DE FIBROMIALGIA, DROGAS Y COSAS PEORES


DROGAEn mis más de 10 años como enferma formal de fibromialgia he tenido 3 crisis de dolor indecible, literalmente fueron un martirio en la carne y un calvario en los nervios. Me habría suicidado. Los dolores de parto eran cosa de niños. Tengo muchos amigos enfermos que lo sufren de manera habitual. Viven la normalización de un infierno que, para quienes no lo padecen es imposible de concebir. A diferencia de México donde se insiste hasta el hartazgo que la fibromialgia es una enfermedad controlable, en EEUU se habla de la medicación con opiáceos, mariguana y cannabinoides para aquellos cuyo dolor es sencillamente incontenible y sin otra opción viable. En páginas y blogs relacionados a fibromialgia en el país vecino se habla abiertamente del tema. Se dan consejos, la comunidad de enfermos comparte abiertamente sus experiencias en su uso y efectividad. A fin de cuentas 32 por ciento de la población allí puede ir a un dispensario para recibir mariguana por razones médicas, por ejemplo.

Ahora que está la polémica por el uso medicinal de la mariguana es que decido abordar el tema. A diferencia de México donde los enfermos lidiamos con el estereotipo de un enfermo mental, flojo o hipocondríaco, en EEUU lidian con el de un adicto a los medicamentos opiáceos-narcóticos: vocodin (acetaminofeno hidrocodona), Percecorcet (acetaminofeno- oxicodona) y OxyContin (oxicodona) ¿Será que en cuanto a dolor se refiere habitamos en el País de las Maravillas? Acaso ¿el dolor mexicano es menos sofocante e invasivo? No lo creo. El dolor es el mismo, lo que cambia es el enfoque que se le otorga en cada país. Y en el nuestro se ha optado por un status tercermundista. Se ha ninguneado a un grado francamente peligroso, tanto que Sara Leal una enferma de fibromialgia decidió acabar con su vida lanzándose al Rio Fortín con todo y auto, dejando a dos hijas menores de edad, huérfanas. Victima de la incompetencia médica para tratarlo y por restarle veracidad a una sufriente estigmatizada como loca y exagerada, para expiar su culpa y responsabilidad directa, los facultativos se lavaron las manos -convertidos en unos Pilatos- y achacaron su decisión a la depresión aguda que la aquejaba. Estigmatizada en la Vida y Estigmatizada en la Muerte. No nos engañemos, la muerte de Sara es directamente proporcional al fracaso estrepitoso de un modelo sanitario-asistencial ya caduco, incompatible con los retos del siglo 21 que enfrenta. Enfermos y enfermedades hemos rebasado un paradigma médico obsoleto que no se ha desarrollado a la par del progreso de nuestra civilización. Que simplemente está rezagado y que en defensa propia y para autopreservarse opta por la salida más fácil: nos psiquiatriza. Los enfermos de fibromialgia somos la evidencia de su dolosa ineptitud. La piedrita en el zapato que los podría hacer descarrilarse. Los que atentamos contra sus intereses para seguir haciendo negocio. Porque en resumidas cuentas eso representamos los enfermos para ellos, un cheque en blanco. La renta a perpetuidad que engrosa sus cuentas bancarias ¿Un desafío científico? Ni soñando. Su crecido ego no se los permitiría.

Conocí a una enferma que en una crisis de dolor tuvo que ser internada. Era maniatada a la cama para evitar que atentara contra su vida. Los médicos que la trataban (uno de ellos el Director) no comprendían cómo medicamentos de última generación para cáncer que noqueaban a cualquier paciente a ella no le hacían nada. En una escala de 1 a 10 su dolor era de 15 según los reportes oficiales. La medicina fue absolutamente inútil para ella. Y es que en México el fracaso recalcitrante en el abordaje de la fibromialgia raya en un surrealismo desgarrador. Se receta diclofenaco a un viacrucis de grado superlativo.

Me contaba la mamá de una joven que en una crisis de dolor desquiciante, tuvo que ser ingresada a una clínica privada y el experto sólo atino a venderles su libro donde según él, estaba contenido el conjuro para su eliminación definitiva. Que lo leyeran y después ella como por arte de magia, no se quejaría más. Mostró una insensibilidad homicida ante un suplicio que pudo constituir una tragedia como en el caso de Sara. .¿Dónde quedó el juramento hipocrático ? Hoy se jura a cambio de algunas monedas.

Alrededor de un 10% de pacientes con fibromialgia en Estados Unidos toman marihuana para aliviar síntomas como el dolor, la fatiga y el insomnio, según un estudio publicado en la revista Arthritis Care & Research.

El tratamiento farmacológico para un dolor omnipresente y todopoderoso relacionado con la fibromialgia apenas provee un alivio modesto, y algunos pacientes se automedican con marihuana, según comenta un blog especializado en el tema. Hay gente que incluso combina morfina y cannabis para poder sobrellevar el dolor que ultraja cada intersticio de su anatomía. Esto sin contabilizar los antidepresivos, ansiolíticos, relajantes musculares y pastillas para dormir…un arsenal farmacológico De no hacerlo terminarían suicidándose como Sara Leal. Pero en México es un tema sencillamente vetado. Intentan que se mitigue con yoga y pensamiento positivo. Tratamiento multidisciplinario le llaman para impactar a las audiencias pasivas, incapaces de detectar un fraude científico.

Los enfermos no podemos lidiar con un escuadrón de la muerte personalizado, enquistado en las entrañas y que somos abandonados a nuestra suerte. Human Rights Watch equipara vivir con dolor crónico a padecer tortura. Lo cual nos habla de un complejo problema inscrito en el contexto de los Derechos Humanos. Para replegarlo esencialmente precisamos investigación biomédica progresista y voluntad política.

Según encuestas nacionales 70% están en favor de regular el uso de la mariguana con fines medicinales, como ocurre en otros países y sólo 52% apoya la instalación de dispensarios.

¿Sumaremos otro estigma más a nuestra cuenta?

Es un hecho incontrovertible que buscando apaciguar un dolor que puede rayar en la locura literalmente –y traspasarla- los enfermos de fibromialgia, se buscan desesperadamente opciones. Las posibles e imposibles; Las legales e ilegales. Son seres defendiendo la Vida. Aferrándose a ella. Aunque para el mundo son “personas normales” sin rastro, ni huella de enfermedad alguna, en su interior luchan una pugna interna y mortal contra un enemigo feroz e invisible: el dolor de la fibromialgia.

Sara Sofía vive en México. Tiene 39 años y un posgrado en Políticas Culturales es su carta de presentación. Ella me cuenta: “a los 22 años comencé con las primeras crisis, sin saber siquiera la causa o nombre del padecimiento. Pudo haber sido una confusión de mi parte por los niveles de estrés que se manejan habitualmente en el DF, una ciudad perse conflictiva. Sin embargo, los niveles de dolor y malestar me llevaron a la inmovilización y descontrol. Recuerdo que en más de tres ocasiones hice fila en urgencias de hospitales públicos. En cada atención médica el diagnóstico era diferente: estrés, nervios, depresión, preocupación, hasta hipocondría.

Las recetas eran canjeadas por relajantes, hasta Diazepan. Por supuesto que siempre he confiado en la ciencia por mi formación y pensamiento humanista, pero los efectos secundarios o el famoso “rebote”, me causaba depresión, somnolencia, pesadez, anulación de apetito y conflictos digestivos.
Cabe señalar que no soy una persona con disciplina deportiva, pero mi actividad es activa. No soy adicta ni a la más mínima aspirina y las gripas suelen pasar con reposo. Por lo que el efecto de estos medicamentos me eran insoportables.

No fue sino hasta casi 10 años después, que una especialista en medicina herbolaria me acercó la opción de consumir mariguana en dosis pequeñas. Sin prejuicios tomé la decisión en momentos de crisis fumando menos de lo que sería un cigarro y los resultados me ayudaron en gran medida a sobrellevar los periodos de crisis que podrían durar hasta tres meses.

Mi afectación puede presentarse en cambios de temperatura, altos niveles de estrés o carencia de ciertos alimentos, pero actualmente no espero estar en crisis para consumirla como remedio, sino al primer síntoma se vuelve mi preventivo. No tengo adicción y no lo considero como alternativa; para mí, es mi medicina. Mi medio para prevenir y sobrellevar mi enfermedad.

Los médicos jamás me hablaron de esta posibilidad, no cabía. Pero actualmente ante estos temas discutidos con especialistas en foros académicos, han aceptado la posibilidad de ser parte de una valiosa información: El dolor es de quien lo padece, nadie sabe más allá de ello. Las palabras se agradecen, confortan, pero las palabras con información son oro”. Concluye, sintiéndose protegida por un tratamiento efectivo subrepticio a contracorriente del mainstream médico mexicano.

Valentina radica en Medellín Colombia. Tiene 28 años y es enfermera de profesión. Ella conoce perfectamente la fecha en la que comenzó formalmente la fibromialgia: 17 de enero de 2010. Pero la fibromialgia no es la única enfermedad contra la que lucha. Notaron que ‘había una alteración significativa en la cuenta blanca de mi sangre’, entonces me mandaron al internista, el internista dijo que el dolor era menos importante que las alteraciones de la cuenta blanca, me mando a hematólogo. La hematóloga me hizo biopsia de médula ósea buscando una leucemia para explicar todo el cuadro clínico. Resultó “neutropenia autoinmune”.

Hay días que los 300 mg de tramadol más otras medicaciones ya no le hacen efecto entonces hay que ir “pa urgencias”. Es normal la hospitalización en esos casos. Ha estado ingresada hasta 3 días con 3 mg de morfina cada 4 horas. En 2011 tuvo alrededor de 8 infusiones y “esas dosis altísimas de medicamentos…Parecía un zombie, perdida completamente del mundo, actuaba por inercia y de hecho es poco lo que recuerdo de ese tiempo. A mí lo que me hace estar en crisis más que la intensidad es que sea continuo”. El dolor le impide movimientos simples y sencillos: “peinarme, ponerme la camisa…Ahí fue cuando la anelgesióloga -anestesiólogos especialistas en dolor crónico- empezó con las infusiones de ketamina. Se llama paquete de infusión de anestésico-local intravenoso por 24 hrs o más, infusión continua de ketamina, manejo de opioides intravenosos por bomba y control post infusión. En la infusión te ponen, ketamina, lidocaína y sulfato de magnesio y te sedan con midazolam porque la ketamina produce alucinaciones.”Su tratamiento alternativo incluye acupuntura, cremas de marihuana y coca para el dolor localizado, bolsas de agua caliente, té a base de marihuana y otras hierbas como manzanilla o té energizante a base de coca (yo el energizante no lo uso porque mi insomnio es “muuuuuy” fuerte), pero el de marihuana sí”, confiesa. Su costo ronda los 2000 usd mensuales yes absorbido en su totalidad por el sistema sanitario colombiano.

Me cuenta que en la sesión de ayer de 6 horas de duración había 4 enfermos más de fibromialgia que sí lograron sedarlos. “A mí me pusieron 10 mg de midazolam y pase las 6 horas despierta, una señora deliraba, los otros si lograron ser sedados”. Esboza tranquilidad cuando me cuenta cómo está conformada la Clínica del Dolor colombiana “Con sus bombas de infusión, carro de paro, una enfermera por paciente, la enfermera jefe y el médico encargado del servicio”. Sabe que no está sola en esas pavorosas crisis.

Concluyendo el dolor que viene aparejado con la fibromialgia no es un dolor leve, ni es una “autocreación”, y en infinidad de casos es intratable. Puede orillar al suicidio por su intensidad, duración y porque es refractario a tratamientos convencionales “simples”. ¿Por qué no se habla del tema en este país? Incluso países latinoamericanos cómo Colombia tienen estrategias de abordaje que en México simplemente brillan por su ausencia. Es una vergüenza y un escándalo. Según la encuesta que aplicamos el año pasado entre enfermos, 74% refiere un dolor promedio de 8 a 10 puntos (en una escala de 1-10). Estamos ante un gravísimo problema de salud pública, pero también de derechos humanos. Resulta inhumano que a millones de enfermos (al menos 5% de la población) se nos tenga en el patio trasero de este país aullando de dolor.

¿Alguien se pronunciará ante esta tortura multitudinaria?

Comentarios: porelderechoaexistir@hotmail.com

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Abordaje farmacológico de la fibromialgia – La importancia del cóctel


medicamentosssssLa fibromialgia requiere ser tratada con una combinación de terapias farmacológicas y no farmacológicas.  En el ámbito farmacológico no hay nada escrito que sea igual para todos los que sufren de fibromialgia; como ya sabemos, lo que funciona para unos, puede no funcionar para otros y viceversa.

Aunque estudios recientes apoyan el tratamiento de la fibromialgia, combinando medicamentos, ejercicios, terapia cognitiva, educación al paciente y una atención multidisciplinaria, en este artículo solo hablaremos de la parte farmacológica del tratamiento.

No existe un medicamento o combinación de medicamentos que funcionen igual de bien para todos los que sufren de fibromialgia,  especialmente si se tiene alguna otra condición adicional de salud, y sobre todo, si ésta involucra también dolor crónico.  Sin embargo, como todos sabemos, aunque los medicamentos por si solos no alivian los síntomas de la fibromialgia, el obtener alivio para el dolor, aunque solo sea parcial o disminuyendo su intensidad, es significativo, ya que mejora el estrés sicológico, la habilidad cognitiva, el sueño y la capacidad física.

Algunos medicamentos se toman solamente cuando se necesitan, según la severidad de los síntomas, mientras que otros se toman de acuerdo a un horario, en cuyos casos es importante hacerlo según las instrucciones, en las dosis correctas y no omitir ninguna toma.

Los medicamentos comúnmente utilizados en el tratamiento de la fibromialgia son:

  • Analgésicos No narcóticos
  • Analgésicos Narcóticos
  • Anticonvulsivos
  • Antidepresivos
  • Relajantes Musculares

Analgésicos No narcóticos

Incluyen analgésicos como acetaminofén o tramadol y AINEs (anti-inflamatorios no esteroideos).

Los analgésicos como Acetaminofén (Tylenol), tienen poco efecto sobre el dolor crónico o severo, y se recomiendan mas bien en el momento que empieza el dolor y si se trata de un dolor de leve a moderado. Es un analgésico bastante noble; no tiene prácticamente efectos adversos, no afecta el estómago, riñones ni el sistema cardiovascular.  Pero no se recomienda su uso excesivo ni con pacientes que tengan enfermedad hepática o renal, o que beban alcohol con frecuencia.

Por otro lado, analgésicos como Tramadol (Ultram o Tramal) funcionan alterando la parte del cerebro que percibe el dolor, y muchas veces su uso para tratar la fibromialgia ha sido mas exitoso al ser combinado con acetaminofén, como el Ultracet.  Pueden ocasionar un sinnúmero de efectos adversos como problemas gastrointestinales, dolores de cabeza, constipación, boca seca, ansiedad, euforia, confusión, problemas para dormir, y además incrementa el riesgo de sufrir ataques, por lo que deben ser admnistrados con cautela a pacientes que tengan historia de convulsiones o que estén tomando medicamentos como neurolépticos, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o antidepresivos tricíclicos.

Es un medicamento de uso delicado, cuyas dosis, incrementos, reducciones o suspensión del mismo, deben ser monitoreados de cerca por un médico, ya que la suspensión abrupta puede ocasionar síndrome de abstinencia (ansiedad, insomnio, alucinaciones, náuseas y temblores). Por esta misma razón, en mi país los analgésicos con Tramadol no se pueden comprar sin una receta médica.

Por otro lado, los AINEs funcionan bien contra el dolor crónico severo, condiciones inflamatorias muúculo-esqueléticas, dolores de cabeza y fiebre, aunque no se recomienda utilizarlos por períodos prolongados debido a sus efectos secundarios (problemas gastrointestinales, dolor abdominal, náuseas e incluso úlceras gástricas).  Son prescritos con mucha frecuencia para la fibromialgia, aunque no hay evidencia de que funcionen por si solos, pero si parecen mejorar el dolor al combinarlos con antidepresivos triciclicos.

Se dividen en AINEs clásicos – Inhibidores de COX-1 y COX-2 (naproxeno, ibuprofeno, diclofenaco, piroxicam, etc.) y los AINEs selectivos – Inhibidores específicos de COX-2 (meloxicam, celecoxib, parecoxib, etoricoxib). Existen mas de 20 AINEs, incluyendo la aspirina, y en términos de alivio del dolor, ninguno tiene ventaja sobre otro.  Lo recomendable es probar uno durante al menos dos semanas, antes de cambiarlo.

Si se tienen problemas gastrointestinales, el médico deberá recetarle además un inhibidor de bomba de protones (omeprazol o lanzoprazol) para prevenir las molestias o posibles úlceras.  Si embargo, si usted experimenta alguno de los siguientes síntomas, debe suspenderlo y llamar a su médico:

  • dolor abdominal severo
  • calambres
  • inflamación en el abdomen
  • ardor o acidez
  • náuseas continuas y severas
  • heces oscuras o con sangre
  • vomitar sangre o algo parecido a granos de café

Si se ingieren por un período prolongado, es recomendable que el médico le ordene exámenes para verificar la función renal, enzimas hepáticas y un hemograma.

Analgésicos Narcóticos

Los analgésicos narcóticos son considerados como la mejor clase de medicación para tratar el dolor, y son especialmente efectivos en dolor agudo y dolor relacionado con el cáncer.  Existen dos tipos de narcóticos: opiáceos y  opioides.

  • Los opiáceos son preparados con o derivados del opio.
  • Los opioides son narcóticos sintéticos que emulan la acción de los opiáceos, pero no son derivados del opio.

Este tipo de medicamento solo debe prescribirse si toda la medicación y terapias medicinales han fracasado para aliviar el dolor y éste está afectando la calidad de vida del paciente, porque en general, los profesionales de la salud siempre temen que se produzca adicción o algún problema de comportamiento relacionado con drogas (la adicción se caracteriza por alguno de estos comportamientos: falta de control en cuanto al uso de drogas, uso compulsivo del medicamento, uso continuado a pesar del daño causado, ansiedad o deseo intenso por la medicación).

Todos los narcóticos tienen efectos adversos como somnolencia, confusión, euforia, constipación, mareos, vómitos, respiración superficial, hipotensión, comezón y retención urinaria.  Eventualmente el cuerpo se adapta, y se desarrolla una tolerancia que disminuye estos efectos secundarios. Cuando se empieza a tomar narcóticos o se incrementan las dosis, se debe tener precaución para manejar autos o equipos, hasta que el cuerpo desarrolle tolerancia a cualquier efecto secundario.  Si se interrumpe abruptamente, se puede sufrir síndrome de abstinencia.

Anticonvulsivos

Son utilizados para tratar epilepsia y dolor neuropático. Usualmente se prescribe Gabapentina (Neurontin) y Pregabalina (Lyrica).

La Gabapentina ha sido mas estudiada y se considera un anticonvulsivo muy bien tolerado para el manejo de dolor neuropático relacionado con diabetes neuropática, neuralgia postherpética, síndromes de dolor neuropático, dolor del miembro fantasma, síndrome de Guillain-Barre y los dolores crónicos agudos producto de lesiones de la médula espinal.

La Pregabalina, sin embargo, ha probado ser mas efectiva en el tratamiento de la fibromialgia, reduciendo la severidad del dolor, mejorando el sueño, la fatiga y la calidad de vida.

Los efectos adversos son similares en ambos medicamentos: somnolencia, mareo, temblores, visión doble, visión borrosa, amnesia y ataxia (descoordinación en el movimiento de ciertas partes del cuerpo como los dedos y manos, los brazos y piernas, el cuerpo, el habla, los movimientos oculares, el mecanismo de deglución, etc.)

Antidepresivos

Los antidepresivos inhiben la recaptación de neurotransmisores como serotonina, norepinefrina y dopamina, lo que ocasiona que se eleven los niveles de neurotransmisores, que no solo tienen un efecto fisiológico, sino también analgésico.

Existen 3 tipos de antidepresivos:

  • Tricíclicos
  • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)
  • Inhibidores de la recaptación de serototina y norepinefrina (IRSN)

Antidepresivos Tricíclicos: son útiles para tratar de manera efectiva síndromes de dolor crónico.  Con frecuencia se prescribe Amitriptalina o Ciclobenzaprina (aunque este último se considera un relajante muscular, su estructura molecular es la de un tricíclico).

Entre sus efectos adversos están: boca seca, disminución de la lacrimación, constipación, aumento de peso, retención urinaria, visión borrosa, disfunción sexual, sonmolencia durante el día.  Los antidepresivos tricíclicos se han asociado con riesgo de ataques, por lo que deben ser adminstrados con cautela en pacientes con historia de convulsiones o que estén tomando medicamento para disminuir el umbral convulsivo.

Pueden afectar la capacidad mental y física, por lo que se recomienda preaución si se realizan tareas peligrosas o se maneja equipos.  Si se interrumpe abruptamente, puede producir problemas gastrointestinales, inquietud o desórdenes del sueño.

Los ISRS y los IRSN se consideran útiles para tratar la fibromialgia, aunque no han sido estudiados tan exhaustivamente como los tricíclicos.  Los ISRS incluyen la Fluoxetina (Prozac, Neupax) y Sertralina (Zoloft, Altruline, Sertex, Besitrán); y los IRSN  incluyen Venlafaxine (Effexor, Vandral, Dobupal, Elafax), Duloxetina (Cymbalta, Xeristar) y Milnacipran (Ixel, Savella, Dalcipran, Toledomin).

En general, entre los efectos adversos se pueden incluir: dolores de cabeza, boca seca, letargo, sudoración y sofocos, náuseas, constipación, insomnio, diarrea, disminución del apetito, etc.

Relajantes Musculares

En adición a la medicación para el dolor, generalmente se prescriben relajantes musculares para el sistema músculo-esquelético. Estos ayudan a reducir el dolor muscular y a conciliar mejor el sueño. La mayoría de ellos producen modorra o pesadez, pero algunos se pueden utilizar durante el día, sin estos efectos.

Existen diferentes relajantes musculares como Chlorzoxazone (Parafon Forte), Skelaxin Metaxalone, pero el que ha sido mas estudiado en relación a la fibromialgia es la Ciclobenzaprina (Tonalgen) que también viene en una presentación que incluye analgésico (Dorixina Relax).

Generalmente, los relajantes musculares producen los siguientes efectos secundarios: visión borrosa, disfunción binocular, midriasis (la dilatación y constricción de las pupilas no ocurre de forma normal), espamo acomodativo, incrementa el riesgo de glaucoma de ángulo estrecho, alucinaciones visuales y hemorragias retinales.

Conclusiones

A parte de todo lo antes expuesto, también hay importantes consideraciones en cuanto a la interacción de estos tipos de medicamentos entre sí, con otros medicamentos diferentes e incluso con la llamada “medicina naturista” como hierbas, suplementos alimenticios, homeopatía, etc.  En el caso de los productos naturales esta interacción es aún mas difícil de predecir ya que no son regulados por ninguna institución (como la FDA por ejemplo), por lo que se desconoce el grado de calidad de los ingredientes y su procedencia, el proceso de manofactura, y el contenido real de hierbas y productos naturales, ya que no siempre aparecen en las etiquetas.

Siempre es importante mencionar a su médico y/o farmaceuta los medicamentos naturales que usted está tomando al momento que le recetan un medicamento nuevo, para estar pendiente de las posibles interacciones (por ejemplo, si usted está tomando Hierba de San Juan, bajo ningún circunstancia puede tomar Prozac).  De la misma forma, siempre que le receten un nuevo medicamento, procure leerse el prospecto adjunto sobre todo la parte que habla de la interacción con otros medicamentos.

Manejar la fibromialgia puede llegar a ser muy frustante tanto para el paciente como para su médico; como ya sabemos, todos los medicamentos y combinaciones pueden funcionar de diferentes formas en las diferentes personas.  Y definitivamente la medicación por si sola, puede no ser suficiente; por lo que siempre es recomendable administrar medicamentos en conjunto con otras terapias no farmacológicas, como fisioterapia, soporte sicológico y programas educacionales.

Hay que informarse muy bien sobre lo que ponemos en nuestro cuerpo, como puede afectarnos a corto, mediano y largo plazo y sopesar los resultados versus las consecuencias

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Cómo usan los fármacos los pacientes de Fibromialgia recién diagnosticados (amitriptilina, duloxetina, gabapentina o pregabalina)


CIMLa fibromialgia es un trastorno de dolor crónico común cuyas causas claras son desconocidas. No hay un tratamiento definitivo disponible para la fibromialgia y el tratamiento con antidepresivos o antiepilépticos se utiliza a menudo para la gestión de los síntomas.

CARACTERÍSTICAS DEL ESTUDIO:

Usando datos de atención de salud de Estados Unidos, se realizó un gran estudio de cohorte basado en la población para describir las características clínicas y patrones de uso de medicamentos en los pacientes diagnosticados de fibromialgia que recién comenzaron amitriptilina, duloxetina, gabapentina o la pregabalina.

RESULTADOS:

Hubo 13.404 pacientes que recién utilizaron amitriptilina, 18.420 duloxetina, 23.268 gabapentina y 19.286 pregabalina. La media de edad varió desde 48 hasta 51 años, y desde un 72% a un 84% eran mujeres en cada grupo.

Algunos datos:
Comorbilidades más frecuentes en los cuatro grupos: dolor de espalda (48% – 64%). También comunes: hipertensión, dolor de cabeza, depresión y trastornos del sueño.
Dosis diarias medias al inicio del seguimiento:

– 25 mg de amitriptilina

– 60 mg de duloxetina

– 300 mg para gabapentina y

– 75 mg de pregabalina

Más del 60% de los pacientes se mantuvo en la misma dosis durante todo el período de seguimiento.
Sólo 1/5 de los pacientes continuó con el tratamiento del inicio durante al menos un año.
De 8 a 10, número medio de diferentes medicamentos recetados al inicio del estudio en todos los grupos.
Más de la mitad de los pacientes utilizó opiáceos y un tercio benzodiacepinas, fármacos para trastornos del sueño y relajantes musculares.

 CONCLUSIÓN:

Los pacientes que iniciaron el tratamiento con uno de los cuatro tipos de medicamentos más comunes para la fibromialgia tuvieron similares comorbilidades y usaron otros fármacos asociados a la fibromialgia, pero continuaron el tratamiento sólo por un corto período de tiempo. La dosis de los cuatro tipos de medicamentos no aumentó en la mayoría de los pacientes durante el seguimiento.

¿Qué tipo de tratamiento os han recetado vuestros médicos?, ¿para controlar qué síntomas?, ¿sois más reticentes a tomar un tipo de fármaco que otro?, ¿pensáis que los fármacos que hay son eficaces para tratar la fibromialgia? Si quieres dejarnos tu experiencia y comentario, ¡adelante, únete al grupo de fibromialgia y participa (es gratuito y anónimo)!

 
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La FDA exige un nuevo ensayo clínico de Rintatolimod para el síndrome de fatiga crónica


sueroLa FDA (US Food and Drug Administration: Agencia Estadounidense de Alimentos y Medicamentos o Agencia  Estadounidense de Drogas y Alimentos ) exigirá un nuevo ensayo clínico de rintatolimod (Ampligen), así como otros tipos de datos antes de que se apruebe el fármaco para el síndrome de fatiga crónica, según anuncia su fabricante.

 Hemispherx Inc., con sede en Filadelfia, dijo que había recibido una carta de respuesta completa de la FDA, lo que indica que la empresa debe realizar al menos un ensayo clínico adicional, completar varios estudios no clínicos y realizar una serie de análisis de datos.

 La decisión de la agencia sigue a una recomendación del comité asesor en contra de la aprobación . Los miembros del Comité Consultivo de Artritis votó 9-5 en diciembre de 2012 que los datos presentados por Hemispherx no eran suficientes para demostrar que el medicamento era eficaz para mejorar los síntomas de fatiga crónica. La FDA no está obligada a seguir las recomendaciones, pero normalmente lo hace.

 Hemispherx dijo que la carta de la FDA criticó los datos de seguridad de la empresa Ampligen también. La carta señalaba el tamaño limitado de la base de datos de seguridad y múltiples discrepancias entre los datos presentados, según Hemispherx.

 La firma dijo que buscará una reunión con funcionarios de la FDA, como paso previo a la presentación de una apelación formal. Hemispherx dijo que planea ofrecer datos que corroboren y experiencias de médicos y pacientes que han visto los beneficios de la terapia con Ampligen.

 El fármaco se compone de ARN de doble cadena, administrada como una infusión intravenosa dos veces por semana durante los estudios clínicos.

 Con anterioridad a la promoción de la indicación de fatiga crónica por Ampligen, la compañía había afirmado su eficacia contra una serie de enfermedades infecciosas como el VIH, el virus del Ebola, la viruela y la gripe aviar. El fármaco fue desarrollado por primera vez en la década de 1970.

 La FDA había rechazado una solicitud de comercialización anterior para el síndrome de fatiga crónica en 2009, e indicando a Hemispherx llevar a cabo más estudios clínicos y animales.

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COMO NOS AFECTA EL EXCESO DE MEDICAMENTOS (y II)


pastillas¿Qué medicamentos y plantas medicinales causan hepatotoxicidad?
Se sabe que muchos medicamentos pueden ocasionar toxicidad hepática. El paracetamol es uno de los principales causantes de insuficiencia hepática aguda, siendo responsable de más de 50.000 visitas a urgencias médicas y de 100 muertes al año en los EE.UU. La destrucción de los hepatocitos tiene lugar cuando se satura la vía normal de procesamiento de los fármacos y se produce un derivado tóxico llamado NAPQ1. Por lo general, la hepatotoxicidad grave aparece cuando se toma más del doble de la cantidadnormal, pero algunas personas sufren daños hepáticos con dosis más bajas, en especial si toman elmedicamento con alcohol. La N-acetilcisteína, que restituye una proteína natural denominada glutatión, es el antídoto del envenenamiento por paracetamol.
Muchos fármacos anti-VIH ocasionan toxicidad hepática, lo cual es motivo de preocupación para los pacientes coinfectados por el VIH y el virus de la hepatitis B o C. Todas las clases de medicamentos anti-VIH han sido vinculados con la toxicidad hepática. La nevirapina, un inhibidor no nucleósido de la transcriptasa inversa (marca Viramune) puede producir inflamación del hígado y elevación de las enzimas hepáticas. Un estudio clínico sudafricano halló que las mujeres que toman nevirapina tienen el doble de
probabilidades que los hombres a padecer efectos secundarios que afecten al hígado; dos mujeres del estudio murieron de insuficiencia hepática. La clase que más problemas hepáticos produce es la de los inhibidores de la proteasa, en especial ritonavir (Norvir). Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Johns Hopkins reveló que el riesgo de toxicidad hepática es cinco veces mayor en los pacientes que toman este fármaco. Ritonavir desempeña un papel muy importante en las interacciones medicamentosas. Debido a que estimula la producción de determinadas enzimas del CYP450, puede acelerar el metabolismo y reducir la concentración de muchos otros fármacos. Por otra parte, al tener una gran afinidad con la enzima CYP3A4, puede aumentar los niveles de otros medicamentos que también compiten para ser procesados por esta misma enzima. Sin embargo, este efecto no siempre resulta perjudicial: actualmente se añaden pequeñas cantidades de ritonavir a otros inhibidores de la proteasa para elevar la concentración de éstos en la sangre y permitir que se utilicen dosis más bajas de los mismos. Una cuidadosa selección de los medicamentos puede ayudar a prevenir la hepatotoxicidad. Los nuevos inhibidores de la proteasa nelfinavir (Viracept) y atazanavir (Reyataz, aún no aprobado) pueden ser las mejores opciones para las personas coinfectadas. Es importante señalar que la mayor parte de los pacientes—incluso quienes están coinfectados con el VHB o el VHC—no sufren problemas hepáticos graves a consecuencia de los fármacos anti-VIH. Ahora que van apareciendo cada vez más medicamentos antirretrovirales, casi todos los pacientes coinfectados pueden recibir un tratamiento eficaz contra el VIH y la hepatitis viral.
Para el tratamiento de otras muchas enfermedades, existe una gran variedad de fármacos a elegir, y a menudo pueden evitarse los más hepatotóxicos. Por ejemplo, el antidiabético troglizatona (Rezulin) fue retirado del mercado en marzo de 2000 por su toxicidad, ya que causó cerca de 90 casos de insuficiencia hepática y 60 muertes; pero ahora pueden tomarse dos medicamentos nuevos para la diabetes de tipo 2—rosiglitazona (Avandia) y pioglitazona (Actos)—que resultan más seguros. Otros fármacos retirados del mercado por la FDA debido a su toxicidad fueron el analgésico bromfenac (Duract), el diurético ticrinafeno  (Selacryn), y el antiartrítico benoxaprofeno (Oraflex). El antidepresivo nefazodona (Serzone)—asociado a más de 50 casos de daños hepáticos, de los cuales 11 resultaron mortales—fue retirado del mercado en Europa, y los defensores del consumidor han pedido a la FDA que lo prohíba también en el mercado estadounidense, afirmando que no resulta más eficaz que otros medicamentos similares. Los defensores del consumidor pidieron a la FDA que retire además el antiartrítico leflunomida (Arava).
Sin embargo, algunos fármacos, aun cuando causan toxicidad hepática, permanecen en el mercado porque son eficaces y no existen otros medicamentos con la misma eficacia que sean más seguros. El antibiótico trovafloxacina (Trovan) sigue a la venta—a pesar de haber ocasionado varios casos de daños hepáticos que requirieron trasplantes o resultaron mortales—para pacientes que sufren infecciones bacterianas potencialmente mortales. La isoniazida es uno de los fármacos más asociados a la toxicidad hepática, pero continúa en el mercado para prevenir y tratar la tuberculosis. Muchos otros medicamentos eficaces para
otros trastornos—como los ataques epilépticos—pueden ocasionar hepatotoxicidad.
Aparte de los fármacos, algunos complementos nutricionales pueden producir toxicidad hepática, además de muchas plantas medicinales, infusiones y fórmulas tradicionales de la medicina china. Aunque algunas plantas medicinales son beneficiosas para el hígado, otras resultan sumamente tóxicas. Se han constatado numerosos casos de insuficiencia hepática y muerte derivados del uso de determinadas plantas medicinales. Por ejemplo, en marzo de 2002, la FDA divulgó una advertencia sobre el uso de kava kava, y la venta de esta planta está prohibida en Francia, Alemania y Suiza. Antes de tomar ninguna planta medicinal—especialmente si se padece enfermedad hepática—es necesario consultar con un profesional cualificado.
 
Algunos otros fármacos asociados a la toxicidad hepática: Algunos complementos nutricionales asociados a la toxicidad hepática: Algunas plantas medicinales asociadas a la toxicidad hepática (para facilitar su identificación, se indican sus nombres en inglés entre paréntesis):
 
amiodarona (Cordarone), arritmia cardíaca
azatioprina (Imuran), artritis reumatoide
carbamazapina (Tegretol), ataques epilépticos
clorpromazina (Thorazine), antipsicótico
ciclofosfamida (Cytoxan), quimioterapia contra el cáncer
diclofenac (Voltarén), artritis
diltiazem (Cardizem), angina de pecho e hipertensión arterial
felbamato (Felbatol), ataques epilépticos
ketoconazola (Nizoral), infecciones por hongos
metotrexato (Rheumatrex), artritis, quimioterapia contra el cáncer
metildopa (Aldomet), hipertensión arterial
nitrofurantoína (Macrodantin), infecciones urinarias
pemolina (Cylert), déficit atencional
fenitoína (Dilatol), ataques epilépticos
tacrina (Cognex), enfermedad de Alzheimer
ticlopidina (Ticlid), anticoagulante sanguíneo, previene los infartos cerebrales
tolcapona (Tasmar), enfermedad de Parkinson
ácido valproico, ataques epilépticos
zafirlukast (Accolate), asma
zileuton (Zyflo), asma
hierro
niacina en dosis elevadas
vitamina A en dosis elevadas
infusión de matorral (bush tea)
chaparral
tusilago (coltsfoot)
consuelda (comfrey)
Crotalaria
efedra (Ma Huang)
Camedrio (germander)
infusión de gordolobo
hierba cana (groundsel)
Heliotropo
Jin Bu Huan
kava kava
hierba mate
muérdago (mistletoe)
aceite de poleo (pennyroyal oil)
alcaloides de pirrolizinida
sasafrás (sassafras)
Senecio
 
Cómo prevenir la toxicidad hepática
Lo ideal sería poder descubrir los problemas hepáticos potenciales cuando los fármacos experimentales se  someten a prueba. Sin embargo, dado que los animales y los seres humanos metabolizan los medicamentos de forma diferente, en ocasiones no se observa toxicidad hepática en los estudios con animales. A menudo, la toxicidad se descubre en los primeros estudios con seres humanos, y entonces se retiran los fármacos experimentales. Pero en otros casos, la toxicidad hepática es tan rara que no aparece
en los estudios clínicos. Por ejemplo, en los estudios con trovafloxacina no se observó ningún caso de insuficiencia hepática entre 7.000 participantes. En ocasiones, la toxicidad sólo se hace evidente cuando el medicamento ha sido aprobado y utilizado por muchos pacientes.
Cuando sea posible, las personas con hepatitis B ó C crónica deben evitar los fármacos que causan toxicidad hepática. Con frecuencia pueden utilizarse otros medicamentos en su lugar. En algunos casos, es posible reducir el riesgo de trastornos hepáticos utilizando dosis más bajas. Pero en otros casos se necesita un medicamento aunque se sepa que ocasiona hepatotoxicidad. En tales casos, será necesario comprobar con frecuencia la función hepática (la concentración de ALAT, ASAT y bilirrubina), en especial si ya se padece enfermedad hepática. Esto es especialmente importante cuando se comienza a tomar una
nueva medicación. Dado que el alcohol aumenta el riesgo de sufrir daños hepáticos a causa de los medicamentos, debe evitarse o reducirse el consumo de bebidas alcohólicas. Por último, es importante informar al médico y a otros profesionales de la salud sobre los fármacos con y sin receta, las drogas ilegales, plantas medicinales o complementos nutricionales que se estén tomando. Si la hepatotoxicidad se descubre a tiempo, normalmente puede detenerse el daño hepático y el hígado puede recuperarse.

COMO NOS AFECTA EL EXCESO DE MEDICAMENTOS (I)


medicamentosSeguro que alguna vez has pensado a cuento de que tenemos que tomar tanta medicación, pero sobre todo como puede afectarnos ese exceso de sustancias químicas en nuestro organismo, a menudo ni siquiera el médico nos advierte de los riesgos que conlleva. En el caso de nuestras enfermedades, por un lado nos utilizan como conejillos de indias probando y probando a ver que pasa…

!Que normalmente no pasa nada!…Bueno, quiero decir.
En otras nuestro peregrinaje a través de infinidad de consultas medicas, sólo nos conduce a almacenar medicamentos como si fueran galletas, aunque sólo sea como mejor método para callarnos la boca y darnos por bien atendidas, prueba irrefutable de que nos comprenden y escuchan, aunque casi siempre… ES MENTIRA.
Pareciera que como histéricas que somos cuanto más cargaditas de recetas salgamos de la consulta, más contentas vamos a estar. !Es penoso, de verdad!
Precisamente el hígado es uno de los órganos que más cargamos con ese exceso de sustancias en nuestro débil organismo.
Los medicamentos y el hígado
Liz Highleyman
Traducción de Clara Maltrás
 
Muchas sustancias—se calcula que cerca de 1.000—pueden dañar el hígado. Entre ellas, se incluyen medicamentos con y sin receta, drogas ilegales y remedios a base de plantas medicinales. En el peor de los casos, la toxicidad medicamentosa puede causar insuficiencia hepática aguda, la cual requiere untrasplante de hígado y en ocasiones resulta mortal. De hecho, la toxicidad medicamentosa es la primera causa de insuficiencia hepática aguda, y la toxicidad hepática (hepatotoxicidad) es la razón más común por la que se retiran ciertos medicamentos del mercado. Aunque los casos de lesiones hepáticas graves como
resultado de los fármacos son raros, el riesgo es más elevado en personas con hepatitis B ó C.
Cómo dañan los medicamentos el hígado
Después de ingerir los medicamentos por vía oral, éstos son transportados en el torrente sanguíneo desde los intestinos al hígado, donde se metabolizan o descomponen en sustancias químicas activas y productos derivados (metabolitos). Algunos de estos metabolitos resultan tóxicos para el hígado. Finalmente, los derivados se excretan en la bilis y se eliminan mediante las heces o la orina. Las sustancias químicas modificadas son transportadas por las enzimas hasta el hígado (estas enzimas no deben confundirse con las enzimas hepáticas, como la ALAT y la ASAT, que se determinan en las pruebas de función hepática).
Una familia de enzimas, conocida como sistema del citocromo P450 (CYP450), desempeña un importante papel en el metabolismo de los fármacos; algunas de estas enzimas—CYP3A4, CYP2D6 y CYP2C9/10—procesan la mayoría de los medicamentos con receta.
Las interacciones pueden aparecer cuando un fármaco (o una planta medicinal, e incluso un alimento como el jugo de pomelo o toronja) acelera o ralentiza el metabolismo de otro. Si una sustancia inhibe las enzimas CYP450, se ralentiza el procesamiento de los fármacos y los niveles de medicamento en el cuerpo pueden aumentar demasiado, intensificando la toxicidad y los efectos secundarios. Si la sustancia estimula laproducción de las enzimas CYP450, se acelera el metabolismo de los fármacos y éstos se eliminan demasiado deprisa, haciendo que las concentraciones de medicamento caigan hasta niveles ineficaces. Si se metabolizan múltiples fármacos a través de una vía compartida, puede producirse un bloqueo del metabolismo, ya que todos los fármacos compiten por las mismas enzimas CYP450.
Algunos medicamentos, como el paracetamol (Tylenol) son dañinos para el hígado a partir de ciertas dosis. Casi todos los demás (como la isoniazida, que se toma para tratar la tuberculosis) son más imprevisibles o “idiosincráticos”, y solamente causan daños hepáticos ocasionalmente a algunas personas. Ciertos fármacos destruyen las células hepáticas (necrosis hepatocelular) y ocasionan lesiones hepáticas agudas.
Otros, como la eritromicina y determinados esteroides, pueden obstaculizar el flujo biliar, causando coléstasis. Algunos producen daño hepático crónico, cirrosis, hipersensibilidad o reacciones alérgicas, acumulación de grasa en el hígado (esteatosis), reacciones inmunitarias o lesiones en los vasos hepáticos.
Determinados medicamentos pueden ocasionar incluso tumores en el hígado.
¿Quién tiene riesgo de sufrir hepatotoxicidad?
Cada persona tiene su propio ritmo para procesar los medicamentos: algunas los metabolizan con rapidez y otras lentamente. Estas diferencias son principalmente genéticas; por ejemplo, algunas personas tienen menos enzimas CYP450 que otras. Es posible que en un plazo muy corto se utilicen ampliamente pruebas farmacogenéticas capaces de determinar cómo metaboliza los fármacos cada persona. Otros factores—como fumar cigarrillos, beber alcohol y comer determinados alimentos—también influyen en el metabolismo.
Las investigaciones sugieren que las mujeres son más propensas a sufrir hepatotoxicidad medicamentosa, quizás porque tienen un peso medio más bajo. Asimismo, los niños y ancianos tienden a metabolizar los fármacos más despacio. Debido a estas variaciones, una dosis que resulta adecuada para una persona puede ser demasiado alta o baja para otra.
Las personas que ya tienen enfermedad hepática—por ejemplo, a consecuencia de la hepatitis B o C o al abuso del alcohol—son más proclives a sufrir hepatotoxicidad medicamentosa. Los pacientes con daño hepático pueden tener niveles inadecuados de enzimas CYP450, y quienes tienen alterado el flujo biliar procesan los medicamentos con menos eficacia. Por este motivo, cuando se padece enfermedad hepática,en ocasiones hay que reducir las dosis de los fármacos.
 
¿Cuáles son los síntomas de la toxicidad hepática?
La toxicidad hepática grave puede ocasionar insuficiencia hepática aguda y súbita, la cual puede producir encefalopatía (disfunción cerebral), dificultades de coagulación sanguínea e incluso la muerte. Pero la mayoría de los casos de toxicidad hepática son menos graves. El síntoma más común de la hepatotixicidad es la elevación de las enzimas hepáticas, como la ALAT y la ASAT, las cuales pasan a la circulación anguínea cuando las células del hígado están dañadas. Cuando se toman medicamentos que son procesados por el hígado es normal tener un poco elevadas las enzimas hepáticas, pero un incremento dos o tres veces mayor del margen normal (0-48 iu/l en hombres y 0-42 iu/l en mujeres) debe ser motivo de preocupación. Una elevación que sea cinco veces mayor del límite máximo normal (toxicidad de grado 3) indica toxicidad hepática grave. Sin embargo, la concentración de enzimas hepáticas no es el único indicador definitivo de hepatotoxicidad, ya que algunas personas experimentan daños hepáticos a consecuencia de los fármacos sin tener muy elevados los niveles de ALAT o ASAT.
La hepatotoxicidad leve o moderada a menudo es asintomática, pero algunas personas sufren náuseas, pérdida del apetito, fatiga, picazón (prurito), dolores musculares y articulatorios o molestias abdominales. La toxicidad medicamentosa que causa coléstasis puede provocar un aumento de la bilirrubina, un pigmento que se libera cuando el hígado procesa los glóbulos rojos. Esto puede provocar ictericia (con síntomas como color amarillento en la piel y el blanco de los ojos), oscurecimiento de la orina y aclaración de las heces. Con frecuencia es difícil distinguir la toxicidad medicamentosa de otros tipos de daño hepático, ya que los síntomas y los resultados de las pruebas diagnósticas son muy semejantes en ambos casos.
Para poder diagnosticar la hepatotoxicidad medicamentosa, es importante determinar la relación entre el momento en que se elevaron las enzimas o aparecieron otros síntomas y el momento en que se empezó atomar el fármaco. Los síntomas suelen aparecen en los primeros días que se empieza a tomar un nuevo medicamento y normalmente se estabilizan con el tiempo. Sin embargo, en algunos casos (por ejemplo, con la isoniazida o determinados antibióticos), la toxicidad hepática puede aparecer tras un largo período,incluso meses después de estar tomando una medicación. El modo más seguro de determinar si unmedicamento es la causa de los síntomas hepáticos es comprobar si los síntomas desaparecen cuando sedeja de tomar el fármaco y empeoran cuando se reanuda la medicación.

Fibromialgia Tips: un consejo sobre la organización de los medicamentos que tomas


sa-4_azul_simbolosTomar medicamentos es un asunto delicado; no se deben repetir y por supuesto no se debe omitir tomas. Cuando uno toma medicamentos a diferentes horas del día y esto incluye suplementos alimenticios, vitaminas, etc., hay que tener mucho cuidado de no duplicar las dosis. Y en las ocasiones en que la neblina mental está en su apogeo, a veces podemos confundirnos hasta con la hora en que nos toca tomarnos un medicamento, si era en la mañana al mediodía o a media tarde.
Dejar de tomar los medicamentos necesarios puede tener efectos muy negativos, especialmente si son para la presión arterial, colesterol o enfermedades autoinmunes. Pero de igual manera, si se duplica una dosis de uno o varios medicamentos, se puede tener una intoxicación y hasta la muerte. Así que debemos ser super cuidadosos con esta tema.
Si eres como yo, es probable que muchas veces te hayas tomado una medicina y luego no estés seguro si fue asi o no. Antes me ocurría que me tomaba el medicamento y luego no podía recordar si me lo había tomado, entonces lo que generalmente hacía, era no tomarlo para evitar la duplicación.
Con esto en mente, salí a comprarme un pastillero para colocar las píldoras y pastillas que debo tomar diariamente. Me encontré con diferentes tipos: cuadrados, redondos, con pocos o muchos espacios, en fin, hay de muchos colores y sabores. Me decidí por este (que se aprecia en la foto); tiene 4 espacios por día: mañana, mediodía, tardecita (o con la cena) y antes de dormir, y los días se pueden desprender de tal forma, que me puedo llevar los medicamentos de ese día conmigo cuando tengo que salir de casa. Todos los domingos por la noche, lo lleno con las medicinas que debo tomar en la semana y pongo cada pastilla en el lugar del día que corresponde según el horario. Hasta ahora me ha funcionado muy bien y no solo porque estoy consciente de haberme tomado los medicamentos, sino que también me doy cuenta cuando he omitido alguna medicina, y tengo la oportunidad de tomármela si aún es posible.
Si sólo tienes que tomar una pastilla al día o varias juntas o seguidas, puedes conseguirte uno más pequeño o más sencillo que tenga un solo espacio por día. Lo importante es tener uno que funcione para lo que tu necesitas.

Medicamentos para el dolor y el riesgo de adicción


humedades-y-medicamentosLa mayoría de las personas que usan medicamentos fuertes para el dolor no se convierte en dependiente de ellos, pèro hay que ser conscientes del potencial de adicción.

Por Dennis Thompson Jr. Médicamente examinado por Pat F. Bass III, MD, MPH

El manejo del dolor a menudo implica el uso de medicamentos para el dolor potencialmente adictivas. De hecho, los analgésicos más eficaces también vienen con el mayor riesgo de dependencia física y la adicción.

Sin embargo, las personas que deben controlar el dolor a menudo necesitan estos medicamentos para el dolor, y los expertos dicen que no debe evitar tomarlos por temor a la adicción. Muy pocos pacientes que toman medicamentos como parte de su tratamiento del dolor se vuelven adictos, a pesar de que podría tener que lidiar con problemas de dependencia física y tolerancia aumentada.

Hay maneras de determinar si están en riesgo de convertirse en adictos a los analgésicos, así como signos para buscar si usted siente que son adictos.

Manejo del dolor: medicamentos contra la adicción y el dolor

Los opioides son los analgésicos más a menudo asociados con la adicción. Tipos de opioides incluyen:

  • La hidrocodona (Vicodin)
  • La oxicodona (OxyContin)
  • Morfina
  • El fentanilo
  • Codeína
  • El propoxifeno (Darvon)
    • La hidromorfona (Dilaudid)
    • La meperidina (Demerol)

Las personas con dolor crónico que toman opioides durante períodos prolongados en el tratamiento del dolor a menudo desarrollan una dependencia física de estas drogas. Sus cuerpos habituado a los medicamentos para el dolor y, si deja de tomarlos abruptamente, van a experimentar síntomas de abstinencia. Los pacientes también pueden desarrollar tolerancia a los fármacos y la necesidad de dosis más altas para lograr el mismo nivel de alivio del dolor, aunque esto es mucho menos probable que ocurra.

Los especialistas en dolor de manejo establecer una clara distinción entre la adicción y los problemas de dependencia. Ellos consideran la adicción una enfermedad que va más allá de la mera dependencia física. El comportamiento adictivo incluye:

  • El consumo compulsivo de drogas
  • Deseo de drogas
  • Incapacidad para controlar el consumo de drogas
  • El uso continuo de drogas a pesar de sufrir mental, daños físicos, económicos y sociales

Esta distinción es importante para los especialistas en el tratamiento del dolor debido a que sus pacientes a menudo necesitan tomar opioides para controlar el dolor, pero se resisten a hacerlo por temor a la adicción.

Factores de riesgo y signos de adicción

Hay algunos factores de riesgo para la adicción en los pacientes con dolor crónico que se han prescrito medicamentos para el dolor como parte de su plan de manejo. Estos riesgos incluyen:

  • Haciendo caso omiso de las indicaciones para el uso de la medicación
  • Una historia de abuso de drogas, ya sea personal o de su familia
  • Edad – personas menores de 26 años y mayores de 65 son más propensos a convertirse en adictos
    • Sexo – Las mujeres son más propensas que los hombres a convertirse en adictos a los analgésicos con receta

    Los signos de adicción que se deben vigilar son:

    • El uso de dosis múltiples de medicación
    • Un rápido aumento en la cantidad de medicamento que usted cree que necesita
    • El ir de médico en médico (“doctor shopping”) para obtener recetas adicionales
    • Craving los medicamentos para el dolor
    • Sentirse incapaz de detener o disminuir el uso de medicamentos para el dolor
    • Uso de medicamento que interfiere con su capacidad para realizar tareas o disfrutar de sus actividades favoritas
    • Ir al desordenado longitudes para obtener más medicamentos
    • Sensación de síntomas de abstinencia cuando retardar el uso de la medicación

    Manejo del dolor: Adicción Prevención

    Hay pasos que usted puede tomar para reducir la posibilidad de que usted desarrolle una adicción a medicamentos recetados:

    • Lea las instrucciones para el uso de su medicamento para el dolor y cuidadosamente seguirlos.
      • Hable con su farmacéutico sobre posibles interacciones de la droga pueda tener con otros medicamentos que esté tomando.
      • Pregúntele a su médico antes de cambiar su dosis o aumentar la frecuencia de su uso de medicamentos.
      • Nunca tome los medicamentos recetados para otra persona.

      Los analgésicos pueden ofrecerle ayuda para su dolor crónico. Trabaje con su médico para que dispuesto a asumir lo que necesita y para administrar su uso con receta.

    http://afibro.org/