TERAPIA COMPLEMENTARIA EN LA FIBROMIALGIA (VI)


Puntos a tratar con acupuntura y electroacupuntura.

Seleccionar puntos locales y del meridiano que recorra la zona, también puntos dolorosos. Para el Bi migratorio y Bi de calor se usa el método dispersante inserción superficial con agujas filiformes y también se golpea con agujas cutáneas; para el Bi doloroso se utiliza sobre todo la moxibustión la inserción debe ser profunda y con retención de agujas. Para los pacientes con dolor muy fuerte se usan agujas en forma de chinchetas o moxibustión indirecta con jengibre; para el Bi fijo, la acupuntura y la moxibustión se usan juntas o también agujas calientes, agujas cutáneas o ventosas.

No obstante una recomendación general que hacía el Dr. Nguyen Van Nghi, era punturar el 21 bp gran luo de bazo, ya que, reunía a todos los luo del cuerpo y entre sus síntomas de plenitud estaba el dolor generalizado.

El punto Ah-Shih: Ah-Shih es el nombre bajo el cual se denomina en extremo oriente a cualquier punto doloroso a la presión. Se trata del Trigger Point, de los ingleses o del “Ja Ja” de los alemanes. Los Ah-Shih no corresponden a puntos de los meridianos de acupuntura, (puntos curiosos los llaman en MTCH), sino que determinan una entidad distinta, asociada a numerosas causas, pero independientes de la influencia ejercida por las raíces nerviosas medulares cuando éstas se ven irritadas.

Estos puntos fueron descubiertos por Sun Zsu Miao, (581-682), medico chino de renombre en la dinastía Suei-Tang. Se trataba de puntos dolorosos a la presión del dedo, que Sung Zsu Miao tomó como puntos de acupuntura, cuya punción permitía obtener resultados sorprendentes.

Algunos autores modernos los sitúan entre los 8 puntos principales de la MTCH:

  •  36V para el abdomen.
  •  40V para la región lumbar.
  •  7P para la cabeza y la nuca.
  •  41G para la cara y la boca.
  •  6MC para los dolores del pecho, corazón y estómago, (sobre todo problemas internos).
  •  6TR para los dolores de la caja torácica, (sobre todo problemas externos).
  •  6BP para las alteraciones ginecológicas.
  •  Ah-Shih.

Existe un gran número de enfermos con síndromes dolorosos poco definidos y de localización variable, poseen las siguientes particularidades. A todos estos síntomas se les ha definido como reumatismo muscular, reumatismo no articular, reumatismo psicosomático, mialgia, esguince, estiramiento muscular, fascitis, miositis, miofascitis, miofibrosis, fibromiositis….Tantas denominaciones para un fenómeno que la medicina moderna no ha llegado a conocer con exactitud. Aquí los agrupamos bajo el término miofibrositis.

Ante esta patología deberemos buscar un punto alejado de la zona dolorosa, cuya presión resulte dolorosa y que denominamos Ah-Shih. Bastará tratar dicho punto por medio de una aguja para que se obtenga, sino la desaparición inmediata del síntoma, una considerable mejoría del dolor.

La detección del punto Ah-Shih no resulta siempre fácil. Acostumbra a encontrarse en un lugar donde el músculo parece ser normal, aunque sea el responsable del dolor a distancia.

  • El punto Ah-Shih se caracteriza por una serie de cambios histopatológicos e histoquímicas, tales como:
  •  InfIiltración leucocitaria local hiperplasia inflamatoria.
  •  Proliferación fibroblastica con exudación serofibrinosa.
  •  Infiltración lipidica, perdida de la estriación serofibrinosa.
  •  La secreción local de ciertas sustancias algesicas tales como la serotonina, la bradiquinina, etc. y el desencadenamiento de un proceso inflamatorio con formación de uno o varios pequeños nódulos fibrosos o fibromusculares.

Todo esto puede explicar ciertos signos físicos y clínicos observables a nivel de un punto Ah-Shih, que permanecen limitados a una pequeña zona superficial.

  •  Dolor local a la presión y umbral del dolor disminuido.
  •  Aumento de la conductividad eléctrica, y por tanto disminución de la resistencia eléctrica a nivel del punto.
  •  Disminución de la temperatura cutánea a nivel del punto.
  •  Inestabilidad vasomotriz de los tejidos subcutáneos: la simple presión del punto provoca un eritema local, una hiperemia o incluso un dermografismo.
  •  La estimulación fuerte del punto provoca generalmente un espasmo muscular acompañado de un dolor agudo tal, que el paciente da un salto y desea evitar el examen.

En una primera fase todos los síntomas no se ponen de manifiesto, son claros al cabo de una a cuatro semanas de evolución. Después de este periodo, el músculo afectado a nivel del punto Ah-Shih, se vuelve más rígido y duro, y se palpa como una cuerda bajo la piel: “es el signo de la cuerda”.

Finalmente, cuando se pincha el punto Ah-Shih por medio de una aguja de acunputura, el paciente saltará de nuevo en el momento de ser pinchado: se obtiene el “jump sign” característico. Hay que resaltar que debe pinchar profundamente, el músculo afectado se encuentra localizado generalmente en profundidad.

Yoga

Es un método cuyos efectos psicofísicos y energéticos nos proporciona la recuperación físicos y mental que tanto necesitamos; un entrenamiento gradual para la resistencia, el movimiento y la flexibilidad; una técnica que nos ayude a combatir el miedo, el dolor y nos enseñe a aceptar nuestra propia realidad. El Yoga puede facilitarnos ese camino si somos constantes. El Yoga es un pasaporte hacia el bienestar físico y la Paz Interior que lo proporciona, sin la cual la vida no puede tener un sentido de profundidad y elevación.

Los efectos relajantes de las posturas de yoga son muy beneficiosos en los pacientes fibromiálgicos. Se procurará buscar posturas sencillas y fáciles de realizar.

Cada ejercicio y postura de yoga deberá repetirse 8 veces como máximo con concentración de la respiración, (Prana), y no más de 8 segundos de retencion de la respiración. Es conveniente buscar un buen profesor que enseñe los ejercicios de yoga, especialmente los que presentan mayores dificultades. Los objetivos de la meditación y el yoga son armonizar la mente y el cuerpo. La sensación de relajación y tranquilidad tras la sesión favorecen la disminución del dolor crónico, atenúa los puntos dolorosos, estira los músculos, induce a una gran paz espiritual, reduce el insomnio y la depresión.

Cuando la persona aquejada de Síndrome Fibromiálgico decide comenzar un programa de ejercicios, es imprescindible que siga una serie de normas preestablecidas.

Fibromialgia y Yoga


¿Cómo puede ayudar el Yoga a combatir los efectos y las causas de esta enfermedad?
No se sabe con certeza cual es su origen aunque parece ser una hiperactividad del sistema nervioso neurovegetativo: una parte del sistema nervioso que controla, con mecanismos reflejos, numerosas funciones del organismo como la contracción muscular. Esta hiperactividad es el resultado de una carencia de serotonina, sustancia que se produce a nivel cerebral y que, además, es muy importante en la regulación del dolor y del bienestar. En este sentido, el Yoga puede tener un papel fundamental ya que sus efectos aumentan el flujo de energía vital, relajando la estructura muscular y facilitando la mejora del funcionamiento de los órganos internos.
Se ha comprobado que son las mujeres, a partir de los 35-40 años, quienes sufren con mayor frecuencia de fibromialgia. Hay, por lo tanto, una influencia importante de factores hormonales; las mujeres en edad premenopáusica, son el rango de población con mayor riesgo. Por otra parte, se han detectado también que situaciones de estrés como las tensiones familiares, las discusiones o la incapacidad de afrontar las dificultades cotidianas, son otras de las causas desencadenantes de la enfermedad. El Yoga propone diferentes técnicas de percepción del propio cuerpo encaminadas al control de los procesos que implican cambios psicofísicos. Uno de los objetivos más importante de la práctica yóguica, trata de poner en marcha un “proyecto de realidad” encaminado a tomar conciencia objetiva de lo que ocurre tanto dentro de uno mismo como en todo lo que forma parte del contexto de vida real de una persona, para, progresivamente, desarrollar los mecanismos de equilibrio y serenidad que permiten, por un lado, el desbloqueo físico, la distensión muscular, la mejora del sistema respiratorio, endocrino…; y por otro, la expansión psíquica, el control de las emociones, la mejora del sistema nervioso y, en general, la armonía y la salud mental.
Los mecanismos implicados en la Fibromialgia atañen a todos los aspectos de la vida. “Mialgia” significa dolor muscular y “fibro” hace referencia a tejidos fibrosos, es decir, tendones y ligamentos. Si partimos de la base de que esta enfermedad pone en tensión continua los músculos de todo el cuerpo, especialmente los localizados en el cuello, espalda y piernas, estaremos en disposición de comprender el alcance que dicha sensación puede tener, no solo en el cuerpo, sino en la mente y, como consecuencia, en la vida de quien lo padece.
El cansancio constante es la repercusión más inmediata que provoca la rigidez muscular generando estados de fatiga crónica que, a su vez, impiden el descanso adecuado y regenerador. Tengamos presente que la actividad onírica (el sueño) es una función indispensable para el buen funcionamiento del ser humano. Las técnicas de relajación y meditación de la tradición yóguica están encaminadas a la consecución de un estado total de relajación física y mental produciendo cambios importantes en el sistema nervioso y procurando la distensión y el descanso profundo de los músculos del cuerpo.

Es fundamental tener en cuenta que los beneficios del Yoga son mayores cuanto más constante es la práctica. En el caso particular de los enfermos de fibromialgia, se impone una mayor fuerza de voluntad dada la fatiga y el cansancio constante que padecen, así que, se aconseja siempre una inmersión progresiva y el apoyo persistente del profesor de yoga teniendo en cuenta las características individuales. Veamos los aspectos fundamentales en que incide la práctica del Yoga:
• La respiración diafragmática que consiente y asegura la atención y la concentración necesarias para encontrar el punto que permite la “no acción” y la eliminación de la rigidez: relajación del cuerpo y la mente.
• La relajación Muscular que reduce la hiperactividad neurovegetativa. Durante el relax, el cerebro emite ondas alfa que facilitan la calma y permiten un trabajo interior profundo. Puede activarse la “conciencia testigo” que en Yoga se utiliza como medio de observación y percepción externa para generar una actitud de aceptación. Este ejercicio es fundamental a la hora de combatir el dolor porque no olvidemos que la mente domina las funciones de todo el cuerpo. La respiración yóguica permite un control consciente de las frecuencias cerebrales. Según algunos estudios electroencefalográficos realizados durante el sueño de un paciente fibromiálgico, éste mantiene una actividad similar a las ondas en frecuencia de alerta (beta). El ejercicio que permite permanecer y desarrollar ondas alfa es una de las ayudas más importantes que el Yoga propone para esta enfermedad.
• El ejercicio físico. Sobre este punto, las técnicas yóguicas tienen mucho que decir. Es evidente que si hablamos de una enfermedad cuyo primer síntoma relevante es la tensión muscular, el sentido común nos dice que una actividad que aumente dicha tensión, se verá, rápidamente, como un empeoramiento de las manifestaciones de rigidez. Esto es todavía más extremo en el caso de las personas con fibromialgia ya que el aumento de tensión muscular provoca en ellos una disminución de riego sanguíneo y, por lo tanto, un déficit de oxígeno y una menor capacidad de soportar el esfuerzo. Por otra parte, la inmovilidad total sería causa de atrofia progresiva de articulaciones y músculos así como de aumento del dolor.
El ejercicio que propone el Yoga se revela ideal en esta situación. En Yoga, cada movimiento y estiramiento se producen desde la relajación y son acompañados por una respiración que, a su vez, ayuda en dos direcciones: hacia la actividad y hacia la distensión total del músculo. Es la actividad vivida desde la relajación . Esto exige comenzar desde cero, es decir, aprendiendo a relajar y a respirar para después ir introduciendo suaves ejercicios que consientan progresar adecuadamente.
• La reeducación de la mente a través de la meditación. Las técnicas de concentración y percepción tienen como objetivo evitar los factores agravantes . Estos factores se refieren, sobre todo, a la influencia que tienen sobre la psique del paciente las tensiones normales o excepcionales de la vida.
• La canalización y el control de las alteraciones psicológicas causadas por los cambios que la enfermedad produce en la persona. Mediante el aprendizaje de la respiración consciente y la relajación, así como de un ejercicio que permita volver a recuperar la elasticidad y la capacidad de esfuerzo, el paciente puede lograr estados de serenidad que repercuten en la distensión total de los músculos del cuerpo, reconducen las emociones y, al fin, proporcionan una calidad de vida mayor.
Es fundamental la actitud y el deseo de recuperación como también es muy importante comprender la enfermedad y aprender a convivir con ella. La contribución del Yoga como apoyo terapéutico es reconocida y ampliamente probada. Se trata de comenzar dando el primer paso dentro de uno mismo; hacer visible aquello que es invisible y poner en marcha los mecanismos que rompen el circulo vicioso dolor-tensión-miedo-dolor. Las herramientas que propone el Yoga llevan a cambios que son dirigidos por uno mismo, graduales y tremendamente dulces.

http://www.fibromialgia.com.ar

Fibromialgia: El yoga alivia los tan dolorosos síntomas.


Una milenaria disciplina resulta ser una gran aliada a la hora de combatir la fibromialgia ya que practicar ejercicios de yoga alivia los síntomas de esta patología.

A dichas conclusiones llegó un estudio realizado por la Universidad de Salud y Ciencias de Oregon (Estados Unidos). “Investigaciones previas sugieren que el tratamiento más exitoso para la fibromialgia incluye una combinación de medicación, ejercicio físico y el desarrollo de las habilidades psicológicas necesarias para tolerar la enfermedad. En nuestro estudio nos enfocamos en el yoga para determinar si puede ser considerado un tratamiento recomendable y hasta qué punto puede ser beneficioso”, dijo James Carson, uno de los autores.

QUÉ ES LA FIBROMIALGIA

La fibromialgia se caracteriza por la presencia de dolor generalizado en el cuerpo, con puntos sensibles específicos como las articulaciones y los músculos. También suele ir acompañada de síntomas como la dificultad para dormir, el cansancio y la depresión. Puede desencadenarse en hombres y mujeres pero es más frecuente en las damas de 20 a 50 años.
Aunque no se conoce una cura el tratamiento alivia los síntomas. La terapia para la fibromialgia generalmente incluye medicamentos, actividad física, alimentación equilibrada y ayuda psicológica para aprender a lidiar con los síntomas.

YOGA QUE ALIVIA

Para averiguar el rol del yoga como posible aliado contra la enfermedad, los autores trabajaron con 53 mujeres con fibromialgia. La mitad de ellas realizó yoga durante dos meses, por lo cual hicieron posiciones suaves, meditaron, se concentraron en la respiración y formaron grupos de discusión. El segundo grupo recibió la medicación de rutina para esta patología.

Pasadas las ocho semanas los autores realizaron pruebas físicas y presentaron un cuestionario a las voluntarias, para observar los resultados de las clases de yoga. Carson notó que esta disciplina alivió considerablemente varios de los síntomas graves de la fibromialgia, como el dolor, la fatiga, los trastornos del sueño, la depresión, los problemas de memoria y la ansiedad. Por ese motivo, la calidad de vida de las mujeres mejoró mucho.

“Probablemente los resultados fueron exitosos gracias al fuerte compromiso de las voluntarias, que no faltaron a las clases y mostraron una muy buena predisposición a practicar yoga también en su casa. Considerando estos hallazgos, creemos que se deben realizar más estudios que avalen el uso de esta disciplina como terapia”, dijo el especialista.

http://jovenesdeltercermilenio.blogspot.com.es

El yoga alivia los síntomas de colon irritable


Un pequeño estudio sugiere que la terapia que combina meditación con yoga suave, y que se conoce como “mindfulness“, aliviaría los síntomas del síndrome de colon irritable.

En un grupo de 75 mujeres con este trastorno digestivo, los autores hallaron que las mujeres tratadas con “entrenamiento mindfulness” sintieron más alivio de los síntomas en tres meses que mujeres tratadas con grupo de apoyo. Los resultados, aseguran los autores, sugieren que la técnica mindfulness debería ser una opción para el tratamiento del síndrome de colon irritable.

“Las personas con SCI deberían aprender la técnica mindfulness“, dijo Delia Chiaramonte, de la University of Maryland, en Baltimore. Hacerlo, agregó Chiaramonte, es “100%  seguro” y ofrece una forma de manejar los síntomas del colon irritable de manera individual y a largo plazo.

Dolor abdominal

Las personas con colon irritable sufren crisis reiteradas de calambres abdominales, hinchazón, constipación y diarrea. El tratamiento clásico incluye cambios alimentarios y fármacos antidiarreicos, laxantes o suplementos de fibra. Existen evidencias de que el ejercicio moderado regular también ayuda. Se desconoce su causa, pero la ansiedad y estrategias como evitar reuniones sociales por los síntomas agravan el síndrome en muchos pacientes.

Por eso, a veces se utiliza la consejería psicológica y la mejor terapia es la cognitiva conductual, que modifica los patrones de pensamientos no saludables que favorecen los problemas de salud.

El equipo de Susan A. Gaylord, de la University of North Carolina en Chapel Hill, analizó otro enfoque para administrar la relación “cerebro-intestinos” llamado reducción del estrés con mindfulness. Al azar, 75 mujeres con SCI recibieron entrenamiento en mindfulness o concurrieron a un grupo de apoyo una vez por semana durante dos meses. El entrenamiento incluyó lecciones de meditación, posturas suaves de yoga y “escaneo corporal” para concentrar la atención en una sola área del cuerpo por vez para detectar la tensión muscular y otras sensaciones.

El equipo halló que tres meses después de la finalización de la terapia, a las mujeres tratadas con mindfulness les iba mejor que al otro grupo. Sus resultados promedio, según una escala de síntomas de 500 puntos, disminuyeron más de 100 puntos (una reducción de 50 puntos se considera una mejoría “clínicamente significativa”). En cambio, los resultados en el grupo de control disminuyeron unos 30 puntos, publica American Journal of Gastroenterology.

Los autores observaron que las mujeres tratadas con grupo de apoyo eran menos propensas a esperar obtener beneficios que las del grupo tratado con mindfulness.

“Y aun así, al grupo tratado con mindfulness le fue mejor. De modo que no es sólo el contacto con otro ser humano ni que esperan mejorar” lo que provoca el efecto, dijo Chiaramonte. Además, tiene sentido que la terapia mindfulness ayude a las personas con colon irritable, indicó. “Una parte del problema en esos pacientes es la atención que le prestan al malestar físico y qué es lo que la mente hace con esa información”, explicó.