La calidad de vida, la depresión y la disfunción sexual en los cónyuges de pacientes con fibromialgia


CAMASOBRE QUÉ HABLAMOS:

El objetivo de un estudio publicado en la revista Rheumatology international fue investigar los efectos de la calidad de vida y el estado psicológico de pacientes con fibromialgia y sus cónyuges en la función sexual.

 ¿Es la disfunción sexual un problema que ha aparecido en vuestra relación de pareja? ¿cómo influye la fibromialgia en la sexualidad de vuestros cónyuges? ¿pensáis que este tema es poco tratado con los especialistas por pudor? Si queréis participar contándonos vuestras experiencias y aún no pertenecéis al grupo ¡adelante, uníos, es gratuito y anónimo!

CARACTERÍSTICAS DEL ESTUDIO:

Se analizaron a 32 pacientes mujeres diagnosticadas con fibromialgia y a sus cónyuges. Treinta parejas casadas se incluyeron en el estudio como grupo de control. Se registraron los datos demográficos de las pacientes con fibromialgia, se utilizó una escala analógica visual para evaluar el nivel de dolor y el Cuestionario de Impacto de Fibromialgia para evaluar el impacto de los síntomas sobre la calidad de vida de las pacientes.

La calidad de vida tanto de las pacientes como del grupo control fue evaluada mediante el Short Form 36 (SF-36) y las variables psicológicas se evaluaron mediante el Inventario de Depresión de Beck (BDI) y el Inventario de Ansiedad de Beck. La función sexual de las mujeres participantes se evaluó mediante el Índice de la Función Sexual Femenina y el Índice Internacional de Función Eréctil (IIEF) para los participantes masculinos.

RESULTADOS:

Algunos de los resultados obtenidos fueron los siguientes:

  • Las puntuaciones del Índice internacional de la disfunción eréctil (IIEF) fueron significativamente menores en los cónyuges de pacientes con fibromialgia que en el grupo control.
  • Las puntuaciones del Inventario de Depresión de Beck (BDI) fueron significativamente mayores en los cónyuges de las mujeres con fibromialgia.
  • Entre los resultados del SF-36, los roles emocionales y físicos fueron significativamente menores en los cónyuges de las mujeres con fibromialgia.

 En todos los cónyuges de las pacientes con fibromialgia y las mujeres control, hubo una correlación negativa significativa entre la función eréctil, la puntuación BDI y estar casado con una paciente de fibromialgia y correlaciones positivas entre la función eréctil y el rol emocional, la función social, la salud mental, las puntiaciones en el SF-36 y la salud general.

 En el estudio se encontró que estar casado con una mujer con fibromialgia y que la salud general afectaban a la función eréctil.

CONCLUSIONES:

Ser cónyuge de un paciente con fibromialgia puede interferir significativamente con la calidad de vida y conducir a una alta tasa de disfunción sexual.

Los cónyuges de los pacientes con fibromialgia también pueden ser investigados para la disfunción sexual y la calidad de vida. Los investigadores concluyen el estudio afirmando que programas de tratamiento para los cónyuges de pacientes con fibromialgia deben ser considerados.

Fuente: PubMed

http://redpacientes.com/

FIBROMIALGIA, SEXUALIDAD Y PAREJA


seso
El enfermo de fibromialgia tiene que enfrentarse, día a día, a diferentes dificultades que le impiden llevar una buena calidad de vida.

Entre otras muchas, las relaciones sexuales y de pareja toman un papel relevante, ya que si la vida en pareja es cordial y satisfactoria, se potenciará el apoyo que se obtiene del compañero o la compañera, del marido o la mujer, para un mayor y mejor desarrollo de la vida del enfermo de fibromialgia.

Partiendo de la premisa de que el enfermo de fibromialgia es único, es especial, respecto al desarrollo de su enfermedad y, dado que aún no han quedado definidas las causas que provocan la aparición de la misma, el diseño de la evaluación y asesoramiento psicológico va dirigido a cada paciente, teniendo en cuenta su entorno social cultural y familiar. No obstante, puede resultar de utilidad presentar algunas cuestiones generales sobre la sexualidad y la pareja que puedan ayudar a entender, globalmente, qué es lo que sucede cuando la fibromialgia afecta a la sexualidad y la convivencia en pareja y qué alternativas se pueden plantear para minimizar los efectos negativos y potenciar todo aquello que el enfermo puede ofrecer y recibir de su pareja.

En el caso de las personas que no tienen pareja estable, las dificultades para mantener relaciones sexuales satisfactorias pueden incidir negativamente en el momento que deciden relacionarse íntimamente con otras personas. Consecuentemente, empeoran las condiciones para conseguir mantener relaciones de pareja estables y duraderas.

En el ámbito del asesoramiento sexológico, la inapetencia sexual y la disfunción orgásmica son los temas más recurrentes. Estas dificultades suelen aparecer por diferentes causas, entre ellas figuran las siguientes:

Causas médicas (enfermedad crónica, dolor, edad avanzada, desequilibrio hormonal, efectos secundarios de los fármacos…)

Causas emocionales (depresión, ansiedad, estrés, problemas de pareja…)

El malestar general que se deriva de la fibromialgia puede contribuir a la inhibición del deseo sexual.

Causas debidas al aprendizaje (inhibición sociocultural, tópicos culturales y sociales o falta de información respecto a la actividad sexual)

Dificultad de concentración en las sensaciones sexuales.

Incapacidad para relajarse ante la relación sexual.

Excesivo control de la excitación sexual.

Miedo al fracaso durante la relación sexual

Los diferentes problemas en las relaciones sexuales pueden favorecer la aparición de emociones negativas, tales como desilusión, frustración, tristeza… A su vez, estas emociones negativas favorecerán el surgimiento de conflictos y recriminaciones entorno a la relación y no solo por lo que se refiere a la sexualidad, sino, más extensamente, a la relación de pareja. Como consecuencia de dichas tensiones y disputas, no solo el enfermo, sino también su compañero/a se sienten insatisfechos.

¿Qué puede ocurrir cuando la falta de satisfacción en la actividad sexual y de pareja se manifiesta?

La respuesta la encontramos en la falta de placer, de disfrute de la actividad sexual, lo que provoca que, poco a poco, nos distanciemos y dediquemos menos tiempo a una práctica que, inicialmente, se espera que sea gratificante, satisfactoria.

El malestar general que se deriva de la fibromialgia puede contribuir a la inhibición del deseo sexual. La persona se encuentra ante una situación de dolor crónico, a la que se añade la falta de soluciones efectivas a su malestar y, en algunas ocasiones, el tener que enfrentase a la incomprensión por parte de las personas de su entorno inmediato, incluyendo a su pareja.

Otra de las dificultades asociadas a la actividad sexual es el vaginismo. Esta disfunción suele producirse por el miedo al dolor que puede producir la penetración (dispaurenia). Se genera una contractura del tercio anterior de la vagina que impide la penetración. Esta contractura también puede relacionarse con el dolor propio de la fibromialgia.

Si durante alguna de las experiencias sexuales se ha padecido, dolor, éste puede quedar condicionado. Es decir, el dolor que ha sufrido la persona durante la relación sexual lleva a que, ante una nueva relación, el propio cuerpo reaccione contrayendo la musculatura para impedir la penetración (el cuerpo mantiene en la memoria que en otra ocasión fue dolorosa, es como un medio de defensa).

Este proceso impide el disfrute de la actividad coital. Esta descripción,que está más centrada en la mujer, también puede ser válida para el hombre. Es decir, puede aparecer dolor en el pene durante la actividad coital y se relacionará con los mismos aspectos ya descritos para el caso de la mujer.

Otra disfunción que pueden padecer las personas con fibromialgia es la dificultad de concentración en las sensaciones sexuales y la incapacidad para relajarse ante la relación sexual. Las causas médicas (enfermedad crónica, dolor, efecto de los fármacos…) y las causas emocionales (depresión, estrés, problemas de pareja) son los principales motivos de aparición de la inapetencia sexual.

Con lo descrito hasta ahora, podemos inferir que el enfermo de fibromialgia se halla ante un nivel de tensión, más o menos elevado, cuando afronta la actividad sexual, y esta tensión influirá en la respuesta de acercamiento íntimo.

Los estudios sobre sexualidad humana revelan que existen dos fuentes principales por las que la persona puede sentir tensión.

La primera es aquella que se deriva del estrés que se va acumulando a lo largo del día. Esta condición se acentúa en personas que tienden a ser perfeccionistas o que viven en situaciones realmente exigentes, o aquellas que viven en un estado de tensión crónica. En esta descripción se puede ubicar un número importante de personas que padecen fibromialgia, sobre todo, aquellas que se ven obligadas a retomar la actividad laboral o familiar normal, por lo que se les añade un grado de exigencia que no siempre resulta abordable.

La segunda fuente de tensión que puede interferir en la actividad sexual es la tensión, la preocupación, la angustia anticipatoria ante la práctica sexual. Elementos como la tensión creada por las expectativas, los miedos, las aspiraciones, son proyectados como preocupaciones, y éstas se dejan notar en las relaciones de pareja.

Por lo que se refiere a la condición médica asociada a la fibromialgia, cabe esperar que los fármacos administrados ayuden a reducir óptimamente el dolor y el malestar físico. A partir de esta mejoría, desde la psicología se propone actuar sobre los aspectos emocionales y el trabajo sobre el control del dolor mediante actuaciones terapéuticas específicas, y especialmente enfocadas a la potenciación de la sensualidad.

Las causas médicas y las causas emocionales son los principales motivos de aparición de la inapetencia sexual.

Todas las posibles dificultades sexuales, algunas de ellas relacionadas con la sintomatología propia de la fibromialgia y otras no relacionadas directamente, derivan en un empeoramiento de la comunicación de la pareja. Consecuentemente es habitual observar importantes entre los miembros de la pareja. Es entonces cuando se evidencia una disminución de los aspectos afectivos.

Los miembros de la pareja ya no se dicen lo mucho que se quieren, que se gustan, lo bien que les parece estar al lado del otro…Pero no sólo se pierde la comunicación verbal, sino también la comunicación emocional. Este hecho lleva a un distanciamiento de la persona con la que convivimos diariamente.

Dadas las características propias de la fibromialgia (dolor crónico, fatiga, irritabilidad, malhumor, etc.) el enfermo ya no busca apoyo y deja de expresar a su pareja las dificultades que experimenta alo largo del día. Incluso, se Ilega a descarga el malestar que se sufre sobre la pareja. Es entonces cuando se entra en un círculo de recriminaciones, malhumor y discusiones del cual, sin ayuda, es difícil salir.

Ocupan un lugar importante, en toda la descripción que se presenta.

Las cogniciones, es decir, los pensamientos y preocupaciones del enfermo. Se observa como aparecen cogniciones contradictorias que se basan en la idea de que, a pesar de que se considera urgente atender a nuestra pareja y hacerlo, además, de forma satisfactoria, aparece una expectativa negativa, ya que ante este primer pensamiento existe la certidumbre de que no habrá éxito en el siguiente encuentro sexual y, secundariamente, que cualquier intento de relación sexual queda vinculado al fracaso.

Desde la intervención psicológica promovemos un cambio en la percepción y cognición de las posibilidades de la persona dentro de la pareja.

Es posible pensar que es un hecho terrible el padecer esta enfermedad, no obstante, teniendo medios adecuados para hacerle frente, podemos obtener un nivel de vida satisfactorio. Hemos de posibilitar una buena adaptación y podremos lograr una calidad de vida mucho más positiva.

La prioridad es saber cómo nos sentimos y hasta dónde queremos o podemos llegar.

¿Cuándo y cómo tener relaciones sexuales? La manera más satisfactoria es escuchando nuestro propio cuerpo. Si atendemos a las sensaciones de nuestro cuerpo, por ejemplo, si estamos cansados, si hoy la percepción de dolor es menor, si en definitiva nos sentimos en disposición de disfrutar de un momento con la pareja. Si es así, es el momento adecuado. De esta manera nos aseguramos el sentir que la experiencia será agradable. Si forzamos la situación difícilmente nos sentiremos bien, incluso notaremos que resulta desagradable y la próxima vez no nos encontraremos en disposición de tener una relación sexual. Esto implica que hemos de aprender a decir no a la pareja cuando no nos apetece. Pero también quiere decir, que si nuestra pareja nos propone tener una relación sexual, demos la oportunidad de sentir, escuchar nuestro cuerpo y probar a iniciar la relación sexual. No estamos obligados a llegar hasta el final del acto sexual, cabe la posibilidad que, a medio camino, veamos que no estamos del todo dispuestos. Este es el momento de parar y emplazarnos, como pareja, para otro momento.

Aprender de un nuevo estilo en las relaciones sexuales donde la prioridad es saber cómo nos sentimos y hasta dónde queremos o podemos llegar. Fibromialgia no es equivalente a no poder tener relaciones sexuales, al contrario, incluso es saludable, mantener una regularidad, pero modificando aquellos aspectos que pueden entorpecer, no solo la relación sexual. Sino también la relación de pareja.

Volver a disfrutar de aquellas cosas que nos hacían sentir bien en un tiempo pasado para ello nos podemos plantear algunas cuestiones, tales como nuestras relaciones sexuales, de pareja, fueron en el pasado agradables, satisfactorias, las deseábamos?, ¿cuáles han sido los cambios que se han producido? y de estos cambios ¿hay alguna cosa que podamos recuperar? , cuáles son las limitaciones actuales?, ¿qué se nos ocurre para superar estas limitaciones?, ¿qué alternativas podemos proponer?, ¿es necesaria la ayuda, el asesoramiento de un profesional de la salud?

Los ejercicios que se proponen en la terapia sexual se conforman como un recurso que ayude a relajarse y disfrutar de la experiencia sensual que genera la relación sexual. El objetivo no es buscar resultados concretos. Se intenta mitigar la preocupación que la persona siente ante la práctica sexual, cambiando la actitud de forma que la sexualidad sea más divertida, que podamos disfrutar practicando sexo con nuestra pareja. Todo ello sin marcarnos objetivos concretos, es decir, que podamos abandonar, continuar o retomar esta actividad, ahora lúdica, en el momento que nos apetezca.

Como ya se ha comentado, la principal queja respecto a la inapetencia sexual es que se ha modificado una condición que antes favorecía unas relaciones sexuales óptimas. Para dar solución a esta condición, lo que intentaremos es recuperar, reactivar el interés perdido, para enriquecer de nuevo la experiencia sexual.

Otra estrategia terapéutica es la evaluación de las posibles causas del alejamiento afectivo y comunicativo de la pareja, para pasar, en un segundo nivel, a mejorar los niveles de comunicación verbal, aprender a resolver los nuevos problemas y retos que se le plantean a la pareja. Todo ello de la manera más efectiva y aportando alternativas de solución que sean aceptables para ambos miembros de la pareja, potenciando la colaboración entre los dos en la resolución de conflictos y dificultades de la vida en pareja. Finalmente, potenciar la expresión de sentimientos y emociones positivas hacia nuestra pareja.

Oscar Asorey Martínez (Psicólogo clínico)

http://marianagm1977.wordpress.com/

La fibromialgia afecta a la vida de pareja


amorLa fibromialgia es desde el inicio un dolor crónico que se extiende por todo el cuerpo. Sus síntomas, en general, dificultan la vida del paciente, pero también la de su pareja, como han dado a conocer los investigadores de la Universidad de Missouri.L

Fibromialgia: ¿qué consecuencias conlleva en la vida de pareja?

Sigue habiendo controversias respecto a la fibromialgia, no siempre hay un consenso en lo que respecta al origen o al tratamiento de esta enfermedad. Y así, los pacientes suelen ir probando diversos tratamientos. ¿Cómo puede afectar el diagnóstico de fibromialgia a la vida de pareja? Como parte de un estudio, los investigadores de la facultad de Ciencias Humanas del Medio Ambiente estudiaron el impacto que tiene la fibromialgia o un dolor crónico generalizado en el paciente y su pareja. Cada uno de los participantes debía informar a diario de sus interacciones conyugales y sus sentimientos personales.

A la luz de estos datos, el equipo de Christine Proulx, principal autora del estudio, ha evaluado las asociaciones existentes entre la calidad de la vida en pareja, el sustento social y el bienestar general de los cónyuges. “Las investigaciones preliminares sugieren que la fibromialgia puede cambiar radicalmente la vida personal del paciente, pero también la de su pareja”, declara Christine Proulx. “Parece que existe una estrecha relación entre la fibromialgia y los sentimientos de depresión y cansancio, que pueden resultar nefastos para las personas a las que se lo diagnostican y para sus parejas. El impacto psicológico de la enfermedad realmente puede perjudicar la calidad de la vida en pareja”.

Un impacto psicológico importante en el paciente… y en su pareja

más deprimidas que sus parejas. El cónyuge diagnosticado presenta unos niveles más elevados de inestabilidad conyugal y más problemas de pareja, lo que indica que son más susceptibles de divorciarse que sus parejas. Los cónyuges con buena salud han declarado que resulta muy duro ver cómo sufre su pareja y no poder hacer nada. Para la pareja en su conjunto, los síntomas pueden desencadenar la aparición de un rechazo emocional y un cierto cansancio mental.

“La enfermedad pone en apuros a los dos cónyuges”, ha declarado M. Proulx. “Los cónyuges deben conseguir ser partícipes de la enfermedad, lo cual puede comportar hostilidad o rechazo por parte de la pareja, y la dificultad de estar enfermo o de cuidar a una pareja que lo está. Estos factores pueden crear un círculo vicioso muy nocivo si no se superan”.

L. Blanchot

Fuente: Los resultados del estudio piloto “La fibromialgia, el dolor crónico y el matrimonio” fueron presentados en noviembre de 2009 en el Consejo Nacional de Relaciones Familiares de la Conferencia de Prensa de la Facultad de Ciencias Humanas del Medio Ambiente de la Universidad de Missouri.

http://salud.doctissimo.es

Salud en pareja: Fibromialgia y sexualidad 

Poco se conoce sobre la fibromialgia, pero cada vez son más las personas que la padecen, la mayoría mujeres. Debido a que se trata de una enfermedad crónica para la cual aún no existe cura, muchos aspectos de la vida cotidiana se ven afectados, entre ellos la relación con la familia, la pareja y los amigos.

Actividades “normales” se ven truncadas por el dolor que impide a los pacientes realizarlas plenamente. Uno de los aspectos más resentidos en este sentido es el sexual.

Sin embargo, según estudios recientes la fibromialgia no es equivalente a no poder tener relaciones sexuales, al contrario, incluso es saludable mantener una regularidad, modificando aquellos aspectos que pueden entorpecer no sólo la relación sexual sino también la de pareja.

Este padecimiento tiene como principal síntoma el dolor músculo esquelético generalizado, el cual deriva en inactividad física.

¿Detención de la vida sexual y afectiva?

Cualquier enfermedad crónica puede provocar un distanciamiento entre una pareja debido principalmente al deterioro de la calidad de vida, sin embargo, el aspecto afectivo es uno de los detonantes de que dicha calidad se mantenga.

El dolor y la fatiga son los síntomas que interfieren de forma más notable en la vida sexual del afectado por fibromialgia. A menudo los pacientes describen que el cansancio hace que sea muy difícil emprender una relación y el dolor físico que se presenta ante el contacto de la pareja, puede convertir un acto placentero en todo lo contrario.

En el plano emocional, la ansiedad, la depresión e incluso los problemas de pareja que emergen a raíz de la enfermedad, son más que suficientes para dificultar el disfrute de la vida sexual.
A nivel cognitivo, pueden aparecer dificultades a la hora de concentrarse en las sensaciones placenteras y/o pensamientos negativos del tipo como “No voy a poder sentir nada”, “Esto va a salir mal”, “Mi pareja se enfadará”.
Los factores físicos, emocionales y cognitivos descritos derivan en muchos casos en diferentes problemas sexuales: dificultades para alcanzar el orgasmo, vaginismo, dispareunia o dolor en el coito, bajo o nulo deseo sexual y fobia al sexo.

El entorno afectivo es muy importante para superar los trastornos porque si no existe apoyo por parte de la pareja, el paciente se enfrenta a una situación aún más desgastante.

Entre los padecimientos físicos, el vaginismo, por ejemplo, suele producirse por miedo al dolor que puede producir la penetración (dispaurenia), lo cual genera una contractura del tercio anterior de la vagina que impide se consume el acto. El dolor experimentado puede quedarse “grabado” en el cuerpo de tal forma que cuando se intenta otro encuentro íntimo, el propio cuerpo reacciona contrayendo la musuculatura para impedir la penetración (el cuerpo mantiene en la memoria la ocasión dolorosa y la obstruye como defensa).

Esta descripción, que está más centrada en la mujer, también puede ser válida para el hombre. Es decir, puede aparecer dolor en el pene durante la actividad coital y se relacionará con los mismos aspectos ya descritos para el caso de la mujer. (Con información de Oscar Asorey Martínez/psicólogo clínico)

No renuncie, trabaje

» Comprender las posibles interferencias y aprender la mejor manera de resolverlas es la posibilidad para cualquier persona de disfrutar de una vida sexual plenamente satisfactoria.

» El primer paso para lograrlo es entender el sexo como un lenguaje afectivo con la pareja y no como un lujo para cuando uno se siente en plenas facultades físicas.

» Acudir a talleres de sexualidad, buscar información profesional y acudir con un especialista en sexología son algunos apoyos importantes en los momentos en los que siente que la enfermedad está ganando la partida.

» es indispensable hablar con su médico explicándole claramente la situación que vive con su pareja y que su deseo de recobrar el disfrute de la intimidad está latente.

» Lo más importante es bajar el nivel de tensión con el que vive el enfermo de fibromialgia.

» la psicología puede actuar sobre los aspectos emocionales y el control del dolor mediante sesiones terapéuticas específicas

http://www.fibroamigosunidos.com

La fibromialgia afecta a la vida de pareja


parejasDolores articulares, cansancio, trastornos del sueño… Está comprobado que es muy difícil vivir con fibromialgia para los que la padecen, pero también lo es para sus cónyuges. Un estudio americano evalúa el impacto real que tiene en la vida de pareja.

La fibromialgia es desde el inicio un dolor crónico que se extiende por todo el cuerpo. Sus síntomas, en general, dificultan la vida del paciente, pero también la de su pareja, como han dado a conocer los investigadores de la Universidad de Missouri.

Fibromialgia: ¿qué consecuencias conlleva en la vida de pareja?

Sigue habiendo controversias respecto a la fibromialgia, no siempre hay un consenso en lo que respecta al origen o al tratamiento de esta enfermedad. Y así, los pacientes suelen ir probando diversos tratamientos. ¿Cómo puede afectar el diagnóstico de fibromialgia a la vida de pareja? Como parte de un estudio, los investigadores de la facultad de Ciencias Humanas del Medio Ambiente estudiaron el impacto que tiene la fibromialgia o un dolor crónico generalizado en el paciente y su pareja. Cada uno de los participantes debía informar a diario de sus interacciones conyugales y sus sentimientos personales.

A la luz de estos datos, el equipo de Christine Proulx, principal autora del estudio, ha evaluado las asociaciones existentes entre la calidad de la vida en pareja, el sustento social y el bienestar general de los cónyuges. “Las investigaciones preliminares sugieren que la fibromialgia puede cambiar radicalmente la vida personal del paciente, pero también la de su pareja”, declara Christine Proulx. “Parece que existe una estrecha relación entre la fibromialgia y los sentimientos de depresión y cansancio, que pueden resultar nefastos para las personas a las que se lo diagnostican y para sus parejas. El impacto psicológico de la enfermedad realmente puede perjudicar la calidad de la vida en pareja”.

Un impacto psicológico importante en el paciente… y en su pareja

 El cónyuge diagnosticado presenta unos niveles más elevados de inestabilidad conyugal y más problemas de pareja, lo que indica que son más susceptibles de divorciarse que sus parejas. Los cónyuges con buena salud han declarado que resulta muy duro ver cómo sufre su pareja y no poder hacer nada. Para la pareja en su conjunto, los síntomas pueden desencadenar la aparición de un rechazo emocional y un cierto cansancio mental.

“La enfermedad pone en apuros a los dos cónyuges”, ha declarado M. Proulx. “Los cónyuges deben conseguir ser partícipes de la enfermedad, lo cual puede comportar hostilidad o rechazo por parte de la pareja, y la dificultad de estar enfermo o de cuidar a una pareja que lo está. Estos factores pueden crear un círculo vicioso muy nocivo si no se superan”.

Enfermedad y Estres

Los investigadores trabajaron durante varias semanas con matrimonios en los que uno de los miembros de la pareja sufría de fibromialgia. Todos los días ambas personas registraron por escrito cómo interactuaban con su marido o mujer, y cómo se sentían frente a lo que estaba pasando.

Proulx encontró que las personas con fibromialgia tenían un riesgo tres veces mayor de deprimirse que sus parejas. A su vez, percibían mayor inestabilidad en su relación e índices más altos de enojo marital. Por lo tanto, los pacientes enfermos podrían tener más posibilidades de considerar un divorcio que sus parejas. Los miembros sanos de la relación comentaron que les resultaba muy difícil ver como su compañero o compañera sufría.

“La fibromialgia es muy difícil para ambos miembros del matrimonio porque sus vidas cambian dramáticamente. Parece que hay un vínculo fuerte entre esta patología y los sentimientos de depresión y de fatiga, que pueden ser muy debilitantes tanto para quien sufre la enfermedad como para el matrimonio en sí”, concluyó Proulx.

L. Blanchot

Fuente: Los resultados del estudio piloto “La fibromialgia, el dolor crónico y el matrimonio” fueron presentados  en el Consejo Nacional de Relaciones Familiares de la Conferencia de Prensa de la Facultad de Ciencias Humanas del Medio Ambiente de la Universidad de Missouri.

http://salud.doctissimo.es ; http://lacomunidad.elpais.com

LA SEXUALIDAD EN LA FIBROMIALGIA (y II): MATERIAL DE APOYO


Conseguir una adecuada satisfacción en las relaciones sexuales es un objetivo en la salud y el equilibrio global de cualquier persona adulta. En los pacientes de fibromialgia algunos aspectos del propio trastorno (como el dolor, la fatiga, etc.) o de su tratamiento (los efectos secundarios de algunos fármacos), pueden dificultar el mantenimiento de relaciones sexuales satisfactorias, e incluso a veces, impedir su realización.
Ya hemos descrito algunos de los síntomas más notables en los pacientes de fibromialgia, por lo que no es difícil entender la interferencia que estos pueden llegar a sufrir en sus vidas. Un aspecto más de este deterioro en la calidad de vida puede producirse por las dificultades para disfrutar de las relaciones sexuales, tanto en los casos en los que se cuenta con pareja estable como en el sexo ocasional.
En cuanto a los factores físicos, el dolor y la fatiga son los síntomas que interfieren de forma más notable en la vida sexual del afectado por fibromialgia, a menudo los pacientes describen ese cansancio que hace que sea muy difícil emprender una relación, o el dolor físico ante el contacto de la pareja que puede convertir un acto placentero en todo lo contrario.
En el aspecto emocional, la ansiedad, depresión e incluso los problemas de pareja que emergen a raíz de la enfermedad son más que suficientes para dificultar el disfrute de la vida sexual.
A nivel cognitivo, pueden aparecer dificultades a la hora de concentrarse en las sensaciones placenteras y/o pensamientos negativos del tipo “No voy a poder sentir nada”, “Esto va a salir mal”, “Mi pareja se enfadará”.
Los factores físicos, emocionales y cognitivos descritos derivan en muchos casos en diferentes problemas sexuales:
· Causas médicas (dolor, efectos secundarios de los fármacos…),
· Causas emocionales (depresión, ansiedad, estrés, problemas de pareja…),
· El malestar general que se deriva de la fibromialgia puede contribuir a la inhibición del deseo sexual,
· Causas debidas al aprendizaje (inhibición sociocultural, tópicos culturales y sociales o falta de información respecto a la actividad sexual),
· Dificultad de concentración en las sensaciones sexuales,
· Incapacidad para relajarse ante la relación sexual,
· Excesivo control de la excitación sexual,
· Miedo al fracaso durante la relación sexual,
· Dificultades para alcanzar el orgasmo,
· Vaginismo,
· Dispareunia o dolor en el coito,
· Bajo o nulo deseo sexual,
· Fobia al sexo.
Los diferentes problemas en las relaciones sexuales pueden favorecer la aparición de emociones negativas, tales como desilusión, frustración, tristeza. A su vez, estas emociones negativas favorecerán el surgimiento de conflictos y recriminaciones entorno a la relación y no solo por lo que se refiere a la sexualidad, sino, más extensamente, a la relación de pareja. Como consecuencia de dichas tensiones y disputas, no solo el enfermo, sino también su compañero/a se sienten insatisfechos.
La primera de estas medidas es la mejora de la comunicación con nuestra pareja: la mejor forma de conseguir que nuestra pareja haga aquello que nos gusta o no haga aquello que nos duele o molesta es pedírselo; pero teniendo en cuenta que, para mantener su deseo y un clima adecuado, deberemos pedirlo con cariño y amabilidad. Más de la mitad de las personas opina que sus maridos tienen una gran paciencia y que no ha alterado substancialmente la relación afectiva aunque sí, lógicamente, la sexual. En los primeros años, el impacto de la enfermedad sobre la función sexual ha podido producir incomprensión y dificultades pero con el tiempo, la mayoría de los maridos han mostrado un soporte importante y las pacientes sienten que la relación conyugal es bastante satisfactoria.
En el caso de las personas que no tienen pareja estable, las dificultades para mantener relaciones sexuales satisfactorias pueden incidir negativamente en el momento que deciden relacionarse íntimamente con otras personas. Consecuentemente, empeoran las condiciones para conseguir mantener relaciones de pareja estables y duraderas.
Otra de las dificultades asociadas a la actividad sexual es el vaginismo. Esta disfunción suele producirse por el miedo al dolor que puede producir la penetración (dispaurenia). Se genera una contractura del tercio anterior de la vagina que impide la penetración. Esta contractura también puede relacionarse con el dolor propio de la fibromialgia. Si durante alguna de las experiencias sexuales se ha padecido dolor, éste puede quedar condicionado. Es decir, el dolor que ha sufrido la persona durante la relación sexual lleva a que, ante una nueva relación, el propio cuerpo reaccione contrayendo la musculatura para impedir la penetración (el cuerpo mantiene en la memoria que en otra ocasión fue dolorosa, es como un medio de defensa). Esta descripción, que está más centrada en la mujer, también puede ser válida para el hombre. Es decir, puede aparecer dolor en el pene durante la actividad coital y se relacionará con los mismos aspectos ya descritos para el caso de la mujer.
Cada persona es diferente y cada fibromialgia también por lo que la manera de resolver las dificultades sexuales pueden ser muy diferentes, sin embargo lo común es la importancia que tiene la sexualidad dentro de la vida de las personas y el potencial positivo y negativo que puede tener en la calidad de vida. Tener fibromialgia no tiene porqué significar una renuncia a la sexualidad, comprendiendo las posibles interferencias y aprendiendo la mejor manera de resolverlas cualquier persona puede disfrutar de una vida sexual plenamente satisfactoria.
El primer paso para lograrlo es entender el sexo como un lenguaje afectivo con la pareja, y no como un lujo para cuando uno se siente en plenas facultades físicas. La sexualidad, es una necesidad básica de la persona y una parte fundamental en la pareja.
Acudir a talleres de sexualidad, buscar información profesional y el acudir a un especialista en sexología son algunos apoyos importantes en los momentos en los que sentimos que la enfermedad está ganando la partida.
Muchas de las posturas clásicas para el mantenimiento de las relaciones sexuales suponen un gran esfuerzo para las personas con fibromialgia. Una estrategia útil en estos casos es utilizar posturas pasivas que produzcan menos fatiga, y movimientos más suaves que resulten agradables, no dolorosos. No existen posturas prohibidas, sino que cada pareja debe estudiarse y decidir en cada caso cual es la que más les beneficia.
Cabe destacar que en los grupos de pacientes o en reuniones con otras personas de la asociación de fibromialgia, ocasionalmente sale este tema y se sienten muy aligeradas en cuanto lo comienzan a comentar, porque descubren que es muy frecuente.
También se deduce que este problema no se consulta con los profesionales sanitarios por falta de confianza en la interrelación médico-paciente.
¿CUÁNDO Y CÓMO TENER RELACIONES SEXUALES?
La manera más satisfactoria es escuchando nuestro propio cuerpo. Si atendemos a las sensaciones de nuestro cuerpo, por ejemplo, si estamos cansados, si hoy la percepción de dolor es menor, si en definitiva nos sentimos en disposición de disfrutar de un momento con la pareja. Si es así, es el momento adecuado. De esta manera nos aseguramos el sentir que la experiencia será agradable.
Si forzamos la situación difícilmente nos sentiremos bien, incluso notaremos que resulta desagradable y la próxima vez no nos encontraremos en disposición de tener una relación sexual. Esto implica, que hemos de aprender a decir no a la pareja cuando no nos apetece. Pero también quiere decir, que si nuestra pareja nos propone tener una relación sexual, demos la oportunidad de sentir, escuchar nuestro cuerpo y probar a iniciar la relación sexual. No estamos obligados a llegar hasta el final del acto sexual, cabe la posibilidad que, a medio camino, veamos que no estamos del todo dispuestos. Este es el momento de parar y emplazarnos como pareja, para otro momento.
Aprender de un nuevo estilo en las relaciones sexuales, donde la prioridad es saber cómo nos sentimos y hasta dónde queremos o podemos llegar. Fibromialgia no es equivalente a no poder tener relaciones sexuales, al contrario, incluso es saludable mantener una regularidad, pero modificando aquellos aspectos que pueden entorpecer no solo la relación sexual, sino también la relación de pareja.
Volver a disfrutar de aquellas cosas que nos hacían sentir bien en un tiempo pasado, para ello nos podemos plantear algunas cuestiones tales como ¿nuestras relaciones sexuales, de pareja, fueron en el pasado agradables, satisfactorias, las deseábamos?, ¿cuáles han sido los cambios que se han producido? y de estos cambios ¿hay alguna cosa que podamos recuperar?, ¿Cuáles son las limitaciones actuales?, ¿qué se nos ocurre para superar estas limitaciones?, ¿qué alternativas podemos proponer?, ¿es necesaria la ayuda, el asesoramiento de un profesional de la salud?
Los ejercicios que se proponen en la terapia sexual se conforman como un recurso que ayude a relajarse y disfrutar de la experiencia sensual que genera la relación sexual. El objetivo no es buscar resultados concretos. Se intenta mitigar la preocupación que la persona siente ante la práctica sexual, cambiando la actitud de forma que la sexualidad sea más divertida, que podamos disfrutar practicando sexo con nuestra pareja. Todo ello sin marcarnos objetivos concretos, es decir, que podamos abandonar, continuar o retomar esta actividad ahora lúdica, en el momento que nos apetezca.
Como ya se ha comentado, la principal queja respecto a la inapetencia sexual es que se ha modificado una condición que antes favorecía unas relaciones sexuales óptimas. Para dar solución a esta condición, lo que intentaremos es recuperar reactivar el interés perdido, para enriquecer de nuevo la experiencia sexual.
Otra estrategia terapéutica es la evaluación de las posibles causas del alejamiento afectivo y comunicativo de la pareja, para pasar en un segundo nivel a mejorar los niveles de comunicación verbal, aprender a resolver los nuevos problemas y retos que se le plantean a la pareja. Todo ello, de la manera más efectiva y aportando alternativas de solución que sean aceptables para ambos miembros de la pareja, potenciando la colaboración entre los dos en la resolución de conflictos y dificultades de la vida en pareja. Finalmente, potenciar la expresión de sentimientos y emociones positivas hacia nuestra pareja.
FUENTE: Oscar Asorey Martínez (Psicólogo clínico); Equipo Discasex. Instituto Espill Sexólogos Valencia y Psicólogos Valenciahttp://www.discasex.es/fibromialgia-y-salud-sexual/; Vivir con Fibromialgia Guía de Afibrom; http://fibromialgiayvidaplena.blogspot.com/

LA SEXUALIDAD EN LA FIBROMIALGIA (I)


Cuando realizamos este trabajo, los estudios sobre la problemática sexual en pacientes con fibromialgia eran prácticamente inexistentes en España y muy escasos a nivel internacional. Sin embargo, nuestra experiencia en la consulta era que existían importantes dificultades en este tema, aunque los pacientes no lo comentaban a los profesionales sanitarios por diferentes causas. (…) Queríamos saber con qué frecuencia aparecían los problemas sexuales en los pacientes con fibromialgia, en qué consistían exactamente, a qué personas les pasaba, qué impacto tenía este tema en la vida del paciente y en su relación de pareja y, finalmente, si estas cuestiones se comentaban o no a los médicos y por qué. Por ello, seleccionamos una muestra de 25 mujeres diagnosticadas de fibromialgia y atendidas en nuestra consulta de fibromialgia del Hospital Miguel Servet de Zaragoza. (…).
Los resultados que obtuvimos de las entrevistas individuales y de las sesiones de grupo realizadas fueron las siguientes:
1. Las relaciones sexuales son escasas e insatisfactorias: Más del 90% de los pacientes definió así sus relaciones sexuales. Respecto a su frecuencia cuantitativa, la media se encontraba en 1 vez cada dos meses, siendo excepcional el número de pacientes que presentaba una frecuencia superior a 1 coito al mes. Todos ellos confirmaban que la enfermedad había modificado de forma importante sus hábitos sexuales y, aunque la mayoría de ellas se definían como “no muy activas sexualmente” antes de sufrir la enfermedad, consideraban que habían disminuido la frecuencia de las relaciones a menos de un tercio de la actividad sexual previa.
Respecto a las causas que pueden influir en este proceso, los pacientes destacan tres:
a) El dolor muscular / articular: La mayoría de ellas describían las dificultades que les produce el dolor, principalmente articular, pero también muscular. Afirmaban la limitación para encontrar la postura adecuada, la necesidad de utilizar múltiples cojines o accesorios que minimicen las molestias durante el coito, y de cómo tenían que acortar su duración y el juego sexual previo forzando el clímax en el menor tiempo posible antes de que apareciera el dolor.
b) También aseguraban que uno de sus pensamientos principales durante el coito es el dolor que van a tener que afrontar durante los días posteriores como consecuencia de los esfuerzos extraordinarios realizados durante el acto sexual, y cómo estos pensamientos los desmotivan a la hora de realizar el acto y disminuían la libido.
c) El dolor ginecológico: En nuestra muestra, al menos un tercio de las pacientes, describía como una causa importante del deterioro de las relaciones sexuales, problemas ginecológicos tipo déficit en la lubricación.
2. Este problema no se habla con los médicos: El 80% de los pacientes confirmaban que nunca habían hablado sobre este tema con ninguno de sus médicos. Las razones que alegan para no hablar son:
a) Porque el médico no lo pregunta
b) Porque no es importante (dicen que ya se han acostumbrado) o porque piensan que no tiene solución. Cabe destacar que en los grupos de pacientes o en reuniones con otras personas de la asociación de fibromialgia, ocasionalmente sale este tema y se sienten aliviadas al poder comentarlo, porque descubren que es muy frecuente.
3. Relación con la pareja: Más de la mitad de las pacientes opina que sus maridos tienen una gran paciencia y que no ha alterado sustancialmente la relación afectiva aunque sí, lógicamente, la sexual. En los primeros años, el impacto de la enfermedad sobre la función sexual ha podido producir incomprensión y dificultades pero, con el tiempo, la mayoría de los maridos han mostrado un apoyo importante y las pacientes sienten que la relación conyugal es bastante satisfactoria. Sin embargo, consideran que es mucho mayor la incomprensión en el aspecto físico, es decir, en el reparto de tareas de la casa, ya que las parejas (y sobre todo los hijos jóvenes) no les ayudan tanto e, incluso, les recriminan ocasionalmente que no sean capaces de trabajar tanto como antes.
4. Tipo de afectación sexual: Cuando las pacientes describen la afectación sexual que les produce la fibromialgia la que relatan más frecuentemente es la disminución del deseo sexual por el miedo a los dolores que van a sufrir durante los días siguientes al coito. Las dificultades en lubricación es el segundo tipo más frecuente, aunque algunas lo atribuyen a la edad premenopáusica, que es cuando muchas veces aparece la enfermedad. Sin embargo, no parecen existir problemas para alcanzar el orgasmo cuando se tienen relaciones sexuales.
En conclusión, la fibromialgia produce una limitación importante en la función sexual de los pacientes debido, principalmente, al importante dolor osteomuscular al que se asocia durante el acto sexual y a la disminución del deseo sexual por el miedo al dolor que va a producir en los días posteriores al coito .(…)
La exposición de este tema en los grupos fue liberador para muchas pacientes, porque les hizo tomar conciencia de que su caso no es único, y que esta consecuencia de la fibromialgia es muy frecuente.
FUENTE: Dr. Javier García Campayo.
Psiquiatra. Hospital Miguel Servet y Universidad de Zaragoza.

El Sindrome de Fatiga Cronica, Vitaminas para mejorar la sexualidad


En el Síndrome de Fatiga Crónica, la sexualidad y la libido puede verse afectada por los continuos malestares y dificultades con las que tenemos que convivir el día a día.

En este articulo quiero compartir contigo alguna información mas que puede serte util para mejorar la vida sexual aun con SFC.

LAS VITAMINAS Y LA SEXUALIDAD

Como seguramente ya sabrás, si uno no se siente bien de salud, apetito y la vida sexual van a sufrir junto con el resto de su salud

Hay  teorías referente a la vitamina E y el apetito sexual. Algunos estudios demuestran que la vitamina E aumenta la fertilidad en hombres y mujeres y ayuda a restaurar la potencia masculina. Pero su influencia sobre el apetito sexual de hombres y mujeres no ha sido corroborado todavía.

Otro NUTRIENTE  importante para la sexualidad se dice que es el zinc.

ALIMENTOS Y SUPLEMENTOS PARA UNA MEJOR VIDA SEXUAL

Para incorporar mayor cantidad de Zinc tenemos las ostras (contienen mucho zinc), mariscos de todas clases, salvado de trigo, levadura de cerveza , granos integrales, germen de trigo, y semillas de calabaza. Incorporando estos alimentos en un programa que incluya una dieta alta en proteínas y básicamente baja carbohidratos, ejercicio y suplementos, será tan positiva como afrodisíaco para los amantes.

Suplementos que recomiendan.

PVM: Polivitamínico con minerales

Complejo de vitamina B de 50 mg. de 1 a 3 veces al día.

Vitamina E 400 UI, de 1 a 3 veces al día.

Zinc, 50 mg. (quelatados) de 1 a 3 veces al día.

Ginseng, 500 mg., 3 veces al día una hora antes de las comida

No te puedo garantizar que estos suplementos realmente incrementen la vida sexual, pero si es factible que puedan ayudar a sentirse mejor. Además , incorporar el zinc en la alimentación con productos que lo contengan también ayudará al sistema inmunológico.

Al sentirnos mejor, con más energía, es más probable que la libido mejore.

Entonces, tal ves valga la pena probar..

http://mundosalud.portalmundos.com

Fatiga y deseo ¿por qué?


La relación entre fatiga y sexualidad es uno de esos temas de la vida diaria, más frecuente en mujeres, que la sexología científica aborda raramente como veremos luego.

Desde los años 60 a partir de la descripción del ‘ciclo de respuesta sexual’ en el ser humano – excitación, orgasmo y resolución – la investigación y la terapia de las disfunciones sexuales se ha ceñido en exceso a este modelo.

Al poco tiempo de la puesta en vigencia este enfoque, novedoso en su momento, recibió numerosas críticas que duran hasta la fecha, dando lugar a la aparición de una interpretación más completa de la forma de respuesta sexual de la mujer.

Como consecuencia de tales observaciones se han puesto en evidencia, además, una variedad de molestias que afligen tanto al varón como a la mujer no explicadas por el modelo de respuesta sexual tradicional, tal el caso del que tratamos en esta ocasión.

Otro efecto negativo fue el descuido del estudio del deseo sexual, las relaciones de pareja, la satisfacción global de la experiencia sexual, y desde luego, la repercusión de la fatiga en el deseo sexual femenino.

A este propósito resulta de lo más interesante leer el trabajo de Blasquez, Alegre y Ruíz “Síndrome de fatiga crónica en mujeres y disfunción sexual: pasado, presente y futuro”, publicado en el Journal of Sex and Marital Therapy del mes de Octubre 2009.

ORIGENES DEL DESEO

Los autores comienzan señalando los factores que explican y dinamizan la sexualidad: personales, sociales, culturales y físicos. Entre los personales con clara incidencia en la experiencia y conducta sexuales tenemos la educación recibida en la familia, las primeras conversaciones sostenidas con los padres, la experiencia inicial, lo que se ha leído y lo que no, así como la orientación sexual de la persona.

Sumemos los mitos sexuales que dicen a la gente lo que debería esperar del sexo, norman sus necesidades y la percepción particular de lo que la persona concibe acerca del placer.

También influyen los sucesos del pasado: una educación sexual negativa, pérdidas, traumas, relaciones interpersonales, restricciones y normas culturales y morales. En el presente que vive la pareja cabe mencionar disfunciones sexuales, estimulación erótica inadecuada y un ambiente sexual y emocional insatisfactorio. De igual manera, enfermedades crónicas, conflictos familiares y mala integración social.

NO TENGO DESEO

Una de las primeras manifestaciones sexuales de la mujer que sufre fatiga crónica es el llamado Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo (TDSH).

Este se caracteriza por una falta de interés en el sexo o ausencia de fantasías sexuales, poca actividad sexual y falta de iniciativa para poner en marcha la vida erótica de la pareja.

La falta de interés inicial, resulta importante y puede ser superada cuando la persona afectada es estimulada por su pareja, consiguiendo tener relaciones sexuales satisfactorias.

En casos extremos del TDSH el desinterés es tan grande que bloquea cualquier placer en el contacto físico erótico y si se llega a tener relaciones sexuales, la mujer actuará pasivamente hasta que el varón culmine por su cuenta.
Muchas mujeres con TDSH declaran que podrían vivir perfectamente sin sexo y que si lo tienen es por consideración a su pareja, pero siempre intentan evitarlo hasta donde sea posible.

¿POR QUÉ ESTOY CANSADA?

Los autores resumen el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) como una enfermedad caracterizada por cansancio discapacitante de por lo menos 6 meses de duración, que incluye dolor en las articulaciones, disturbios del funcionamiento cerebral y alteraciones del sueño.

La vida social se perturba afectando, paradójicamente, a personas con una gran actividad social y física, siendo por lo general individuos perfeccionistas y con poco tiempo para sí mismos.

La enfermedad hará que bruscamente pasen a un estilo de vida “pasivo”, no pudiendo desarrollar las tareas y actividades sociales planeadas, porque su estado de salud de un día al otro es impredecible. Peor aún, conforme avanza la enfermedad los períodos necesarios de descanso son más frecuentes y demandan mayor tiempo.

Resulta interesante que a estas personas el priorizar sus necesidades y darse más importancia a sí mismas, les lleva muchas veces a desarrollar nuevos valores y apreciar mas la vida diaria. En resumen, tienen una mayor disposición a vivir el presente y a preocuparse menos de lo que viene.

FATIGA Y SEXUALIDAD

El SFC se presenta junto con otros problemas de salud y condiciona la disfunción sexual de la persona, precipitando la misma o exacerbando un cuadro previamente existente.

La perturbación de la respuesta sexual se debe a varios factores, ya sea el desorden del sistema nervioso autónomo , la alteración del deseo sexual, disminución de la lubricación vaginal, hipersensibilidad al tacto cuando se asocia con fibromialgia e intolerancia al ejercicio físico que obviamente perturba el mismo acto sexual.

Sin embargo no hay muchos estudios de disfunción sexual en estos pacientes. En algunos se ha encontrado al SFC vinculado a problemas sexuales y en otros no.

Cabe advertir que, como es muy frecuente en estudios sobre la conducta sexual, las limitaciones metodológicas de las investigaciones son lo usual. En este asunto justamente el número de personas estudiadas es muy pequeño, el tema de la investigación no está bien delimitado, las publicaciones que se pueden leer no describen los cuestionarios usados, etc. Entonces, con base en los estudios previos, no es posible confirmar la hipótesis de que los pacientes con SFC presenten una alta incidencia de disfunciones sexuales.

La fibromialgia es una de las condiciones médicas que acompañan con más frecuencia al SFC y sobre aquel cuadro hay más estudios acerca de su impacto en la sexualidad. Uno de estos encontró, por ejemplo, una asociación, entre la vulvodinia (dolor en la entrada de la vagina) y la fibromialgia. En otro estudio, el dolor vulvar asociado a la fibromialgia no sólo afectó la vida sexual de la paciente sino que redujo su autoestima y afectó la relación.

TRATAMIENTO DE LA SEXO FATIGADA

Sobre este punto quisiéramos hacer notar la escasa versación de los autores de la publicación que examinamos en el campo del tratamiento de las disfunciones sexuales.
Lo podemos observar en sus recomendaciones que resultan elementales y dictadas más por el sentido común que por la sexología clínica. Veamos que proponen:

1.- Dar a la paciente instrumentos que le permitan afrontar los cambios ocurridos en su salud.
2.- Centrar la terapia en lo que puede hacer en el presente teniendo en cuenta que no hay a la fecha un tratamiento efectivo.
3.- Reconocer el efecto favorable de la relación con la pareja y la familia.
4.- Tener en cuenta la terapia farmacológica y también los aspectos emocionales, cognoscitivos y sociales.

No seguimos más para no aburrir a los usuarios con las más que obvias recomendaciones de los autores, confirmando sus limitaciones en este campo especializado de la medicina sexual.

http://www.sexualidadsana.com.pe/