La ropa nueva tiene miles de químicos, algunos tóxicos


sqmSonia Hiedra Sánchez – octubre 28, 2015

La ropa recién comprada contiene miles de productos químicos, algunos de ellos tóxicos que permanecen en ella después de lavarla, así lo revela una tesis de la Universidad de Estocolmo, Suecia, que ha comprobado que algunos de estos químicos que se eliminan con el lavado, pueden contaminar el agua.

Giovanna Luongo, doctora en Química Analítica analizó 60 prendas de cadenas de ropa suecas e internacionales. Un análisis inicial encontró miles de productos químicos en la ropa y alrededor de un centenar de sustancias fueron identificadas de forma preliminar. Varias no estaban en las listas de los fabricantes y son sospechosas de ser subproductos o residuos añadidos durante el transporte.

“La exposición a tales químicos aumenta el riesgo de dermatitis alérgica, pero podrían tener efectos más graves en la salud de los seres humanos, así como en el medio ambiente. Algunos de ellos se sospecha o se ha probado que son carcinógenos y algunos tienen toxicidad acuática”, dice Luongo.
Dependiendo de la incidencia, la cantidad, la toxicidad y la facilidad con que pueden penetrar en la piel, se eligieron cuatro grupos de sustancias para su posterior análisis. Las mayores concentraciones de dos de ellas, las quinolinas y las aminas aromáticas, se encontraron en tejidos de poliéster. El algodón contenía altas concentraciones de benzotiazoles, incluso la ropa hecha de algodón orgánico.
Los investigadores lavaron la ropa y luego midieron los niveles de productos químicos. Algunas de las sustancias se eliminaron de la ropa, con el riesgo de acabar en ambientes acuáticos. Otras permanecieron en un alto grado en la ropa, convirtiéndose en una fuente potencial de exposición dérmica a largo plazo.
 Es difícil saber si los niveles de estas sustancias nocivas son peligrosas, y qué efectos pueden tener a largo plazo. “Sólo hemos arañado la superficie, esto es algo que tiene que ser tratado. La ropa se usa día y noche durante toda nuestra vida. Tenemos que averiguar si los productos químicos textiles entran en nuestra piel y lo que significa para nuestra salud. Es muy difícil evaluarlo y requiere mucha más investigación”, dice Conny Östman, catedrático de Química Analítica.
La preocupación por los tóxicos en los productos cotidianos es cada vez mayor. Una serie de estudios del Centro Médico NYU Langone (Nueva York, Estados Unidos) ha comprobado que dos productos químicos muy utilizados para fortalecer las envolturas de plástico, el jabón y los cosméticos están relacionados con un aumento en el riesgo de presión arterial alta y de diabetes en niños y adolescentes.
Los compuestos, ftalato de di-isononilo (DINP) y ftalato de di-isodecilo (DIDP), pertenecen a una clase de sustancias conocidas como ftalatos. Irónicamente, los dos productos químicos fueron utilizados como sustitutos de otra sustancia química, di-2-etilhexolftlatato o DEHP, que tiene efectos adversos similares.
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S.Q.M. – FIBROMIALGIA: LA COMPLEJIDAD DE PADECER ALGO QUE LOS DEMÁS NO CONOCEN (Y MUCHAS VECES TAMPOCO QUIEREN CONOCER)


SQMEl tema no es cuestión echarle “fuerza de voluntad”, porque voluntad hay mucha. No van por ahí los tiros. En nuestro caso se podría decir que incluso podemos llegar a tener una voluntad titánica. Aunque sea por simple instinto de supervivencia. Es difícil vivir aislados de todo; sin poder desarrollarnos social y profesionalmente en la medida que uno tenga o no aspiraciones; y además incomprendidos por el entorno y la familia (que en el “mejor” de los casos, relativiza lo que tienes y sin querer entrar en “detalles”, para tranquilizar su conciencia por no hacer nada, o por no estar ahí). A veces, también podemos vivir solos; y sin poder salir a la calle, en algunos casos, desde hace incluso años (excepto para situaciones muy puntuales y planificadas por temas médicos inaplazables,  en el 99,99 por ciento de las ocasiones). Como máximo, las salidas pueden llegar sólo a ser de 4 ó 5 veces al año para algunos afectados. ¿Puedes ponerte en el lugar de de alguien con una vida diaria de este tipo?.
A ello se suma el encaje de bolillos que tenemos que hacer, parte de nosotros todos los meses, para planificar nuestros gastos, que no son sólo los que genera una casa normal, sino también los que generan estas dolencias y sus “complementos”: intolerancias alimentarias, medicamentosas, fotofobia…. Al no poder trabajar tienes que “escoger”, de lo importante… lo que te puedes permitir de entre lo que deberías tener para mejorar, o al menos para no empeorar. O sea, lo más esencial sin lo que el día a día se convertiría en insoportable, por el bucle de empeoramiento sin fin en que se entraría.
Pero si tienes SQM y/o EHS, sobretodo (aunque también con SFC y FM  se suelen tener ciertas intolerancias químicas y sintomatología asociada a ellas, que además pueden acabar degenerando en una SQM, una EHS, o ambas cosas), lo “esencial” para poder simplemente vivir con un mínimo de calidad son, muchas cosas. Es duro tener que escoger en función de la “economía”… Y de la voluntad de terceros como “ayuda externa” disponible para ayudarte a buscar soluciones o alternativas para cosas como hacer obras para adaptar tu casa; o para hablar con un vecino para explicarle tu situación a ver si fuera tan amable de sustituir el suavizante de la ropa (que te enferma en cuanto tiende su ropa en el patio común), por vinagre de manzana (una opción que además es más barata,  y más sana para todos).

Pero no pensemos tan siquiera en una “ayuda externa” de nadie. Es que es “mucho”, lo que necesitamos como “básico” para poder vivir sin tanta sintomatología superpuesta, que habitualmente afecta a órganos de diferentes sistemas corporales. En mi caso, se superponen de forma muy variada dolores generalizados, vértigos, mareos, tinnitus, fotofobia, fonofobia, fatiga crónica extenuante, alteración de sabores en la boca, pinchazos y presión en la cabeza (como si fuera a explotar), migrañas, colitis, malestar general continuo, síndrome de piernas inquietas (cuando me reintoxico), problemas neurocognitivos…

Ante ello, lo “básico” (centrándonos en alguien que “sólo” tenga SQM, aunque también es algo que deben hacer muchos afectados de las otras tres enfermedades), es la compra de comida ecológica, de agua embotellada o filtrada, de mascarillas y respiradores, de una purificador de aire especifico para SQM (con sus costosos recambios), y de algún elemento protector para campos electromagnéticos al menos para el ordenador (con el fin de poder mantenerse conectado “al mundo”, lo que se pueda, a través de Internet). También entra dentro de lo básico los productos de aseo personal y de limpieza ecológicos que toleres (como el vinagre de manzana ecológico), o que sean inocuos (como el bicarbonato). Y la ropa, que debe ser ecológica (o de algodón muy viejo —ropa de antes de tu SQM que a fuerza de muchos lavados puedes llegar a “tolerar” si nunca antes de tu SQM le echaste suavizante y detergentes agresivos—). También es básico, para muchos afectados, un ajuar de casa y de cama ecológicos. Y los cacharros para cocinar, que como mínimo no tengan teflón (a poder ser, que sean de vidrio; o de materiales inocuos 100%). Y básico también sería un mobiliario ecológico, o de no poder permitírtelo al menos natural y antiguo (mientras no haya sido limpiado nunca con productos “convencionales”)… En fin, que esto sería lo básico de lo básico para alguien con SQM. E imposible de obviar, para alguien con un grado grave.

Gastos, gastos, gastos… Y ni en la época de la Sociedad del Bienestar ni en esta, una sola ayuda para ello. Teniendo en cuenta que somos enfermos que no solemos poder consumir medicación, que no solemos ir a médicos o a Urgencias, ni nada… desde luego, salimos prácticamente gratis. Pero ni por esas una pequeña señal de “ayuda” para “material”, como lo pueda haber para un insulinodependiente, por poner un ejemplo… 

Porque nuestros cuerpos están tan saturados ya de lo que se llama “carga tóxica corporal”, que se rebela contra todo tóxico ambiental cotidiano que le rodee, sea químico o electromagnético. Y así, se pasa el día el cuerpo de muchos de nosotros: luchando de continuo. Haciéndote ver con ello que, para no empeorar más, tienes que alejarte de tal cosa o deshacerte de tal otra; o sellar mejor esa ventana con la cinta de aluminio que pusiste hace unas semanas y que con el tiempo se ha ido rompiendo y está dejando pasar aire contaminado (algo que no te das cuenta hasta que empiezas a notarte mal y tienes que ponerte a indagar por toda la casa de dónde viene la fuente contaminante)… Y no se trata de que “te olvides”, o “no lo pienses”… es que por ese tipo de descuidos te puede venir una crisis que te dure, ni se sabe.
POLÍTICAS vs. SALUD
El día a día pues, es complicado, pero a ello hay que sumar además, los problemas anejos —sean administrativos u otros—, que se derivan, ya no sólo de estas enfermedades, sino de las políticas gubernamentales (de un signo o de otro —da igual—, dentro del bipartidismo reinante desde casi el principio de la “democracia”, que se ha incentivado por medio de una Ley Electoral que promueve tal alternancia, como la de Cánovas y Sagasta en el siglo XIX).

No se busca el bienestar y la salud ciudadana. Sólo se vela por el beneficio económico de bancos, grandes corporaciones e Industria con mayúsculas, plegándose a sus deseos sin fisura alguna. Sea a costa de lo que sea y de quien sea.

En los últimos años se hace ya sin tapujo alguno, tanto por unos como por otros.

Puertas giratorias desde la política a empresas “favorecidas” y/o contaminantes; aparición de leyes para promover el fracking. Leyes para sustituir los contadores analógicos (que funcionan perfectamente) por contadores digitales (“smartmeters”) de los que no se han hecho estudios previos sobre su impacto en la salud y de hecho ya vienen precedidos por la polémica; entre otras cosas, por el aumento de riesgo que supone de inicio de problemas de salud, algo que en España ya se han empezado a dar casos).

También se acaba de aprobar una Ley de Telecomunicaciones por la que, entre otras cosas, se podrán expropiar (conculcando así la propiedad privada) las azoteas de los edificios para poder poner antenas de telefonía allí donde, en principio, les salga del gorro a las compañías; aunque los propietarios del edificio, el ayuntamiento de la localidad, o los vecinos del barrio en cuestión, se opongan. Esto, y lo de los contadores digitales, excusa decir lo que podrá suponer para la salud de todos; pero sobretodo de forma más inmediata y evidente para un afectado de EHS, en cuanto a su salud y mínima calidad de vida (de haber tenido alguna hasta ese momento, a través fundamentalmente de la no-exposición).
Pero el tema de las “políticas” (de uno y otro signo pero más evidente en el actual gobierno), no paran ahí. Habría que sumar la política protransgénicos, en la que España sigue siendo el campo de experimentación de Monsanto. O la política profumigación, haga o no haga falta (lo que llaman “fumigaciones preventivas” —donde también, como en el tema de los transgenicos, tiene baza Monsanto; esta vez con un pesticida usado en agricultura, y que en los últimos años también se está usando en nuestras calles: el herbicida RoundUp, cuyo principio activo es el glifosato—). Cada vez con más asiduidad se fumigan zonas urbanas (jardines o parques, edificios, colegios, arbolado, etc.), haya o no gente por medio, y sea necesario o no; campos y zonas rurales.
ENFERMARMOS Y ENCIMA COSTEAMOS LOS PERJUICIOS QUE LAS CORPORACIONES CAUSAN EN NUESTRO ENTORNO -SI NO QUEREMOS VER AÚN MÁS PERJUDICADA NUESTRA SALUD- MIENTRAS PARA ELLAS TODO ES BENEFICIO Y LUCRO DESORBITADO
Como enfermos de SQM y EHS principalmente, pero también de otras dolencias que se puedan originar o agravar con esto (como el SFC y la FM), podría pensarse que de los “químicos” aún te puedes “aislar” —en lo posible— a través del evitamiento y del control ambiental de tu entorno… ¿Pero de los campos electromagnéticos…? Cómo, si traspasan tu casa?. Sí, sabemos que hay pinturas “antirradiación”, pero a precios prohibitivos y que para que funcionen, además requieren hacer obra complementaria en casa. Una casa, que puede que incluso ni sea “tuya”.

Y aunque pudieramos costearnos algo así, ¿porque tenemos nosotros que asumir en nuestras economías un gasto personal (y además considerable y sin tener la seguridad de que podamos en un futuro seguir viviendo allí, si aumentan los toxicos del entorno), sólo para que ciertas compañías tengan unos beneficios, ya no sólo considerables sino abusivos y fuera de toda ética?. Ni es justo, ni es humanamente aceptable para nadie. Es como con el maltrato de género, cuando el poco amparo práctico del Estado hace que sea la víctima la que, para sobrevivir, tenga que desubicarse de su vecindario y amistades para irse de su domicilio, trabajo e incluso ciudad.

EL ÉXODO INVISIBLE DE DESPLAZADOS OBLIGADOS (LA TRASHUMANCIA FORZOSA)

Hay enfermos de SQM y EHS que por esta razón se han visto obligadamente “desplazados” de sus hogares. 
Unos a otras casas,  incluso a otras localidades que tras mucho analisis han pensado que podrían serles más aptos para vivir algo mejor. Al menos, hasta que les pongan una antena de telefonía enfrente; una Wi-Fi vecinal (que su propietario no quiera cambiar por cable Ethernet o fibra óptica —opciones estas más sanas para él y para todos—); lleguen vecinos que laven la ropa con lejía o suavizantes (y no quieran cambiar a otras alternativas por ser férreos defensores de lo que inculca la propaganda industrial); o las tierras de al lado del nuevo hogar cambien de dueño… y lo que antes era campo se convierta en un sembrado que se fumigue periódicamente.
Otros enfermos, sin embargo, se han visto o se ven directamente en la calle. Viviendo en sus coches, previamente adaptados a su enfermedad en lo posible, y sin poder recurrir a nadie… Con la única alternativa de intentar acceder de forma desesperada a los medios de comunicación, para que al menos su momentánea visibilidad social —aparte de llevarse burlas y descrédito de algunos ciudadanos por falta de comprensión y de empatía, mientras el resto de la gente mira hacia otro lado—, sirva para que a las administraciones se les caiga la cara de vergüenza por su connivencia hacia la creación de este tipo de enfermedades, hacia las situaciones que generan; y el gran sufrimiento y límites que su sintomatología provoca (para muchos, a diario).
Pero aún queda otro grupo de afectados… Los más graves, y sin entorno de ayuda ni “coche” donde “vivir”. ¿A dónde vamos a ir… si no podemos salir de nuestras casas para ver “nuevas ubicaciones” donde vivir.? ¿Si no tenemos capacidad física para un traslado (porque no la tenemos ni para hablar o escribir un rato, y aún menos de forma regular)?. ¿Si no tenemos capacidad económica suficiente como para hacer frente a los gastos que supondría irnos a vivir “a cualquier parte”; y partiendo de “cero” en un entorno que necesitaría a priori, tanto que llegaran productos ecológicos para poder alimentarnos, como la comprensión del nuevo “entorno” para poder instalarnos sin que nuestras enfermedades nos crearan “enemigos” porque se tomen estas, no como una oportunidad de aprender a vivir más sano para su salud, sino como una “amenaza” a sus costumbres tóxicas por simple ignorancia?.
Este es un éxodo invisible de afectados para la sociedad y para los gobiernos, de unas enfermedades que no se quieren ver. Y hasta que llega ese éxodo —que cual espada de Damocles tenemos de continuo encima de nosotros—, por instinto de supervivencia seguimos “apuntalando” nuestras casas, contra las sustancias químicas que nos llegan del exterior…

LA NUEVA LEY DE TELECOMUNICAIONES Y LOS CONTADORES DIGITALES (“SMARTMETERS”)

Parece probable que en cuanto se implanten los contadores digitales y demás parafernalia generadora de campos electromagnéticos a nuestro alrededor (que aumentará de forma desorbitada el nivel de campos a los que actualmente todos estamos expuestos)… ese éxodo de enfermos hacia vete a saber dónde, en una trashumancia periódica forzosa, aumentará con mucho. Otros, puede que incluso nos veamos con probabilidad en la calle y sin sabe a dónde ir… A menos que, o antes se modifiquen las leyes (porque —puestos a imaginar quimeras—, de pronto se piense antes en la salud ciudadana que en los beneficios); o se encuentre una solución aunque sea en forma de “apaño”; o nuestras enfermedades dejen de ser crónicas y encima nos curemos… Obviamente, son tres situaciones que es improbable que ocurran.

LAS ELECCIONES EUROPEAS (QUIERO VOTAR PERO EN LA PRÁCTICA NO SE ME DA LA OPCIÓN)
A todo esto, y por poner un ejemplo de las situaciones a las que uno se puede enfrentar con estar enfermedades y que la gente normalmente no ve, ni cae… decir que aunque estoy bastante inoperativa por la salud y los problemas aquí enumerados (y que a mí me tocan directamente, como en mayor o menor medida al resto de los compañeros), estos días ando “luchando” por ejercer mi derecho a “votar” en las próximas Elecciones Europeas del 25 de mayo. Habrá quien diga que “qué más da”, pero no. Porque hoy en día muchas de las normas que se aplican en los países integrantes de la Unión Europea son trasposiciones de decisiones tomadas por el Parlamento Europeo. Así que no deseo que mi no-voto beneficie indirectamente a nadie a quien yo no quiera beneficiar.
Pero resulta que como el grado que padezco de SQM y EHS no me dejan salir a la calle, aunque en la práctica tengo DERECHO a votar; EN LA PRÁCTICA, no es así. De hecho, la única vía que se da a “alguien como yo” (y así estamos un buen grupo de población, dado que muchos somos los que por enfermedad limitante no podemos pisar la calle) es el “voto por correo”. Pero para ejercerlo, previamente hay que presentarse en Correos. Así que es la pescadilla que se muerde la cola.
Es por ello que, tras buscar posibles alternativas en Internet y escribir correos a algún órgano administrativo (que a fecha de hoy no se ha contestado aún, al menos de momento), he pasado a hacerlo a través de Twitter, aunque sólo un día (el sábado 10 de mayo), porque el cuerpo no me dio para más.
Envié tres mensajes, uno de ellos a la diputada de Compromís Mónica Oltra (actualmente en coalición para las europeas con Equo y otros, bajo el nombre de Primavera Europea), por su compromiso, no sólo social; sino importante: con el Medio Ambiente y la SQM en concreto —algo que ha mostrado en el pasado dentro del Parlament de la Comunidad Valenciana—).

Mi mensaje fue este:

@monicaoltra Quiero votar pero la #LeyElectoral NO me deja xq mi enfermedad NO me permite salir a calle¿Q hacer? #SQMGrave #Discriminación

A raíz de hacerle un RT, hubo bastantes personas que mostraron interés y solidaridad hacia esta situación; y ante ello, estas fueron algunas de mis reflexiones:
  • “Las sociedades q no son capaces de ver su DIVERSIDAD, para ser inclusivas, dejan x el camino +gente de la q creen”
  • “El tema es tremendo Vivo encerrada, aislada y el colmo es q el Estado IGNORE a la población de enfermos graves x no poder SALIR”
  • “Gracias xinterés No puedo pagar notario Mi #SQM impide trabajar+obliga aislamiento para no empeorar+”
  • “Pero podría intentar abrir puerta con mascarilla+DNI+elegir papeleta aunq esto empeore mi salud #SQM”
De la buena comunicación general, como siempre suele pasar cuando una conversación genera interés y fluye hacia esta un número de personas, también hubo “troll” que se introduzco en el hilo simplemente para “molestar”. Ante ello sólo hice unas observaciones, más de cara a que los demás entendieran el problema de la situación que les explicaba, que porque yo sintiera necesidad de “justificarme” o contestarle:
  • “I. Mal vamos si no somos capaces de ser inclusivos, interpretamos erróneam, y pensamos ‘lo económico’ como ‘ellos'”
  • “II. Debería SER POSIBLE hacerlo con 1certificado digital Lo tengo gracias a solidaridad de @CERES_fnmt “
  • “III Pero la ley no contempla esa opción tan fácil y GRATIS. Es cuestión de VOLUNTAD, no de dinero No nos excluyáis“
Lo último de la conversación de ese día, entre quienes se interesaron por el tema, fue que una persona comentó que indagaría sobre ello. Copio y pego su mensaje:
  • “los derechos no se pagan, se tienen, mañana consulto, Buenas noches.”
En fin, si por esta vía no sale nada seguiré preguntando e insistiendo por otras (Democracia Real Ya, etc.), en los ratos que la salud —si quiere— me deje. Al menos que no quede que no lo intenté. 

María José Moya Villén
Colaboradora en medios de comunicación
Autora de Mi Estrella de Mar, espacio pionero en sensibilidad química múltiple
Afectada grave de SQM-SFC-EHS-FM

Artículo original: http://www.sensibilidadquimicamultiple.org/search/label/%DB%9EFibromialgia
© Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple y Salud Ambiental

Los afectados de Sensibilidad Química, entre la ciencia y los intereses políticos


Determinados estudios sobre la vinculación de tóxicos químicos, pudieran dar la clave para entender las enfermedades de sensibilización central SSC, si éstas fueran entendidas como enfermedades en vez de síndromes dudosos y psicopatológicos.

Curiosamente, mientras que tanto la OMS como en nuestro país se niegan, se estigmatizan y se penalizan mayoritariamente estas enfermedades, existen miles de estudios, con evidencia científica, que esclarecen las dudas, que determinados profesionales de la salud puedan tener, sobre la veracidad de dichas enfermedades.

Un claro ejemplo de ello lo podemos observar con el reciente caso que está movilizando a los afectados de SSC, ante la decisiónBENIOPA-LADROVA-IMG_2723-724x424 de reducir la prestación de invalidez, al presidente de la asociación de afectados de sensibilidad química y ambiental AQUA de Tarragona (zona geográfica de alto riesgo de contaminación por las industrias químicas que existen en la zona).

Según lo que se desprende de los argumentos del ICAM, es que entienden como una capacidad laboral de dicha persona, el hecho de ejercer dicha actividad representativa de la asociación AQUA.

Curiosamente esta persona, el Sr. Mario ARIAS, trabajaba en el mantenimiento de carreteras, como peón de obras públicas y tras una demanda por la falta de seguridad que le causo la SSQM, tiene que ser indemnizado por la Generalitat, por daños y perjuicios.

Curiosamente, estas decisiones de los organismos oficiales de inspección, hace pensar que están gestionadas por personas, incompetentes profesionalmente, para estas patologías o prevaricadoras. Dicha opinión muy generalizada no solo entre los afectados, si no también entre los profesionales del derecho, profesionales de sanidad  y gestores sociales, que conocen el tema de las SSC,  se genera en base en que las decisiones que adoptan los inspectores son mayoritariamente similares en favor a la propia administración, mostrando constantemente el desprecio ante el aporte de informes realizados por especialistas de centros de la propia administración sanitaria pública, especialistas altamente cualificados y referentes en el tema. Así mismo también hacen caso omiso a los múltiples miles de trabajos internacionales que aportan claridad, con evidencia científica, sobre la influencia de los tóxicos en las personas. Tanto en el ámbito doméstico como laboral.

A modo de ejemplo de ello, podemos informarnos, mediante la publicación científica de la revista Neurólogy, el trabajo publicado en el año 2012 (29 de mayo) vol. 78 nº 22, Exposición ocupacional a solventes y la cognición”, realizado por el equipo del Dr. Berkman (ScD , MM Glymour , ScD , C. Berr , MD, PhD , A. Singh-Manoux , PhD , M. Zins , MD, PhD , M. Goldberg , MD, PhD y LF Berkman , PhD). En el que concluye que los disolventes que se estudiaron (disolventes clorados, disolventes derivados del petróleo, benceno y disolventes aromáticos no bencenos) afectan más a personas de bajo nivel educativo, debido a la reserva cognitiva que poseen los que han podido adquirir mayores conocimientos. Sin que ello no niegue que ambos colectivos se vean afectados por los disolventes al ser expuestos a los mismos por condicionantes laborales y mantenimiento en el tiempo en los mismos.

Otro estudio publicado en 2014, (13 de mayo), también en la revista Neurology vol. 82 nª 19 “Los déficit cognitivos asociados en los trabajadores altamente expuestos a los disolventes, no pueden atenuarse plenamente con el tiempo , realizado por El equipo de la Dr. Erika L Sabbath y col.

imagesEn dicho estudio, se realizó mediante el control de 2.143 jubilados que estuvieron expuestos laboralmente a disolventes clorados, disolventes derivados del petróleo y del benceno, se concluye que “Si bien el riesgo de deterioro cognitivo entre los trabajadores expuestos moderadamente puede atenuarse con el tiempo, esto no puede ser del todo cierto para aquellos que han sufrido una mayor exposición. Esto tiene implicaciones tanto para los médicos que trabajan con los pacientes anteriormente expuestos a disolventes, como para las políticas de límites de exposición profesional a los mismos.”

¿Cómo se puede entender esta disparidad de opiniones contradictorias entre la realidad y los intereses político-empresariales?

Curiosamente, si miramos en los buscadores propios de la medicina, encontramos 3.580.000 resultados tan solo aplicando la entrada “adverse health effects that can potentially cause paints and adhesives. (Efectos adversos para la salud que puede llegar a ocasionar las pinturas y pegamentos.)”

medicina_08Recientemente un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard (EE UU) señala que las personas que están expuestas a pintura, pegamento o humos desengrasantes en el trabajo pueden tener problemas de memoria y pensamiento durante la vejez cuando se jubilan, décadas después de su exposición. Esto nos da a entender el motivo porque existe tanta mujer afectada de SSC, puesto que por un lado están expuestas constantemente a dichos productos tanto por causas laborales como domésticas, puesto que están presentes en productos de limpieza, ceras para muebles, diluyentes de pinturas y barnices, decapantes, desengrasantes, etc. etc. y por otro lado hay que añadir la peculiar afinidad que tienen las grasa de las mujeres en absorber y retener dichas substancias.

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Los disruptores endocrinos como fuentes de SSQM


¿Que son los disruptores endocrinos (DEC)?

Se denominan disruptores endocrinos a una serie de elementos tóxicos, que se encuentran presentes de una forma mayoritaria tanto en los nutrientes que ingerimos como en los productos de uso diario.

En las últimas 4 décadas, los organismos están manifestando una serie de advertencias que se pretenden justificar. en beneficio de la industrialización. Inicialmente fue la aparición de sobrepeso, la obesidad y la diabetes, se otorgaba a hábitos alimenticios. Posteriormente han iniciado a aparecer enfermedades de difícil diagnóstico y justificación, como entre otras las enfermedades de sensibilización central, esclerosis múltiple, diferentes tipos de cáncer relacionados con procesos hormonales, como son los de mama, próstata, ovario, testículo y tiroides y un gran número de enfermedades que reciben el calificativo de “raras” y que no solo afectan a los humanos, sino también a todas las especies animales del planeta, hecho que no se considera suficientemente y debería ser una señal de alerta.esquema-sistema-endocrino

Actualmente, mediante los criterios medioambientales y el interés de algunos profesionales en el tema, se están presentando trabajos y estudios sobre la existencia de una serie de factores externos que son los responsables de estas alteraciones. Productos que de un modo mayoritario se les denomina “disruptores endocrinos”.

En el año 2013 apareció un trabajo sobre el tema, elaborados por la OMS y el programa de las naciones unidas para el medioambiente UNEP. “Estado de la ciencia de los perturbadores endocrinos – 2012” en el que se basaba en el hecho de que el sistema endocrino son similares en los vertebrados y se manifiestan de forma independiente de las especies, cuando estas están expuestas a los disruptores endocrinos.

¿Qué función realiza el sistema endocrino?

El sistema endocrino humano es responsable del control de un gran número de procesos en, incluyendo desde los primeros procesos, como la diferenciación celular ene l embrión, el desarrollo de los órganos, la formación de la mayoría de los tejidos y su mantenimiento al igual que controla las funciones de los tejidos y órganos a lo largo de la vida.

La hormona es una molécula producida por una glándula endocrina que viajando mediante el torrente circulatorio tiene la capacidad de producir efectos sobre las células y tejidos distantes a la misma. Existen más de cincuenta hormonas que a su vez se relacionan con diferentes moléculas tanto del sistema neurológico, como son entre otros los neurotransmisores, como del sistema inmunológico, como pueden ser entre otras las citoquinas.

Los disruptores, interfieren la acción hormonal alterando las funciones endocrinas, por lo que generan unos efectos adversos en la salud de quienes se expongan a ellos, tanto en los humanos como en la vida silvestre.

El estudio comparado de los efectos entre el año 2002 y el 2012 nos revela que existe un aumento de enfermedades y disfunciones endocrinas, siendo los niños y los humanos los mas vulnerables. La exposición a los mismos durante el desarrollo fetal y la pubertad, juega un papel en el aumento de la incidencia de cánceres por causa endocrina, como puede ser entre otros el cáncer testicular, conflictos de aprendizaje, como el TDHA, infecciones, asma, obesidad y diabetes.

La exposición a los mismos, se le considera como una de las principales causas de:
• Arterioesclerosis y disfunción cardiovascular
• Infertilidad
• Cáncer de próstata
• Parkinson
• Alzheimer
• Incremento de sensibilidad a las infecciones
• Asma
• Síndromes testiculares
• Obesidad
• Alteraciones en la pubertad
• Y un largo etc. que alcanza campos de influencia aún desconocidos, entre los que no debemos descartar algunos casos de SSC. que no se recogen por no ser reconocidas como tales

¿Cómo se propagan los disruptores?

Existe un gran número de productos químicos que se han identificado como DEC, los cuales tienen diferentes propiedades. Estos productos se pueden encontrar tanto en productos finalizados, como en su fabricación o su eliminación formando subproductos al combustionar los desechos.alimentos-envasados-636x303

Por lo que nos encontramos con un alto contaminante ambiental, presente en los plaguicidas fitoestrógenos; Productos tales como, Bisfenol-A; Dioxinas; Atrazina; Ftalatos; Percloratos; Pesticidas organofosforados; Esteres de Glicol, Arsénico; Plomo; Mercurio; Retardantes de fuego; etc. así como en productos domésticos en forma de ingredientes en productos farmacéuticos y de estética; pasta dental; Gel de rasurar; Champús y acondicionadores; lociones y bloqueadores solares; desodorantes y antitranspirables; en aditivos alimenticios; alimentos enlatados; materiales de plástico y textiles, materiales de construcción y un largo etc. de productos habituales y de consumo diario.

Estos productos, una vez liberados en el medioambiente, pueden ser transportados con suma facilidad tanto por las corrientes de aire, como por el agua, descargaalcanzando una esperanza de vida, cuando están liberados en el medioambiente, mucho más amplia que otros productos contaminantes.

Estos productos, son absorbidos por los seres vivos, mediante el tracto digestivo, la respiración y la piel, teniendo a su vez la capacidad de cruzar la barrera placentaria, al ser confundidos por el organismo como un producto natural, por lo que su transferencia inicial al feto es inmediata y posteriormente se mantiene mediante la lactancia.

La industria se defiende argumentando que no existen efectos observables en los estudios que se realizan, manteniendo que existe un índice de seguridad de los mismos, no obstante se desconoce los efectos de la unión de múltiples productos EDC a bajas dosis, por lo que las dosis declaradas a nivel individual como seguras, no se han probado entremezcladas.

Es imprescindible afrontar el problema de una forma crítica, puesto que al ser indentificados estos productos por el sistema endocrino, inciden en el normal funcionamiento de los organismos a niveles muy superiores que el del mismo sistema endocrino afectando no solo a las actuales generaciones si no también a las venideras. No podemos subestimar el problema como manifestaciones de enfermedades individuales, estamos ante un nuevo proceso de transmisión a modo de pandemia, siendo el agente un vector químico medioambiental.

Podemos intentar evitar parte del contacto con estas substancias toxicas tomando determinadas medidas como:

 Evitando los lácteos, sobre el uso de los mismos ya existe mucha discrepancia y uno de los últimos informes sobre la nutrición de Harvard, los ha eliminado de la pirámide alimenticia.
 Tomar pescado que no sea de piscifactoría, pues los criados en “granjas” contienen un alto índice de contaminantes de PBCs y mercurio
 No almacenar los alimentos y el agua en plásticos, preferiblemente en cristal.
 Comprar alimentos que estén contenidos en botes de cristal en vez de enlatados.
 Utilizar alimentos crudos, no precocinados, pues son una alta fuente de ftalatos y BPA
 Utilizar fuentes de cocina cerámicos o de vidrio, el teflón y otros antiadherentes son fuentes de contaminación.
 Controlar que no estén presentes en los productos presentes en los juguetes de los bebes, así como los objetos que suelen meterse en la boca, como pueden ser chupetes, mordedores etc.
 Utilizar biberones y boles de cristal para alimentar a los bebes.
 Filtrar el agua del grifo tanto para el uso nutricional como de higiene (ducha, baño, etc).
 Controle el jabón, los detergentes, los cosméticos, productos de belleza, desodorantes etc. Existen manuales sobre sensibilidad química que orientan sobre estos productos, como la “Guia de control ambiental”  elaborada por Mi estrella de Mar, la “Guía práctica de control ambiental para evitar los tóxicos

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EL PAPEL DE LO PSÍQUICO EN LA SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE ( y II)


como_iniciarse_viaje_psiquico1INTENTO DE APROXIMACIÓN
Digamos que esta ponencia se organiza en torno a la pregunta ¿porqué algunos pacientes se enferman y otros no frente a la misma sustancia? Para responder a esta pregunta, se barajan diversas hipótesis, se puede hablar de una intolerancia a las sustancias o de una hipersensibilidad a las mismas. En esta hipersensibilidad se implican factores como una disfunción del sistema inmune, o algunos déficits enzimáticos, entre otros. Nos centraremos hoy en la implicación del sistema inmune en esta entidad nosológica.
Sabemos que la enfermedad se organiza en dos fases. “Empieza con una exposición que puede ser a un tóxico o a una mezcla; puede ser a una dosis alta o varias dosis menores, incluso en días distintos. Las sustancias son variadas: contaminantes del aire interior de los edificios, vertidos de sustancias químicas, disolventes, plaguicidas… Posteriormente a la exposición, se produce un proceso de pérdida de la tolerancia inducida por un tóxico (PTIT) afecta a muy pocos de los individuos expuestos y causa pérdida de la tolerancia previa a diferentes productos químicos; en términos no del todo exactos, según el Dr. Arturo Ortega, diremos que “sobre-reaccionan” o se vuelven “alérgicos” a estas sustancias. Los compuestos a los que se vuelven hipersensibles pueden ser de uso cotidiano (perfumes, lacas, pintura al óleo, detergentes, etc.), o poco comunes. En la segunda fase, de provocación, la exposición a algún producto químico provocador desencadenará las manifestaciones que son la enfermedad advertida por los enfermos y por los médicos”.
El mecanismo es muy similar al de la alergia, con una primera exposición al alérgeno (una o varias) y una posterior exposición que desencadena el cuadro, mediado siempre por el sistema inmune, esta manera de reaccionar implica la capacidad de memoria característica del sistema inmune, o al de algunas intolerancias alimentarias no alérgicas, donde está implicado un déficit enzimático, por ejemplo, la intolerancia a la lactosa, que también requiere varias exposiciones para el desarrollo del síntoma.
Para trabajar el papel de lo psíquico, hoy vamos a centrarnos en la hipótesis de la implicación del sistema inmune.
Hay algunos autores que han trabajado el sistema inmune como el sustrato en el cuerpo de lo psíquico. La psiconeuroinmunología, que se empieza a desarrollar ampliamente a partir de la década de los 80, se ocupa de las marcadísimas interacciones que existen entre lo psíquico y el sistema inmune.
Durante la segunda Guerra Mundial, se observó que los soldados de los ejércitos vencidos, se enfermaban con mucha mayor frecuencia de una diarrea infecciosa que los vencedores, y se relacionó esto con la depresión psíquica que padecían secundariamente a la derrota, y que producía una despotenciación de su sistema inmune. Podemos decir que la depresión psíquica, tiene también una faz somática, una inmunodepresión. Como vemos, los procesos vitales afectan al sujeto a nivel somático y a nivel psíquico de manera paralela.
La producción del sistema inmune de un humano, tiene muchas similitudes con la producción de su propio psiquismo. En la producción de un sujeto psíquico interviene el mecanismo de identificación. Sólo tomando a otro humano como modelo cada uno puede alcanzar su humanidad. La operación por la cual se constituye la semejanza, por la cual el sujeto concluye: “soy de la especie humana”, es lo que denominamos alienación. En esta operación, a la vez que el sujeto se acepta como integrante de la especie humana, también adquiere una identidad: “soy humano”, no soy un balde, ni una pared, soy un humano. Es decir: desde lo semejante, desde el otro, se constituye lo propio: “sólo soy un humano entre humanos” y también lo semejante.
Después de esta operación de alienación, de identificación con el otro, una vez constituido lo semejante, el sujeto se tiene que diferenciar del otro: “soy un humano como el otro, pero no soy el otro”, es lo que llamamos operación de separación, reconocimiento de lo diferente. Podemos concluir que sólo desde el establecimiento de la diferencia hay verdaderamente semejante.
Lo que sucede en el alérgico y en otras intolerancias, también postulamos que podría estar implicado en la SQM, es que hay una respuesta exagerada a algo que no es nocivo: frente a un grano de polen, despliega el sujeto gran parte de su ejército inmune, como si de un enemigo poderoso se tratase. La respuesta inflamatoria que se observa en los bronquios de los pacientes con asma, no es otra cosa que el resultado de esta respuesta inmune. Podríamos decir que los asmáticos no son hiperreactivos sólo a nivel bronquial, sino también a nivel inmunitario, y observamos que también lo son en sus relaciones sociales. La relación de objeto, la relación con los otros semejantes, en el alérgico está marcada por esta característica, mostrándose en ocasiones una intolerancia a lo diferente, desconfianza, como si todo lo ajeno, lo exterior, el otro, se le presentase como un enemigo que amenaza la propia integridad. La intolerancia siempre tiene que ver con la no aceptación de las diferencias.
En el sistema inmune, primero se reconoce lo propio, proceso que tiene lugar en el timo y en médula ósea y posteriormente se reconoce lo extraño, lo exterior, lo diferente al sujeto: el sistema inmune se va poniendo en contacto con los gérmenes y otras sustancias y se va desarrollando una memoria inmunológica.
Desde el psicoanálisis podemos pensar al sujeto afectado por algo exterior a él, pero que no es tanto el alergeno, o el tóxico, sino la palabra que lo nombra, es el lenguaje lo que afecta al sujeto. Somos seres hablantes, habitantes del lenguaje, y el lenguaje nos afecta, las frases. El Dr. Mackensi, en 1886 relata un caso clínico de una paciente que tenía crisis asmáticas desencadenadas por el perfume de las rosas, él le presentaba una rosa de papel y esto era suficiente para provocar la crisis. Es el significante rosa, y no el objeto rosa el que causaba el cuadro. O el caso de una joven con alergia al polvo, que tuvo un episodio de asma durante su viaje de fin de curso, en el que los carteles anunciaban: nieve en polvo, y que cedió entre risas convictas, cuando su psicoanalista le interpretó que polvo ella debía intuir en las incursiones nocturnas a las habitaciones.
También es muy ilustrativo el caso de una paciente que comenzó a presentar sensación de “falta de aire”, disnea, desde que había intentado volver con su novio, del que ella decidió separarse unos meses antes, y éste la había rechazado, situación que la paciente calificaba de “desaire”.
Trousseau (1801-1867), eminente médico clínico y teórico de la Medicina, era asmático y analizó sobre él mismo el papel que jugaba el alergeno (que llegó a identificar como polvo de avena) en el desarrollo de sus crisis de asma, con respecto a una de ellas escribe: “Pero, seguramente también, este polvo no ha sido suficiente por sí solo para causarme un accidente tan violento, ha hecho falta, pues, que esta causa me haya sorprendido en condiciones particulares. Bajo la influencia de la emoción moral mi sistema nervioso estaba excitado”.
Esta posición psíquica, de suponer enemigo al semejante, es muy característica de una posición fóbica. En relación a este señalamiento, se han realizado estudios médicos donde se observa que las personas que sufren agorafobia y trastornos de pánico registran mayor riesgo de padecer alergias.
En un estudio realizado en el Hospital del Mar de Barcelona, por el Dr. Bulbena, que comparó un grupo de personas que sufría trastornos de ansiedad (agorafobia, trastornos de pánico) con un grupo de pacientes sin ninguna enfermedad psiquiátrica, se pudo observar que los primeros presentaban con una mayor frecuencia las enfermedades somáticas mencionadas, 6,1 veces más alergias.
Los otros, nuestras relaciones, también forman parte del ambiente en el que vivimos, son nuestra mayor fuente de Goce y nuestra mayor fuente de displacer, se habla en muchas ocasiones de relaciones tóxicas. La Medicina Medio Ambiental, además de ocuparse de que estemos expuestos lo menos posible a sustancias nocivas, también debe tener en cuenta que vivimos entre otros humanos, y que a veces reaccionamos frente a ellos como las viejas reacciones antígeno-anticuerpo, con intolerancia. Postulamos, por tanto, que a la sustancia, como decía Trousseau, se le debe añadir además un determinado estado psíquico, una posición psíquica determinada. Cuando me afecta el exterior de manera tan particular, quizás es porque el exterior impacta en un proceso íntimo, psíquico. Por eso es importante tener en cuenta los factores psíquicos.
Estas operaciones que hemos señalado, constitutivas del sujeto: la alienación y la separación, podríamos decir que se reactualizan en psicoanálisis. Cuando estos pacientes realizan un tratamiento psicoanalítico, hemos observado que a medida que el sujeto realiza las operaciones de aceptar la semejanza con el otro, y también diferenciarse del otro, sin que estas diferencias sean motivo de intolerancia, se torna diferente también la tolerancia de su sistema inmune a sustancias inocuas o a concentraciones bajas de sustancias tóxicas.
Dra. Alejandra Menassa de Lucia. Médico Internista. Psicoanalista. N.C: 50353.
 PONENCIA PRESENTADA EN EL SEXTO CONGRESO DE MEDICINA AMBIENTAL ORGANIZADO POR LA FUNDACIÓN ALBORADA Y LA FUNDACIÓN VIVO SANO.http://sensibilizacioncentral.info

EL PAPEL DE LO PSÍQUICO EN LA SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE (I)


SQM-AIDARECONOCIMIENTO SOCIAL
La historia del síndrome de sensibilidad química múltiple, desde mediados de los 50, ha sido también la historia de la reivindicación de un reconocimiento como entidad nosológica. Como con la fibromialgia o el síndrome de fatiga crónica, que también hicieron su camino para poder ser reconocidas como enfermedades, y por tanto ser dotadas de medios de diagnóstico y tratamiento. Con la sensibilidad química múltiple, también se está haciendo ese recorrido. Aún no está reconocida en España, pero podemos pensar que lo estará, como lo está en otros países como Alemania, donde ya es enfermedad común, en Italia está en trámite y en Estados Unidos, Canadá, Noruega, Suecia y Dinamarca, se están realizando acciones preventivas, trabajos de investigación, facilitando tratamientos a los afectados, creando infraestructuras adecuadas y recogiendo sentencias judiciales favorables. Reconocer la Sensibilidad química múltiple como una enfermedad, es necesario, porque estos pacientes demandan ser atendidos, y precisan ser atendidos. No es posible desoir indefinidamente su padecer y conculcar su derecho a la salud.
Para diagnosticar como SQM los trastornos del enfermo se deben cumplir estos 6 criterios:
1.Una enfermedad crónica.
2.Con manifestaciones que se repiten de forma reproducible.
3.Que responde a concentraciones bajas de la sustancia implicada.
4.Que reacciona a muchos compuestos químicos no relacionados entre sí.
5.Que mejora al eliminar los incitadores.
6 .Que afecta a muchos órganos y sistemas del organismo.
El Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple se manifiesta con una amplia variedad de síntomas: fatiga, problemas en las vías aéreas respiratorias, dolores musculares, trastornos en la concentración y en los sistemas digestivo, cardiovascular o neurológico. Síntomas que pueden ser invalidantes, producir un aislamiento social e incluso llevar a la muerte por muy diversas enfermedades. Todo eso acompañado generalmente de la incomprensión de su entorno y de sus médicos.
El título de esta ponencia es el papel de lo psíquico en la SQM. Primero tendremos que despejar a qué nos referimos cuando decimos psíquico.
Lo psíquico no es lo imaginario. Los síntomas de estos pacientes no son un invento, como no lo son los de ningún paciente. Una de los logros de Freud en su época fue que se reconociera la histeria como una enfermedad. A pesar de sus esfuerzos, cuesta aún hoy en día a una parte importante de la población médica no confundir la histeria con la simulación, a los pacientes que padecen lo que hoy más modernamente se llama trastorno somatoforme: parálisis histérica, ceguera histérica, etc., se les trata como mentirosos, fingidores, engañadores, farsantes. Y no lo son. Están enfermos y requieren un tratamiento. También los pacientes con Sensibilidad Química múltiple lo requieren.
Hasta qué punto el no reconocimiento de una patología es algo más de un orden económico que científico. Del reconocimiento de una enfermedad, deviene un gasto, que a veces parece quererse evitar, pero lo más costoso para una sociedad es perder ciudadanos útiles.
LA IMPORTANCIA DE LO PSÍQUICO
Que haya aquí entre ustedes hoy una médico psicoanalista, que yo haya sido invitada a participar, indica de alguna manera, que hay un intento de inclusión de lo psíquico en el afán de comprender los mecanismos de producción y de tratar esta entidad, cuya fisiopatología es aún desconocida. Se conocen las sustancias con las que se asocia, se puede determinar en cada caso particular cuáles son las sustancias implicadas, pero no se sabe porqué, y cuando algo no se sabe en Medicina, proliferan las hipótesis, unos sujetos responden de manera tan particular a una sustancia que para otros no es en absoluto nociva, y porque lo hacen a dosis no consideradas tóxicas.
Desde mi formación como médico internista y psicoanalista, debo decir que la discusión de si ésta de la que tratamos hoy es una enfermedad orgánica o psíquica, discusión que circula en el ambiente médico, es del todo estéril. No hay nada que suceda en el sujeto sin la participación de su psiquismo, tampoco enfermedades como por ejemplo la hipertensión arterial o el asma, consideradas enfermedades orgánicas acontecen en cualquier situación psíquica, en cualquier situación de la vida del sujeto, sino sólo en una determinada situación.
El enfermo psíquico sufre una doble discriminación, por la Medicina, porque lo trata las más de las veces de simulador, y por sí mismo, ya que él aspira a ser algo más reconocido socialmente, es decir, a ser un enfermo orgánico. La categoría de enfermo psíquico queda así denostada por la sociedad, por la Medicina y por los propios pacientes, es como algo menor, menos serio, menos grave, y se llega a frases como: “Si te pasa eso es porque tú quieres” o peor aún: “Eso te lo provocas tú”. Nada de esto es cierto, ni el enfermo está enfermo porque quiere, ni se ha provocado él la enfermedad deliberadamente. Una neurosis obsesiva, que requiere constantes rituales y ocupa todo el pensamiento y la energía del enfermo en la enfermedad, incapacitándolo para la vida, o una fobia, que requiere aislamiento, encierro, evitación e impide al paciente salir de su casa, tienen muchas veces tanto o más impacto en pérdida de calidad de vida como un infarto de miocardio o una artritis reumatoide, consideradas enfermedades orgánicas.
Otro capítulo aparte es que, dado que la SQM es una enfermedad cuya sintomatología puede resultar invalidante, impidiendo la realización del trabajo habitual, entra en juego la sospecha de una neurosis de renta o simulación. Los pacientes con neurosis de renta o simuladores, son aquellos a los que se les supone fingir una enfermedad para conseguir un subsidio, pensión o ayuda del Estado, su empresa, o sus familiares. Pero lo llaman neurosis de renta, es decir, aceptan y niegan a la vez que estos pacientes tengan una enfermedad al ponerle el apelativo de neurosis ¿es poca enfermedad no haber generado la capacidad y la fortaleza psíquica necesaria para sobrevivir por uno mismo en este mundo y desarrollar plenamente la propia capacidad de trabajo, de tal manera que se prolongue hasta la edad adulta la dependencia infantil? Quiero decir que neuróticos de renta o enfermos de cualquier otra cosa, siguen estando enfermos, y siguen requiriendo atención.
Los enfermos con SQM, tampoco padecen una neurosis de renta, no son simuladores.
Hemos tratado algunos casos, no muchos, de esta enfermedad en el Departamento de Medicina Psicosomática que dirijo, o mejor dicho, hemos acompañado al tratamiento médico que estos pacientes realizaban ya que no se trata de reducir la enfermedad a una entidad exclusivamente psíquica, y no ocuparse para nada de lo orgánico, ni tampoco se trata de ocuparse únicamente de lo orgánico, olvidando que somos sujetos psíquicos. Se trata de sumar disciplinas, que es el nódulo de la Medicina Integrativa, para dar una atención lo más exhaustiva y exitosa posible al paciente.
La ciencia avanza por preguntas, preguntas que no son formuladas para cerrarlas con respuestas, sino que son aperturas a la investigación. No pretendo, por tanto, concluir nada hoy, sino abrir caminos para el conocimiento y posible tratamiento de una afección aún muy desconocida.
PONENCIA PRESENTADA EN EL SEXTO CONGRESO DE MEDICINA AMBIENTAL ORGANIZADO POR LA FUNDACIÓN ALBORADA Y LA FUNDACIÓN VIVO SANO.http://sensibilizacioncentral.info

Expertos alertan del aumento progresivo de enfermedades ambientales


El cáncer, la infertilidad o la Sensibilidad Química múltiple son algunas de las patologías que más crecen a causa del abuso de los tóxicos | Afectados piden que se creen unidades específicas para atenderlos | El Parlamento Europeo estudia aceptarla como enfermedad

Lorena Ferro / Raquel Quelart

Cristo Bejarano pasó por un “calvario” hasta ser diagnosticada. Tiene, entre otras patologías, sensibilidad química múltiple (SQM) y vive recluida en su casa sin colonias ni detergentes. Elena Ferrer madruga cada mañana para acercarse al mar a respirar aire puro. Es el único momento del día en que se puede permitir el lujo de estar en el exterior sin mascarilla. Las consultas médicas atienden cada vez más casos como el de Cristo y Elena. La previsión es que la incidencia de este síndrome se incremente en los próximos años si no se toman medidas preventivas. La preocupación ha llegado al Parlamento Europeo a través de una iniciativa, que apoyan varios europarlamentarios, para conseguir que la SQM sea reconocida como enfermedad, tal como ya ha ocurrido en Alemania, Austria, Francia y Luxemburgo. Actualmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) la considera “un síndrome”.
No es un secreto, vivimos rodeados de tóxicos, pero lo que mucha gente desconoce es que productos tan cotidianos, como perfumes, desodorantes y zapatos, en algún grado pueden ser nocivos para la salud, según los expertos. Bisfenol A, ftalatos, retardantes de llama, metales pesados, alquilfenoles, disolventes, forman parte de la larga lista de sustancias que han conseguido llegar a la sangre de la mayoría de los ciudadanos.
Este fenómeno ha contribuido a incrementar la tasa de cáncer entre la población y de otras enfermedades ambientales, como asma, alergias y el síndrome de sensibilidad química múltiple. “Prácticamente el 100% de los habitantes de los países occidentales (…) tenemos en nuestros cuerpos concentraciones de numerosos compuestos tóxicos peligrosos como el hexaclorobenceno, el lindano, los PCB’s, y otros muchos”, alerta el Presidente del Fondo para la Defensa de la Salud Ambiental, Carlos de Prada, que también es autor de los libros La epidemia química (ediciones i) y Anti-tóxico (Espasa).
No hace falta vivir en una ciudad con altos índices de polución o trabajar en una fábrica que contamine, ya que muchos de los compuestos más peligrosos están incorporados en productos que acaban en el hogar. Según explica de Prada, los tóxicos presentes en pinturas, plásticos o pesticidas “van integrándose” en el polvo doméstico y al final “se acaban respirando”. Por otro lado, algunos productos de aseo también pueden contener sustancias nocivas para la salud, como los parabenes –presentes, por ejemplo, en desodorantes y cremas para la piel- o los ftalatos, que pueden tener efectos de alteración hormonal y que se pueden encontrar, incluso, en fragancias, como denuncia este estudio de Greenpeace
Entre los productos más problemáticos están los organofosforados, un grupo de químicos usados como plaguicidas artificiales aplicados para controlar las poblaciones de insectos. Hace una década su uso estaba todavía más extendido que en la actualidad.“Se habían llegado a fumigar panaderías con clientes dentro”, explica el doctor del Hospital Clínic Joaquim Fernández-Solà, especialista en Sensibilidad Química Múltiple. Incluso, ha sucedido en centros sanitarios, como el CAP Tàrraco, donde se intoxicaron en octubre de 2003 diversos trabajadores. “Por suerte, hay una legislación que ha regulado la manera de hacer las desinfecciones, que no se pueden efectuar en presencia de personas”. Aún así, asegura que todavía “hay comercios que fumigan una hora antes de que entren los clientes”.

Las consecuencias de vivir entre tóxicos

Los efectos derivados de esta contaminación no son predecibles por la cantidad asimilada de tóxicos. “Es una lotería”, puntualiza Carlos de Prada. Pero es un factor de riesgo. La contaminación química cotidiana es una de las principales causas del cáncer, enfermedades autoinmunes, alergias, asma, parkinson, problemas cognitivos en niños, diabetes e infertilidad, entre otros problemas. En este sentido, el Institut Marquès publicó un estudio en el 2004 sobre la calidad del esperma de los españoles. El trabajo llegó a la conclusión que un 58% de los jóvenes tiene una calidad anormal por la contaminación industrial. Otros institutos de fertilidad en España han mostrado su inquietud al respecto. Un ejemplo son las declaraciones de Simón Marina, representante del Instituto Cefer, en la presentación de un estudio el 2007. Advirtió que “de seguir al mismo ritmo, en el año 2067 todos los espermatozoides serían inmóviles”.
Pero, ¿es posible evitar las sustancias tóxicas? Carlos de Prada considera que “hay alternativas a casi todo” y que se pueden reducir los factores de riesgo mediante el consumo de productos ecológicos o el uso de productos de limpieza respetuosos con el cuerpo humano. Sin embargo, afirmar que una vida sin tóxicos es posible es casi una utopía. “En muchos casos el tóxico no aparece ni en la etiqueta de los productos”, señala Carlos de Prada. Pero, ¿por qué si un compuesto puede ser nocivo para la salud está a la venta? “Menos de un 1% de las sustancias que el hombre ha producido (…) han sido debidamente estudiadas acerca de sus posibles riesgos”. El efecto cóctel también preocupa a los expertos: “No hay ningún modelo que haya tenido en cuenta el conjunto a la exposición de tóxicos”, comenta Joaquim Fernández-Solà.

El creciente número de afectados por los tóxicos

La sensibilidad química múltiple se inicia en la mayoría de casos por una exposición intensa a una sustancia tóxica, por ejemplo, un pesticida. El organismo reacciona frente al contaminante y al final la persona se ve incapaz de exponerse a ningún producto químico. “Hay un aumento exponencial de casos en los últimos diez años”, afirma Fernández Solà, y añade: “El principal problema es que va en incremento y que no somos conscientes de que se tiene que hacer algo”. Se calcula que un 1% de la población es sensible a productos químicos y que los casos graves serían una decena parte de este porcentaje.

Cristo Bejarano (Huelva, 1951) tiene fibromialgia, fatiga crónica, electrosensibilidad y sensibilidad química múltiple (SQM) –afección que también padece la mayor de sus cinco hijos. Lleva años conviviendo con SQM pero hace un lustro que prácticamente no sale de casa. No tolera los tóxicos, tiene problemas de riego, se desorienta y se pierde cuando va por la calle y no puede cocinar sola porque puede “hacer cualquier cosa”. Además tiene fotofobia y mira la tele “con gafas de sol”.
Esta onubense, que preside la asociación Altea, no convive con ningún producto químico –en su casa no hay y su familia y visitantes no pueden usar, por ejemplo, colonia-.  Consume únicamente comida biológica y 15 días al mes se ve obligada a ausentarse a una casa de la sierra y vivir separada de sus familiares. Y la distancia con parte de la familia es enorme: “Dos hermanos no me hablan porque no entienden lo que me pasa”. Tampoco comprenden que no se pueda hacer cargo de sus padres.

Temor a la operación

Cristo dice haber vivido toda su infancia enferma: “No sabían que me pasaba”. De pequeña sufrió una intoxicación por hierro y más tarde fue diagnosticada de asma por alergia, pero se daba cuenta que cuando vivía rodeada de plantas y flores era cuando mejor se encontraba. Asegura haber sufrido un auténtico “calvario” hasta conseguir ser diagnosticada. Pero sus dificultades no acaban ahí. Sus problemas con la vesícula la obligan a pasar por el quirófano, pero la operación se ha pospuesto dos veces. “Los médicos están asustados”, afirma Bejarano. A parte del protocolo hospitalario -alejado de zonas con químicos- que requiere, asegura que los facultativos no saben cómo va a reaccionar Cristo a la anestesia y a otros medicamentos.
Ella, igual que muchas otras afectadas, pide que se incluya la SQM en el nuevo CIE (clasificación internacional de enfermedades). También la barcelonesa Elena Ferrer, cuya historia se relata en el vídeo, cree que los casos de SQM irán a más. Miembro de ASQUIMIEM, Ferrer lleva una vida totalmente alejada de los tóxicos.

Intoxicación en la peluquería

“Me pones delante una prenda lavada con jabón de Marsella y no duro ni dos horas”, asegura María J. Roldán. Es valenciana y aunque se ha criado en Reus vive en Vinarós. Enfermó por contaminación de DDT y tiene los “organofosforados de los tintes” de la peluquería que regentaba en Reus: “Trabajé durante 13 años con mascarilla y guantes”, relata.  Marieta, dice ser una de las primeras diagnosticadas de fibromialgia. También padece Sensibilidad química y fatiga crónica, en todos los casos de forma severa. Pero no está sola en casa: su marido también tiene SQM.
Cuando está en contacto con alguna sustancia que le ha hecho daño –un ambientador o un perfume, por ejemplo- se “desprograma” y se queda “sin fuerza en las piernas”. Por eso son habituales las caídas – y más teniendo en cuenta que ha sufrido dos parálisis completas-. En ocasiones no reconoce a la gente por la calle.

A pesar de todo reivindica que, en la medida de lo posible, las afectadas deben intentar vivir con normalidad. Por lo menos es lo que intenta cada día: “Aunque me encuentre mal hago el esfuerzo de levantarme”. Eso sí, afirma que tiene “controlados” todos los lugares a los que va. Aún así, lamenta no poder ir al teatro o al cine.

Mayor gasto sanitario

Marieta, que se ha movido mucho en el terreno asociativo y es miembro de AFCYSQUIM, se queja del gasto sanitario que supone para las afectadas y de que en este ámbito: “No te atienden, no te informan, no te cuidan y encima te culpan”. También lamenta que no se investigue más este síndrome a pesar de ser “la pandemia del siglo XXI”. En este sentido se posiciona el doctor Joaquim Fernández-Solà, quien atiende a afectados en su consulta privada: “No nos dejan atender estos casos en la seguridad social”. También explica que este tipo de dolencias generan conflictos laborales, por lo que se opta por darle la consideración de “problema psicológico”. Los enfermos se ven obligados a recurrir a la vía judicial. En la actualidad, existen varias sentencias favorables al respecto. 
La unánime reivindicación de todos los afectados por SQM, a parte de una mayor comprensión y consciencia social de los peligros de los tóxicos, es que haya más médicos formados para poder tratar esta dolencia. También piden que se creen unidades específicas con el fin de que todos los afectados puedan ser diagnosticados y tratados. En este sentido, Bejarano recuerda la importancia de diagnosticar cuánto antes para que “con un control ambiental” se pueda evitar que la enfermedad vaya a más y la persona pueda llevar una vida “lo más normal posible”.

¿Cómo se vive con Sensibilidad Química Múltiple?

La Vanguardia.com ha pasado una mañana con Elena Ferrer, afectada de Sensibilidad Química Múltiple (SQM) para conocer los inconvenientes de llevar una vida alejada de los productos tóxicos que nos envuelven a diario. Ferrer se intoxicó en el trabajo, cuando regentaba una tienda en un mercado municipal de Barcelona donde se fumigaba a menudo. Los organofosforados, presentes en insecticidas, fueron los que le causaron el síndrome que le impide llevar una vida normal. Después de varios juicios, consiguió la invalidez total. Lorena Ferro / Raquel Quelart

Fuente y acceso a vídeo :La Vanguardia
http://www.asquifyde.es

Detectados altos niveles de perfluorados en el agua de España y Alemania


Estos compuestos son muy habituales en objetos de uso cotidiano como sartenes antiadherentes con teflón y en tejidos que repelen agua, aceite o manchas
Barcelona. (Efe).- El Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA), del CSIC, ha detectado en el agua de España y Alemania altos niveles de compuestos perfluorados (PFCs o PFASs), en un estudio presentado en unas jornadas sobre detección de contaminantes orgánicos en alimentación y medio ambiente.
Los perfluorados son muy habituales en objetos de uso cotidiano como sartenes antiadherentes con teflón, tejidos que repelen agua, aceite o manchas, y en algún tipo de envoltorios y envases, y sus principales vías de entrada en el organismo humano son la inhalación, la ingesta de alimentos y el consumo de agua.
El trabajo, según ha informado el IDEAE, se ha realizado con muestras de distintas redes hídricas europeas, y aunque el uso de algunos de los compuestos ha sido limitados en la industria, los resultados revelan que las sustancias perfluoroalquílicas (PFASs o PFCs) están presentes en todas las aguas estudiadas.
También se ha puesto de manifiesto que en algunas muestras procedentes del área metropolitana de Barcelona se superan los niveles máximos de seguridad establecidos recientemente por la EPA, para una ingesta puntual.
Según los expertos, la presencia de estos compuestos podría estar relacionada con los contenedores de agua o con los tubos de conducción del agua utilizados en esta población.
A nivel toxicológico, hay una carencia referente a los efectos que pueden causar en una exposición prolongada (toxicidad crónica), como es el caso de su presencia en aguas de bebida, así como la combinación de diferentes sustancias perfluoroalquíliques (PFASs) .
Para el estudio se han analizado más de 90 muestras de agua y sedimentos, 36 muestras de diferentes especies de peces de agua dulce, 25 de leche humana y 40 de diferentes tipos de carne tomadas durante el período entre 2010 y 2012.
Los datos revelan que en las muestras de río los niveles más elevados de estos componentes se han encontrados en las aguas superficiales y de salida de las depuradora, y que todas las muestras de aguas para beber presentaban niveles cuantificables de PFASs.
Se da la circunstancia de que la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) de EE.UU. ha decretado el control de seis perfluorados en las aguas de bebida por riesgo sanitario, pero Europa no cuenta con ninguna legislación específica sobre PFCs en el agua para beber.
Las jornadas han reunido a más de un centenar de científicos de agencias gubernamentales y de la industria de todo el mundo, para evaluar las técnicas de investigación en la detección de contaminantes orgánicos en muestras ambientales y alimentarias.

Sensibilidad Química y Ambiental Múltiple (y II)


Principales Manifestaciones Clínicas

Las manifestaciones de la SQM son diversas, y constituye una auténtica enfermedad sistémica.  El predominio femenino ( >80% ) está presente en prácticamente todas las series de pacientes descritas previamente, pero no se encuentran diferencias entre varones y mujeres respecto a los síntomas que presentan, a los productos que intoleran o a las repercusiones sobre las actividades de la vida diaria.

El inicio de los síntomas puede ser súbito o paulatino, y está provocado por la exposición a productos químicos o radiaciones a dosis bajas que previamente eran bien tolerados.  Muchos pacientes aquejan ahogo al inhalar estos productos, síntomas irritativos de la piel, de las mucosas, y de las vías respiratorias, cefalea, confusión mental, nauseas, diarrea, fatiga extrema, dolor osteomuscular generalizado y mal estado general que les impide continuar en ese ambiente. Al separarse del desencadénate mejoran progresivamente en minutos, horas o pocos días. Estas intolerancias no corresponden a un síndrome de hiperreactividad de la vía aérea, y cuando se realizan pruebas funcionales respiratorias en personas con SQM, estas son normales, excepto si los pacientes tienen una enfermedad respiratoria por otras causas. Estas intolerancias tampoco son de tipo alérgico, y cuando se realizan tests cutáneos o se investigan inmunoglobulinas específicas se obtienen resultados normales. Es frecuente que, de forma concomitante con la SQM aparezcan otras comorbilidades como la fatiga crónica, la fibromialgia, la disfunción endocrina múltiple, el colon irritable, el síndrome seco de mucosas o la cistitis irritativa. Así mismo los pacientes suelen presentar labilidad emocional y sintomatología depresiva.

¿Cómo establecer el diagnóstico?

El diagnóstico de la SQM es clínico, es decir, se basa en una serie de síntomas que presentan los pacientes. Los primeros criterios diagnósticos de SQM se establecieron por consenso en 1989 y se modificaron en 1999, siendo y son los que se utilizan hoy en día. Actualmente están en fase de revisión por un comité internacional de expertos. No hay ninguna prueba analítica de sangre u orina, ni ninguna exploración complementaria específica que permita confirmar el diagnóstico, pero en estos pacientes deben realizarse algunas exploraciones que permitan excluir otras causas de su enfermedad.

La exploración física de personas con SQM es normal, y puede objetivar los signos irritativos de piel y mucosas en las fases agudas. Ante la falta de biomarcadores específicos, se ha desarrollado un cuestionario de autoevaluación (QEESI: [Quick Environmental Exposure and Sensitivity Inventory]). Mide las intolerancias ambientales y no ambientales, las exposiciones encubiertas, la intensidad de los síntomas y el impacto de la SQM sobre la vida diaria, y que con una sensibilidad del 92% y una especificidad del 95%, puede diferenciar a los individuos sensibles de los controles.

Muchos de estos pacientes se etiquetan injustamente de una enfermedad psicosomática, de un síndrome ansiosodepresivo, de absentismo laboral o de rentistas. La incredulidad por la existencia real de la enfermedad suele abarcar también a los familiares del paciente, a su entorno laboral e incluso a sus médicos de cabecera u otros especialistas.

La evolución de los pacientes es crónica y persistente, les obliga a modificar las actividades de su vida diaria para no exponerse a los productos frente a los que se muestran sensibles. La SQM es un síndrome que no pone en riesgo la vida de los pacientes, que nunca llegan a precisar ingreso hospitalario por este motivo. En caso contrario, hay que replantear si el diagnóstico es correcto o la SQM está asociada a otros problemas de salud independientes, como puede ser el asma bronquial o la alergia.

Actuación ante fenómenos de sensibilidad

La actuación más importante es evitar la reexposición a los agentes desencadenantes, por mínima que sea. Al no conocerse bien las bases fisiopatológicas de este síndrome, tampoco se dispone de un tratamiento etiológico o específico. Para evitar nuevas exposiciones a productos o ambientes a los cuales ya se sabe que son hipersensibles, es fundamental que modifiquen los hábitos de la vida diaria, con la mejora de la ventilación y aireación de sus domicilios, la evitación de ambientes húmedos, la no exposición a ambientes irritantes (gases, humos) y comiendo ecológicamente.

Asimismo, se debe tratar sintomáticamente las comorbilidades que aparezcan, especialmente la fatiga crónica y la fibromialgia. Algunas personas pueden verse obligadas a cambiar de domicilio para conseguir un medio ambiente adaptado a su estado de salud. Es frecuente que se requiera cambio de ambiente laboral y, en algunos casos, se pueden presentar situaciones de invalidez laboral para el puesto de trabajo previo. Es frecuente que esos pacientes requieran soporte psicológico adaptativo para afrontar el curso de la enfermedad. Se están estudiando técnicas de posible desensibilización para mejorar la tolerancia de los pacientes a los agentes desencadenantes.

La detección precoz en los circuitos de medicina laboral y de atención primaria, puede ser una buena medida para evitar la amplificación y cronificación del mecanismo de sensibilidad. La complejidad de estas enfermedades lleva a plantear la creación de unidades específicas con aproximación multidisciplinar para optimizar su proceso diagnóstico y control evolutivo.

Hola a todos !!


Tras poco mas de dos meses de andadura en Facebook y viendo la gran acogida que hemos tenido en tan corto espacio de tiempo, damos el salto al mundo de los Blogs.

La idea que nos mueve es la misma que cuando iniciamos nuestra andadura, es decir: Dar a conocer estas enfermedades al público en general y a la vez informar y apoyar a todos los que las padecemos.

Intentaremos que nos que nos rodean a los enfermos asi como aquellos con los  que tenemos relacion, esten concienciados de cual es nuestro padecimiento y cuales son nuestras circunstancias, para que no caigan en los típicos tópicos que existen, sobre todo debido a la desinformación.

Así pues, sed bienvenidos y aqui teneis vuestro blog.