ESTRÉS OXIDATIVO Y FIBROMIALGIA


Para entender qué  significa estrés oxidativo tenemos que saber lo que son las mitocondrias.

Cada una de nuestras células tienen miles de pequeñas centrales energéticas  llamadas mitocondrias. Son pequeños órganos a los que llegan los nutrientes (azúcares, grasas y aminoácidos) para ser “quemados” en presencia de oxígeno y desde allí producir la energía que es necesaria para realizar cualquier función del organismo. Es decir, son como “pequeñas calderas” donde se quema el combustible de donde sale la energía que necesitamos para vivir.

En el proceso normal de producción de energía dentro de estas “calderas” o mitocondrias, pueden saltar algunas chispas, llegando a dañar la pared que las recubre y protege, generando los llamados radicales libres, que son compuestos químicos capaces de generar daños importantes en la célula,  destruyendo su estructura o alterando su función y  generar procesos inflamatorios o degenerativos en el tejido afectado. Para que esto no suceda las mitocondrias cuentan con los antioxidantes que apagan rápidamente estas chispas y evitan el daño.


Los antioxidantes  nos ayudan a prevenir alteraciones en nuestro organismo, principalmente las relacionadas con el envejecimiento. Su función es detener las reacciones en cadena producidas durante la oxidación y la generación de radicales libres, oxidándose ellos mismos y así evitando que las moléculas de alrededor se oxiden.

 
Algunos antioxidantes protegen la parte interna de la célula, como son: la vitamina C, el ácido lipoico, el glutatión y la superóxido dismutasa. Otros,  protegen a las grasas de nuestro organismo para que no se oxiden,son: los carotenoides (carotenos, licopeno), los relacionados con la vitamina E (tocoferol), los polifenoles (resveratrol, flavonoides) y además la conocida como coenzima Q 10… 
Existen otros importantes antioxidantes como el selenio, el cobre, el zinc, el manganeso, etc. que, en realidad, por sí mismos no tienen dicha capacidad, pero si no están presentes, algunas de las potentes enzimas o reacciones antioxidantes, no funcionan.
Si el organismo no tiene suficientes antioxidantes, ya sea porque consumimos poco o porque los agotamos rápidamente, aparece el estrés oxidativo, que daña primero a las mitocondrias, lo que hace que tengamos menos energía para funcionar. 
 
La poca energía que queda el organismo la invierte en tratar de reparar el daño, con lo que pierde su capacidad de respuesta y no puede tener un adecuado metabolismo. Es un circulo vicioso que daña la célula, luego los tejidos y por último las funciones del organismo pues van oxidando cada parte de nuestro cuerpo.
Los principales síntomas de un organismo oxidado tienen que ver con el envejecimiento. La piel pierde tersura y flexibilidad, aparecen arrugas marcadas, manchas y ojeras. A nivel interno aparecen síntomas cardio-vasculares con aumento de la tensión arterial, insuficiencia del corazón, disminución de la resistencia al ejercicio y debilidad muscular. Se pueden presentar síntomas cerebrales con tendencia a la inestabilidad y alteraciones de la memoria y a nivel osteo-articular síntomas de rigidez, dolores e inflamaciones, etc.
 
En el ser humano, el estrés oxidativo está presente en los mecanismos de más de cien enfermedades de gran importancia clínica y social, como la aterosclerosis, la enfermedad de Parkinson, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica o encefalopatía miálgica, sensibilidad química múltiple, periodontitis, varicocele, la enfermedad de Alzheimer… 
La ozonoterapia puede significar un ayuda complementaria en el tratamiento de estas enfermedades.
 
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