Dos tribunales reconocen la fibromialgia como principal causa para adquirir la incapacidad permanente absoluta


La fibromialgia no suele ser la primera causa para conceder una incapacidad permanente a los trabajadores que la padecen. Uno de los argumentos más utilizados en este tipo de procesos judiciales es que “no existen suficientes parámetros para medir el dolor, por ese motivo, para que la reconozcan en un juicio suele ir acompañada de trastornos en la salud mental”, sostiene Mª José Iglesias Toro, abogada laboralista.


Ahora, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias recoge en una sentencia dos puntos sobre esta patología que no son habituales en las resoluciones de incapacidad: constata que la fibromialgia es la primera causa para conceder la incapacidad permanente absoluta a una trabajadora y además, el tribunal acepta los informes que constatan el dolor crónico que padece. “Algo poco habitual en este tipo de juicios, ya que uno de los argumentos más utilizados por la Seguridad Social es que el dolor es subjetivo y no constituye una base para acreditar que existe invalidez, explica Iglesias a eldiario.es.

Para que un tribunal falle a favor de la incapacidad permanente absoluta –aquella que no permite desempeñar ninguna función laboral– el afectado debe presentar “lesiones muy acentuadas acompañadas de una depresión crónica y de larga evolución”, subraya la abogada. Este es el caso de Ana (nombre ficticio), camarera en un restaurante. Tras un proceso de incapacidad temporal derivado de un diagnóstico de fibromialgia, inició el trámite para conseguir la incapacidad permanente. El Equipo de Valoraciones de Incapacidades (EVI) de la Seguridad Social, le denegó la solicitud.

La empleada demandó al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) en un juzgado de primera instancia y la sala falló parcialmente a su favor concediéndole la incapacidad permanente total y una pensión del 55% de su base reguladora. No obstante, Ana recurrió la sentencia y solicitó al TSJ de Canarias que se incluyeran en el proceso las pruebas periciales que le diagnostican, además de fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, ansiedad y vértigos.

Los expertos subrayan que una de las muestras para medir la enfermedad es el dolor, y para ello se tienen en cuenta 18 puntos que se reparten de forma simétrica por todo el cuerpo. Algunos se encuentran en la parte inferior del cráneo, pasando por las cervicales, escápulas, costillas y las rodillas. La confirmación de once puntos de dolor supone el diagnóstico de la enfermedad y debe haber al menos 14 puntos identificados para obtener la incapacidad permanente.

Limitaciones en la vida laboral

En el caso de Ana, se confirman los 18 puntos de dolor. El TSJ admite la prueba pericial que acredita su diagnóstico. La sentencia recoge que para determinar una incapacidad permanente absoluta habría que valorar las limitaciones que existen en la actividad laboral en vez de las lesiones que se padecen. Incluso el propio EVI –que denegó en un primer momento la petición de invalidez– acreditó que la afectada sufría mareos, náuseas y depresión.
“Habrá invalidez absoluta siempre que haya unas condiciones demostrables que inhabiliten para cualquier trabajo que tenga una retribución ordinaria dentro del ámbito laboral”, constata la resolución. Esta incapacidad no permite desempeñar ninguna función laboral al no poder garantizar un mínimo de “rendimiento, eficacia y profesionalidad”, a diferencia de la incapacidad permanente total, la cual no inhabilita al trabajador para el ejercicio de otras profesiones y es la más habitual en este tipo de procedimientos judiciales.

La sentencia del TSJ declara la incapacidad permanente absoluta de la trabajadora. Sostiene que los síntomas descritos son suficientes como para “limitar a la empleada para el desarrollo en condiciones aceptables de todo tipo de trabajo o profesión” y condena a la Seguridad Social a pagarle el 100% de su sueldo con las mejoras y revalorizaciones que correspondan desde febrero de 2017, fecha en que se inició el proceso judicial.

El caso de Mario (nombre ficticio) es similar. Era autónomo y se dedicaba al transporte de mudanzas. Le diagnosticaron fibromialgia con la acreditación de los 18 puntos de dolor, además de síndrome de fatiga crónica y trastorno del sueño.

El trabajador pidió la tramitación del expediente de incapacidad permanente, pero el EVI no se la concedió por “no presentar reducciones anatómicas o funcionales que disminuyan o anulen su capacidad laboral”. Todo ello a pesar de que dos informes de dos hospitales de Madrid y Barcelona acreditaban las patologías que impedían a Mario desempeñar su trabajo con normalidad.
Mario también demandó a la Seguridad Social. En su caso, el juzgado de primera instancia le concedió la incapacidad permanente absoluta y ante el recurso interpuesto por la SS.SS, el TSJ de Madrid ha vuelto a fallar a favor del empleado, concluyendo que “las limitaciones físicas le incapacitan para su profesión”. Además, la institución tendrá que pagarle el 100% de su base reguladora.

La justicia recalca en el proceso que existe jurisprudencia que considera la fibromialgia como secuela invalidante en grado absoluto o total, de ahí que, en este caso, la valoración realizada por la jueza de primera instancia se tenga en cuenta en el TSJ, ya que este tipo de patologías se suele analizar de manera individual.

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CONSIDERACIONES ACERCA DEL SÍNDROME FIBROMIÁLGICO Y SU REPERCUSIÓN SOBRE LA INCAPACIDAD LABORAL


Por Dr. D. José Ojeda Gil y Dña. M0 del Rosario Diez Agúndez[1]

SÍNDROME FIBROMIÁLGICO O DE FATIGA CRÓNICA

Es una enfermedad crónica que ocasiona a quien la padece dolor músculoesquelético en múltiples localizaciones del cuerpo y un cansancio generalizado en ausencia de alteraciones articulares. Además de estas manifestaciones, el Síndrome Fibromiálgico incluye unas alteraciones psicológicas, como ansiedad, depresión y sueño de mala calidad.

La Fibromialgia es frecuente ya que la padece entre el 1% y el 3% de la población. Es más en mujeres de mediana edad. Ha sido reconocida por la OMS frecuente recientemente y se han fijado unos criterios diagnósticos por los expertos.

Gowers (1904), describe un proceso doloroso que afecta a los septos musculares llamándolo Asíndrome fibrosítico@. Estudios posteriores en 1930, se analizan anatomopatológicamente nódulos fibrosíticos que llevaron a Hanah a escribir Aalgunos autores hablan de los nódulos de la fribrositis, los cuales para otros, solo son accesibles al dedo de la fe@.

Se van sucediendo los estudios clínicos e intentando encontrar la etiología de la enfermedad y debido a ello, en los años 80 se le cataloga como Aneuromiastenia post infecciosa esporádica@, Aencéfalomielitis miálgica@, Asíndrome de mononucleosis crónica@.

Durante los años 1987-1988, aparecen una serie de cuadros que son catalogados de Asíndrome de fatiga crónica@ y la mayoría de los autores asocian las dos entidades como una sola: Afibromialgia y/o síndrome de fatiga crónica@.

En 1989, la OMS, en el epígrafe M79.0, la considera como enfermedad reumatológica y en 1990 el American College of Rheumatology, señala los condicionantes para ser diagnosticada: Dolor de duración mayor de tres meses, generalizado y con 18 Apuntos gatillo@ de los que como mínimo, tienen que haber positivos 11.

ETIOLOGÍA.

Su etiología no es conocida, se han descrito casos que comienzan después de una infección bacteriana o vírica, o un trauma ya sea físico o psíquico, así como en aquellos sujetos en los que otra enfermedad conocida limita la calidad de vida del enfermo (artritis reumatoide, lupus, etc).

Estos agentes desencadenantes no parecen causar la enfermedad, sino que lo que probablemente hacen es despertarla en una persona que ya tiene una anomalía en la regulación de su capacidad de respuesta a determinados estímulos. Se han detectado en el Sistema Nervioso de enfermos de fibromialgia niveles bajos de neurotransmisores importantes en la regulación del dolor, particularmente la Serotonina.

SÍNTOMAS CLÍNICOS.

El síntoma más importante es el DOLOR. Dolor difuso que afecta a todo el sistema musculoesquelético. Puede ser descrito por el enfermo como quemazón, molestia o desazón. Puede comenzar de forma generalizada o en un área determinada como cuello, hombro, región lumbar.

Además del dolor, puede aparecer una RIGIDEZ, sobre todo al levantarse por la mañana, y una sensación de hinchazón mal delimitada en manos y pies.

Otra manifestación característica es el CANSANCIO, que se mantiene durante todo el día. Los enfermos tienen mala tolerancia al esfuerzo físico, cualquier ejercicio de intensidad poco corriente produce dolor y agotamiento, lo que hace que se evite. La consecuencia es que cada vez se hacen menos esfuerzos, la masa muscular se empobrece y el nivel de tolerancia al ejercicio desciende aún más.

El 70-80% de los pacientes presentan un SUEÑO de mala calidad. En el estudio  EEG, se observan en la fase de sueño profundo unas ondas similares a las que mantienen actividad de alerta en el cerebro, es decir el paciente se duerme sin problemas pero su sueño a nivel profundo se ve interrumpido, el dolor empeora los días en que duermen mal.

Las personas que padecen fibromialgia, presentan con mayor frecuencia que las sanas ANSIEDAD Y DEPRESIÓN (los autores están de acuerdo en que los cuadros distímicos se producen antes del cuadro doloroso o junto con el dolor, y en algunos casos, se presenta a los pocos días de haberse iniciado el periodo álgico), así como JAQUECAS, COLON IRRITABLE, DOLORES EN LA MENSTRUACIÓN, TRASTORNOS DE CIRCULACIÓN EN MANOS Y PIES Y ALTERACIÓN DE LA MEMORIA O COGNITIVAS.

 DIAGNÓSTICO.

El diagnóstico se hace en base a las molestias que se han señalado previamente y a los datos que el médico encuentra en la exploración; se valoran cuatro planos diagnósticos:

1.- Cuadro doloroso de larga evolución (mas de 12 meses) y existencia de los puntos dolorosos específicos, ATender Points@ (18 en total), y pruebas para la valoración del dolor, como la de L.O.P. (López-Ojeda-Padrón).

2.- Las pruebas de laboratorio y el diagnóstico por imagen suelen ser normales, y sirven fundamentalmente para descartar otras patologías.

3.- Existencia de antecedentes de alteraciones del sueño, alteraciones psíquicas o utilización de medicación antidepresiva.

4.- Valoración funcional de la columna vertebral mediante pruebas isocinéticas, que dan como resultado unas curvas no consistentes, ya que hay discordancia entre la fuerza en las distintas fases y alteraciones en la velocidad angular .

5.- Exploración Termográfica para objetivar las zonas dolorosas.

TRATAMIENTO PALIATIVO DE LA SINTOMATOLOGÍA

A pesar de que no existe un tratamiento que produzca la curación definitiva de la enfermedad se puede conseguir una mejoría en la calidad de vida del enfermo.

Los pasos a seguir para un correcto tratamiento de la fibromialgia son:

1.- Un diagnostico firme.

2.- Explicación de la naturaleza de la enfermedad, aclarando que no destruye las articulaciones ni ocasiona lesiones irreversibles ni deformidades.

3.- Educación para evitar los factores desencadenantes o agravantes, corregir alteraciones de la deambulación, adoptar posiciones ergonómicas, evitar levantar o sostener pesos etc.

4.- Tratamiento de los trastornos psicológicos asociados con fármacos  psicotropos contra la depresión, inductores del sueño, ansiolíticos etc, así como psicoterapia.

5.- Finalmente, tratamiento con medidas destinadas a paliar el dolor, ya sean generales, masajes, fisioterapia, o específicas analgésicos, infiltraciones etc. Hay que tener en cuenta que el enfermo de fibromialgia tiene aumentado el nivel de percepción del dolor, por lo que estos tratamientos analgésicos son efectivos solo parcialmente.

CONCLUSIONES

La medicina ha aprendido a reconocer y comprender mejor a los pacientes que presentan un Síndrome fibromiálgico.

Encontramos dificultades a la hora de establecer un diagnóstico, pautar un tratamiento y evaluar una discapacidad, pero la realidad es que hasta un 3% de la población presenta este cuadro, y cuando el paciente sufre de dolor generalizado crónico, una fatiga intensa y alteraciones del sueño y del estado de ánimo, el grado de discapacidad para enfrentarse con las tareas propias de su trabajo e incluso de la vida cotidiana le hace candidato a una incapacidad – discapacidad. Es decir, cuando el médico evaluador objetive los siguientes puntos:

* Fibromialgia diagnosticada: más del 80% de los puntos fibromiálgicos, polipatologías asociadas y cuadro de distimia.

* Valoración del Dolor, pruebas como L.O.P., Termografía ó Isocinéticos que objetiven patologías que originan dolor.

* Aparición de alteraciones morfológicas, atrofias, actitudes posicionales antiálgicas.

* Valoración psiquiátrica que se pueda incluir en uno de los apartados de DSMN IV de trastornos adaptativos, o de otras patologías psiquiátricas; la cronificación de los mismos, da lugar a la aparición del círculo álgico: más dolor º más depresión º más dolor º más depresión….).

En estos casos, el paciente es diagnosticado de una fibromialgia o fatiga crónica y no podrá realizar una vida normal ni en el ámbito personal, de ocio o laboral, estando por ello incapacitado en los aspectos humanos señalados.

EVALUACIÓN DE LA DISCAPACIDAD DEL

 ENFERMO DE FIBROMIALGIA.

El médico evaluador se enfrenta con un problema difícil, que está sin resolver, en ausencia de ningún método objetivo de valoración.

El Síndrome fibromiálgico, como causa de discapacidad es un problema real y frecuente.

En teoría el Síndrome fibromiálgico produce dolor, fatiga, debilidad global, disminución de la capacidad de esfuerzo, y de la concentración y atención.

Estas deficiencias producen una disminución de la capacidad para realizar actividades repetitivas, y considerando esto, algunos pacientes pueden presentar discapacidad.

LA FIBROMIALGIA COMO CAUSA DE

INCAPACIDAD PERMANENTE

Procede inicialmente analizar la regularización legal de la Incapacidad Permanente. Así el Art. 134.1 del Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social aprobado por R.D. Legislativo, 1/1994, de 20 de junio, dispone:

En la modalidad contributiva, es invalidez permanente la situación del trabajador que después de haber estado sometido al tratamiento prescrito y de haber sido dado de alta médicamente, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas que disminuyan o anulen su capacidad laboral. No obstará a tal calificación la posibilidad de recuperación de la capacidad laboral del inválido, si dicha posibilidad se estima médicamente como incierta o a largo plazo.

No obstante lo establecido en el párrafo anterior no será necesario el alta médica para valoración de la invalidez permanente en los casos en que concurran secuelas definitivas.

Las condiciones que se han de cumplir para dar lugar a esta calificación, son:

* Que las reducciones anatómicas o funcionales sean objetivables, es decir, que se puedan constatar médicamente de forma ineludible.

* Que sean previsiblemente definitivas, esto es, incurables, irreversibles, siendo suficiente una previsión sería de irreversibilidad.

* Que las reducciones sean graves, desde la perspectiva de su incidencia laboral, hasta el punto de que anulen o disminuyan su capacidad laboral en una escala gradual que va del 33 a 100% de esa disminución del rendimiento normal para una actividad laboral.

Resumiendo la sintomatología de esta enfermedad, tenemos que las manifestaciones más frecuentes, independientemente de que en otros pacientes se presenten otros posibles efectos, son:

– Dolor músculo esquelético generalizado, profundo y difuso, acompañado de rigidez articular.

– Fatiga o cansancio, tanto física como psicológica y que además genera mala tolerancia al esfuerzo físico.

– Alteraciones del sueño, con un sueño de mala calidad, poco profundo, poco reparador.

– Síndrome de intestino irritable, con dolor abdominal, trastornos del tránsito intestinal, gases, náuseas.

– Síndrome tempor mandibular, lo que genera fuerte dolor en la cara y la cabeza.

– Otros síntomas comunes como Ansiedad, depresión, menstruaciones dolorosas, alteraciones cognitivas y de la memoria, acorchamiento y punzadas en las manos, sensación de hinchazón en manos y pies, mareos, etc.

Habrá que tener en cuenta también la existencia de factores que contribuyan a empeoramiento de los síntomas (humedad, bajas temperaturas…).

Partiendo de esta sintomatología, parece evidente que las personas afectas de fibromialgia, tienen serias dificultades para realizar aquellos trabajos en los que se exijan, bien esfuerzos físicos continuos, realización de movimientos repetitivos del aparato músculo esquelético (columna, brazos, piernas), mantenimiento de posturas prolongadas (bipedestación o sedestación), sometimiento a factores ambientales perjudiciales (humedad, bajas temperaturas), y labores que requieran de especial concentración, así como aquellos en los que se den situaciones de estrés.

Será en cada caso concreto, en el que se ha de valorar si el trabajador afectado se encuentra inhabilitado para realizar el núcleo esencial de las tareas que constituyen su profesión habitual, con una pérdida de la aptitud psicofísica para poder desarrollar una actividad laboral en condiciones de rentabilidad empresarial.

CONCLUSIONES

La medicina ha aprendido a reconocer y comprender mejor a los pacientes que presentan un Síndrome fibromiálgico.

Encontramos dificultades a la hora de establecer un diagnóstico, pautar un tratamiento y evaluar una discapacidad, pero la realidad es que hasta un 3% de la población presenta este cuadro, y cuando el paciente sufre de dolor generalizado crónico, una fatiga intensa y alteraciones del sueño y del estado de ánimo, el grado de discapacidad para enfrentarse con las tareas propias de su trabajo e incluso de la vida cotidiana le hace candidato a una incapacidad – discapacidad. Es decir, cuando el médico evaluador objetive los siguientes puntos:

* Fibromialgia diagnosticada: más del 80% de los puntos fibromiálgicos, polipatologías asociadas y cuadro de distimia.

* Valoración del Dolor, pruebas como L.O.P., Termografía ó Isocinéticos que objetiven patologías que originan dolor.

* Aparición de alteraciones morfológicas, atrofias, actitudes posicionales antiálgicas.

* Valoración psiquiátrica que se pueda incluir en uno de los apartados de DSMN IV de trastornos adaptativos, o de otras patologías psiquiátricas; la cronificación de los mismos, da lugar a la aparición del círculo álgico: más dolor º más depresión º más dolor º más depresión….).

En estos casos, el paciente es diagnosticado de una fibromialgia o fatiga crónica y no podrá realizar una vida normal ni en el ámbito personal, de ocio o laboral, estando por ello incapacitado en los aspectos humanos señalados.

Bibliografía

Diez Agúndez, M.R.: Comentarios sobre Valoración Clínica del Dolor Corporal. http://www.peritajemedicoforense.com (07.02.03).
Iddate García V.M.: El Problema del Diagnóstico del Síndrome Fibromiálgico en Salud Laboral. Revista Española del Daño Corporal, n1 5, pág. 32. 1997.
Isasi Zaragoza, C.: Valoración de la Incapacidad Laboral en Reumatología. Fibromialgia. Guía de Valoración del Menoscabo Permanente. INMST. Tomo I, pág. 215. 1998.
León Iglesias, J.: Algunas Consideraciones Médico Legales entorno a la Fibromialgia y/o Síndrome de la Fatiga Crónica. Revista Rheuma, n13. Pág. 28. 2002.
Madrid Arias, J. L.: La Termografía por Cristales Líquidos. Aplicaciones Clínicas. Nuevas Técnicas Diagnósticas y Terapéuticas en Patología del Aparato Locomotor. Fundación Mapfre. Pág. 31. 1986.
Ojeda Gil, J. A.: Síndrome Fibrosítico. Miscelánea Sobre Patología Ósea, Social y Laboral. Pág. 89. Edic. Pedro Fleitas, 1995.
Ojeda Gil, J. A.: Termografía. Miscelánea Sobre Patología Ósea, Social y Laboral. Pág. 36. Edic. Pedro Fleitas, 1995.
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Ojeda Gil, J. A.: Comentarios sobre la Valoración Médica de la Incapacidad Laboral. Próxima publicación, junio 2003.
Ollo Luri, M. P.: La Fibromialgia. )Enfermedad Incapacitante?. Principales Problemas Médicos y Jurídicos Laborales de esta Enfermedad y su Tratamiento. Jurisdicción Social. Revista Social Mes a Mes, n1 79. Noviembre 2002.

[1]Colaboradores del Gabinete de Valoración del Daño Corporal del Centro de Traumatología Teldense.

La fibromialgia: ¿un estigma laboral?


Una enfermedad, difícilmente objetivable,  llamada como la “enfermedad invisible”, con efectos impeditivos para las personas que la padecen, no ya para trabajar sino para su día a día. Pero estos enfermos también padecen la incomprensión del entorno laboral y el profundo desconocimiento y falta de formación de los facultativos de los servicios públicos de salud.

¿Cómo abordan el Sistema Público de Salud y la Seguridad Social esta enfermedad?

Con las perspectivas y metáforas que nos ofrecen los avances científicos-médicos, es imperdonable que se someta, desde la subjetividad, a personas enfermas al rigor más absoluto a la hora de considerar sus limitaciones.

Puedo imaginar que  la Seguridad Social tenga parámetros presupuestarios a los que acogerse que le induzcan a no reconocer la realidad de la fibromialgia como enfermedad profesional, por temor a abrir una puerta por la que entren muchas solicitudes de prestaciones por incapacidad total y/o absoluta. Al final, todo son números, básicamente números.

¿En qué fallamos?

El primer paso debería ser la objetivación, por parte de la Ciencia, de los efectos que produce esta enfermedad. También ayudan las sentencias estimatorias de la Fibromialgia como incapacidad permanente absoluta para todo trabajo que se están produciendo, aunque son menos de las deseadas.

¿Qué es la Fibromialgia para los enfermos?

La Fibromialgia (FM) es un terror para la vida de las personas que la padecen. Una enfermedad incomprendida por los iguales, desconocida por los facultativos y negada por las instituciones. Nos hemos instalado en la época de la negación por sistema de todo aquello que huela a pensión o similar, como si para un trabajador en edad de trabajar, padecer una enfermedad tan brutal como la Fibromialgia fuera una oportunidad positiva o ventajista para cobrar sin trabajar. Solo un desconocimiento profundo de la enfermedad y una insensatez mayúscula, pueden llevar a ver en los enfermos de Fibromialgia algo distinto a un drama personal y familiar.

Es habitual el escepticismo de muchos médicos que tienden a desconfiar de quienes acuden a sus consultas refiriendo esta enfermedad. Se considera que la Fibromialgia es un proceso de origen somático, lo que no ayuda mucho.

¿Existe el tratamiento adecuado?

La Fibromialgia no se escayola, ni se opera, ni se cura con medicación, ni se trata con terapias de 3 semanas,  ni presenta claros signos de objetivación en las distintas pruebas diagnósticas.

La FM no se cura porque no se sabe qué es, porque afecta a ciertas personas y a otras no, porque cada enfermo padece unos síntomas, otros o todos a la vez. En la FM no hay respiros, ni un solo minuto existe  alivio, ni en la cama, ni durmiendo…Dormir, algo tan elemental como importante, que le está vedado al enfermo de FM, hasta el punto de que su sueño queda impostado por un chute anestésico determinado que le lleva a una falsa realidad pero que anula ciertos sentidos que le permiten seguir viviendo.

¿Afecta a tus relaciones sociales?

La FM conlleva un aislamiento social tal que te impide mantener relaciones mínimamente normales, que te hace perder amistades, te aleja de tus aficiones y te anula como persona.

Al  enfermo de FM, llegado un momento determinado, le da igual lo que piensen de él/ella, le es indiferente que lo estigmaticen, todo es secundario porque sin apenas esperanza, un enfermo de FM ni siquiera sueña con una curación futura sino con que las investigaciones científicas den sus frutos y se logren terapias paliativas que mejoren su calidad de vida.

¿Cuál es la situación actual?

Las instituciones, TODAS, dan la espalda a estos enfermos. La atención primaria desconoce profundamente esta enfermedad y desatiende a quienes la padecen, los facultativos especialistas públicos la abordan simple y llanamente desde un punto de vista farmacológico, que lo que hace es anular aún más a la persona y postergar su realidad, y los especialistas privados (no todos) han visto en la FM “El Dorado”.

Cuando un enfermo de FM llega a urgencias con un dolor insoportable, generalmente, lo que hace es ocultar que padece FM porque desde que el médico conoce este dato la mirada se ensucia de desconfianza y como si de una iluminación se tratare, le aparece el diagnóstico sin reconocimiento alguno.

Tai chi, Yoga, meditación transcendental, gimnasia pasiva, piscina de la senectud, antidepresivos, antiepilépticos, potentes analgésicos, ansiolíticos, opiáceos, bloqueos epidurales, fisioterapia funcional leve, cascos cerebrales, electroestimulación, acupuntura, cámaras hiperbáricas, ozono, … solo son EXCUSAS de un sistema irresponsable, de unos profesionales incapaces de empatizar y faltos de tiempo y medios, y de la propia incomprensión familiar, en muchos casos.

No está nada mal que la JUSTICIA cambie de criterio. Son muchas las sentencias favorables a los trabajadores con esta enfermedad, concediéndoles una incapacidad permanente total y eventualmente, absoluta.

¿Qué ocurre con el trabajo del enfermo de Fibromialgia?

He asistido casos en los que, lejos de aceptar la enfermedad del trabajador, se les ha hecho la vida imposible. Muchos son despedidos a las primeras de cambio porque son observados por las empresas como un coste y no como personas que, estando sanas, rindieron como las que más.

Teniendo en cuenta que la Fibromialgia no se encuentra reconocida en el cuadro de enfermedades profesionales, y atendiendo a los cambios legislativos de los últimos tiempos, relativos a los umbrales de absentismo que permiten el despido del trabajador, es evidente que se estigmatiza a estos trabajadores que, impedidos por largos periodos intermitentes, se ven perseguidos por muchas empresas y se les aboca a un total desamparo.

Solo el enfermo de FM puede valorar el impacto que la enfermedad le provoca a nivel físico, mental y emocional y su compatibilidad con el trabajo.

ENTREVISTA A UN ENFERMO DE FIBROMIALGIA

¿Tienes dificultades para llevar a cabo tus tareas, a causa de la fatiga y el dolor?

í, muchas y todos los días.

Las continuas jaquecas, el colon irritable, los espasmos, los dolores generalizados, las nauseas, los cambios de temperatura, la falta de descanso, los vértigos, etc., ¿te impiden trabajar?

Sí, es imposible realizar cualquier actividad y hacerlo concentrado y sin limitaciones considerables.

¿Puedes prescindir del volumen de medicamentos que tomas y seguir trabajando?

No

¿Resuelve tus problemas el hecho de trabajar sentado, de pié o caminando mucho?

Si estoy sentado, se me duermen las piernas, me duelen los riñones, los glúteos, etc. Si estoy de pié, no aguanto más de 10-15 minutos por el dolor impeditivo en hombros, plantas de los pies y articulaciones, entre otras muchas. Y caminar me cansa mucho por la fatiga muscular continua.

La pérdida de memoria, la falta de concentración, la confusión generalizada… ¿permiten que tengas la confianza y autoestima suficientes para poder realizar alguna actividad profesional?

No, he perdido la autoestima y la confianza en lo que hago. Se me olvidan las cosas simples, en cada momento, confundo números y letras y no puedo concentrarme con nada.

¿La depresión crónica y los estados de ansiedad generalizados que acompañan a todos los enfermos de FM ¿son compatibles con cualquier actividad profesional?

NO. Una persona con depresiones y ansiedad continuas se tropieza con cualquier detalle y empeora radicalmente. Un enfermo de FM es un satélite dentro de un entorno laboral que se le vuelve hostil.

¿Cubre el sistema público de salud la mayoría de tratamientos y pruebas necesarias?

En absoluto. Quitando algunos medicamentos genéricos, todo lo demás lo pago yo, cascos de electroestimulación, cámaras hiperbáricas, terapias, deportes de meditación y relajación, psicólogos, psiquiatras, etc.

¿Qué o cuánto supone la FM en tu economía como para abordar un proceso de incapacidad absoluta?

Salvo que me concedieran la Absoluta no podría hacer frente a mis tratamientos ni mantener a mi familia.

¿Qué haces para mantener tu trabajo?

Jugármela cada día, aumentando las dosis de analgésicos, psicótropos y demás medicación que anulan en gran medida mis reflejos y capacidad de reacción.

¿Tienes facilidades para una adaptación de tu puesto de trabajo? ¿Supondría esto una solución?

Mi empresa no quiere saber nada de adaptaciones, o rindo o voy al paro, así de sencillo.

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La dificultad de demostrar ante un juez las secuelas de la fibromialgia es un freno para adquirir la incapacidad permanente absoluta


 

“El dolor es subjetivo y no constituye una base para acreditar que existe invalidez”: uno de los argumentos más utilizados por la Seguridad Social en este tipo de procesos judiciales.

 Para que un tribunal falle a favor de la Incapacidad Permanente Absoluta, debe acreditar “lesiones muy acentuadas acompañadas de una depresión crónica y de larga evolución”, explica Mª José Iglesias Toro, abogada laboralista.

La confirmación de once puntos de dolor supone el diagnóstico de la fibromialgia y debe haber al menos 14 puntos identificados para obtener la incapacidad permanente, según los expertos.

La fibromialgia es un trastorno crónico que causa dolor generalizado, hipersensibilidad y fatiga persistente. En España, la padecen alrededor de un millón de personas y se estima que un 20% de los afectados podrían tener algún tipo de incapacidad para desempeñar sus funciones laborales. “No es la primera causa para conceder una invalidez”, destaca Mª José Iglesias Toro, abogada especializada en derecho laboral. Añade que para que un tribunal falle a favor de la Incapacidad Permanente Absoluta, el afectado debe acreditar “lesiones muy acentuadas acompañadas de una depresión crónica y de larga evolución”.

Carla (nombre ficticio) trabajaba como maquinista industrial cuando solicitó una pensión de invalidez a la Seguridad Social como consecuencia de la fibromialgia y un trastorno depresivo grave que le diagnosticaron. El Equipo de Valoraciones de Incapacidades (EVI), denegó su petición al considerar que “no se encontraba en situación de incapacidad permanente en ninguno de sus grados”. Carla denunció a la institución y solicitó la Incapacidad Permanente Absoluta, la justicia le dió la razón en primera instancia y condenó a la Seguridad Social a pagarle una pensión vitalicia del 100% de su salario.

El TSJ gallego –tras el recurso interpuesto por la Seguridad Social– matiza ahora la primera resolución, basando su criterio en un “proceso de individualización” del caso a enjuiciar y obliga a la Seguridad Social a concederle la Incapacidad Permanente Total, es decir, la invalidez que únicamente inhabilita al empleado en determinadas funciones de su profesión habitual.

Algunos expertos consideran la profesión habitual aquella que ha desempeñado el empleado “en los doce meses anteriores a la fecha de inicio de la incapacidad temporal de la cual deriva la incapacidad permanente”. En cualquier caso, la Incapacidad Permanente Total no inhabilita al trabajador para el ejercicio de otras profesiones. Otra situación es la Incapacidad Permanente Absoluta, aquella que no permite desempeñar ninguna función laboral al no poder garantizar un mínimo de “rendimiento, eficacia y profesionalidad”.

Aunque las causas de la fibromialgia no están del todo esclarecidas, expertos en medicina afirman que puede estar relacionada con alteraciones neurológicas. Por este motivo, es frecuente que la patología “se desarrolle tras sufrir una infección bacteriana o viral, un accidente u otra enfermedad que limite la calidad de vida”, según indica la Fundación Española de Reumatología.

A efectos de incapacidad permanente, “es habitual que esta patología vaya acompañada de depresión y otras lesiones del aparato locomotor como hernias discales o artrosis”, explica Iglesias a eldiario.es. Los expertos subrayan que una de las muestras para medir la enfermedad es el dolor y para ello se tienen en cuenta 18 puntos que se reparten de forma simétrica por todo el cuerpo. Algunos de ellos se encuentran en la parte inferior del cráneo, pasando por las cervicales, escápulas, costillas y las rodillas. La confirmación de once puntos de dolor supone el diagnóstico de la enfermedad y “debe haber al menos 14 puntos identificados para obtener la incapacidad permanente”, señala Iglesias.

“El dolor es subjetivo y no constituye una base para acreditar que existe invalidez”, es uno de los argumentos más utiliza la parte demandada en los procesos judiciales sobre la concesión de incapacidades permanentes, sostiene Iglesias. Sin embargo, los informes médicos de la Seguridad Social y no de sanidad privada, acreditando la imposibilidad de realizar determinadas tareas son fundamentales para constatar la incapacidad.

El caso de Carla no es el primero que dibuja este escenario para aquellos que solicitan la Incapacidad Permanente Absoluta con motivo de esta enfermedad. Otra sentencia del TSJ de Extremadura concede la Incapacidad Permanente Total a una camarera con fibromialgia y hernia discal que solicitó la Incapacidad Absoluta y que sin embargo, le denegaron al considerar que sus secuelas no anulaban por completo su capacidad laboral.

El TSJ gallego recoge en la sentencia que determinadas lesiones pueden afectar de manera distinta a cada trabajador y subraya valorar al detalle el grado de las lesiones para comprobar en qué medida influyen en las capacidades de la persona afectada. En este caso, Carla pidió una prueba pericial que reconoce sus patologías psíquicas, según la sentencia. La resolución añade que dicho informe “debe prevalecer sobre el dictamen del EVI”.

El tribunal considera que la fibromialgia, el trastorno ansioso-depresivo y el trastorno somatomorfo que le diagnostican a Carla, le incapacita de manera permanente “para desarrollar con la debida profesionalidad y el exigible rendimiento su actividad profesional”. La justicia matiza de esta manera la primera sentencia concediéndole la Incapacidad Permanente Total y condena a la Seguridad Social a pagarle una pensión vitalicia del 55% del salario que percibía.

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FIBROMIALGIA: Una larga andadura hasta la INCAPACIDAD LABORAL


LABORALLITOLa evaluación de la incapacidad funcional derivada de la FM está sujeta a polémica siendo uno más, y no el menor, de los padecimientos de las afectadas. No pocas de ellas han recorrido un camino lleno de obstáculos hasta ver reconocida una incapacidad, más complicado y difícil del que tuvieron que recorrer para ser diagnosticadas de FM.

El comienzo, una baja que certifica su incapacidad laboral transitoria, después un reconocimiento por un Equipo de Valoración de Incapacidades que tal vez pueda aceptar la existencia de fibromialgia, pero que más bien, de forma casi sistemática, niega la incapacidad, como lo suele, también, hacer la Autoridad de la Seguridad Social que firma y confirma la resolución denegatoria y ante la cual es obligado recurrir (Reclamación Previa) antes de solicitar justicia en los Juzgados de lo Social.

Aquí comienza la segunda etapa del camino, en la más fundada esperanza de conseguir una declaración de incapacidad, para la que los informes médicos y sobre todo el testimonio de peritos especialistas, puedan convencer a un Juez, lego en la materia, de la existencia de una enfermedad incapacitante y, en su caso, irreversible.

Las dificultades declarativas.

No pocos estudios demuestran el potencial incapacitante de la FM, que afecta a las actividades laboral pero también a la vida cotidiana; el problema es, de nuevo, la gran dificultad para evaluar tanto el proceso en si mismo, como ya hemos comentado, cuanto la incapacidad funcional producida. Una y otra radicando en la inexistencia de pruebas complementarias analíticas, radiológicas o biológicas que objetivasen la realidad sintomática.

A la hora de valorar la incapacidad laboral, supuesta la aceptación del cuadro clínico y su calificación diagnóstica, solo cuestionarios que valoran la calidad de vida están a nuestra disposición, que con excepción del Fibromialgia Impact Questionaire (FIQ), de la que existe una versión española validada, se aplican a todas las enfermedades músculo esqueléticas o a la calidad de vida de las enfermedades crónicas de forma genérica, por lo que son débiles ante los responsables de las declaraciones de invalidez.

El FIQ es un cuestionario específico, único validado para pacientes de FM, que tiene como ventajas su brevedad y sensibilidad a cambios en la gravedad de la enfermedad pero no existe ningún cuestionario que permita hacer una clasificación de los pacientes según el grado de la afección, de acuerdo con el Documento de consenso de la SER.

De forma sistemática la declaración de incapacidad es negada por los Equipos Médicos de Valoración de las Incapacidades, de forma cada vez más frecuente su opinión negativa es corregida por los Tribunales de lo Social tanto en primera como en segunda instancia.

No podemos negar que este camino no tenga alguna explicación. Varias razones deben ser recogidas al respecto, que no son diferentes a las que ya hemos comentado sobre la esencia de la enfermedad, entre otras las siguientes.

Primero: Incluso para muchos especialistas (Reumatólogos, Anestesiólogos…) estamos en presencia de un síndrome controvertido sino inexistente como tal.

Segundo: Los síntomas del mismo son múltiples molestias comunes a la población general.

Tercero: La subjetividad del dolor puede fingirse, inclusive más si con ello se busca una invalidez.

Cuarto: No conocemos fehacientemente ni sus causas ni sus mecanismos de acción.

Quinto: No existen alteraciones bioquímicas, ni serológicas, específicas y está definida por consenso con criterios diagnósticos subjetivos.

Sexto: Tampoco disponemos de instrumentos validados para cuantificar la incapacidad o las que existen no tienen un apoyo general.

Todo lo cual lleva a los Órganos evaluadores a no contar con garantías suficientes para emitir un dictamen favorable, exigiendo elementos más objetivos de los que no disponen.

La repetición de expresiones como “reconocimiento del diagnóstico, pero a consecuencia de que no hay hallazgos objetivos, no puede ser una condición incapacitante ”, parece una consigna sugerida de lo alto de la Institución médico-legal.

El carácter oficial de los Equipos de Evaluación, que tienen presunción de neutralidad, puede ser aceptado por los Tribunales ante los que se presentan las demandas, pero sin un criterio uniforme y menos unánime, o rechazado.

Cada vez con mayor frecuencia los Tribunales aceptan la patología que acompaña a la fibromialgia como fundamento de la invalidez. Los factores que contribuyen a la repercusión laboral son la percepción del dolor y el malestar por los afectados, así como la pérdida de capacidades funcionales, por ello cuando en el proceso estos elementos están suficientemente acreditados los Tribunales suelen declarar la invalidez.

Recomendaciones médico legales.

Aun cuando la repercusión del dolor en la calidad de vida de los pacientes de FM es un hecho incontrovertible, no es algo que afecte a todas las afectadas ni a todas por igual; no todas las afectadas ven limitada su capacidad laboral, ni sus limitaciones (25-50% de los casos) son necesariamente progresivas e irrecuperables, por ello la prudencia y el rigor en la valoración pueden ser aceptables, pero no parece excesivo plantear la conveniencia de una mayor flexibilidad para su aceptación como invalidante en los EVI, la unificación de los criterios jurisdiccionales desde las primeras instancias, así como la eliminación de los juicios de valor sobre la tolerancia al dolor como criterios de valoración.

(Obtenido de: LA FIBROMIALGIA UNA ENFERMEDAD REAL BAJO SOSPECHA INJUSTIFICADA. de los Dres. Francisco Javier Yuste Grijalba. Médico de Sanidad Nacional, Francisco Javier Yuste Echarren. Especialista en Anestesiología, y A. Vidal. Especialista en Anestesiología y Tratamiento del dolor)

FIBROMIALGIA E INCAPACIDAD: Comentarios y Sentencias


Imaginar no es complicado. Formarse en la mente de cada persona un síntoma, un dolor o imaginarse algo que no existe, no es difícil. Con estas expresiones muchos profesionales de la medicina y la psicología hacen referencia a una nueva enfermedad muy sonada en estos últimos años, es denominada FIBROMIALGIA.

 Dicha enfermedad afecta al 3% de la población y es más frecuente en mujeres que en hombres. Como es sabido, los síntomas de la Fibromialgia es de carácter crónico, quienes la padecen les ocasiona dolor músculo – esquelético en múltiples localizaciones del cuerpo y un cansancio generalizado, a todo ello se le incluye unas alteraciones psicológicas como ansiedad, depresión y sueño de mala calidad.

 La Fibromialgia no es una enfermedad de moda. En 1904, el Doctor Gowers describe un proceso doloroso que afecta a los septos musculares llamándolo “ Síndrome fibrosítico”. Se van sucediendo diversos estudios clínicos en 1930 intentando encontrar la etiología de la enfermedad y por ello, en los años 80 se le cataloga como “ Neuromiastenia post infecciosa esporádica, Encéfalomielitis miálgica, Síndrome de mononucleosis crónica.

Durante los años 1987-1988 aparecen una serie de cuadros que son denominados como “Síndrome de fatiga crónica” y muchos autores asocian a ésta y a la Fibromialgia como una solo entidad. En la actualidad ambas enfermedades son diferenciadas aunque si es cierto que uno de los síntomas de Fibromialgia es la Fatiga crónica.

En 1989, la Organización Mundial de la Salud, la OMS, la considera como enfermedad reumatológica, y posteriormente, en 1992, el American Collage of Rheumatology señala los 18 puntos gatillos de los que como mínimo tienen que existir 11 puntos positivos para ser diagnosticada.

Por tanto, la Fibromialgia es una enfermedad reconocida mundialmente y como tal debe ser reconocida e investigada a nivel nacional, es decir, en todas las Comunidades Autónomas españolas.

 Situándonos en los síntomas que produce la enfermedad en los pacientes que la padecen nos encontramos con un grado de discapacidad para enfrentarse con las tareas diarias, ya sean laborales como domésticas y con ello candidata a la incapacidad.

Al hablar de incapacidad, ¿qué entendemos?

Por incapacidad se entiende la falta de capacidad. Carencia de aptitud legal para ejercer ciertos derechos y contraer determinadas obligaciones.

Teniendo en cuenta este concepto es y debe ser directamente aplicado a las personas con fibromialgia pues éstas se encuentran con cierta incapacidad para realizar cualquier actividad como es levantarse de la cama, vestirse etc, desde la primera hora de la mañana hasta la última. Una pesadilla que se repite día tras día y de la que es muy fácil hablar cuando no se padece.

 Según el art.35 de la Constitución española (CE) “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio… sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo”. Con ello sabemos que las personas con fibromialgia tienen todo el derecho de trabajar como cualquier ciudadano, pero el problema radica en que dichas personas por mucho que quieran trabajar y en la mayoría de las situaciones es la necesidad de trabajar, no pueden hacerlo y aquellas otras que realizan actividades laborales piden que les reconozcan su incapacidad para llevarlas a cabo. El problema comienza cuando trabajadores/as con fibromialgia acuden,  por su desesperación, al Tribunal Médico para que la valoren y puedan calificarlos de incapacitados, es decir, es la Seguridad Social (SS) la que decide la situación de los enfermos.

Así lo manifiestan diversas sentencias pioneras en los casos de fibromialgia, las recordaremos por su importancia:

“ Un juez de Barcelona ha condenado a la SS a indemnizar a una mujer por no concederle la invalidez permanente absoluta después de que le fuera diagnosticada fibromialgia”. Se reconoce así que los afectados no pueden realizar ninguna actividad laboral, por tanto, esta decisión sienta un precedente para el 3% de españoles que sufren esta enfermedad. Hay que resaltar que dicho precedente es conocido, hoy en día, en un par de Comunidades como es en Barcelona, donde existe una gran investigación y tratamiento en uno de los dos Hospitales Clínicos Multicisciplinar existentes en nuestro país.

Esto es algo que debemos cambiar entre todos los afectados, porque todos formamos parte de este país, ya seamos del norte como del sur de la Península.

 “En el año 2008, también en Barcelona, el titular del Juzgado de lo Social núm.12  concedió la invalidez absoluta a una mujer de la limpieza”, lo que significa, además de no poder realizar ningún trabajo, el derecho a una pensión mayor. La sentencia demuestra que la mujer sufre fibromialgia, lo que determina una limitación funcional de la que no se desprende razonablemente capacidad para desarrollar actividad laboral alguna. Según el fallo, la mujer no puede desarrollar ni un contrato de trabajo de forma mínimamente continuado y estable, incluso NI LAS TAREAS MÁS RUDIMENTARIAS. El juez concluye que lo aportado señala el carácter severo de la enfermedad y el grave estado en el que se encuentra la persona que la padece. Cabe preguntarse ¿es que este carácter severo de la enfermedad es sólo observado por los Tribunales de la Generalitat de Cataluña? Y ¿qué piensan los Tribunales de la Comunidad Autónoma de Andalucía?

 Este interrogante está aún por descubrir, ya que, ninguno de los enfermos con fibromialgia en Andalucía, no son tratados como tales, no son escuchados, ni atendidos ni comprendidos.

 En virtud de lo expuesto en el Código Civil (CC), concretamente en el Título IX, artículo 200, nos viene a decir que “son causas de incapacitación las enfermedades persistentes de carácter físico o psíquico que impidan a la persona gobernarse por sí misma”. Éste es un fiel reflejo de las personas que padecen fibromialgia.

Si nos centramos y reflexionamos ante nuestra CE en su Título I “DE LOS DERECHOS Y LIBERTADES FUNDAMENTALES” nos damos cuenta de que a los afectados por esta enfermedad le son vulnerados muchos de los artículos que se manifiestan en el mismo. Por ejemplo, le son vulnerados el Dº a la igualdad ante la ley, art.14, el Dº a la protección a la salud, art.43,,,

 Por tanto, no hay enfermedades sino enfermos, pero también hay que resaltar que nunca hay dos situaciones iguales a la hora de valorar la incapacidad.

El proceso para llevar a cabo la declaración de invalidez se centra en dos clases de situaciones.

  1. Trabajadores que están en situación de baja laboral, concretamente en incapacidad Temporal, en el que es la propia inspección médica la que le propone la declaración de una incapacidad permanente.
  2. Trabajadores que solicitan directamente la declaración de Incapacidad Temporal, presentando documentación necesaria ante el INSS.

Tanto si se acoge una u otra opción, el trabajador afectado de fibromialgia es llamado al tribunal médico y es la Dirección Provincial del INSS quien evalúa al mismo y lo sitúa en el grado de incapacidad permanente más adecuado.

Si el INSS acuerda la incapacidad y el/la afectada está conforme con el grado de incapacidad que le ha otorgado, el proceso finaliza. En caso contrario, el proceso sigue igual que si hubiera sido desestimada totalmente la petición de incapacidad.

 El INSS no recurre más allá del TSJ, pero la persona afectada si puede hacerlo ante el Tribunal Supremo en un Recurso de Unificación de Doctrina.

En la actualidad, el INSS viene denegando la incapacidad a las personas enfermas de fibromialgia, aunque hay que decir que en pocas ocasiones sí la han concedido. Por ello, tiene especial importancia que el trabajador afectado demuestre ante el Juez que se encuentra en el grado de incapacidad que solicita, que sufre limitaciones funcionales que le impiden trabajar.

Debo resaltar que en la mayor parte de las veces los afectados al acudir ante la Dirección Provincial del INSS, sufren un trato vejatorio. Ejemplo de ello es el caso que cito a continuación:

“La SS deniega la incapacidad laboral a una viguesa y descarta que padezca fibromialgia y depresión porque va maquillada y con el pelo teñido”.

Ante estas palabras solo existe humillación, impotencia, indignación por parte de esta mujer gallega que ve como son vulnerados sus derechos como enferma.

Esta mujer de 51 años, trabajaba de limpiadora, pero a causa del dolor crónico e intenso que le produce la enfermedad de fibromioalgia inició los trámites para conseguir una incapacidad laboral. Al acudir al INSS para que le examinara un médico, éste le replicó que si estaba bien para teñirse el pelo, estaba bien para trabajar.

 Lamentablemente las personas afectadas, aunque tengan un aspecto físico envidiable, aunque vayan maquilladas, lleven el pelo teñido, complementos, tengan un aspecto externo cuidado, no quiere decir que no estén enfermas, si lo están y nunca deben tirar la toalla ni que su autoestima decaiga. Deben seguir luchando para conseguir más investigación sobre la fibromialgia de la misma forma que se investigan para las demás enfermedades y, sobre todo deben estar siempre apoyados por las personas de su alrededor.

Ante esto hagamos una voz más grande y unida para poder alcanzar los fines propuestos.

“LA SOCIEDAD DEBE RECONOCER QUE LA FIBROMIALGIA INCAPACITA, QUE NO PODEMOS HACER UNA VIDA NORMAL”


Entrevista a PILAR GARCÍA SANDÍN, Presidenta de la Asociación de Fibromialgia y Fatiga Crónica de Benavente y Comarca, España. Por la periodista, MÓNICA CORDERO THOMSON. Aunque hayan pasado varios años de esta entrevista, nos pareció importante compartir con ustedes por la riqueza del contenido del material, especialmente para quienes padecemos de Fibromialgia.

Pilar García Sandín, presidenta de la Asoc. de Fibromialgia y Fatiga Crónica
«Nunca sabes cómo vas a estar dentro de un momento, no puedes hacer planes, estás hipotecado y eso es muy duro»
¿Qué es la fibromialgia y la fatiga crónica?
Es una enfermedad de tipo reumático, de origen desconocido que abarca una serie de síntomas además del dolor músculo-esquelético como pueden ser las parestesias en manos y piernas, el síndrome de Sjögren, sequedad en ojos y todas las glándulas salivales, un colón irritable. Tenemos temporadas de estreñimiento y colitis, perdidas de memoria y cansancio. Sobre todo una vez que llegamos a un nivel de dolor empieza un cansancio que impide llevar a cabo una vida normal.
¿Cuántas personas padecen esta enfermedad en Benavente y su comarca?
Bastante gente. Los índices de los que estamos hablando siempre son entre un 2.3% y un 3% de la población. Pero, es que cada vez estamos viendo que hay más personas que o las diagnostican de fibromialgia y no la tienen o de lo contrario cada vez hay más población. Porque aunque no sean de la Asociación se te acercan muchísimas personas diciendo “yo también lo tengo” o “a mi también me han dicho que tengo esto”. Y no es un diagnóstico fácil porque es un diagnóstico por descarte. Hay que descartar otras enfermedades que también tienen los síntomas parecidos.
Además el diagnóstico tarda en producirse, algo que afecta al enfermo
 Pues sí. Porque al principio, sobre todo si eres aprensivo, pues te comes la cabeza con multitud de preguntas que no tienen respuesta. Porque tú estás de una determinada manera y empiezas a estar de otra. Y cada vez estás peor y no sabes que es lo que te pasa, ni te saben decir que es lo que te pasa. Entonces el diagnóstico si es verdad es que tarda en hacerse, pero por eso, por la complejidad que tienen todos los síntomas que abarca la enfermedad, las enfermedades.
 ¿Cree que es imprescindible que existan médicos especialistas?
Sí. Estamos muy carentes de médicos que les den las herramientas de trabajo para que puedan afrontar el cómo tratar a los enfermos de fibromialgia. Porque a mi una cosa que me da muchísima tristeza es pensar que hay personas que se avergüenzan de tener la enfermedad. Que no quieren ser de la Asociación porque no sepan que tienen fibromialgia o porque algún profesional les ha hecho sentir culpables de que eso que tienen no es nada. Cuando no es así. Si en el año 1992 dijeron que era una enfermedad crónica y con un nivel de dolor muy alto. Y que es una enfermedad de tipo reumático. Es que no nos estamos inventando nada, es que está ahí. Es que nada más tienen que tirar de los estudios que hay, de profesionales que sí que están trabajando por ello y empezar a mirar qué tratamientos, el médico que mejor sepa o que mejor tratamiento ponga, pues copiarlo de alguna manera. Y decir “vamos a probar”, ya que probamos tantos medicamentos. Porque estamos tomando desde antiepilépticos, relajantes musculares, antidepresivos, analgésicos, antiinflamatorios,…es que abarcamos todo tipo de medicina. Y es simplemente probar. Y estamos viendo que una vez que estás un tiempo tomando una medicación, ves que cada vez te está haciendo menos efecto y tú te quedas con tus síntomas.
 Hay una gama muy grande de medicamentos. Dicen que el tratamiento depende un poco de cada persona, de cada enfermo.
Sí. Es que no todas las fibromialgias son iguales. Ni todas tienen el mismo grado de incapacidad. Que esa es otra batalla que tenemos muy pendiente: el no reconocimiento de que estamos incapacitados. Que no podemos hacer una vida normal. Ya no sólo para el trabajo, sino para mantener un tipo de relación entre comillas de poder hacer planes, de ir a dar un paseo o de ir a ver una película al cine. Como una persona normal que quiere a lo largo de su jornada laboral, pues decir bueno cuando termine puedo hacer esto que me produce satisfacción. Nosotros no. Nosotros no sabemos como vamos a estar dentro de un rato. Porque lo que te decía antes si el nivel de dolor sube, nos incapacita para hasta poder estar de pie. A mi personalmente una de las cosas que más me alivia es tirarme al suelo y ponerme calor. Necesito tirarme al suelo para que mi cuerpo descanse y este en una superficie dura para que me alivie un poco.
¿Qué hábitos son aconsejables para los enfermos de fibromialgia?
Sí. El ejercicio tiene que ser adaptado, pero nunca quedarte quieto. Eso es fundamental. Lo que pretendemos con nuestra actitud y con nuestras asociaciones es que vean que somos las personas más interesadas en tener una vida normal. Y estamos haciendo todo lo posible para que se nos vea de una manera normalizada. Es verdad que todo tiene que ir adaptado y que va a ir en función de como estemos. Pero es que es así, no hay otra manera.
 ¿La sociedad da a la fibromialgia la importancia que tiene como enfermedad invalidante?
…, tanto con las actividades que estamos teniendo de cara a la población en general que no tienen la enfermedad, como a nosotros mismos, es que el reconocimiento social lo hemos tenido. La población en general está muy concienciada porque siempre conocen de alguien que esté padeciendo esto. Y saben que no es ninguna broma. Lo único que nos queda es el tema sanitario, que esperemos que con el tiempo pues también vayan viendo que esto es una realidad cada vez mayor y que tenemos que encontrar entre todos la respuesta. La respuesta a nivel científico, la respuesta a nivel de tratamiento y la respuesta a nivel de prestaciones sociales, que estamos muy escasos. Que no tenemos derecho a nada, que se nos acaba una baja y te dicen que tienes que ir a trabajar aunque tú no puedes trabajar. Y a ver que armas tenemos ante eso, si es que no tenemos nada. El Estado del Bienestar no sé para quién llegará, pero desde luego para nosotros al día de hoy, no está llegando.
¿Cómo debe tratarse a los pacientes afectados por este mal?
Es que tiene que haber una comprensión, como ponernos todo de acuerdo. Decir que yo si tengo que ir a trabajar, en mi empresa tiene que saber que soy una trabajadora, pero una trabajadora enferma. Que en determinados momentos no voy a responder en mi trabajo, que voy a cometer errores. Tendría que haber una adaptabilidad, un poco de lo que es la enfermedad al mundo laboral y al mundo social. Porque lo mismo que en tu casa tienen que entender que muchos días no puedes hacer la comida porque eres incapaz de sujetarte en pie, pues las personas que están trabajando que no tengan que dejar los trabajos como ha tenido que pasar en muchos casos, porque no pueden responder y las empresas te echan directamente. Y es un enfermo crónico, lo vuelvo a decir crónico, es para siempre.
 ¿Las Administraciones se deberían implicar más?
Si. Están en ello. Me siento arropada en ese sentido. Nos sentimos arropadas las asociaciones. Pero no con lo que necesitamos. Todavía falta, que se pongan todas a una a trabajar y decir. Pues aquí tenemos un problema y hay que darle solución como sea.
¿Cómo ve el futuro de la enfermedad, con esperanza o con pesimismo?
No, siempre con Esperanza. Siempre tenemos que ser positivas. Lo mismo que ponemos una sonrisa siempre cuando el nivel de dolor nos lo permite, yo eso lo aplico a la vida en general. Quiero pensar que si no es para nosotros es para generaciones posteriores. Pero tiene que haber una normalidad, un tratamiento y un seguimiento de las enfermedades. «Hay que ser optimistas, así nos curaremos.»
 Un consejo para aquellos fibromiálgicos que estén en la Asociación, pero también para aquellos de los que hablabas antes, que no quieren que se sepa que tienen esta enfermedad
El consejo que siempre digo, que no importa que estén en la Asociación o no. Que no se quede nadie sin pedir la ayuda que necesitan. Que en la Asociación, lo primero vamos a escucharles. Darles la información que nosotros tenemos para compartirla con todas las personas que la necesiten. Y que bueno, que la Asociación esta allí abierta para lo mismo que pedimos la ayuda, para poderla ofrecer en la medida de lo que podamos. . .

Valoración incapacitante de fibromialgia y síndrome de fatiga crónica en el ámbito administrativo y en el judicial (I)


I.  Las actuales insuficiencias del sistema de valoración judicial de las incapacidades

La fibromialgia (FM) y el síndrome de fatiga crónica (SFC), enfermedades de sensibilización central, no siempre se definen de forma científica. En algunos casos, utilizando un lenguaje poético y metafórico, se habla de “dolor del alma en el cuerpo” o incluso de “las enfermedades sin nombre”. Pero quizás la mejor calificación es la que las considera “enfermedades políticamente incorrectas”, ya que su deficiente valoración deja entrever las carencias administrativas y también, de forma indirecta, judiciales, cuando se trata de apreciar su naturaleza incapacitante en los niveles contributivo y no contributivo.

Entre las deficiencias del sistema de valoración judicial, las hay genéricas y específicas. Respecto a las primeras, la Ley 24/1997, de 15 julio, de Consolidación y Racionalización de la Seguridad Social  –EDL 1997/24024-, dispuso un nuevo contenido para el art. 137 LGSS  –EDL 1994/16443-, referido a la graduación de la incapacidad. Se pretendió atender a la disminución del porcentaje de la capacidad conforme a una lista de enfermedades que iba a ser aprobada. Restado protagonismo a los jueces que siempre tuvimos en esta materia una importante discrecionalidad. Sin embargo, la nueva redacción de dicho precepto no era autosuficiente, ya que exigía un desarrollo reglamentario que, transcurridos tantos años, todavía no se ha producido ni posiblemente se producirá por las dificultades que supone. La aprobación de una lista de tales características hubiera sido una buena ocasión para incorporar, a la manera de otros sistemas extranjeros, la FM y el SFC.

Se nos ofrece entonces la paradoja que supone un sistema nuevo, que no rige, y un sistema antiguo que sigue, sin embargo, operativo: la regulación anterior y todavía vigente del art. 137  –EDL 1994/16443-, en sus diversos apartados: del 3 al 7, definidores de los distintos grados, cuando utilizan fórmulas abiertas. Sin embargo, este sistema tiene importantes deficiencias. Las definiciones del art. 137 LGSS son auténticas tautologías porque en realidad nada definen cuando explican la misma cosa con distintas palabras. Decir, por ejemplo, como en el apartado cuarto, que está incapacitado para su profesión habitual quien no puede realizar todas o las principales tareas de la misma, es más bien decir poco o, más bien, no decir nada.

Tales apartados  –EDL 1994/16443-, como estrictos conceptos jurídicos indeterminados, no admiten tampoco varias soluciones justas sino tan sólo una: el beneficiario está incapacitado o no lo está, pero no existen términos intermedios.

Por último, su aplicación no supone una cuestión centrada en el derecho: escoger la norma adecuada o interpretarla, sino en el hecho, ya que consiste en subsumir el concreto supuesto, que la realidad ofrece, dentro de las previsiones amplias de referido artículo y concreto apartado  –EDL 1994/16443-.

Las deficiencias y derivadas dificultades han obligado a los órganos judiciales a utilizar diversas técnicas. Por ejemplo, recuperar los escasos baremos o listas que ya no están vigentes. Es el caso del Reglamento de Accidentes de Trabajo del año 1956  –EDL 1956/43-, que no constituye una relación exhaustiva de enfermedades por lo que el SFC, la FM, o también el síndrome químico múltiple, que emparenta con las anteriores, no se encuentran lógicamente dentro de sus previsiones al tratarse de “enfermedades nuevas”.

Tales carencias han obligado a la elaboración de imprescindibles pautas. Por ejemplo, que el estado físico no es susceptible de división en compartimentos estancos. Este criterio tiene una gran importancia en el ámbito de las enfermedades que estudiamos, ya que en los cuadros abordados de FM o SFC suelen aparecer otras enfermedades, consecuencia o no de aquellas, sobre todo de naturaleza psíquica.

La materia se rige en cualquier caso por unas circunstancias individualizadas, casuísticas, puramente circunstanciales. Decía el Doctor Marañón que no existen enfermedades sino enfermos, lo que ya constituye un tópico, y este rasgo también es predicable desde la perspectiva jurídica porque no existen incapacidades sino incapacitados cuando el mismo o semejante cuadro de dolencias puede repercutir de manera distinta según el tipo de trabajador o beneficiario de que se trate.

No hay, por ello, pronunciamientos definitivos en la Sala Cuarta respecto a las pautas que justifican el reconocimiento de una situación incapacitante cuando se trata de tales dolencias. El recurso para la unificación de doctrina no es instrumento adecuado para resolver sobre este tipo de cuestiones. Se trata de supuestos en los que el enjuiciamiento trasciende a la fijación y valoración de hechos singulares y no a la determinación del sentido de la norma en una línea interpretativa de carácter general (referido a la FM, entre otros, el Auto de 16-2-2011  –EDJ 2011/14523-).

Es cierto que en algunos casos se fuerza por la Sala Cuarta la finalidad del recurso para abordar cuestiones de hecho y referidas a cuadros concretos, como ha sucedido en materia de limitaciones auditivas o visuales. No obstante, cuando los letrados lo pretenden en el caso de la FM o el SFC, supone osadía, o al menos ingenuidad no admisible, con la correspondiente pérdida de tiempo y de dinero de sus clientes.

II.  La ausencia de las listas y de los baremos de uso común

El resto de los problemas que surgen respecto a la calificación de estas enfermedades les son específicos. Por ejemplo, el hecho de que no se contemplen específicamente en los correspondientes listados.

No lo están en el baremo de las lesiones permanentes no invalidantes. El art. 150 LGSS  –EDL 1994/16443– se refiere a las lesiones, mutilaciones y deformidades de carácter definitivo, causadas por accidentes de trabajo o enfermedades profesionales que, sin llegar a constituir una incapacidad permanente, supongan una disminución o alteración de la integridad física y aparezcan recogidas en el baremo anejo a las disposiciones de desarrollo de dicha Ley. Parece lógica en este caso tal exclusión, ya que el SFC o la FM no derivan ordinariamente de contingencias profesionales y no son meras lesiones, deformidades o mutilaciones.

Tampoco se encuentran en el cuadro de enfermedades profesionales, aprobado por RD 1299/2006, de 10-11  –EDL 2006/311531-, aunque algunas de las sustancias que puedan motivar tales dolencias sí lo estén. Por ejemplo, la STSJ Cataluña de 10-1-2000  –EDJ 2000/1923– resolvió acerca de la exclusión en el listado precedente en un supuesto marcado por su excepcionalidad: se trataba de un trabajador que realizó un viaje a Miami por cuenta de la empresa en el curso de cual contrajo una enfermedad, borreliosis, una de cuyas secuelas fue una fibromialgia postinfecciosa. Se reconocía, sin embargo, la existencia de un accidente de trabajo-enfermedad del trabajo.

Se admite en términos generales la patología común de la FM o del SFC, salvo prueba en contrario. Tiene que justificarse entonces la existencia de un accidente de trabajo-enfermedad del trabajo, pero no es tarea fácil, ya que el trabajo ha de ser el único factor desencadenante de la enfermedad. En relación con el virus de Epstein-Barr, siquiera cuando pueda considerarse una de las causas, el hecho de que también pueda adquirirse por la saliva, permitió negar la calificación profesional del SFC al no existir una causa exclusiva (STSJ Cataluña de 29-12-2004  –EDJ 2004/243659-).

Motivado por la loable tarea de algunos colectivos, como el Colectivo Ronda en Cataluña, se ha generado una casuística importante en los supuestos relacionados con los organofosforados, calificándolos como derivados de accidente de trabajo. Se defiende que tanto el síndrome de sensibilidad química múltiple, como el SFC, son dos patologías surgidas por la exposición de trabajadores a productos químicos tóxicos, tales como insecticidas y productos de limpieza (por todas, STSJ Cataluña de 27-1-2010  –EDJ 2010/55366-).

La más injusta de las exclusiones es, sin embargo, la correspondiente al baremo de las prestaciones no contributivas. Pese a que se afirma en la Introducción del Anexo 1 del RD 1971/1999, de 23-12, de procedimiento para el reconocimiento, declaración y calificación del grado de discapacidad  –EDL 1999/64271-, que se sigue la Clasificación Internacional de Enfermedades y el SFC como la FM se encontraban dentro de ella, el Anexo 1.A no las incluye. Tal ausencia obliga a valorar esas patologías como si sus síntomas constituyeran dolencias autónomas y sí previstas (limitaciones artrósicas, psíquicas, problemas digestivos, por ejemplo). La utilización de la tabla de valores combinados, siquiera cuando se apliquen los factores sociales complementarios, tampoco permite superar el 45% o 50% de minusvalía en la mayoría de los casos, lo que resulta insuficiente para alcanzar una incapacidad no contributiva, exigente del 65%.

Se trata de una carencia importante que ha de ser integrada con la mayor brevedad posible, ya que supone factor importante de discriminación para los enfermos que padecen este tipo de dolencias.

Por Rubén López-Tamés Iglesias

Presidente de la Sala de lo Social del TSJ de Cantabria. Doctor en Derecho.

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La Incapacidad Laboral. Cuestiones Jurídicas Básicas para el Afectado de Fibromialgia (I)


Indice del artículo
La Incapacidad Temporal (conceptos básicos, prórrogas y recaídas, la prestación económica)
La Incapacidad Temporal (continuación)
Grados de Incapacidad Permanente (conceptos básicos, la prestación económica, requisitos)
La Reclamación previa a la Jurisdiccional (procedimiento y plazos)
La Vía Jurisdiccional: La Demanda y el Acto del Juicio (procedimiento y plazos)
El Recurso de Suplicación (conceptos básicos, procedimiento y plazos)

1.- LA INCAPACIDAD TEMPORAL.

 Concepto: Por incapacidad temporal se entiende aquella situación en que se encuentra el trabajador que, por causa de enfermedad o accidente, está imposibilitado con carácter temporal para el trabajo y precisa asistencia sanitaria de la Seguridad Social.

Plazo: 12 meses.

Extinción: El derecho al subsidio se extinguirá por el transcurso del plazo máximo establecido, por ser dado de alta médica, con o sin declaración de incapacidad permanente; por haber sido reconocido al beneficiario el derecho  al percibo de la pensión por jubilación; por la incomparecencia injustificada a cualquiera de las convocatorias para los exámenes y reconocimientos establecidos por los médicos del INSS o de la mutua.

Recaídas:

  • Extinguido el derecho a la IT por el transcurso del plazo máximo y habiendo sido dado de alta médica el trabajador sin declaración de incapacidad permanente, sólo podrá generarse un nuevo proceso de IT por la misma o similar patología:
    • Si media un período de actividad laboral superior a 6 meses, o
    • Si el INSS (o ISM), a  través de los órganos competentes para evaluar, calificar y revisar la incapacidad permanente del trabajador, emite la baja a los exclusivos efectos de la prestación económica por IT.
  • Sin perjuicio de las competencias que correspondan a los Servicios Públicos de Salud, los médicos adscritos al Instituto Nacional de la Seguridad Social podrán expedir el correspondiente alta médica en el proceso de incapacidad temporal, a los exclusivos efectos de las prestaciones económicas de la Seguridad Social.

La Jurisprudencia del TS en sentencia de 23/07/1999 ha precisado nítidamente el concepto de recaída o recidiva y su repercusión en la duración de la IT como consistente en una nueva baja, producida por la misma enfermedad y sin que se haya completado el plazo de seis meses de actividad, resultando forzoso distinguir entre los diferentes procesos derivados de distintas enfermedades, porque si la incapacidad deriva de diferentes enfermedades, sin nexo causal entre ellas, no habrá recaída, sino nuevo periodo de incapacidad, cualquiera que sea el lapso temporal interpuesto entre una y otra, e incluso aunque coincidan en algún tiempo. En definitiva, una misma enfermedad dará lugar a recaída cuando después del alta se produzca una nueva baja, sin seis meses intermedios de actividad; y producirá un nuevo periodo cuando desde el alta hasta la nueva baja, transcurra un periodo de actividad superior a seis meses. Y no podrá calificarse como recaída, el nuevo proceso de baja médica y laboral, cualquiera que sea su relación cronológica con el anterior, cuando responda a enfermedad diferente y autónoma de la aquejada con anterioridad.

* Conforme al artículo 128.2 LGSS las recaídas se computarán a efectos del período máximo de duración de la situación de incapacidad temporal. Hay que distinguir dos supuestos:

  1. si entre el día de la última alta médica y la nueva baja ha transcurrido un período de actividad superior a seis meses se iniciará un nuevo período de incapacidad temporal;
  2. si el período de actividad es inferior o igual a seis meses habrá que estar a la naturaleza de la nueva patología determinante de la incapacidad. Si es una enfermedad idéntica o similar continuará la situación anterior de incapacidad temporal. Si es diferente se abrirá una nueva situación de incapacidad temporal.

En los supuestos de recaída en la situación de incapacidad temporal se plantea la duda sobre si la prestación ha de seguir abonándose sobre la base reguladora inicial o si, por el contrario, ha de ser abonada sobre una nueva base en el caso de que entre el alta y la nueva baja se haya producido modificaciones en la base de cotización. La cuestión ha sido resuelta por la STS de 2 de octubre de 2003 (RJ 2003, 7375)(22).

Para esta sentencia se trata de una cuestión no contemplada expresamente ni en el artículo 13 Decreto 1646/1972 ni en el artículo 9 Orden de 13 de octubre de 1967, por lo que debe ser resuelta atendiendo a la naturaleza y finalidad de la prestación. En función de estos criterios “la solución lógica a la cuestión planteada no puede ser otra que la de entender que la prestación habrá de estar conectada con la situación más próxima a la de la última baja, que es además el período más próximo por el que se ha cotizado […] una recaída supone el inicio de una nueva situación que determinará la aplicación del régimen jurídico que en ese momento corresponda […] Esta nueva situación es la que determina […] el reconocimiento del derecho y la cuantía del mismo, lo que significa que, a salvo lo previsto, en cuanto a su duración […] es en el momento de la recaída en el que habrá que volver a calcular la base reguladora de la prestación en atención a las circunstancias concurrentes en ese momento”. De este modo, a juicio de la sentencia, se mantiene la proporción entre cotización y prestación y se evitan compensaciones superiores al salario perdido por la incapacidad temporal. La solución es coherente con la jurisprudencia que permite acceder al subsidio en caso de recaída si en este momento se alcanza el período mínimo de cotización aunque en la primera baja no se hubiera cumplido [SSTS de 10 de diciembre de 1997 (RJ 1997, 9311) y 18 de febrero y 23 de julio de 1999 (RJ 1999, 2016 y 6465)].

A efectos del cómputo del plazo máximo de duración de la IT, ¿Se considera recaída si el trabajador, tras recibir el alta por curación y reincorporarse a la empresa, es dado de baja nuevamente por las mismas dolencias que motivaron su baja anterior?

En este caso, sólo se tendrá en cuenta el período anterior si entre el alta médica y la siguiente baja médica no han pasado más de 6 meses.

Si han pasado más de 6 meses desde el proceso anterior sean o no las mismas lesiones, se trataría de un nuevo reconocimiento y deberían acreditarse, en caso de enfermedad común, 180 días de cotización en los últimos 5 años.

En caso de que sean distintas lesiones, aunque no hayan transcurrido 6 meses, también procedería un nuevo reconocimiento y tendrían que cumplirse los requisitos mencionados.

Si agotado el plazo máximo de duración de la IT y denegada la prestación de incapacidad permanente, el trabajador se incorpora al trabajo e incluso el mismo día se emite nueva baja médica, ¿Se genera un proceso de IT?

Esta nueva baja generaría un nuevo proceso de incapacidad temporal con derecho al subsidio en los siguientes supuestos:

  • Si está causada por la misma o similar patología y no ha transcurrido un período de 6 meses de actividad laboral,  sólo se reconoce el derecho si el INSS, a través de los órganos competentes para evaluar, calificar y revisar la situación de incapacidad permanente, emite la baja a los exclusivos efectos de la prestación económica de incapacidad temporal ( art. 131 bis apartado 2 de la LGSS ).
  • Si está causada por una patología distinta, se tiene derecho a la prestación siempre que se reúnan los requisitos generales de esta prestación (alta o asimilada y periodo de cotización de 180 días en los últimos 5 años si deriva de enfermedad común).

¿Qué sucede cuando se inicia un proceso de incapacidad temporal con posterioridad a alta médica cursada por los servicios médicos del INSS?

Durante los 6 meses siguientes a la fecha de dicha alta médica cursada por los servicios médicos del INSS, en los nuevos procesos que se pudieran producir, sólo podrán ser expedidas las nuevas bajas por la Inspección de Servicios Sanitarios, siempre y cuando estén relacionados con el proceso que originó dicha alta médica.

El alta médica determinará la extinción del subsidio de IT, supone reconocer la capacidad laboral, implicando el deber del trabajador de reincorporarse a su puesto al día siguiente. Lo que extingue la situación de IT es el alta médica por curación o la declaración de incapacidad permanente, el alta médica por el transcurso del plazo máximo de IT  no tiene más efectos que la extinción del subsidio, no de la contingencia en tanto persista la ineptitud para trabajar, pudiendo el empresario extinguir el contrato de trabajo porque el trabajador ha devenido no apto para desempeñar sus tareas habituales.

Los efectos económicos de la calificación de la incapacidad permanente se entenderán producidos en la fecha de la resolución del INSS, retrotrayéndose a la situación transitoria de IT cuando la cuantía de esta protección sea superior a la que el beneficiario venía percibiendo  en concepto de prórroga del subsidio por IT, deduciéndose del importe a abonar las cantidades ya satisfechas durante el periodo afectado por dicha retroacción, sin obligación de reintegrar la ya abonadas cuando no se reconozca el derecho a la prestación económica.

 Escrito por Dña Isabel Alarcón Cárdenas (Alarcón & Asociados), abogada colaboradora de AFINSYFACRO    

http://www.afinsyfacro.es