Dos tribunales reconocen la fibromialgia como principal causa para adquirir la incapacidad permanente absoluta


La fibromialgia no suele ser la primera causa para conceder una incapacidad permanente a los trabajadores que la padecen. Uno de los argumentos más utilizados en este tipo de procesos judiciales es que “no existen suficientes parámetros para medir el dolor, por ese motivo, para que la reconozcan en un juicio suele ir acompañada de trastornos en la salud mental”, sostiene Mª José Iglesias Toro, abogada laboralista.


Ahora, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias recoge en una sentencia dos puntos sobre esta patología que no son habituales en las resoluciones de incapacidad: constata que la fibromialgia es la primera causa para conceder la incapacidad permanente absoluta a una trabajadora y además, el tribunal acepta los informes que constatan el dolor crónico que padece. “Algo poco habitual en este tipo de juicios, ya que uno de los argumentos más utilizados por la Seguridad Social es que el dolor es subjetivo y no constituye una base para acreditar que existe invalidez, explica Iglesias a eldiario.es.

Para que un tribunal falle a favor de la incapacidad permanente absoluta –aquella que no permite desempeñar ninguna función laboral– el afectado debe presentar “lesiones muy acentuadas acompañadas de una depresión crónica y de larga evolución”, subraya la abogada. Este es el caso de Ana (nombre ficticio), camarera en un restaurante. Tras un proceso de incapacidad temporal derivado de un diagnóstico de fibromialgia, inició el trámite para conseguir la incapacidad permanente. El Equipo de Valoraciones de Incapacidades (EVI) de la Seguridad Social, le denegó la solicitud.

La empleada demandó al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) en un juzgado de primera instancia y la sala falló parcialmente a su favor concediéndole la incapacidad permanente total y una pensión del 55% de su base reguladora. No obstante, Ana recurrió la sentencia y solicitó al TSJ de Canarias que se incluyeran en el proceso las pruebas periciales que le diagnostican, además de fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, ansiedad y vértigos.

Los expertos subrayan que una de las muestras para medir la enfermedad es el dolor, y para ello se tienen en cuenta 18 puntos que se reparten de forma simétrica por todo el cuerpo. Algunos se encuentran en la parte inferior del cráneo, pasando por las cervicales, escápulas, costillas y las rodillas. La confirmación de once puntos de dolor supone el diagnóstico de la enfermedad y debe haber al menos 14 puntos identificados para obtener la incapacidad permanente.

Limitaciones en la vida laboral

En el caso de Ana, se confirman los 18 puntos de dolor. El TSJ admite la prueba pericial que acredita su diagnóstico. La sentencia recoge que para determinar una incapacidad permanente absoluta habría que valorar las limitaciones que existen en la actividad laboral en vez de las lesiones que se padecen. Incluso el propio EVI –que denegó en un primer momento la petición de invalidez– acreditó que la afectada sufría mareos, náuseas y depresión.
“Habrá invalidez absoluta siempre que haya unas condiciones demostrables que inhabiliten para cualquier trabajo que tenga una retribución ordinaria dentro del ámbito laboral”, constata la resolución. Esta incapacidad no permite desempeñar ninguna función laboral al no poder garantizar un mínimo de “rendimiento, eficacia y profesionalidad”, a diferencia de la incapacidad permanente total, la cual no inhabilita al trabajador para el ejercicio de otras profesiones y es la más habitual en este tipo de procedimientos judiciales.

La sentencia del TSJ declara la incapacidad permanente absoluta de la trabajadora. Sostiene que los síntomas descritos son suficientes como para “limitar a la empleada para el desarrollo en condiciones aceptables de todo tipo de trabajo o profesión” y condena a la Seguridad Social a pagarle el 100% de su sueldo con las mejoras y revalorizaciones que correspondan desde febrero de 2017, fecha en que se inició el proceso judicial.

El caso de Mario (nombre ficticio) es similar. Era autónomo y se dedicaba al transporte de mudanzas. Le diagnosticaron fibromialgia con la acreditación de los 18 puntos de dolor, además de síndrome de fatiga crónica y trastorno del sueño.

El trabajador pidió la tramitación del expediente de incapacidad permanente, pero el EVI no se la concedió por “no presentar reducciones anatómicas o funcionales que disminuyan o anulen su capacidad laboral”. Todo ello a pesar de que dos informes de dos hospitales de Madrid y Barcelona acreditaban las patologías que impedían a Mario desempeñar su trabajo con normalidad.
Mario también demandó a la Seguridad Social. En su caso, el juzgado de primera instancia le concedió la incapacidad permanente absoluta y ante el recurso interpuesto por la SS.SS, el TSJ de Madrid ha vuelto a fallar a favor del empleado, concluyendo que “las limitaciones físicas le incapacitan para su profesión”. Además, la institución tendrá que pagarle el 100% de su base reguladora.

La justicia recalca en el proceso que existe jurisprudencia que considera la fibromialgia como secuela invalidante en grado absoluto o total, de ahí que, en este caso, la valoración realizada por la jueza de primera instancia se tenga en cuenta en el TSJ, ya que este tipo de patologías se suele analizar de manera individual.

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CONSIDERACIONES ACERCA DEL SÍNDROME FIBROMIÁLGICO Y SU REPERCUSIÓN SOBRE LA INCAPACIDAD LABORAL


Por Dr. D. José Ojeda Gil y Dña. M0 del Rosario Diez Agúndez[1]

SÍNDROME FIBROMIÁLGICO O DE FATIGA CRÓNICA

Es una enfermedad crónica que ocasiona a quien la padece dolor músculoesquelético en múltiples localizaciones del cuerpo y un cansancio generalizado en ausencia de alteraciones articulares. Además de estas manifestaciones, el Síndrome Fibromiálgico incluye unas alteraciones psicológicas, como ansiedad, depresión y sueño de mala calidad.

La Fibromialgia es frecuente ya que la padece entre el 1% y el 3% de la población. Es más en mujeres de mediana edad. Ha sido reconocida por la OMS frecuente recientemente y se han fijado unos criterios diagnósticos por los expertos.

Gowers (1904), describe un proceso doloroso que afecta a los septos musculares llamándolo Asíndrome fibrosítico@. Estudios posteriores en 1930, se analizan anatomopatológicamente nódulos fibrosíticos que llevaron a Hanah a escribir Aalgunos autores hablan de los nódulos de la fribrositis, los cuales para otros, solo son accesibles al dedo de la fe@.

Se van sucediendo los estudios clínicos e intentando encontrar la etiología de la enfermedad y debido a ello, en los años 80 se le cataloga como Aneuromiastenia post infecciosa esporádica@, Aencéfalomielitis miálgica@, Asíndrome de mononucleosis crónica@.

Durante los años 1987-1988, aparecen una serie de cuadros que son catalogados de Asíndrome de fatiga crónica@ y la mayoría de los autores asocian las dos entidades como una sola: Afibromialgia y/o síndrome de fatiga crónica@.

En 1989, la OMS, en el epígrafe M79.0, la considera como enfermedad reumatológica y en 1990 el American College of Rheumatology, señala los condicionantes para ser diagnosticada: Dolor de duración mayor de tres meses, generalizado y con 18 Apuntos gatillo@ de los que como mínimo, tienen que haber positivos 11.

ETIOLOGÍA.

Su etiología no es conocida, se han descrito casos que comienzan después de una infección bacteriana o vírica, o un trauma ya sea físico o psíquico, así como en aquellos sujetos en los que otra enfermedad conocida limita la calidad de vida del enfermo (artritis reumatoide, lupus, etc).

Estos agentes desencadenantes no parecen causar la enfermedad, sino que lo que probablemente hacen es despertarla en una persona que ya tiene una anomalía en la regulación de su capacidad de respuesta a determinados estímulos. Se han detectado en el Sistema Nervioso de enfermos de fibromialgia niveles bajos de neurotransmisores importantes en la regulación del dolor, particularmente la Serotonina.

SÍNTOMAS CLÍNICOS.

El síntoma más importante es el DOLOR. Dolor difuso que afecta a todo el sistema musculoesquelético. Puede ser descrito por el enfermo como quemazón, molestia o desazón. Puede comenzar de forma generalizada o en un área determinada como cuello, hombro, región lumbar.

Además del dolor, puede aparecer una RIGIDEZ, sobre todo al levantarse por la mañana, y una sensación de hinchazón mal delimitada en manos y pies.

Otra manifestación característica es el CANSANCIO, que se mantiene durante todo el día. Los enfermos tienen mala tolerancia al esfuerzo físico, cualquier ejercicio de intensidad poco corriente produce dolor y agotamiento, lo que hace que se evite. La consecuencia es que cada vez se hacen menos esfuerzos, la masa muscular se empobrece y el nivel de tolerancia al ejercicio desciende aún más.

El 70-80% de los pacientes presentan un SUEÑO de mala calidad. En el estudio  EEG, se observan en la fase de sueño profundo unas ondas similares a las que mantienen actividad de alerta en el cerebro, es decir el paciente se duerme sin problemas pero su sueño a nivel profundo se ve interrumpido, el dolor empeora los días en que duermen mal.

Las personas que padecen fibromialgia, presentan con mayor frecuencia que las sanas ANSIEDAD Y DEPRESIÓN (los autores están de acuerdo en que los cuadros distímicos se producen antes del cuadro doloroso o junto con el dolor, y en algunos casos, se presenta a los pocos días de haberse iniciado el periodo álgico), así como JAQUECAS, COLON IRRITABLE, DOLORES EN LA MENSTRUACIÓN, TRASTORNOS DE CIRCULACIÓN EN MANOS Y PIES Y ALTERACIÓN DE LA MEMORIA O COGNITIVAS.

 DIAGNÓSTICO.

El diagnóstico se hace en base a las molestias que se han señalado previamente y a los datos que el médico encuentra en la exploración; se valoran cuatro planos diagnósticos:

1.- Cuadro doloroso de larga evolución (mas de 12 meses) y existencia de los puntos dolorosos específicos, ATender Points@ (18 en total), y pruebas para la valoración del dolor, como la de L.O.P. (López-Ojeda-Padrón).

2.- Las pruebas de laboratorio y el diagnóstico por imagen suelen ser normales, y sirven fundamentalmente para descartar otras patologías.

3.- Existencia de antecedentes de alteraciones del sueño, alteraciones psíquicas o utilización de medicación antidepresiva.

4.- Valoración funcional de la columna vertebral mediante pruebas isocinéticas, que dan como resultado unas curvas no consistentes, ya que hay discordancia entre la fuerza en las distintas fases y alteraciones en la velocidad angular .

5.- Exploración Termográfica para objetivar las zonas dolorosas.

TRATAMIENTO PALIATIVO DE LA SINTOMATOLOGÍA

A pesar de que no existe un tratamiento que produzca la curación definitiva de la enfermedad se puede conseguir una mejoría en la calidad de vida del enfermo.

Los pasos a seguir para un correcto tratamiento de la fibromialgia son:

1.- Un diagnostico firme.

2.- Explicación de la naturaleza de la enfermedad, aclarando que no destruye las articulaciones ni ocasiona lesiones irreversibles ni deformidades.

3.- Educación para evitar los factores desencadenantes o agravantes, corregir alteraciones de la deambulación, adoptar posiciones ergonómicas, evitar levantar o sostener pesos etc.

4.- Tratamiento de los trastornos psicológicos asociados con fármacos  psicotropos contra la depresión, inductores del sueño, ansiolíticos etc, así como psicoterapia.

5.- Finalmente, tratamiento con medidas destinadas a paliar el dolor, ya sean generales, masajes, fisioterapia, o específicas analgésicos, infiltraciones etc. Hay que tener en cuenta que el enfermo de fibromialgia tiene aumentado el nivel de percepción del dolor, por lo que estos tratamientos analgésicos son efectivos solo parcialmente.

CONCLUSIONES

La medicina ha aprendido a reconocer y comprender mejor a los pacientes que presentan un Síndrome fibromiálgico.

Encontramos dificultades a la hora de establecer un diagnóstico, pautar un tratamiento y evaluar una discapacidad, pero la realidad es que hasta un 3% de la población presenta este cuadro, y cuando el paciente sufre de dolor generalizado crónico, una fatiga intensa y alteraciones del sueño y del estado de ánimo, el grado de discapacidad para enfrentarse con las tareas propias de su trabajo e incluso de la vida cotidiana le hace candidato a una incapacidad – discapacidad. Es decir, cuando el médico evaluador objetive los siguientes puntos:

* Fibromialgia diagnosticada: más del 80% de los puntos fibromiálgicos, polipatologías asociadas y cuadro de distimia.

* Valoración del Dolor, pruebas como L.O.P., Termografía ó Isocinéticos que objetiven patologías que originan dolor.

* Aparición de alteraciones morfológicas, atrofias, actitudes posicionales antiálgicas.

* Valoración psiquiátrica que se pueda incluir en uno de los apartados de DSMN IV de trastornos adaptativos, o de otras patologías psiquiátricas; la cronificación de los mismos, da lugar a la aparición del círculo álgico: más dolor º más depresión º más dolor º más depresión….).

En estos casos, el paciente es diagnosticado de una fibromialgia o fatiga crónica y no podrá realizar una vida normal ni en el ámbito personal, de ocio o laboral, estando por ello incapacitado en los aspectos humanos señalados.

EVALUACIÓN DE LA DISCAPACIDAD DEL

 ENFERMO DE FIBROMIALGIA.

El médico evaluador se enfrenta con un problema difícil, que está sin resolver, en ausencia de ningún método objetivo de valoración.

El Síndrome fibromiálgico, como causa de discapacidad es un problema real y frecuente.

En teoría el Síndrome fibromiálgico produce dolor, fatiga, debilidad global, disminución de la capacidad de esfuerzo, y de la concentración y atención.

Estas deficiencias producen una disminución de la capacidad para realizar actividades repetitivas, y considerando esto, algunos pacientes pueden presentar discapacidad.

LA FIBROMIALGIA COMO CAUSA DE

INCAPACIDAD PERMANENTE

Procede inicialmente analizar la regularización legal de la Incapacidad Permanente. Así el Art. 134.1 del Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social aprobado por R.D. Legislativo, 1/1994, de 20 de junio, dispone:

En la modalidad contributiva, es invalidez permanente la situación del trabajador que después de haber estado sometido al tratamiento prescrito y de haber sido dado de alta médicamente, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas que disminuyan o anulen su capacidad laboral. No obstará a tal calificación la posibilidad de recuperación de la capacidad laboral del inválido, si dicha posibilidad se estima médicamente como incierta o a largo plazo.

No obstante lo establecido en el párrafo anterior no será necesario el alta médica para valoración de la invalidez permanente en los casos en que concurran secuelas definitivas.

Las condiciones que se han de cumplir para dar lugar a esta calificación, son:

* Que las reducciones anatómicas o funcionales sean objetivables, es decir, que se puedan constatar médicamente de forma ineludible.

* Que sean previsiblemente definitivas, esto es, incurables, irreversibles, siendo suficiente una previsión sería de irreversibilidad.

* Que las reducciones sean graves, desde la perspectiva de su incidencia laboral, hasta el punto de que anulen o disminuyan su capacidad laboral en una escala gradual que va del 33 a 100% de esa disminución del rendimiento normal para una actividad laboral.

Resumiendo la sintomatología de esta enfermedad, tenemos que las manifestaciones más frecuentes, independientemente de que en otros pacientes se presenten otros posibles efectos, son:

– Dolor músculo esquelético generalizado, profundo y difuso, acompañado de rigidez articular.

– Fatiga o cansancio, tanto física como psicológica y que además genera mala tolerancia al esfuerzo físico.

– Alteraciones del sueño, con un sueño de mala calidad, poco profundo, poco reparador.

– Síndrome de intestino irritable, con dolor abdominal, trastornos del tránsito intestinal, gases, náuseas.

– Síndrome tempor mandibular, lo que genera fuerte dolor en la cara y la cabeza.

– Otros síntomas comunes como Ansiedad, depresión, menstruaciones dolorosas, alteraciones cognitivas y de la memoria, acorchamiento y punzadas en las manos, sensación de hinchazón en manos y pies, mareos, etc.

Habrá que tener en cuenta también la existencia de factores que contribuyan a empeoramiento de los síntomas (humedad, bajas temperaturas…).

Partiendo de esta sintomatología, parece evidente que las personas afectas de fibromialgia, tienen serias dificultades para realizar aquellos trabajos en los que se exijan, bien esfuerzos físicos continuos, realización de movimientos repetitivos del aparato músculo esquelético (columna, brazos, piernas), mantenimiento de posturas prolongadas (bipedestación o sedestación), sometimiento a factores ambientales perjudiciales (humedad, bajas temperaturas), y labores que requieran de especial concentración, así como aquellos en los que se den situaciones de estrés.

Será en cada caso concreto, en el que se ha de valorar si el trabajador afectado se encuentra inhabilitado para realizar el núcleo esencial de las tareas que constituyen su profesión habitual, con una pérdida de la aptitud psicofísica para poder desarrollar una actividad laboral en condiciones de rentabilidad empresarial.

CONCLUSIONES

La medicina ha aprendido a reconocer y comprender mejor a los pacientes que presentan un Síndrome fibromiálgico.

Encontramos dificultades a la hora de establecer un diagnóstico, pautar un tratamiento y evaluar una discapacidad, pero la realidad es que hasta un 3% de la población presenta este cuadro, y cuando el paciente sufre de dolor generalizado crónico, una fatiga intensa y alteraciones del sueño y del estado de ánimo, el grado de discapacidad para enfrentarse con las tareas propias de su trabajo e incluso de la vida cotidiana le hace candidato a una incapacidad – discapacidad. Es decir, cuando el médico evaluador objetive los siguientes puntos:

* Fibromialgia diagnosticada: más del 80% de los puntos fibromiálgicos, polipatologías asociadas y cuadro de distimia.

* Valoración del Dolor, pruebas como L.O.P., Termografía ó Isocinéticos que objetiven patologías que originan dolor.

* Aparición de alteraciones morfológicas, atrofias, actitudes posicionales antiálgicas.

* Valoración psiquiátrica que se pueda incluir en uno de los apartados de DSMN IV de trastornos adaptativos, o de otras patologías psiquiátricas; la cronificación de los mismos, da lugar a la aparición del círculo álgico: más dolor º más depresión º más dolor º más depresión….).

En estos casos, el paciente es diagnosticado de una fibromialgia o fatiga crónica y no podrá realizar una vida normal ni en el ámbito personal, de ocio o laboral, estando por ello incapacitado en los aspectos humanos señalados.

Bibliografía

Diez Agúndez, M.R.: Comentarios sobre Valoración Clínica del Dolor Corporal. http://www.peritajemedicoforense.com (07.02.03).
Iddate García V.M.: El Problema del Diagnóstico del Síndrome Fibromiálgico en Salud Laboral. Revista Española del Daño Corporal, n1 5, pág. 32. 1997.
Isasi Zaragoza, C.: Valoración de la Incapacidad Laboral en Reumatología. Fibromialgia. Guía de Valoración del Menoscabo Permanente. INMST. Tomo I, pág. 215. 1998.
León Iglesias, J.: Algunas Consideraciones Médico Legales entorno a la Fibromialgia y/o Síndrome de la Fatiga Crónica. Revista Rheuma, n13. Pág. 28. 2002.
Madrid Arias, J. L.: La Termografía por Cristales Líquidos. Aplicaciones Clínicas. Nuevas Técnicas Diagnósticas y Terapéuticas en Patología del Aparato Locomotor. Fundación Mapfre. Pág. 31. 1986.
Ojeda Gil, J. A.: Síndrome Fibrosítico. Miscelánea Sobre Patología Ósea, Social y Laboral. Pág. 89. Edic. Pedro Fleitas, 1995.
Ojeda Gil, J. A.: Termografía. Miscelánea Sobre Patología Ósea, Social y Laboral. Pág. 36. Edic. Pedro Fleitas, 1995.
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Ojeda Gil, J. A.: Comentarios sobre la Valoración Médica de la Incapacidad Laboral. Próxima publicación, junio 2003.
Ollo Luri, M. P.: La Fibromialgia. )Enfermedad Incapacitante?. Principales Problemas Médicos y Jurídicos Laborales de esta Enfermedad y su Tratamiento. Jurisdicción Social. Revista Social Mes a Mes, n1 79. Noviembre 2002.

[1]Colaboradores del Gabinete de Valoración del Daño Corporal del Centro de Traumatología Teldense.

La fibromialgia: ¿un estigma laboral?


Una enfermedad, difícilmente objetivable,  llamada como la “enfermedad invisible”, con efectos impeditivos para las personas que la padecen, no ya para trabajar sino para su día a día. Pero estos enfermos también padecen la incomprensión del entorno laboral y el profundo desconocimiento y falta de formación de los facultativos de los servicios públicos de salud.

¿Cómo abordan el Sistema Público de Salud y la Seguridad Social esta enfermedad?

Con las perspectivas y metáforas que nos ofrecen los avances científicos-médicos, es imperdonable que se someta, desde la subjetividad, a personas enfermas al rigor más absoluto a la hora de considerar sus limitaciones.

Puedo imaginar que  la Seguridad Social tenga parámetros presupuestarios a los que acogerse que le induzcan a no reconocer la realidad de la fibromialgia como enfermedad profesional, por temor a abrir una puerta por la que entren muchas solicitudes de prestaciones por incapacidad total y/o absoluta. Al final, todo son números, básicamente números.

¿En qué fallamos?

El primer paso debería ser la objetivación, por parte de la Ciencia, de los efectos que produce esta enfermedad. También ayudan las sentencias estimatorias de la Fibromialgia como incapacidad permanente absoluta para todo trabajo que se están produciendo, aunque son menos de las deseadas.

¿Qué es la Fibromialgia para los enfermos?

La Fibromialgia (FM) es un terror para la vida de las personas que la padecen. Una enfermedad incomprendida por los iguales, desconocida por los facultativos y negada por las instituciones. Nos hemos instalado en la época de la negación por sistema de todo aquello que huela a pensión o similar, como si para un trabajador en edad de trabajar, padecer una enfermedad tan brutal como la Fibromialgia fuera una oportunidad positiva o ventajista para cobrar sin trabajar. Solo un desconocimiento profundo de la enfermedad y una insensatez mayúscula, pueden llevar a ver en los enfermos de Fibromialgia algo distinto a un drama personal y familiar.

Es habitual el escepticismo de muchos médicos que tienden a desconfiar de quienes acuden a sus consultas refiriendo esta enfermedad. Se considera que la Fibromialgia es un proceso de origen somático, lo que no ayuda mucho.

¿Existe el tratamiento adecuado?

La Fibromialgia no se escayola, ni se opera, ni se cura con medicación, ni se trata con terapias de 3 semanas,  ni presenta claros signos de objetivación en las distintas pruebas diagnósticas.

La FM no se cura porque no se sabe qué es, porque afecta a ciertas personas y a otras no, porque cada enfermo padece unos síntomas, otros o todos a la vez. En la FM no hay respiros, ni un solo minuto existe  alivio, ni en la cama, ni durmiendo…Dormir, algo tan elemental como importante, que le está vedado al enfermo de FM, hasta el punto de que su sueño queda impostado por un chute anestésico determinado que le lleva a una falsa realidad pero que anula ciertos sentidos que le permiten seguir viviendo.

¿Afecta a tus relaciones sociales?

La FM conlleva un aislamiento social tal que te impide mantener relaciones mínimamente normales, que te hace perder amistades, te aleja de tus aficiones y te anula como persona.

Al  enfermo de FM, llegado un momento determinado, le da igual lo que piensen de él/ella, le es indiferente que lo estigmaticen, todo es secundario porque sin apenas esperanza, un enfermo de FM ni siquiera sueña con una curación futura sino con que las investigaciones científicas den sus frutos y se logren terapias paliativas que mejoren su calidad de vida.

¿Cuál es la situación actual?

Las instituciones, TODAS, dan la espalda a estos enfermos. La atención primaria desconoce profundamente esta enfermedad y desatiende a quienes la padecen, los facultativos especialistas públicos la abordan simple y llanamente desde un punto de vista farmacológico, que lo que hace es anular aún más a la persona y postergar su realidad, y los especialistas privados (no todos) han visto en la FM “El Dorado”.

Cuando un enfermo de FM llega a urgencias con un dolor insoportable, generalmente, lo que hace es ocultar que padece FM porque desde que el médico conoce este dato la mirada se ensucia de desconfianza y como si de una iluminación se tratare, le aparece el diagnóstico sin reconocimiento alguno.

Tai chi, Yoga, meditación transcendental, gimnasia pasiva, piscina de la senectud, antidepresivos, antiepilépticos, potentes analgésicos, ansiolíticos, opiáceos, bloqueos epidurales, fisioterapia funcional leve, cascos cerebrales, electroestimulación, acupuntura, cámaras hiperbáricas, ozono, … solo son EXCUSAS de un sistema irresponsable, de unos profesionales incapaces de empatizar y faltos de tiempo y medios, y de la propia incomprensión familiar, en muchos casos.

No está nada mal que la JUSTICIA cambie de criterio. Son muchas las sentencias favorables a los trabajadores con esta enfermedad, concediéndoles una incapacidad permanente total y eventualmente, absoluta.

¿Qué ocurre con el trabajo del enfermo de Fibromialgia?

He asistido casos en los que, lejos de aceptar la enfermedad del trabajador, se les ha hecho la vida imposible. Muchos son despedidos a las primeras de cambio porque son observados por las empresas como un coste y no como personas que, estando sanas, rindieron como las que más.

Teniendo en cuenta que la Fibromialgia no se encuentra reconocida en el cuadro de enfermedades profesionales, y atendiendo a los cambios legislativos de los últimos tiempos, relativos a los umbrales de absentismo que permiten el despido del trabajador, es evidente que se estigmatiza a estos trabajadores que, impedidos por largos periodos intermitentes, se ven perseguidos por muchas empresas y se les aboca a un total desamparo.

Solo el enfermo de FM puede valorar el impacto que la enfermedad le provoca a nivel físico, mental y emocional y su compatibilidad con el trabajo.

ENTREVISTA A UN ENFERMO DE FIBROMIALGIA

¿Tienes dificultades para llevar a cabo tus tareas, a causa de la fatiga y el dolor?

í, muchas y todos los días.

Las continuas jaquecas, el colon irritable, los espasmos, los dolores generalizados, las nauseas, los cambios de temperatura, la falta de descanso, los vértigos, etc., ¿te impiden trabajar?

Sí, es imposible realizar cualquier actividad y hacerlo concentrado y sin limitaciones considerables.

¿Puedes prescindir del volumen de medicamentos que tomas y seguir trabajando?

No

¿Resuelve tus problemas el hecho de trabajar sentado, de pié o caminando mucho?

Si estoy sentado, se me duermen las piernas, me duelen los riñones, los glúteos, etc. Si estoy de pié, no aguanto más de 10-15 minutos por el dolor impeditivo en hombros, plantas de los pies y articulaciones, entre otras muchas. Y caminar me cansa mucho por la fatiga muscular continua.

La pérdida de memoria, la falta de concentración, la confusión generalizada… ¿permiten que tengas la confianza y autoestima suficientes para poder realizar alguna actividad profesional?

No, he perdido la autoestima y la confianza en lo que hago. Se me olvidan las cosas simples, en cada momento, confundo números y letras y no puedo concentrarme con nada.

¿La depresión crónica y los estados de ansiedad generalizados que acompañan a todos los enfermos de FM ¿son compatibles con cualquier actividad profesional?

NO. Una persona con depresiones y ansiedad continuas se tropieza con cualquier detalle y empeora radicalmente. Un enfermo de FM es un satélite dentro de un entorno laboral que se le vuelve hostil.

¿Cubre el sistema público de salud la mayoría de tratamientos y pruebas necesarias?

En absoluto. Quitando algunos medicamentos genéricos, todo lo demás lo pago yo, cascos de electroestimulación, cámaras hiperbáricas, terapias, deportes de meditación y relajación, psicólogos, psiquiatras, etc.

¿Qué o cuánto supone la FM en tu economía como para abordar un proceso de incapacidad absoluta?

Salvo que me concedieran la Absoluta no podría hacer frente a mis tratamientos ni mantener a mi familia.

¿Qué haces para mantener tu trabajo?

Jugármela cada día, aumentando las dosis de analgésicos, psicótropos y demás medicación que anulan en gran medida mis reflejos y capacidad de reacción.

¿Tienes facilidades para una adaptación de tu puesto de trabajo? ¿Supondría esto una solución?

Mi empresa no quiere saber nada de adaptaciones, o rindo o voy al paro, así de sencillo.

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La dificultad de demostrar ante un juez las secuelas de la fibromialgia es un freno para adquirir la incapacidad permanente absoluta


 

“El dolor es subjetivo y no constituye una base para acreditar que existe invalidez”: uno de los argumentos más utilizados por la Seguridad Social en este tipo de procesos judiciales.

 Para que un tribunal falle a favor de la Incapacidad Permanente Absoluta, debe acreditar “lesiones muy acentuadas acompañadas de una depresión crónica y de larga evolución”, explica Mª José Iglesias Toro, abogada laboralista.

La confirmación de once puntos de dolor supone el diagnóstico de la fibromialgia y debe haber al menos 14 puntos identificados para obtener la incapacidad permanente, según los expertos.

La fibromialgia es un trastorno crónico que causa dolor generalizado, hipersensibilidad y fatiga persistente. En España, la padecen alrededor de un millón de personas y se estima que un 20% de los afectados podrían tener algún tipo de incapacidad para desempeñar sus funciones laborales. “No es la primera causa para conceder una invalidez”, destaca Mª José Iglesias Toro, abogada especializada en derecho laboral. Añade que para que un tribunal falle a favor de la Incapacidad Permanente Absoluta, el afectado debe acreditar “lesiones muy acentuadas acompañadas de una depresión crónica y de larga evolución”.

Carla (nombre ficticio) trabajaba como maquinista industrial cuando solicitó una pensión de invalidez a la Seguridad Social como consecuencia de la fibromialgia y un trastorno depresivo grave que le diagnosticaron. El Equipo de Valoraciones de Incapacidades (EVI), denegó su petición al considerar que “no se encontraba en situación de incapacidad permanente en ninguno de sus grados”. Carla denunció a la institución y solicitó la Incapacidad Permanente Absoluta, la justicia le dió la razón en primera instancia y condenó a la Seguridad Social a pagarle una pensión vitalicia del 100% de su salario.

El TSJ gallego –tras el recurso interpuesto por la Seguridad Social– matiza ahora la primera resolución, basando su criterio en un “proceso de individualización” del caso a enjuiciar y obliga a la Seguridad Social a concederle la Incapacidad Permanente Total, es decir, la invalidez que únicamente inhabilita al empleado en determinadas funciones de su profesión habitual.

Algunos expertos consideran la profesión habitual aquella que ha desempeñado el empleado “en los doce meses anteriores a la fecha de inicio de la incapacidad temporal de la cual deriva la incapacidad permanente”. En cualquier caso, la Incapacidad Permanente Total no inhabilita al trabajador para el ejercicio de otras profesiones. Otra situación es la Incapacidad Permanente Absoluta, aquella que no permite desempeñar ninguna función laboral al no poder garantizar un mínimo de “rendimiento, eficacia y profesionalidad”.

Aunque las causas de la fibromialgia no están del todo esclarecidas, expertos en medicina afirman que puede estar relacionada con alteraciones neurológicas. Por este motivo, es frecuente que la patología “se desarrolle tras sufrir una infección bacteriana o viral, un accidente u otra enfermedad que limite la calidad de vida”, según indica la Fundación Española de Reumatología.

A efectos de incapacidad permanente, “es habitual que esta patología vaya acompañada de depresión y otras lesiones del aparato locomotor como hernias discales o artrosis”, explica Iglesias a eldiario.es. Los expertos subrayan que una de las muestras para medir la enfermedad es el dolor y para ello se tienen en cuenta 18 puntos que se reparten de forma simétrica por todo el cuerpo. Algunos de ellos se encuentran en la parte inferior del cráneo, pasando por las cervicales, escápulas, costillas y las rodillas. La confirmación de once puntos de dolor supone el diagnóstico de la enfermedad y “debe haber al menos 14 puntos identificados para obtener la incapacidad permanente”, señala Iglesias.

“El dolor es subjetivo y no constituye una base para acreditar que existe invalidez”, es uno de los argumentos más utiliza la parte demandada en los procesos judiciales sobre la concesión de incapacidades permanentes, sostiene Iglesias. Sin embargo, los informes médicos de la Seguridad Social y no de sanidad privada, acreditando la imposibilidad de realizar determinadas tareas son fundamentales para constatar la incapacidad.

El caso de Carla no es el primero que dibuja este escenario para aquellos que solicitan la Incapacidad Permanente Absoluta con motivo de esta enfermedad. Otra sentencia del TSJ de Extremadura concede la Incapacidad Permanente Total a una camarera con fibromialgia y hernia discal que solicitó la Incapacidad Absoluta y que sin embargo, le denegaron al considerar que sus secuelas no anulaban por completo su capacidad laboral.

El TSJ gallego recoge en la sentencia que determinadas lesiones pueden afectar de manera distinta a cada trabajador y subraya valorar al detalle el grado de las lesiones para comprobar en qué medida influyen en las capacidades de la persona afectada. En este caso, Carla pidió una prueba pericial que reconoce sus patologías psíquicas, según la sentencia. La resolución añade que dicho informe “debe prevalecer sobre el dictamen del EVI”.

El tribunal considera que la fibromialgia, el trastorno ansioso-depresivo y el trastorno somatomorfo que le diagnostican a Carla, le incapacita de manera permanente “para desarrollar con la debida profesionalidad y el exigible rendimiento su actividad profesional”. La justicia matiza de esta manera la primera sentencia concediéndole la Incapacidad Permanente Total y condena a la Seguridad Social a pagarle una pensión vitalicia del 55% del salario que percibía.

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IU pide que la fibromialgia sea reconocida como enfermedad incapacitante para evitar la marginación de los afectados


 Marta Pulgar, diputada de IU en la Junta General, ha manifestado esta mañana su confianza en que todos los grupos parlamentarios aprueben el próximo viernes la proposición no de ley sobre Fibromialgia y Fatiga Crónica que demanda el reconocimiento de este síndrome como enfermedad incapacitante y para la obtención del grado de discapacidad.

La iniciativa legislativa propone, asimismo, un aumento de la financiación de la investigación y del asociacionismo, y también la implementación de un protocolo de atención integral a las personas, avanzando en la formación de equipos multidisciplinares de atención y garantizando la continuación asistencial entre primaria y especializada, entre otras cuestiones.

Esta iniciativa supone, a juicio de Marta Pulgar, “poner el foco de atención en una enfermedad muy desconocida y feminizada (el 98 por ciento de quienes la padecen son mujeres), que en Asturias cuenta ya con más de 28.000 diagnósticos”, explicó la diputada de IU.

En su comparecencia, Marta Pulgar ha estado acompañada de la presidenta de la Asociación de Enfermos de Fibromialgia y Fatiga Crónica del Principado, Alicia Suárez. Asturias se convertiría así, según la diputada de IU, en pionera en el reconocimiento de esta enfermedad, una reivindicación de largo recorrido temporal.

Pulgar explicó que los síntomas de la enfermedad “son muy claros”: dolor muscular, cansancio generalizado, dificultades para conciliar el sueño, rigidez muscular, problemas de memoria y agilidad mental, que generan dificultades para desarrollar una vida normal.

“Muchas veces por falta de formación de profesionales y por los síntomas asociados que pueden ser parecidos a otras enfermedades, se da diagnóstico tardío y, si se le añade, que no está reconocida como enfermedad que genera prestación, la problemática de las enfermas es singular”, indicó Pulgar ante los medios de comunicación.

Atención integral

La proposición no de ley que defenderá IU en el Parlamento tiene dos partes: una de ellas atañe a las competencias autonómicas y otra a las estatales.

En cuanto a las autonómicas, IU demanda un protocolo de atención integral a las personas enfermas de fibromialgia y fatiga crónica dentro de la red de asistencia sanitaria asturiana, cuyo objetivo es avanzar en la formación de equipos multidisciplinares de atención y donde quede garantizada la continuidad asistencial entre los niveles hospitalario y de atención primaria.

Este apartado habla de “continuar apostando de modo decisivo por la investigación”, fomentando la formación de grupos de investigación, introduciendo la perspectiva de género y el análisis de sexo como variables, y el aumento de financiación de las asociaciones para que puedan seguir prestando la imprescindible asistencia complementaria (psicólogos, fisioterapeutas, etc.) a las personas afectadas con el menor coste posible para ellas.

Por otro lado, respecto a las competencias estatales, la proposición no de ley insta al Gobierno de la nación a “iniciar las acciones necesarias para el reconocimiento como enfermedad incapacitante de carácter temporal o permanente en sus distintos grados, para la calificación y reconocimiento del derecho a las prestaciones económicas contributivas y no contributivas e incorporarla como enfermedad en las valoraciones para la obtención del grado de discapacidad”.

También se reclama aumentar la financiación necesaria para impulsar proyectos de investigación y retomar y ampliar, cuanto antes, la ayuda y colaboración económica a las entidades para contribuir a desarrollar programas y proyectos que redunden en la calidad de vida.

Marta Pulgar recordó que las asociaciones “están llegando a donde la Administración no llega”. Tal es el caso, añadió, de terapias psicológicas o del apoyo fisioterapéutico que necesitan. Estos tratamientos, más los fármacos (de los que pagan el 50 por ciento porque no está calificada como enfermedad crónica) implican un gasto mensual de alrededor de 200 euros, según los cálculos de Alicia Suárez, presidenta del colectivo asturiano.

Alicia Suárez agradeció la iniciativa de IU, dado que incide en “cuestiones fundamentales” para unos enfermos que “pueden acabar sin trabajo, aislados social y laboralmente”. “Nosotros apostamos por tratamientos multidisciplinares pero no tenemos los recursos, por eso creemos que la formación de los profesionales es muy importante”, señaló Suárez.

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Fibromialgia en primera persona: “El viento te hace doler la piel como si te pegaran”


El aspecto emocional de la enfermedad necesita un abordaje psicológico (Getty)

Los síntomas son tantos y tan diferentes, que la definición que mejor le cuadra es la que precisa que se trata de “un desorden de funciones”. La OMS la clasificó como “enfermedad”, pero aún muchos médicos no la aceptan, lo que retrasa su diagnóstico y tratamiento. El 40% de quienes la padecen pierde el empleo. En la Argentina, un proyecto de ley busca que se la reconozca como “enfermedad discapacitante”.

“Recuerdo haber tenido dolores tan intensos que no me permitían conciliar el sueño, no poder caminar más de una cuadra, que la ‘crisis’ me ataque en medio de una mañana de trámites y tener que sentarme en un banco de una plaza porque no podía estar en pie”. El relato pertenece a Blanca Mesistrano. A la mujer, que tiene 68 años y fue diagnosticada de fibromialgia a los 55, bien le cabe aquello de que “vivió para contarla”.

“Soy una de las muy pocas que remitió los síntomas. ¿Viste ese dicho que habla de uno en un millón? Dios me concedió ser esa una”, contó, entre emocionada y agradecida a Infobae.

Blanca recordó que a ella el diagnóstico le llegó después de un accidente vial. Tras un choque en micro en un viaje laboral, literalmente le cambió la vida de la noche a la mañana.

“Primero creí que era sólo el latigazo cervical, pero esa noche ya no era yo misma. No pude volver a trabajar. Fue angustiante perder empleo, compañeros de trabajo y enfrentar la incertidumbre económica -evocó-. La enfermedad cambió radicalmente mi vida, me sacó de la seguridad, fue muy doloroso y difícil pero me hizo crecer mucho como persona”.

La mujer preside desde 2007 Fibroamérica, una organización sin fines de lucro que ejecuta programas tendientes a mejorar la calidad de vida de las personas con Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónico y Sensibilidad Química Múltiple. “Yo soy una bendecida, pero sigo con el corazón en mis amigas enfermas (Blanca habla en femenino porque la enfermedad afecta en su gran mayoría a mujeres, en el 80-90% de los casos). Ojalá podamos solucionar los problemas que tienen y aliviar sus padecimientos”, aseguró.

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad de Naciones Unidas define a la discapacidad como la “falta de una función que impide la inclusión en la vida diaria”.

En la Argentina, la ley 22.431 de protección integral de los discapacitados considera discapacitada a toda persona que padezca una alteración funcional permanente o prolongada, física o mental, que en relación a su edad y medio social implique desventajas considerables para su integración familiar, social, educacional o laboral.

La fibromialgia alterna periodos de bienestar con otros de crisis o recaída. En esos momentos, la presidente de Fibroamérica describió que los pacientes pueden llegar a tener el 30% de la energía de una persona “normal”, no pueden ponerse de pie, no pueden caminar más de tres cuadras, los dolores en el cuerpo son tan fuertes que no les permite conciliar el sueño, experimentan hipersensibilidad en todos los sentidos y hasta pérdidas de memoria y dificultades para orientarse en la calle.

“El viento te hace doler la piel como si te pegaran. La sensación es de ardor, pinchazos en la piel y lo peor es que no hay manera de anticipar el síntoma. A la mañana te despertás como si te hubieran dado una golpiza, es lo que los médicos llaman rigidez matinal y ocurre la mayoría de los días”, intentó Blanca delinear lo que fueron sus tiempos más duros con la enfermedad.

Este cuadro de situación, ¿impide la inclusión en la vida diaria? ¿Le implica a quien lo atraviesa una desventaja social, educacional o laboral? Pues en la Argentina, la fibromialgia no es considerada una enfermedad discapacitante. O para ser más puntual, “el Servicio Nacional de Rehabilitación modificó sus normativas para evaluar el otorgamiento del certificado de discapacidad y no incluye a la fibromialgia en la lista de enfermedades discapacitantes”, según explicó la presidente de Fibroamérica.

“Se trata de una omisión que le quita herramientas a los médicos para evaluar”, consideró Blanca, quien resaltó: “Para los pacientes (el certificado) es indispensable para sostener el empleo y hacer sus tratamientos; es un perjuicio y una discriminación muy fuerte la que ocasiones esta normativa, no tiene fundamento”.

Según una encuesta llevada adelante por Fibroamérica, sólo uno de cada diez pacientes con fibromialgia que lo solicitan logran obtener el certificado de discapacidad. Para subsanar esta dificultad, el diputado Roy Cortina presentó ayer, en el marco del Día Mundial de la Fibromialgia que se conmemora hoy, un Proyecto de Ley que reconoce a la fibromialgia y al síndrome de fatiga crónica como enfermedades discapacitantes, para que se posibilite la entrega del certificado de discapacidad en la Ciudad de Buenos Aires.

Asimismo, desde Fibroamérica destacaron la necesidad de incluir a quienes padecen esta condición, síndrome de fatiga crónica y sensibilidad química múltiple, además de en la normativa que expresa qué enfermedades ameritan la entrega de un certificado único de discapacidad (CDU), la inclusión en el Baremo de Jubilaciones y pensiones, y su inclusión en el Programa Médico Obligatorio (PMO).

Más allá de este proyecto puntual, Blanca insistió en que “los pacientes con fibromialgia, síndrome de fatiga crónica y sensibilidad química múltiple, aún se encuentran a la espera de que se sancione la ley nacional que les reconozca sus derechos, cuyo proyecto fue presentado hace ya cuatro años”.

Según reveló el sondeo a pacientes llevado adelante por Fibroamérica, solamente el 10,3% de las personas con fibromialgia encuestadas, mayoritariamente mujeres, accedió al certificado de discapacidad, de los cuales uno de cada tres (33,3%) lo recibió por otras patologías reumáticas, no por fibromialgia. Cuando fueron consultados sobre los motivos de la denegación, el 27% explicó que se les argumentó que la fibromialgia no es una enfermedad discapacitante, el 12% aseguró que ni siquiera se les otorgó un turno y el 5% manifestó que los médicos de la junta no reconocieron síntomas de discapacidad evidente.

Blanca detalló que “la severidad de los síntomas hace que no puedan cumplir con sus tareas diarias y como estos no son visibles ni pueden revelarse en estudios o en su apariencia física, todo contribuye a que no se nos tome en cuenta”. De esta manera, los pacientes no logran justificar sus licencias por enfermedad. Hasta el 40% de ellos pierden su empleo y obra social, quedando sin las necesarias licencias que merece toda persona enferma. “Así, empobrecidos y enfermos, sin medicación ni tratamiento, se ven obligados a pedir el certificado de discapacidad que les permitiría conservar o lograr un empleo y aliviar su situación. Es imprescindible quitarle presión al enfermo para su recuperación y darle soporte para enfrentar sus terapias”, completó.

Sobre definiciones incompletas y síntomas invisibles
La amplia gama de aspectos que involucra la enfermedad es la razón central por la que se dificulta su definición.

La fibromialgia es un trastorno de dolor crónico generalizado, en el que el sistema nervioso interpreta como señales dolorosas situaciones que no lo son y, en casos extremos, los pacientes sufren dolor con el simple roce de su piel contra un objeto”. Así lo resumió a Infobae el médico reumatólogo Darío Scublinsky (MN 89.454), coordinador del Programa de Artritis de Swiss Medical Group.

Según explicó, la complejidad del cuadro hace que su diagnóstico no sea ni por imágenes, ni laboratorio. “El diagnóstico es clínico y se basa en el interrogatorio y examen físico del paciente -ahondó-. Se la conoce como la enfermedad invisible porque el paciente suele visitar varios profesionales hasta dar con el diagnóstico correcto. Esto se debe a que los estudios dan valores normales. El abordaje temprano beneficia al paciente al poder iniciar el tratamiento que alivie los dolores”.

Tras resaltar que el tratamiento debe ser interdisciplinario, el experto apuntó: “La triada fundamental para poder entender al paciente y ajustar el seguimiento según lo requiera el curso de la enfermedad la componen reumatólogo, psicólogo y kinesiólogo, éstos últimos especializados en fibromialgia”.

“Si el psicólogo no está experimentado en la patología, se tiende a minimizar la enfermedad y se la engloba dentro de los trastornos psiquiátricos, o se la enmarca dentro de la depresión -resaltó el profesor de Farmacología de la UBA-. En la Argentina casi no hay equipos interdisciplinarios que aborden todos estos aspectos de la enfermedad”.

“El especialista en reumatología es quien más está familiarizado con la enfermedad y puede coordinar las acciones del equipo. El aspecto emocional, aunque puede manejarse con distintos fármacos, requiere de un apoyo de psicoterapia que colabore en los aspectos de ansiedad y/o depresión. La terapia cognitivo conductual es una de más asertivas para este abordaje“, aportó en tanto la médica clínica y neuróloga Gabriela Ferretti (MN 81108).

Según datos de la OMS, se estima que entre el 1 y el 4% de la población mundial padece fibromialgia, y ésta afecta 10 veces más a las mujeres que a los hombres. Cerca de dos millones de argentinos la padecen, esto es casi una de cada 20 personas, aunque la mayoría no lo sabe.

En la actualidad se tiene en cuenta que los pacientes con fibromialgia suelen tener un compromiso también en la esfera psicológica ya que la enfermedad puede desencadenarse luego de una situación de estrés. En un alto porcentaje de los pacientes, el trastorno suele estar asociado con síntomas depresivos y de ansiedad.

Desde su rol de paciente, para Blanca Mesistrano la definición que más se ajusta a la realidad es la del médico inmunólogo argentino, radicado en España, Pablo Arnold, quien se refiere a la fibromialgia como “un desorden de funciones”.

“Si bien se le atribuyen causas infecciosas, predisposición genética o trauma psicológico como disparador, hasta el momento no se conoce con exactitud su origen, aunque es principalmente abordada como enfermedad reumatológica”, señaló Ferretti, quien subrayó que “los criterios diagnósticos más recientes, del Colegio Americano de Reumatología, datan de 2010”.

La heterogeneidad de los síntomas y la falta de hallazgos específicos en los estudios complementarios generan desconcierto en los pacientes y en los profesionales no familiarizados con esta temática. Y si a eso se suma, como en el caso argentino, un vacío legal, que deja a los pacientes en una posición de total vulnerabilidad, deberán lidiar con un sistema que parece no entender de dolores del cuerpo y del alma. Y confiar, esperanzados, en que un día amanecerán con rigidez, sí, pero en un país un poco más amable.

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Requisitos para obtener una pensión de Incapacidad Permanente en vía judicial por Fibromialgia(FM), Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y Sensibilidad Química Múltiple (SQM)


저울No resulta nada fácil obtener una sentencia estimatoria en vía judicial por secuelas ocasionadas por estas patologías. El INSS no les reconoce un carácter invalidante por ello resulta necesario, en un altísimo número de casos, acudir a la vía judicial para impugnar la resolución del INSS denegando las prestaciones de Incapacidad Permanente.

Desde nuestra experiencia profesional defendiendo a pacientes con estas enfermedades entendemos que es fundamental inicialmente completar un buen expediente administrativo, ¿ que significa esto?, pues bien, el expediente administrativo se inicia cuando al INSS valora por primera vez al paciente cuando alcanza los 12 meses de baja por Incapacidad Temporal (I.T), en ese momento este organismo debe decidir si procede bien a dar el alta médica, bien a prorrogar la situación de I.T, bien a incoar un expediente de Incapacidad Permanente. Si el paciente no ha alcanzado los 12 meses de baja por I.T o inicia a su propia instancia una solicitud de Incapacidad Permanente, entonces el expediente administrativo comienza con la solicitud de Incapacidad Permanente instada por el propio paciente.Para que ese expediente administrativo que va a finalizar con una resolución del INSS a favor o en contra de la concesión de estas prestaciones, tenga fuerza y entidad suficiente, es necesario, en primer lugar, que el paciente este diagnosticado y, si es posible, por un servicio especializado de la sanidad pública ( esto es relevante pero no definitivo), y que ese diagnóstico este consolidado, es decir, es conveniente que cuando el INSS valore los informes el diagnóstico no sea muy reciente en el tiempo sino que conste que la secuela está bien consolidada.

En segundo lugar es muy importante que los informes que diagnostican la enfermedad incorporen comentarios relativos a las secuelas ( p.e. en el caso de SFC señalar que la fatiga es invalidante o que le limita en un ..% para las actividades de la vida diaria; o en el caso de Fibromialgia señalar que los dolores son generalizados, que se han tratado convenientemente, que se han aplicado determinados fármacos, que se han tratado en la unidad del dolor, y que a pesar de ello persisten de manera permanente e invalidante; o en el caso de la SQM señalar que la exposición a mínimas concentraciones de compuestos químicos de uso cotidiano provocan un estado clínico que incapacita al paciente para cualquier actividad).Bien es cierto que no es habitual que desde un servicio de reumatología, medicina interna, neurología o toxicología se emitan valoraciones de ese tipo pero es lo deseable para conseguir el propósito perseguido.

En tercer lugar es conveniente pedir segundas y terceras opiniones para que el expediente administrativo contenga una buena variedad de opiniones clínicas siempre que vayan en un mismo sentido. En este punto conviene hacer referencia a que resulta relevante visitar algunas unidades médicas especializadas, algunas habilitadas en la sanidad pública, las menos, y otras habilitadas en la sanidad privada. Señalar que si bien es cierto que en los tribunales hay una tendencia a valorar con mayor interés los informes de la sanidad pública, no es menos cierto que esto deba traducirse en que los de la sanidad privada no valen, nada mas lejos de la realidad, los informes privados si son creados por profesionales especialistas en la materia formarán parte del material probatorio con la misma entidad que cualquier otro.Por tanto si hemos aportado al INSS informes que diagnostican la enfermedad, que acreditan que las secuelas no son de reciente aparición sino que están consolidadas y en esos informes los especialistas realizan comentarios relativos a las limitaciones que ocasionan en el paciente estas patologías, estaremos comenzando a reunir los requisitos necesarios para que ese expediente administrativo tenga una entidad suficiente para que sea valorado por el INSS y en caso de que este organismo desestime las prestaciones acudiremos a vía judicial con mayores posibilidades.Además hay que añadir otros requisitos fundamentales como los que se relatan a continuación.

En estas enfermedades a veces resulta complicado objetivar las secuelas, un paciente con un problema cervical o lumbar tiene contraindicado en mayor o menor medida la carga y movilización de pesos y no resulta difícil para su facultativo manifestar en el informe que no debe cargar pesos, en enfermedades como las que estamos tratando las secuelas deben ser mas difíciles de concretar porque son pocos los facultativos que lo hacen, pues bien, hay que tratar de buscar sistemas para ofrecer datos objetivos al juez que, en última instancia, va a valorar si somos acreedores a estas prestaciones. En SFC y Fibromialgia se suele recurrir a realizar pruebas de esfuerzo de tratan de analizar la intolerancia al esfuerzo de estos pacientes a consecuencia de la fatiga y el dolor, así mismo se suele recurrir a la realización de estudios o text neurocognitivos para valorar el deterioro cognitivo del paciente que provoca el SFC; y en pacientes de SQM se puede recurrir a servicios de toxicología para que corroboren el grado de Hipersensibilidad a los químicos. Cualquiera de estas pruebas adicionales le sirve al abogado en juicio para tratar de acreditar que las patologías ocasionan secuelas de carácter invalidante.Por último es fundamental la elaboración de un informe pericial realizado por experto en la materia que sea capaz de explicar al juez las limitaciones objetivas que presentan estos pacientes, debiendo comparecer en juicio para ratificarse en el informe y aclarar las cuestiones que se le puedan plantear

Sin perjuicio de lo manifestado, ofrecemos unos consejos prácticos en relación a la solicitud de las prestaciones por Incapacidad Permanente

  1.  Solo debe reclamar las prestaciones de Incapacidad Permanente cuando las patologías  o las lesiones que padezca sean realmente invalidantes para el trabajo.
  2. La Incapacidad Permanente puede tramitarse en una oficina del INSS por el propio paciente o puede iniciarse a instancias del INSS.
  3. Pasados unos días desde la solicitud le citarán para que comparezca ante el Tribunal Médico del INSS, debe acudir con todos los informes clínicos relacionados con las patologías que presente.
  4. Los informes clínicos que usted aporte junto a la solicitud de Incapacidad Permanente así como los que pueda entregar a los médicos del INSS deben ser fotocopias de los originales, sin perjuicio de que lleve en su poder los originales a la consulta con los médicos del INSS, pero solo a los efectos de mostrar los mismos. Los originales, en ambos casos, deben quedar en su poder, entregando siempre copias.
  5. Tras pasar por el Tribunal Médico  recibirá en su domicilio un carta certificada del INSS en la que le indicarán si le conceden o no las prestaciones por Incapacidad Permanente, frente a esa resolución tiene 30 días para reclamar en vía administrativa a través de la llamada Reclamación Previa ( escrito dirigido al INSS donde se muestra la disconformidad con el contenido de la resolución en caso de ser esta denegatoria o, aun siendo estimatoria, si el grado de Incapacidad Permanente reconocido no es el deseado ).
  6. Frente a la Reclamación Previa planteada, el INSS emitirá otra resolución en la que estimará o desestimará la misma. En caso de desestimación se abre la vía judicial. El plazo para interponer la demanda judicial es de 30 días desde la notificación de la desestimación de la Reclamación Previa.
  7. Es conveniente que un letrado especializado en este tipo de asuntos se haga cargo del caso antes de que usted visite el Tribunal Médico del INSS ya que, de ese modo, se asegurará que en el expediente administrativo se incluya todo lo que le ayudará posteriormente a defender sus posiciones en juicio.

Esperamos que el contenido de este artículo haya sido de su interés.Vicente Javier Saiz Marco.  Abogado

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FIBROMIALGIA: Una larga andadura hasta la INCAPACIDAD LABORAL


LABORALLITOLa evaluación de la incapacidad funcional derivada de la FM está sujeta a polémica siendo uno más, y no el menor, de los padecimientos de las afectadas. No pocas de ellas han recorrido un camino lleno de obstáculos hasta ver reconocida una incapacidad, más complicado y difícil del que tuvieron que recorrer para ser diagnosticadas de FM.

El comienzo, una baja que certifica su incapacidad laboral transitoria, después un reconocimiento por un Equipo de Valoración de Incapacidades que tal vez pueda aceptar la existencia de fibromialgia, pero que más bien, de forma casi sistemática, niega la incapacidad, como lo suele, también, hacer la Autoridad de la Seguridad Social que firma y confirma la resolución denegatoria y ante la cual es obligado recurrir (Reclamación Previa) antes de solicitar justicia en los Juzgados de lo Social.

Aquí comienza la segunda etapa del camino, en la más fundada esperanza de conseguir una declaración de incapacidad, para la que los informes médicos y sobre todo el testimonio de peritos especialistas, puedan convencer a un Juez, lego en la materia, de la existencia de una enfermedad incapacitante y, en su caso, irreversible.

Las dificultades declarativas.

No pocos estudios demuestran el potencial incapacitante de la FM, que afecta a las actividades laboral pero también a la vida cotidiana; el problema es, de nuevo, la gran dificultad para evaluar tanto el proceso en si mismo, como ya hemos comentado, cuanto la incapacidad funcional producida. Una y otra radicando en la inexistencia de pruebas complementarias analíticas, radiológicas o biológicas que objetivasen la realidad sintomática.

A la hora de valorar la incapacidad laboral, supuesta la aceptación del cuadro clínico y su calificación diagnóstica, solo cuestionarios que valoran la calidad de vida están a nuestra disposición, que con excepción del Fibromialgia Impact Questionaire (FIQ), de la que existe una versión española validada, se aplican a todas las enfermedades músculo esqueléticas o a la calidad de vida de las enfermedades crónicas de forma genérica, por lo que son débiles ante los responsables de las declaraciones de invalidez.

El FIQ es un cuestionario específico, único validado para pacientes de FM, que tiene como ventajas su brevedad y sensibilidad a cambios en la gravedad de la enfermedad pero no existe ningún cuestionario que permita hacer una clasificación de los pacientes según el grado de la afección, de acuerdo con el Documento de consenso de la SER.

De forma sistemática la declaración de incapacidad es negada por los Equipos Médicos de Valoración de las Incapacidades, de forma cada vez más frecuente su opinión negativa es corregida por los Tribunales de lo Social tanto en primera como en segunda instancia.

No podemos negar que este camino no tenga alguna explicación. Varias razones deben ser recogidas al respecto, que no son diferentes a las que ya hemos comentado sobre la esencia de la enfermedad, entre otras las siguientes.

Primero: Incluso para muchos especialistas (Reumatólogos, Anestesiólogos…) estamos en presencia de un síndrome controvertido sino inexistente como tal.

Segundo: Los síntomas del mismo son múltiples molestias comunes a la población general.

Tercero: La subjetividad del dolor puede fingirse, inclusive más si con ello se busca una invalidez.

Cuarto: No conocemos fehacientemente ni sus causas ni sus mecanismos de acción.

Quinto: No existen alteraciones bioquímicas, ni serológicas, específicas y está definida por consenso con criterios diagnósticos subjetivos.

Sexto: Tampoco disponemos de instrumentos validados para cuantificar la incapacidad o las que existen no tienen un apoyo general.

Todo lo cual lleva a los Órganos evaluadores a no contar con garantías suficientes para emitir un dictamen favorable, exigiendo elementos más objetivos de los que no disponen.

La repetición de expresiones como “reconocimiento del diagnóstico, pero a consecuencia de que no hay hallazgos objetivos, no puede ser una condición incapacitante ”, parece una consigna sugerida de lo alto de la Institución médico-legal.

El carácter oficial de los Equipos de Evaluación, que tienen presunción de neutralidad, puede ser aceptado por los Tribunales ante los que se presentan las demandas, pero sin un criterio uniforme y menos unánime, o rechazado.

Cada vez con mayor frecuencia los Tribunales aceptan la patología que acompaña a la fibromialgia como fundamento de la invalidez. Los factores que contribuyen a la repercusión laboral son la percepción del dolor y el malestar por los afectados, así como la pérdida de capacidades funcionales, por ello cuando en el proceso estos elementos están suficientemente acreditados los Tribunales suelen declarar la invalidez.

Recomendaciones médico legales.

Aun cuando la repercusión del dolor en la calidad de vida de los pacientes de FM es un hecho incontrovertible, no es algo que afecte a todas las afectadas ni a todas por igual; no todas las afectadas ven limitada su capacidad laboral, ni sus limitaciones (25-50% de los casos) son necesariamente progresivas e irrecuperables, por ello la prudencia y el rigor en la valoración pueden ser aceptables, pero no parece excesivo plantear la conveniencia de una mayor flexibilidad para su aceptación como invalidante en los EVI, la unificación de los criterios jurisdiccionales desde las primeras instancias, así como la eliminación de los juicios de valor sobre la tolerancia al dolor como criterios de valoración.

(Obtenido de: LA FIBROMIALGIA UNA ENFERMEDAD REAL BAJO SOSPECHA INJUSTIFICADA. de los Dres. Francisco Javier Yuste Grijalba. Médico de Sanidad Nacional, Francisco Javier Yuste Echarren. Especialista en Anestesiología, y A. Vidal. Especialista en Anestesiología y Tratamiento del dolor)

FIBROMIALGIA: VALORAR LA INCAPACIDAD LABORAL


incapacidad

A. Requerimientos de la Valoración de Incapacidad Laboral

1. Valorar los síntomas de la incapacidad del paciente: Verifique la definición de la incapacidad específica. Ofrezca explicaciones comprensibles sobre cómo los síntomas y a condición del paciente le imponen particulares limitaciones funcionales en su habilidad para desarrollar las tareas de su trabajo específico, o de cualquier trabajo para el que el paciente está razonablemente cualificado por su educación, entrenamiento o experiencia, y que permitirían a la persona generar unos ingresos acorde con éste o con su actual trabajo. Las notas clínicas deben contener regularmente tales valoraciones.

2. Valoración del pronóstico: Debe hacerse pero no para establecer plazos definidos anticipando la recuperación y la futura capacidad laboral, porque la incapacidad para cumplir estos plazos se podría interpretar como una simulación de enfermedad.

3. Valoración del potencial rehabilitador: El medico tratante es responsable del cuidado del paciente y está en la mejor posición para valorar la condición, el tratamiento y el potencial de recuperación del paciente. El medico tratante debe dirigir todos los esfuerzos rehabilitadores y su opinión y consejos jamás deben ser suplantados por las opiniones y propuestas de otros personal rehabilitador.

4. Clarifique su opinión médica: Dé una opinión comprensiva, sustanciada por evidencia detallada subjetiva/objetiva, con respecto al impacto de las limitaciones funcionales del paciente, el impacto de la incapacidad, y la condición del paciente hace necesario que siga de baja para prevenir más deterioro.

B. Documentación médica

Es esencial valorar a menudo la severidad de los síntomas y la incapacidad.

1. Historia clínica: Documente la carga total de la enfermedad, no haga solamente el diagnóstico primario. El historial debe incluir la valoración de un medico de familia o de un especialista familiarizado con la EM/SFC, diagnóstico, hallazgos de laboratorio anormales, hallazgos fisiológicos objetivos como la Intolerancia Ortostática, severidad de síntomas e impacto de las habilidades funcionales, duración de la enfermedad y la respuesta a los tratamientos del paciente.

2. Cuestionarios, diarios del paciente, escalas, etc.: Haga que el paciente complete escalas durante la visita inicial y luego cada seis meses más o menos. Estas escalas ayudan a monitorizar el estado del paciente y valorar la efectividad del tratamiento, el funcionalismo general y las actividades de la vida diaria y el pronóstico. Las entrevistas periódicas estructuradas son útiles para valorar la severidad, interacción, impacto e efectos acumulativos de los síntomas. Pueden ser útiles la discusión del diario del paciente, los cuestionarios, la escala de incapacidades del SFC del Dr. David Bell, los criterios de la “American Medical Association” para la incapacidad permanente utilizando el nivel máximo de consumo de oxígeno, las respuestas del ritmo cardíaco y de la presión sanguínea durante pruebas de ejercicio, y el cuestionario de Salud SF36 (“Medical Outcomes Study ShortForm Profile”).

3. Más Documentación: Hay que incluir documentación de cualquier hallazgo objetivo.

4. Limitaciones funcionales: Indique cómo las limitaciones funcionales afectan las Actividades de la Vida Diaria Simples o Instrumentales, programas de rehabilitación y actividades laborales. Considere las limitaciones funcionales físicas, cognitivas y emocionales, los efectos de los síntomas crónicos, la falta de resistencia, el deterioro de las funciones neurocognitivas, la impredecibilidad y fluctuación de la dinámica de los síntomas (incluso de hora en hora) y los efectos acumulativos de la fatiga.

5. Valoración de proveedores vocacionales: los terapeutas ocupacionales diplomados conocedores de la EM/SFC pueden suministrar información sobre el nivel funcional del paciente en casa teniendo en consideración un día laboral de 24 horas. Se debería hacer una valoración del puesto de trabajo in situ, si es posible, prestando atención a las demandas físicas, mentales, emocionales, sociales y ambientales y los agravantes del lugar de trabajo.

6. Valoración del pronóstico: En una revisión de los estudios pronósticos 7 , un estudio de 9 años informó que el 12% y los otros 5 estudios indicaron que entre 0% y 6% de los pacientes volvieron a su estatus premórbido de funcionamiento. Generalmente, los pacientes con síntomas severos de comienzo agudo y los que presentan Fibromialgia comórbida, tienen mayor severidad sintomática. Cuanto más se cumplen los criterios, peor es el pronóstico. No es posible determinar con certeza el pronóstico de un caso individual, pues sigue siendo una estimación clínica.

7. Brinde una opinión médica sobre si el paciente está listo para volver al trabajo o si está incapacitado.

Agravantes del lugar de trabajo: (Adaptado de 51 ) Lo siguiente puede causar dolor y fatiga física y cognitiva:

  • Estar mucho rato sentado, escribir, trabajo en escritorio, trabajo manual, uso de teléfono, flexionarse sobre el puesto de trabajo, estar de pie, subir o bajar escaleras, conducir y caminar una distancia superior a la tolerada.
  • Extensión no apoyada de los brazos y elevarlos por encima de la cabeza; levantar cosas pesadas, transportarlas, limpiar la casa, jardinería, etc.
  • Trabajo con el ordenador, cálculos numéricos, tareas simultáneas, tareas que requieren recordar cosas o secuencias de tiempo de eventos recientes; entornos de trabajo con ritmo rápido y complejo, plazos ajustados, sobrecarga sensorial
  • Cambios de ritmo o jornadas prolongadas de trabajo, trabajo por turnos; factores ambientales: frío, calor, contaminantes del aire, químicos; estrés.

FIBROMIALGIA E INCAPACIDAD: Comentarios y Sentencias


Imaginar no es complicado. Formarse en la mente de cada persona un síntoma, un dolor o imaginarse algo que no existe, no es difícil. Con estas expresiones muchos profesionales de la medicina y la psicología hacen referencia a una nueva enfermedad muy sonada en estos últimos años, es denominada FIBROMIALGIA.

 Dicha enfermedad afecta al 3% de la población y es más frecuente en mujeres que en hombres. Como es sabido, los síntomas de la Fibromialgia es de carácter crónico, quienes la padecen les ocasiona dolor músculo – esquelético en múltiples localizaciones del cuerpo y un cansancio generalizado, a todo ello se le incluye unas alteraciones psicológicas como ansiedad, depresión y sueño de mala calidad.

 La Fibromialgia no es una enfermedad de moda. En 1904, el Doctor Gowers describe un proceso doloroso que afecta a los septos musculares llamándolo “ Síndrome fibrosítico”. Se van sucediendo diversos estudios clínicos en 1930 intentando encontrar la etiología de la enfermedad y por ello, en los años 80 se le cataloga como “ Neuromiastenia post infecciosa esporádica, Encéfalomielitis miálgica, Síndrome de mononucleosis crónica.

Durante los años 1987-1988 aparecen una serie de cuadros que son denominados como “Síndrome de fatiga crónica” y muchos autores asocian a ésta y a la Fibromialgia como una solo entidad. En la actualidad ambas enfermedades son diferenciadas aunque si es cierto que uno de los síntomas de Fibromialgia es la Fatiga crónica.

En 1989, la Organización Mundial de la Salud, la OMS, la considera como enfermedad reumatológica, y posteriormente, en 1992, el American Collage of Rheumatology señala los 18 puntos gatillos de los que como mínimo tienen que existir 11 puntos positivos para ser diagnosticada.

Por tanto, la Fibromialgia es una enfermedad reconocida mundialmente y como tal debe ser reconocida e investigada a nivel nacional, es decir, en todas las Comunidades Autónomas españolas.

 Situándonos en los síntomas que produce la enfermedad en los pacientes que la padecen nos encontramos con un grado de discapacidad para enfrentarse con las tareas diarias, ya sean laborales como domésticas y con ello candidata a la incapacidad.

Al hablar de incapacidad, ¿qué entendemos?

Por incapacidad se entiende la falta de capacidad. Carencia de aptitud legal para ejercer ciertos derechos y contraer determinadas obligaciones.

Teniendo en cuenta este concepto es y debe ser directamente aplicado a las personas con fibromialgia pues éstas se encuentran con cierta incapacidad para realizar cualquier actividad como es levantarse de la cama, vestirse etc, desde la primera hora de la mañana hasta la última. Una pesadilla que se repite día tras día y de la que es muy fácil hablar cuando no se padece.

 Según el art.35 de la Constitución española (CE) “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio… sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo”. Con ello sabemos que las personas con fibromialgia tienen todo el derecho de trabajar como cualquier ciudadano, pero el problema radica en que dichas personas por mucho que quieran trabajar y en la mayoría de las situaciones es la necesidad de trabajar, no pueden hacerlo y aquellas otras que realizan actividades laborales piden que les reconozcan su incapacidad para llevarlas a cabo. El problema comienza cuando trabajadores/as con fibromialgia acuden,  por su desesperación, al Tribunal Médico para que la valoren y puedan calificarlos de incapacitados, es decir, es la Seguridad Social (SS) la que decide la situación de los enfermos.

Así lo manifiestan diversas sentencias pioneras en los casos de fibromialgia, las recordaremos por su importancia:

“ Un juez de Barcelona ha condenado a la SS a indemnizar a una mujer por no concederle la invalidez permanente absoluta después de que le fuera diagnosticada fibromialgia”. Se reconoce así que los afectados no pueden realizar ninguna actividad laboral, por tanto, esta decisión sienta un precedente para el 3% de españoles que sufren esta enfermedad. Hay que resaltar que dicho precedente es conocido, hoy en día, en un par de Comunidades como es en Barcelona, donde existe una gran investigación y tratamiento en uno de los dos Hospitales Clínicos Multicisciplinar existentes en nuestro país.

Esto es algo que debemos cambiar entre todos los afectados, porque todos formamos parte de este país, ya seamos del norte como del sur de la Península.

 “En el año 2008, también en Barcelona, el titular del Juzgado de lo Social núm.12  concedió la invalidez absoluta a una mujer de la limpieza”, lo que significa, además de no poder realizar ningún trabajo, el derecho a una pensión mayor. La sentencia demuestra que la mujer sufre fibromialgia, lo que determina una limitación funcional de la que no se desprende razonablemente capacidad para desarrollar actividad laboral alguna. Según el fallo, la mujer no puede desarrollar ni un contrato de trabajo de forma mínimamente continuado y estable, incluso NI LAS TAREAS MÁS RUDIMENTARIAS. El juez concluye que lo aportado señala el carácter severo de la enfermedad y el grave estado en el que se encuentra la persona que la padece. Cabe preguntarse ¿es que este carácter severo de la enfermedad es sólo observado por los Tribunales de la Generalitat de Cataluña? Y ¿qué piensan los Tribunales de la Comunidad Autónoma de Andalucía?

 Este interrogante está aún por descubrir, ya que, ninguno de los enfermos con fibromialgia en Andalucía, no son tratados como tales, no son escuchados, ni atendidos ni comprendidos.

 En virtud de lo expuesto en el Código Civil (CC), concretamente en el Título IX, artículo 200, nos viene a decir que “son causas de incapacitación las enfermedades persistentes de carácter físico o psíquico que impidan a la persona gobernarse por sí misma”. Éste es un fiel reflejo de las personas que padecen fibromialgia.

Si nos centramos y reflexionamos ante nuestra CE en su Título I “DE LOS DERECHOS Y LIBERTADES FUNDAMENTALES” nos damos cuenta de que a los afectados por esta enfermedad le son vulnerados muchos de los artículos que se manifiestan en el mismo. Por ejemplo, le son vulnerados el Dº a la igualdad ante la ley, art.14, el Dº a la protección a la salud, art.43,,,

 Por tanto, no hay enfermedades sino enfermos, pero también hay que resaltar que nunca hay dos situaciones iguales a la hora de valorar la incapacidad.

El proceso para llevar a cabo la declaración de invalidez se centra en dos clases de situaciones.

  1. Trabajadores que están en situación de baja laboral, concretamente en incapacidad Temporal, en el que es la propia inspección médica la que le propone la declaración de una incapacidad permanente.
  2. Trabajadores que solicitan directamente la declaración de Incapacidad Temporal, presentando documentación necesaria ante el INSS.

Tanto si se acoge una u otra opción, el trabajador afectado de fibromialgia es llamado al tribunal médico y es la Dirección Provincial del INSS quien evalúa al mismo y lo sitúa en el grado de incapacidad permanente más adecuado.

Si el INSS acuerda la incapacidad y el/la afectada está conforme con el grado de incapacidad que le ha otorgado, el proceso finaliza. En caso contrario, el proceso sigue igual que si hubiera sido desestimada totalmente la petición de incapacidad.

 El INSS no recurre más allá del TSJ, pero la persona afectada si puede hacerlo ante el Tribunal Supremo en un Recurso de Unificación de Doctrina.

En la actualidad, el INSS viene denegando la incapacidad a las personas enfermas de fibromialgia, aunque hay que decir que en pocas ocasiones sí la han concedido. Por ello, tiene especial importancia que el trabajador afectado demuestre ante el Juez que se encuentra en el grado de incapacidad que solicita, que sufre limitaciones funcionales que le impiden trabajar.

Debo resaltar que en la mayor parte de las veces los afectados al acudir ante la Dirección Provincial del INSS, sufren un trato vejatorio. Ejemplo de ello es el caso que cito a continuación:

“La SS deniega la incapacidad laboral a una viguesa y descarta que padezca fibromialgia y depresión porque va maquillada y con el pelo teñido”.

Ante estas palabras solo existe humillación, impotencia, indignación por parte de esta mujer gallega que ve como son vulnerados sus derechos como enferma.

Esta mujer de 51 años, trabajaba de limpiadora, pero a causa del dolor crónico e intenso que le produce la enfermedad de fibromioalgia inició los trámites para conseguir una incapacidad laboral. Al acudir al INSS para que le examinara un médico, éste le replicó que si estaba bien para teñirse el pelo, estaba bien para trabajar.

 Lamentablemente las personas afectadas, aunque tengan un aspecto físico envidiable, aunque vayan maquilladas, lleven el pelo teñido, complementos, tengan un aspecto externo cuidado, no quiere decir que no estén enfermas, si lo están y nunca deben tirar la toalla ni que su autoestima decaiga. Deben seguir luchando para conseguir más investigación sobre la fibromialgia de la misma forma que se investigan para las demás enfermedades y, sobre todo deben estar siempre apoyados por las personas de su alrededor.

Ante esto hagamos una voz más grande y unida para poder alcanzar los fines propuestos.

SOLICITUD DE PENSIÓN DE INCAPACIDAD PERMANENTE. ESQUEMA.


Para acceder a la pensión de incapacidad permanente es preciso que se pronuncie mediante resolución al efecto el organismo competente: INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social), previo dictamen del ICAMS (Institut Catalàd´Avaluacions Mèdiques i Sanitàries). (En cualquier otra comunidad será el servicio correspondiente)

¿Cómo conseguir que el INSS emita resolución? Existan dos formas:

1) Si nos encontramos en situación de IT (incapacidad temporal) y agotamos el plazo máximo de 18 meses –o antes si el ICAMS emitió alta con propuesta de incapacidad permanente-.
2) A solicitud del beneficiario (puede solicitarse aunque se esté trabajando, en situación de desempleo o ya haya sido denegada con anterioridad). El trámite sería:
2.1) Presentación de solicitud en el INSS. Datos básicos, DNI, libro de familia y cuenta corriente. La solicitud ha de presentarse ante la mutua de accidentes de trabajo en caso de AT/EP.
2.2) El INSS citará al beneficiario en un plazo aproximado de 1 mes para que se persone en el ICAMS. El plazo es superior en caso de AT/EP. Es habitual que la mutua, en caso de contingencia profesional, cite antes al trabajador.
2.3) Ante el ICAMS ha de presentarse con toda la documentación médica de que se disponga. Este organismo no entregará informe ni documentación alguna al beneficiario. Emitirá dictamen que hará llegar, vía interna al INSS. En ocasiones solicita que consultores externos emitan informes complementarios (psiquiatras, neurólogos, etc…).
2.4) En un plazo aproximado de uno á dos meses obtendremos resolución. Es habitual recibir unos días antes un oficio del INSS (y también de la mutua) señalando que se ha iniciado el proceso y que podemos realizar alegaciones.
3) La resolución, puede ser:
3.1) Desfavorable. Denegación incapacidad permanente. 30 días para recurrir.
3.2) Favorable. Contendrá los siguientes extremos:
3.2.1) Profesión.
3.2.2) Grado incapacidad, en función de la capacidad laboral, TOTAL si no puede realizarse la profesión habitual o ABSOLUTA si no cabe realizar ninguna profesión.
3.2.3) Base reguladora.
3.2.4) Pensión (diferente porcentaje sobre la base reguladora, 55 ó 75% para la total, 100% para la absoluta, y 145% para gran invalidez).
3.2.5) 30 días para reclamar.
Más información en página web del INSS

EL DICTAMEN MÉDICO-LABORAL EN EL PROCESO DE INCAPACIDAD LABORAL POR FIBROMIALGIA Y/O SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA(y II).


¿Cuál es el perfil del buen perito-médico?

El buen perito médico, no tiene por qué coincidir con un buen Especialista. De hecho no es difícil comprobar como magníficos Especialista no aciertan a desenvolverse en un Juzgado. Se puede ser un buen especialista clínico y no ser un buen perito. Lo ideal sería que coincidieran un buen clínico y un buen perito. Igualmente se puede ser un buen perito y un mal clínico, en estos casos, es frecuente que el Perito no sea especialista o su finalidad como médico no sea la clínica, al no trabajar en el sistema sanitario público o privado.

Lo que hace a un buen Perito Médico es que sea: franco, honrado, modesto pero no tímido, que conozca la Medicina del Trabajo además de su especialidad y los antecedentes del asunto. Capaz de hablar para hacerse oír y capaz de explicar con brevedad materias complejas en un lenguaje claro

El buen Perito-Médico debe adornarse de las siguientes cualidades:

Capacidad didáctica y de comunicación. Flexibilidad y agilidad mental, pues puede tener que enfrentarse a preguntas no previstas o sorpresivas, y a careos improvisados con la parte contraria. Dotes de convicción y seguridad en su exposición, pues la duda en sus exposiciones y explicaciones pueden ser demoledoras.

¿Cuál es la diferencia entre un Informe médico y un Dictamen médico laboral?

El informe clínico, es el documento que habitualmente Vd. tendrá, de los médicos que le han atendido (Médico de familia, medico especialista, etc.). Su finalidad es la terapéutica, es decir, la de su curación. Pretende informar a otros médicos de los procedimientos diagnósticos y tratamientos que usted ha recibido, al objeto que queden reflejados en su historial clínico para futuros actos médicos que se puedan llevar a cabo con usted para su sanidad o curación. Por tanto están redactados en un lenguaje que tan solo los entenderán quienes saben de Medicina. En él, no se suele hacer constancia de las limitaciones que la enfermedad genera en usted, y sobre todo de las limitaciones que le suponen para poder llevar a cabo su trabajo.

En el Dictamen, su finalidad es informar al Magistrado y Juez, que es lego en la materia de Medicina, de las enfermedades que le afectan, de las limitaciones que le provoca y de las consecuencias para su trabajo. Por tanto, deben estar redactados en un lenguaje claro, sencillo y comprensible para un profano, o para alguien que no entiende de Medicina. Esta diferencia que resulta obvia, se olvida con frecuencia en la práctica, siendo habitual que se presenten en Juicio abundantes informes e historias clínicas de escaso valor probatorio.

¿Que debe contener Dictamen Médico laboral?

Además de los apartados comunes con cualquier informe médico, en el que se valora a un paciente (datos de filiación, antecedentes personales, motivo de consulta, exploraciones clínicas practicadas, pruebas complementarias que se disponen etc. ) el Dictamen debe contener o hacer referencia a los siguientes apartados y aspectos:

Se debe comenzar con un Juramento o promesa del Perito de que se va a decir la verdad, de que se va actuar con la mayor objetividad y que se es conocedor de las sanciones penales en las que se incurriría por incumplimiento de los deberes como perito según la Ley de Enjuiciamiento Criminal según el artículo 335.2

Resulta buena practica exponer lo que le ha sido reconocido al paciente por el Equipo Médico de Valoración de Incapacidades (EVI), al objeto de complementarlo con nuestro informe o desvirtuarlo según el caso.

El informe debe recoger todos los diagnósticos, enfermedades, lesiones que afectan al trabajador, además de la fibromialgia o síndrome de fatiga crónica.

Si a la paciente se la ha seguido, conviene reflejar en el informe las citas realizadas y la evolución, pues a diferencia del médico evaluador de los Tribunales de Incapacidades, estos tan solo realizan en la paciente una visita puntual con o sin reconocimiento.

Se valorara el estado físico de la persona afectada, valorando el daño estructural, las lesiones y limitaciones, correlacionando con la profesión del trabajador o distintas categorías profesionales.

Es necesario definir la aptitud laboral del trabajador, preceptuar la adecuación del entorno laboral a las limitaciones funcionales que padece y si ello no es posible por el empresario, asignar prestaciones de incapacidad.

La ley general de la Seguridad Social señala en su artículo 134 que invalidez de un trabajador “es la situación del trabajador que, después de haber estado sometido al tratamiento prescrito y de haber sido de alta médica, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva, y previsiblemente definitivas que disminuyan o anulen su capacidad laboral”. En el caso de la fibromialgia dicha determinación resulta difícil, puesto que las pruebas complementarias realizadas (analíticas, radiología, etc.) se encuentran dentro de la normalidad.

Es conveniente hacer por tanto un correlato de los síntomas que presenta el paciente con fibromialgia o fatiga crónica, ya que en las determinaciones administrativas y judiciales el motivo de desestimación suele ser la falta de pruebas objetivas, sin plantearse la existencia de una sintomatología que acompaña a la enfermedad, como la rigidez matutina, vértigos, mareos, complicaciones psiquiatricas derivadas, etc. La intensidad, duración y frecuencia de los dolores y el cansancio. Las limitaciones de la movilidad articular, el número de articulaciones con dolor y contracturas.

Puesto que las pruebas complementarias son negativas, es necesario describir el número de puntos de dolor que tiene la paciente, ya que la cantidad de los mismos se encuentra en relación con la gravedad o severidad de la enfermedad, de modo que tendría una similitud como la de un termómetro a la hora de cuantificar el grado febril. En este sentido resulta igualmente recomendable, hacer una valoración funcional de estos pacientes mediante las escalas de valoración funcional para pacientes con fibromialgia y de fatiga crónica y el impacto provocado por la enfermedad sobre la calidad de vida. Igualmente se podría plasmar gráficamente el proceso de dolor y la merma de la aptitud laboral del trabajador a lo largo del día, y como se incrementa el dolor a medida que se ejerce la actividad, para terminar con cansancio, debilidad y más dolor, que no llegan a recuperarse al día siguiente y provocan un empeoramiento continuo, crónico y progresivo.

Es necesario igualmente hacer referencia a la pérdida o empobrecimiento de la masa muscular por la tendencia de estos pacientes al reposo y a la inactividad generada por el dolor.

Es conveniente recabar de la empresa el perfil que desarrolla el trabajador, en donde se describa pormenorizadamente las tareas y funciones que realiza el trabajador, ya que los equipos de Valoración de Incapacidades no recaban de oficio dicho perfil profesional, pese a disponerlo preceptivamente el artículo 5º,1b del Real Decreto 1300/1995 de 21 de julio. Ello nos permitirá evaluar si la persona está o no incapacitada para llevar a cabo su trabajo. En el caso de que el paciente no nos lo aportara, es el Perito quién debe disponer de una base documental de los distintos perfiles profesionales recogidos en los correspondientes Reales Decretos, para plasmarlo en su informe, describiendo las tareas que le son propias de su profesión, para posteriormente poner en relación las limitaciones funcionales que padece el trabajador con el trabajo que viene realizando u otros trabajos.

Puede resultar conveniente hacer referencia a los riesgos personales o para terceras personas que presenta el paciente con fibromialgia y/o fatiga crónica de continuar desarrollando su trabajo, como los vértigos, los mareos, las pérdidas de conciencia, que en función del trabajo desempeñado pueden provocar precipitaciones, electrocuciones, accidentes de tráfico, etc.

Otros síntomas como las dificultades del sueño, el descanso nocturno poco reparador, la rigidez matinal, la debilidad física y el cansancio son incompatibles con el desarrollo de una disciplina laboral y la calidad que se debe exigir a cualquier trabajador en el desarrollo de su profesión, es decir en estos casos el paciente no puede rendir adecuadamente a primeras horas de la mañana.

Los tratamientos que se han aplicado y su eficacia, considerándose que se encuentran agotadas todas las medidas terapéuticas y rehabilitadoras disponibles. Igualmente es conveniente reflejar en el dictamen los riesgos de la medicación que se utiliza (falta de concentración, embotamiento mental, que podrían originar riesgos personales y para terceros.

Por último aún sabiendo que la calificación del grado de incapacidad y el análisis de los antecedentes profesionales es una cuestión jurídica y no médica, conviene manifestar la impresión del perito sobre si su paciente se encuentra capacitado para desarrollar con un mínimo rendimiento y calidad del servicio el desarrollo de su actividad laboral y la de otras profesiones.

Debe de abstenerse en su informe de especificar el grado legal de incapacidad que padece el paciente, esto es función exclusiva del Juez.

¿Se debe ratificar el Dictamen emitido en el Juicio?: La prueba pericial

Como reconocen los propios Magistrados, la prueba pericial en el ámbito del proceso laboral es la reina de la actividad probatoria en los Juzgados y Tribunales del Orden Jurisdiccional Social. De tal forma que la prueba pericial (el acudir el médico al juzgado) es fundamental e indispensable en los procesos que se pretenda la declaración de un grado de incapacidad permanente negada por el Instituto Nacional de la Seguridad Social.

Por tanto, si se quiere combatir con éxito las conclusiones del dictamen médico oficial de los Equipos de Valoración de Incapacidades, es necesario de proveernos de un buen Perito-Médico, que nos conozca y nos defienda.

Previamente el perito habrá emitido el Dictamen, y posteriormente en el acto del juicio, el Magistrado le pedirá si se ratifique en el informe previamente emitido. La presentación del informe escrito no es preceptiva (Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Aragón de 10-7-2000), pudiendo informarse oralmente. No obstante lo habitual y práctico al objeto de alcanzar la prueba pericial la máxima eficacia es aportar previamente un informe escrito.

La ratificación en el acto de juicio, resulta procesalmente esencial y su falta convierte al informe en una mera prueba documental privada, como lo serían la aportación de certificados oficiales extendidos en papel timbrado.

El Perito inicialmente informara bien por iniciativa propia o través de su abogado de la especialidad que posee, si conoce al paciente, y si lo ha seguido personalmente. Estas especificaciones son trascendentes para convencer al Tribunal de que posee un conocimiento profundo de la patología que viene a tratar y de la paciente que ha valorado.

En su exposición, el Médico puede apoyar la misma con los materiales explicativos o didácticos que resulten más adecuados para el caso (radiografías, resonancias, gráficos, etc.) u otros documentos que se hayan utilizado en la elaboración del informe, al objeto de facilitar al Juez la mejor comprensión de las patologías que afectan a la paciente.

Pero de una forma u otra resulta esencial que el Médico no solamente haga un correlato de las patologías que afectan a la paciente, sino concrete la pérdida de funcionalidad de dichas patologías, pues en definitiva es lo que se va a valorar y juzgar.

¿Qué valor le da el Juez al acto pericial practicado?

El juez valorará los dictámenes periciales según las reglas de la sana crítica. Es decir el Juez es soberano para elegir entre los dictámenes presentados, aquel que le ofrezca mayor credibilidad según su entender, experiencia y raciocinio. Esto quiere decir, que serán elementos a tener en cuenta: las dudas y el lenguaje no verbal incluidos los silencios de los peritos.

Existen reglas genéricas más o menos explícitas que se toman en consideración al objeto de valorar la actividad realizada por el Perito-Médico, máximo en el caso de dictámenes contradictorios. Estas serían:

El grado de especialización del Médico-Perito, su preparación técnica, su autoridad, prestigio profesional y grado de objetividad.

Los apoyos técnicos que acompañan al informe: radiografías, resonancias, escáner, electromiografías que acrediten la realización de pruebas objetivas.

El grado de seguimiento del cuadro patológico evaluado

La proximidad temporal entre el reconocimiento médico y la valoración pericial.

El Informe de Valoración de Incapacidad del Instituto Nacional de la Seguridad Social tiene un gran peso probatorio, al ser dictámenes oficiales que gozan de una gran veracidad. Por tanto, cuestionar su contenido y conclusiones requiere un especial celo en la preparación y práctica de la prueba pericial médica que pretenda combatirlos. De ello podemos deducir la escasa fuerza probatoria de los informes o dictámenes médicos no ratificados en el juicio, así como los informes clínicos particulares y hospitalización o copias de la historia clínica, o certificados médicos oficiales.

Dr. Antonio Ponce Vargas. Reumatólogo. Doctor en Medicina. Presidente de la Liga Reumatológica Andaluza (LIRA).

http://www.doctorponce.com

EL DICTAMEN MÉDICO-LABORAL EN EL PROCESO DE INCAPACIDAD LABORAL POR FIBROMIALGIA Y/O SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA(I).


Este artículo ha sido redactado a petición de Asociación Cordobesa de Pacientes con Fibromilagia (ACOFI) y su Presidenta Encarna.

Consciente de la importancia de este tema tiene para muchos de los asociados de ACOFI y otras muchas asociaciones de pacientes integradas en la Liga Reumatológica Andaluza (LIRA), he realizado una exposición lo más práctica y sinóptica posible, sobre el “modo” y en la “forma” que debe redactarse un Dictamen Médico-Laboral en los pacientes afectados de fibromialgia y/o fatiga crónica. Este artículo aunque inicialmente dirigido a pacientes, resulta igualmente instructivo para el médico que quiera introducirse en la valoración del daño corporal de pacientes con estas patologías. Con ello pretendo: 1. Que los pacientes tengan un mayor conocimiento de los informes y dictámenes que deben aportar en los Juzgados de lo Social, al objeto de que tengan unas mayores posibilidades de éxito en su proceso de incapacidad laboral permanente. Con este artículo podrán hacer un chequeo sobre la calidad del informe que se ha elaborado. 2. Que los médicos que se dediquen o vayan a realizar en algún momento un dictamen médico-laboral conozcan las bases por las que se deben guiar en la elaboración de los mismos, las cualidades de las que deben proveerse y de cómo llevar a cabo la prueba pericial.

Es mi deseo que este sinóptico acercamiento a los dictámenes periciales de los procesos laborales cumpla su objetivo: clarificar cual es su aplicación práctica, y la de propiciar la reflexión de la importancia que tiene el Dictamen Médico laboral, no solo por su trascendencia económica -dados los presupuestos económicos que generan las incapacidades-, sino por su función moral y de reposición de los derechos de los pacientes afectos por enfermedades que repercuten en la capacidad ganancial para su trabajo.

Introducción

A lo largo de la Historia de la Medicina se ha pasado sucesivamente del sentimiento al razonamiento, y de la razón a la experimentación. Con la experimentación se obtuvieron los conocimientos necesarios para clasificar las enfermedades en infamatorias, funcionales, infecciosas, degenerativas, etc. Resulta asombrosa la ingente cantidad de conocimientos científicos que poseemos en el momento actual, la extraordinaria tecnología con pruebas biológicas y de imagen, y el dominio terapéutico de la mayoría de los procesos médicos, incluidos los de más alta mortalidad.

Sin embargo, resulta necesario entender que el proceso de salud y enfermedad no es explicable a nivel exclusivamente biológico o químico, ya que no descubriríamos al ser humano enfermo, y de esta forma, el médico solo sabría de enfermedades y no de enfermos o pacientes. La naturaleza de la salud y la enfermedad debe entenderse con una actitud y una disposición más trascendente por parte del médico que atiende a su paciente. Si la moderna Medicina no absorbe el modelo biopsicosocial de enfermar, en la medida y proporción de unas y otras enfermedades, cada vez existirán más pacientes incomprendidos que reclamen el reconocimiento de sus dolencias y un remedio eficaz de las mismas.

Entre las victimas de Medicina Actual están los pacientes con fibromialgia y/o Fatiga crónica que se caracterizan por no tener una causa específica y una ausencia de pruebas analíticas y de imagen que confirmen la presencia de su dolor y fatiga. Su tragedia, al margen del sufrimiento que le provocan sus síntomas, es su falta de credibilidad por las personas que le rodean y por si fuera poco, por parte de muchos médicos que les atienden. Por ello, para entender a estos pacientes es necesario tener una disposición más trascendente de lo que supone ser médico, de la relación médico-paciente y de los modos de enfermar.

La meta del conocimiento médico en algunos casos no debería ser diagnosticar tal o cual enfermedad en su paciente, sino entender la verdad de su vida humana y del ambiente psicosocial que le rodea, y de esta manera entender mejor porque ha enfermado. En efecto, cualquier médico que se aproxime de forma sensible a la realidad de los pacientes con fibromialgia y fatiga crónica podrá comprobar que en mayor o menor medida todos padecen de estrés crónico y son incapaces de afrontarlo con unas mínimas garantías que le permitan resolver sus problemas, se encuentran al límite. Son el dolor, el cansancio, las dificultades del sueño, las alteraciones de la memoria, etc. la expresión físico-psíquica de este estrés ambiental.

¿Quién debe ser el Perito-Médico?

Se denomina Perito médico en terminología procesal a aquella persona especialmente cualificada por sus conocimientos en Medicina, que pone al servicio del Juez su pericia e instrucción, al objeto de que éste pueda apreciar el daño estructural, y las limitaciones que le provocan al paciente en materia laboral, civil o penal. De esta forma el perito-médico intentara ilustrar de forma objetiva sobre el hecho enjuiciado y proveer al magistrado de los elementos que le permitan impartir justicia.

En este sentido, es el médico quién tiene los conocimientos técnicos que pueden determinar si la incapacidad es causa de una enfermedad común o accidente laboral. Quién podrá determinar si una nueva baja laboral temporal es derivada de una enfermedad común o un accidente, y si la incapacidad es debida a un nuevo cuadro patológico o a una recidiva o recaída de una enfermedad anterior.

El paciente a través de su abogado puede proponer la Intervención en el Juicio de un Perito Médico que permita acreditar la veracidad de los hechos en que se fundamenta la reclamación en la valoración del Dictamen emitido por el Médico Evaluador del Instituto Nacional de la Seguridad Social.

El Perito médico debe estar en posesión del Título Oficial de la Especialidad que corresponda a la materia que se ha de valorar en el Dictamen, en el caso de los pacientes con fibromialgia o síndrome de fatiga crónica, según mí entender, el Médico no solo debe estar en posesión del Título de Licenciado en Medicina y Cirugía, sino del título de Reumatólogo, ya que las enfermedades de las que pretende dar cuentas son reumáticas, y por tanto el reumatólogo el especialista mejor cualificado para defenderlas.

Esta titulación podra acreditar con mayores garantías sobre la existencia y la realidad de la enfermedad, pues es el Reumatólogo quién por su formación resultará más creíble a la hora de demostrar que el padecimiento del paciente aunque pueda resultar difícil de demostrar, no es inventado o se encuentra en la cabeza del paciente, previniendo desproteger a quién efectivamente sufre de dolor, cansancio, alteraciones del sueño, rigidez y otros síntomas de difícil demostración.

Por ello, resulta aconsejable que inicialmente el Médico-Perito informe al Tribunal sobre su cualificación y el grado de especialización que posee, bien a iniciativa propia o a través de su abogado, ya que en el caso de no ser especialista, será el abogado del Instituto Nacional de la Seguridad Social, quién pondrá en tela de juicio, la idoneidad profesional de la prueba pericial practicada y del informe emitido para calificar y valorar dicha enfermedad. Esta especificación resulta trascendente en relación con la valoración del Juez le dará a la prueba pericial, es decir, que el Perito tenga un conocimiento profundo, fundado y objetivo del cuadro patológico.

Dr. Antonio Ponce Vargas. Reumatólogo. Doctor en Medicina. Presidente de la Liga Reumatológica Andaluza (LIRA).

http://www.doctorponce.com

“LA SOCIEDAD DEBE RECONOCER QUE LA FIBROMIALGIA INCAPACITA, QUE NO PODEMOS HACER UNA VIDA NORMAL”


Entrevista a PILAR GARCÍA SANDÍN, Presidenta de la Asociación de Fibromialgia y Fatiga Crónica de Benavente y Comarca, España. Por la periodista, MÓNICA CORDERO THOMSON. Aunque hayan pasado varios años de esta entrevista, nos pareció importante compartir con ustedes por la riqueza del contenido del material, especialmente para quienes padecemos de Fibromialgia.

Pilar García Sandín, presidenta de la Asoc. de Fibromialgia y Fatiga Crónica
«Nunca sabes cómo vas a estar dentro de un momento, no puedes hacer planes, estás hipotecado y eso es muy duro»
¿Qué es la fibromialgia y la fatiga crónica?
Es una enfermedad de tipo reumático, de origen desconocido que abarca una serie de síntomas además del dolor músculo-esquelético como pueden ser las parestesias en manos y piernas, el síndrome de Sjögren, sequedad en ojos y todas las glándulas salivales, un colón irritable. Tenemos temporadas de estreñimiento y colitis, perdidas de memoria y cansancio. Sobre todo una vez que llegamos a un nivel de dolor empieza un cansancio que impide llevar a cabo una vida normal.
¿Cuántas personas padecen esta enfermedad en Benavente y su comarca?
Bastante gente. Los índices de los que estamos hablando siempre son entre un 2.3% y un 3% de la población. Pero, es que cada vez estamos viendo que hay más personas que o las diagnostican de fibromialgia y no la tienen o de lo contrario cada vez hay más población. Porque aunque no sean de la Asociación se te acercan muchísimas personas diciendo “yo también lo tengo” o “a mi también me han dicho que tengo esto”. Y no es un diagnóstico fácil porque es un diagnóstico por descarte. Hay que descartar otras enfermedades que también tienen los síntomas parecidos.
Además el diagnóstico tarda en producirse, algo que afecta al enfermo
 Pues sí. Porque al principio, sobre todo si eres aprensivo, pues te comes la cabeza con multitud de preguntas que no tienen respuesta. Porque tú estás de una determinada manera y empiezas a estar de otra. Y cada vez estás peor y no sabes que es lo que te pasa, ni te saben decir que es lo que te pasa. Entonces el diagnóstico si es verdad es que tarda en hacerse, pero por eso, por la complejidad que tienen todos los síntomas que abarca la enfermedad, las enfermedades.
 ¿Cree que es imprescindible que existan médicos especialistas?
Sí. Estamos muy carentes de médicos que les den las herramientas de trabajo para que puedan afrontar el cómo tratar a los enfermos de fibromialgia. Porque a mi una cosa que me da muchísima tristeza es pensar que hay personas que se avergüenzan de tener la enfermedad. Que no quieren ser de la Asociación porque no sepan que tienen fibromialgia o porque algún profesional les ha hecho sentir culpables de que eso que tienen no es nada. Cuando no es así. Si en el año 1992 dijeron que era una enfermedad crónica y con un nivel de dolor muy alto. Y que es una enfermedad de tipo reumático. Es que no nos estamos inventando nada, es que está ahí. Es que nada más tienen que tirar de los estudios que hay, de profesionales que sí que están trabajando por ello y empezar a mirar qué tratamientos, el médico que mejor sepa o que mejor tratamiento ponga, pues copiarlo de alguna manera. Y decir “vamos a probar”, ya que probamos tantos medicamentos. Porque estamos tomando desde antiepilépticos, relajantes musculares, antidepresivos, analgésicos, antiinflamatorios,…es que abarcamos todo tipo de medicina. Y es simplemente probar. Y estamos viendo que una vez que estás un tiempo tomando una medicación, ves que cada vez te está haciendo menos efecto y tú te quedas con tus síntomas.
 Hay una gama muy grande de medicamentos. Dicen que el tratamiento depende un poco de cada persona, de cada enfermo.
Sí. Es que no todas las fibromialgias son iguales. Ni todas tienen el mismo grado de incapacidad. Que esa es otra batalla que tenemos muy pendiente: el no reconocimiento de que estamos incapacitados. Que no podemos hacer una vida normal. Ya no sólo para el trabajo, sino para mantener un tipo de relación entre comillas de poder hacer planes, de ir a dar un paseo o de ir a ver una película al cine. Como una persona normal que quiere a lo largo de su jornada laboral, pues decir bueno cuando termine puedo hacer esto que me produce satisfacción. Nosotros no. Nosotros no sabemos como vamos a estar dentro de un rato. Porque lo que te decía antes si el nivel de dolor sube, nos incapacita para hasta poder estar de pie. A mi personalmente una de las cosas que más me alivia es tirarme al suelo y ponerme calor. Necesito tirarme al suelo para que mi cuerpo descanse y este en una superficie dura para que me alivie un poco.
¿Qué hábitos son aconsejables para los enfermos de fibromialgia?
Sí. El ejercicio tiene que ser adaptado, pero nunca quedarte quieto. Eso es fundamental. Lo que pretendemos con nuestra actitud y con nuestras asociaciones es que vean que somos las personas más interesadas en tener una vida normal. Y estamos haciendo todo lo posible para que se nos vea de una manera normalizada. Es verdad que todo tiene que ir adaptado y que va a ir en función de como estemos. Pero es que es así, no hay otra manera.
 ¿La sociedad da a la fibromialgia la importancia que tiene como enfermedad invalidante?
…, tanto con las actividades que estamos teniendo de cara a la población en general que no tienen la enfermedad, como a nosotros mismos, es que el reconocimiento social lo hemos tenido. La población en general está muy concienciada porque siempre conocen de alguien que esté padeciendo esto. Y saben que no es ninguna broma. Lo único que nos queda es el tema sanitario, que esperemos que con el tiempo pues también vayan viendo que esto es una realidad cada vez mayor y que tenemos que encontrar entre todos la respuesta. La respuesta a nivel científico, la respuesta a nivel de tratamiento y la respuesta a nivel de prestaciones sociales, que estamos muy escasos. Que no tenemos derecho a nada, que se nos acaba una baja y te dicen que tienes que ir a trabajar aunque tú no puedes trabajar. Y a ver que armas tenemos ante eso, si es que no tenemos nada. El Estado del Bienestar no sé para quién llegará, pero desde luego para nosotros al día de hoy, no está llegando.
¿Cómo debe tratarse a los pacientes afectados por este mal?
Es que tiene que haber una comprensión, como ponernos todo de acuerdo. Decir que yo si tengo que ir a trabajar, en mi empresa tiene que saber que soy una trabajadora, pero una trabajadora enferma. Que en determinados momentos no voy a responder en mi trabajo, que voy a cometer errores. Tendría que haber una adaptabilidad, un poco de lo que es la enfermedad al mundo laboral y al mundo social. Porque lo mismo que en tu casa tienen que entender que muchos días no puedes hacer la comida porque eres incapaz de sujetarte en pie, pues las personas que están trabajando que no tengan que dejar los trabajos como ha tenido que pasar en muchos casos, porque no pueden responder y las empresas te echan directamente. Y es un enfermo crónico, lo vuelvo a decir crónico, es para siempre.
 ¿Las Administraciones se deberían implicar más?
Si. Están en ello. Me siento arropada en ese sentido. Nos sentimos arropadas las asociaciones. Pero no con lo que necesitamos. Todavía falta, que se pongan todas a una a trabajar y decir. Pues aquí tenemos un problema y hay que darle solución como sea.
¿Cómo ve el futuro de la enfermedad, con esperanza o con pesimismo?
No, siempre con Esperanza. Siempre tenemos que ser positivas. Lo mismo que ponemos una sonrisa siempre cuando el nivel de dolor nos lo permite, yo eso lo aplico a la vida en general. Quiero pensar que si no es para nosotros es para generaciones posteriores. Pero tiene que haber una normalidad, un tratamiento y un seguimiento de las enfermedades. «Hay que ser optimistas, así nos curaremos.»
 Un consejo para aquellos fibromiálgicos que estén en la Asociación, pero también para aquellos de los que hablabas antes, que no quieren que se sepa que tienen esta enfermedad
El consejo que siempre digo, que no importa que estén en la Asociación o no. Que no se quede nadie sin pedir la ayuda que necesitan. Que en la Asociación, lo primero vamos a escucharles. Darles la información que nosotros tenemos para compartirla con todas las personas que la necesiten. Y que bueno, que la Asociación esta allí abierta para lo mismo que pedimos la ayuda, para poderla ofrecer en la medida de lo que podamos. . .

¿Es lo mismo incapacidad, invalidez y minusvalía?


Cuando se habla de Incapacidad, en realidad puede hablarse de la Incapacidad temporal (que genera el derecho a un subsidio tendente a compensar parcialmente la pérdida de rentas y que supone la situación en la que se encuentra quien a consecuencia de una alteración de la salud no puede desarrollar la prestación laboral de forma transitoria y se encuentra recibiendo asistencia sanitaria) o de la Incapacidad Permanente también llamada Invalidez.

La Incapacidad Permanente o Invalidez es siempre permanente y, a su vez, puede ser parcial, total, absoluta o gran invalidez, en función del grado de disminución de la capacidad laboral del sujeto. Estas personas son perceptoras de la prestación económica que corresponda que puede consistir en la obtención de una cantidad a tanto alzado o en una pensión vitalicia en función del grado de Invalidez.

La minusvalía, en cambio, se entiende como la consecuencia de una deficiencia, previsiblemente permanente, de carácter congénito o no, en las capacidades físicas, psíquicas o sensoriales de la persona, y que no tiene por qué darse conjuntamente con una situación de Incapacidad o de Invalidez. Estas personas cuentan con las ventajas fiscales, medidas de reserva de puestos de trabajo, medidas para el fomento de su contratación y otras ayudas establecidas en la legislación vigente en cada momento.

La competencia para reconocer la existencia y el grado de una minusvalía corresponde a la Comunidad Autónoma o al IMSERSO. La competencia para reconocer el derecho al subsidio por Incapacidad Temporal corresponde al INSS, a la Mutua de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales o a la empresa autorizada para colaborar en la gestión. La declaración de Invalidez y la determinación de su grado es competencia del INSS, concretamente de la Dirección Provincial del citado Instituto de la provincia en la que se encuentre domiciliado el interesado.

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Dos tercios de los enfermos con fibromialgia causan baja laboral al menos una vez al año


Más de dos tercios de los enfermos con fibromialgia causan baja laboral al menos una vez al año, y un tercio de estos pacientes debe abandonar su trabajo definitivamente, según diversos estudios que se presentan en la Jornada Deu anys amb la força del primer dia (Diez años con la fuerza del primer día) organizada por la Fundació per a la Fibromiàlgia i la Síndrome de Fatiga Crònica en colaboración con Área Científica Menarini con motivo del Día International de estas enfermedades que se celebra el 12 de mayo.  Un estudio publicado en la revista Rheumatology International y realizado por investigadores del Hospital Gregorio Marañón de Madrid revela que más de dos de cada tres pacientes con fibromialgia en activo (el 67,8%) tuvo que causar baja laboral en los últimos 12 meses. Además, un tercio dejó su trabajo de forma definitiva debido a la enfermedad. “Al eliminar la actividad laboral, se reducen las capacidades físicas del paciente y además le supone un gran golpe psicológico, puesto que el enfermo deja de sentirse útil”, según los autores de esta investigación, realizada a 301 pacientes de 15 centros españoles y publicada en noviembre del año pasado.
La fibromialgia es un proceso reumático crónico que se caracteriza por dolor músculo-esquelético generalizado y fatiga. Afecta a muchos sistemas del organismo, “aunque incide de manera especial sobre el sistema nervioso y el autoinmune y tiene hasta 50 síntomas asociados”, según el doctor Joaquím Fernández, internista del Hospital Clínic de Barcelona y uno de los organizadores en la jornada. Puede darse en todas las edades, razas y grupos socioeconómicos “pero afecta sobre todo a las mujeres”, explica. El Síndrome de Fatiga Crónica es una enfermedad que provoca en el paciente un cansancio tan intenso que impide realizar las tareas diarias más habituales. El síntoma principal de esta enfermedad es una fatiga invalidante que dura más de 6 meses. “Las actividades físicas o mentales, a menudo, empeoran los síntomas, y el reposo por lo general no los mejora”, según el doctor Ferrán García, director científico del Servicio de Reumatología del Hospital CIMA e Investigador de la Clínica Sagrada Familia de Barcelona. La incidencia de ambas enfermedades se ha mantenido estable desde que existen estudios científicos y hoy en día se calcula que entre ambas afectan a 1,65 millones de españoles (el 3,5% de la población).
El doctor Fernández también corrobora los problemas laborales de estos enfermos en su consulta. A su juicio, el 80% de los pacientes se ven incapacitados para realizar su actividad laboral en los cinco primeros años desde la aparición de la enfermedad, “y el resto se tienen que adaptar el entorno de trabajo a su nueva condición”.
Causas desconocidas Las causas de estas enfermedades son desconocidas, “sin embargo, algunos las infecciones, situaciones traumáticas como un accidente de tráfico, o episodios de estrés muy fuerte pueden desencadenar la enfermedad”, explica el doctor García. Con estas patologías “se estimulan los receptores del dolor, que quedan activados crónicamente, y se observa un descenso de la serotonina y un aumento de la sustancia P, ambas reguladoras del dolor”, añade. Las investigaciones actuales se centran en el establecimiento de criterios diagnósticos internacionales y nuevos tratamientos biológicos, que todavía tienen una utilidad limitada y costes muy elevados. Tarde o temprano estos enfermos necesitan apoyo psicológico, “sobre todo por la falta de comprensión del entorno”, explica la doctora Anna Cuscó, presidenta de la Fundació per a la Fibromiàlgia i la Síndrome de Fatiga Crònica. Tras diez años al frente de la Fundació, su principal reto está en el pleno reconocimiento y normalización de estas enfermedades; así como en la concienciación de la sociedad para que “los afectados puedan seguir realizando sus tareas habituales”. Otros de los frentes batalla de los pacientes está en el reconocimiento del ámbito científico: “Los médicos deben comprender que estos pacientes requieren una dedicación de tiempo mayor a la de las consultas convencionales”, añade.
Una investigación presentada en la conferencia internacional de Síndrome de Fatiga Crónica celebrado en septiembre del año pasado en Otawa (Canadá) denuncia que la información para pacientes disponible disuade a estos enfermos de la posibilidad de continuar trabajando o de volver a su puesto laboral después de una época de baja. “Los pacientes obtienen muchos beneficios por permanecer trabajando y consiguen distraerse del dolor, y por eso, empresarios y autoridades deben impulsar su adaptación al entorno laboral”, según la autora de este estudio.

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Valoración incapacitante de fibromialgia y síndrome de fatiga crónica en el ámbito administrativo y en el judicial (I)


I.  Las actuales insuficiencias del sistema de valoración judicial de las incapacidades

La fibromialgia (FM) y el síndrome de fatiga crónica (SFC), enfermedades de sensibilización central, no siempre se definen de forma científica. En algunos casos, utilizando un lenguaje poético y metafórico, se habla de “dolor del alma en el cuerpo” o incluso de “las enfermedades sin nombre”. Pero quizás la mejor calificación es la que las considera “enfermedades políticamente incorrectas”, ya que su deficiente valoración deja entrever las carencias administrativas y también, de forma indirecta, judiciales, cuando se trata de apreciar su naturaleza incapacitante en los niveles contributivo y no contributivo.

Entre las deficiencias del sistema de valoración judicial, las hay genéricas y específicas. Respecto a las primeras, la Ley 24/1997, de 15 julio, de Consolidación y Racionalización de la Seguridad Social  –EDL 1997/24024-, dispuso un nuevo contenido para el art. 137 LGSS  –EDL 1994/16443-, referido a la graduación de la incapacidad. Se pretendió atender a la disminución del porcentaje de la capacidad conforme a una lista de enfermedades que iba a ser aprobada. Restado protagonismo a los jueces que siempre tuvimos en esta materia una importante discrecionalidad. Sin embargo, la nueva redacción de dicho precepto no era autosuficiente, ya que exigía un desarrollo reglamentario que, transcurridos tantos años, todavía no se ha producido ni posiblemente se producirá por las dificultades que supone. La aprobación de una lista de tales características hubiera sido una buena ocasión para incorporar, a la manera de otros sistemas extranjeros, la FM y el SFC.

Se nos ofrece entonces la paradoja que supone un sistema nuevo, que no rige, y un sistema antiguo que sigue, sin embargo, operativo: la regulación anterior y todavía vigente del art. 137  –EDL 1994/16443-, en sus diversos apartados: del 3 al 7, definidores de los distintos grados, cuando utilizan fórmulas abiertas. Sin embargo, este sistema tiene importantes deficiencias. Las definiciones del art. 137 LGSS son auténticas tautologías porque en realidad nada definen cuando explican la misma cosa con distintas palabras. Decir, por ejemplo, como en el apartado cuarto, que está incapacitado para su profesión habitual quien no puede realizar todas o las principales tareas de la misma, es más bien decir poco o, más bien, no decir nada.

Tales apartados  –EDL 1994/16443-, como estrictos conceptos jurídicos indeterminados, no admiten tampoco varias soluciones justas sino tan sólo una: el beneficiario está incapacitado o no lo está, pero no existen términos intermedios.

Por último, su aplicación no supone una cuestión centrada en el derecho: escoger la norma adecuada o interpretarla, sino en el hecho, ya que consiste en subsumir el concreto supuesto, que la realidad ofrece, dentro de las previsiones amplias de referido artículo y concreto apartado  –EDL 1994/16443-.

Las deficiencias y derivadas dificultades han obligado a los órganos judiciales a utilizar diversas técnicas. Por ejemplo, recuperar los escasos baremos o listas que ya no están vigentes. Es el caso del Reglamento de Accidentes de Trabajo del año 1956  –EDL 1956/43-, que no constituye una relación exhaustiva de enfermedades por lo que el SFC, la FM, o también el síndrome químico múltiple, que emparenta con las anteriores, no se encuentran lógicamente dentro de sus previsiones al tratarse de “enfermedades nuevas”.

Tales carencias han obligado a la elaboración de imprescindibles pautas. Por ejemplo, que el estado físico no es susceptible de división en compartimentos estancos. Este criterio tiene una gran importancia en el ámbito de las enfermedades que estudiamos, ya que en los cuadros abordados de FM o SFC suelen aparecer otras enfermedades, consecuencia o no de aquellas, sobre todo de naturaleza psíquica.

La materia se rige en cualquier caso por unas circunstancias individualizadas, casuísticas, puramente circunstanciales. Decía el Doctor Marañón que no existen enfermedades sino enfermos, lo que ya constituye un tópico, y este rasgo también es predicable desde la perspectiva jurídica porque no existen incapacidades sino incapacitados cuando el mismo o semejante cuadro de dolencias puede repercutir de manera distinta según el tipo de trabajador o beneficiario de que se trate.

No hay, por ello, pronunciamientos definitivos en la Sala Cuarta respecto a las pautas que justifican el reconocimiento de una situación incapacitante cuando se trata de tales dolencias. El recurso para la unificación de doctrina no es instrumento adecuado para resolver sobre este tipo de cuestiones. Se trata de supuestos en los que el enjuiciamiento trasciende a la fijación y valoración de hechos singulares y no a la determinación del sentido de la norma en una línea interpretativa de carácter general (referido a la FM, entre otros, el Auto de 16-2-2011  –EDJ 2011/14523-).

Es cierto que en algunos casos se fuerza por la Sala Cuarta la finalidad del recurso para abordar cuestiones de hecho y referidas a cuadros concretos, como ha sucedido en materia de limitaciones auditivas o visuales. No obstante, cuando los letrados lo pretenden en el caso de la FM o el SFC, supone osadía, o al menos ingenuidad no admisible, con la correspondiente pérdida de tiempo y de dinero de sus clientes.

II.  La ausencia de las listas y de los baremos de uso común

El resto de los problemas que surgen respecto a la calificación de estas enfermedades les son específicos. Por ejemplo, el hecho de que no se contemplen específicamente en los correspondientes listados.

No lo están en el baremo de las lesiones permanentes no invalidantes. El art. 150 LGSS  –EDL 1994/16443– se refiere a las lesiones, mutilaciones y deformidades de carácter definitivo, causadas por accidentes de trabajo o enfermedades profesionales que, sin llegar a constituir una incapacidad permanente, supongan una disminución o alteración de la integridad física y aparezcan recogidas en el baremo anejo a las disposiciones de desarrollo de dicha Ley. Parece lógica en este caso tal exclusión, ya que el SFC o la FM no derivan ordinariamente de contingencias profesionales y no son meras lesiones, deformidades o mutilaciones.

Tampoco se encuentran en el cuadro de enfermedades profesionales, aprobado por RD 1299/2006, de 10-11  –EDL 2006/311531-, aunque algunas de las sustancias que puedan motivar tales dolencias sí lo estén. Por ejemplo, la STSJ Cataluña de 10-1-2000  –EDJ 2000/1923– resolvió acerca de la exclusión en el listado precedente en un supuesto marcado por su excepcionalidad: se trataba de un trabajador que realizó un viaje a Miami por cuenta de la empresa en el curso de cual contrajo una enfermedad, borreliosis, una de cuyas secuelas fue una fibromialgia postinfecciosa. Se reconocía, sin embargo, la existencia de un accidente de trabajo-enfermedad del trabajo.

Se admite en términos generales la patología común de la FM o del SFC, salvo prueba en contrario. Tiene que justificarse entonces la existencia de un accidente de trabajo-enfermedad del trabajo, pero no es tarea fácil, ya que el trabajo ha de ser el único factor desencadenante de la enfermedad. En relación con el virus de Epstein-Barr, siquiera cuando pueda considerarse una de las causas, el hecho de que también pueda adquirirse por la saliva, permitió negar la calificación profesional del SFC al no existir una causa exclusiva (STSJ Cataluña de 29-12-2004  –EDJ 2004/243659-).

Motivado por la loable tarea de algunos colectivos, como el Colectivo Ronda en Cataluña, se ha generado una casuística importante en los supuestos relacionados con los organofosforados, calificándolos como derivados de accidente de trabajo. Se defiende que tanto el síndrome de sensibilidad química múltiple, como el SFC, son dos patologías surgidas por la exposición de trabajadores a productos químicos tóxicos, tales como insecticidas y productos de limpieza (por todas, STSJ Cataluña de 27-1-2010  –EDJ 2010/55366-).

La más injusta de las exclusiones es, sin embargo, la correspondiente al baremo de las prestaciones no contributivas. Pese a que se afirma en la Introducción del Anexo 1 del RD 1971/1999, de 23-12, de procedimiento para el reconocimiento, declaración y calificación del grado de discapacidad  –EDL 1999/64271-, que se sigue la Clasificación Internacional de Enfermedades y el SFC como la FM se encontraban dentro de ella, el Anexo 1.A no las incluye. Tal ausencia obliga a valorar esas patologías como si sus síntomas constituyeran dolencias autónomas y sí previstas (limitaciones artrósicas, psíquicas, problemas digestivos, por ejemplo). La utilización de la tabla de valores combinados, siquiera cuando se apliquen los factores sociales complementarios, tampoco permite superar el 45% o 50% de minusvalía en la mayoría de los casos, lo que resulta insuficiente para alcanzar una incapacidad no contributiva, exigente del 65%.

Se trata de una carencia importante que ha de ser integrada con la mayor brevedad posible, ya que supone factor importante de discriminación para los enfermos que padecen este tipo de dolencias.

Por Rubén López-Tamés Iglesias

Presidente de la Sala de lo Social del TSJ de Cantabria. Doctor en Derecho.

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