertas, por lo que la membrana que recubre el intestino, por el que pasan alimentos, pero también desechos y toxinas, era más permeable, por lo que era más susceptible a inflamaciones e infecciones, la base de las gastroenteritis.

Y esa alteración en los nexos entre células se debía a una sobreexpresión de diversas proteínas reguladas por varios genes ya perfectamente establecidos. Esa alteración marca una predisposición y probablemente las infecciones y el estrés favorezcan la puesta en marcha de la enfermedad.

“El intestino está hipersensible y reacciona de forma exagerada e inespecífica a cualquier tipo de estímulo”, señala el investigador. “Estas células tienen miles de mediadores y secretan mucha agua y eso es lo que provoca la contracción del músculo intestinal, que intenta expulsar fuera aquello que rechaza. Es una cadena de acontecimientos con mucho sentido”.

La enfermedad no evoluciona a peor. Se queda de por vida de forma intermitente. Por eso no se le considera grave. “Pero a menudo comparte existencia con depresión, fibromialgia, sensibilidad química múltiple, ansiedad. Podrían tener puntos de encuentro”, apunta el doctor Santos.

El equipo de investigadores lleva ya tiempo trabajando en los marcadores y espera resultados pronto, “Y tendremos algo que tratar, no solo de aliviar”. Ensayan ya el uso de algún medicamento ya existente.

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