Como afrontar el estrés patológico (distrés), en las enfermedades de SSC


estres3El estrés como tal no es negativo, puesto que nos prepara para afrontar un problema o huir del mismo, hecho que en el pasado nos salvó la vida como especie.

Las sociedades modernas han generado un modelo de vida que supera el estrés, es el distrés, el cual aparece cuando de un modo constante estamos sumergidos a situaciones desagradables, situación que mina nuestra salud, calidad de vida y felicidad.

Manejarse ante estas situaciones resulta muy difícil y requiere de determinadas estrategias, no obstante los afectados por patologías medioambientales, como entre otras son las SSC, están más sensibles ante las situaciones de estrés constante, por lo que el umbral entre estrés y distrés, para este colectivo, es mucho mas lábil y requieren de estrategias aún más específicas para su control.

Son mucho los autores que han estudiado la relación entre la FM y la EM/SFC. El Dr. F.J. Hidalgo Tallón, en su trabajo Fibromialgia. Un trastorno de estrés oxidativo (2012), concluye que el estrés causa un aumento de radicales libre, por lo que mediante una dieta antioxidante adecuada, un plan de suplementos alimenticios y ozonoterapia, pueden ser opciones seguras y subsidiarias, para ser ensayadas en estas patologías.

Existen metodologías naturopáticas que aplicadas adecuadamente, ayudan a recuperar el estado de bienestar, si están están bien dirigidas y aplicadas en el momento adecuado.

a) La meditación y la relajación, por las mañanas y antes de acostarse, ayuda a aliviar la tensión muscular, para ello hay que entrenar a muestro cerebro a concentrarse en situaciones positivas y abandonar las que nos generan tensión al percibirlas como negativas.

b) Aprender a respirar, normalmente respiramos mediante la respiración pulmonar, para mejorar ante situaciones de estrés es necesario aprender a realizar respiraciones abdominales, este tipo de respiración actúa más sobre el cerebro generando una sensación de control sobre uno mismo.

c) Establecerse unos horarios que permitan realizar algunas actividades que aporten sentimientos positivos los cuales relajan el organismo y estimulan el cerebro, como puede ser caminar, actividades deportivas, actividades recreativas, actividades culturales, etc.

d) No excusarse por el diagnóstico establecido, estableciéndolo como excusa. Una persona que se excusa en un diagnóstico, genera una dinámica negativa que le impide la estimulación y la motivación, hay que salir de este círculo cerrado cuando antes.

e) No justificarse con un diagnóstico, para dejar de hacer ejercicio. La actividad física organizada dentro de los límites orgánicos individuales, es imprescindible tanto a nivel físico, como psíquico. Dependiendo del estado, este ejercicio, puede hacerse sin carga de gravedad, como es el aquagym.

f) Realizar actividades que comporten un contacto con la naturaleza y permitan un contacto físico con los árboles, tierra, agua etc. ello nos ayudara a equilibrar nuestro organismo y nuestra mente.

g) Establecer una dieta equilibrada y con tendencia a la alcalinidad, eliminando los alimentos ácidos y estimuladores, como son, entre otros, los nutrientes refinados, precocinados y cocinados industriales, enlatados, lácteos, etc.

h) Existen determinadas terapias naturopáticas antiestrés, como son determinados tipos de masajes, gemoterápia, acupuntura, etc.. Es conveniente un estudio determinado, para definir la que se requiere en cada momento, puesto que no todas las manipulaciones y procedimientos actúan del mismo modo y en el mismo nivel.

http://robertcabre.com

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Fibromialgia, estrés y comportamiento de enfermedad


estresEl síndrome de la fibromialgia es una etiqueta diagnóstica caracterizada por dolor generalizado y persistente por todo el cuerpo junto con sensibilidad y dolor al movimiento que no presenta daños significativos en los tejidos. Es un trastorno que afecta entre un 2 y un 7 por ciento de la población generalmente a mujeres con una proporción de unas 25 mujeres por cada hombre.

Hoy en día tenemos dos puntos que parecen claros en la fibromialgia. Uno es el de que se relaciona con procesos de sensibilización central a la nocicepción y el otro es que parece estar relacionado con una respuesta crónica de estrés del organismo.

Desde un enfoque evolutivo podemos quizá comprender un poco más este síndrome. Para la medicina evolucionista muchas enfermedades son consecuencia de la discrepancia entre el diseño evolutivo del organismo y el uso que de él hacemos. (Campillo 2012)

En el reino animal, el dolor constituye una necesidad evolutiva. Es necesario el dolor agudo como señalizador de riesgo, de amenaza para la vida o la reproducción. Se sabe que la insensibilidad congénita al dolor produce muerte prematura por accidentes o lesiones. Vemos entonces el dolor como un componente fundamental del sistema de control homeostático del cuerpo.

En esta entrada se analiza la hipótesis de que el dolor crónico generalizado presente en la fibromialgia, así como sus patologías relacionadas como los trastornos del sueño, fatiga, intestino irritable y las alteraciones del estado de ánimo son manifestaciones de la activación prolongada y no resuelta de un sistema evolutivo (la respuesta global de estrés) diseñado para hacer frente a los desafíos homeostáticos percibidos por el individuo. Esta activación prolongada y no resuelta de la respuesta de estrés puede estar en el origen de la sensibilización central presente en los procesos de dolor crónico generalizado.

HOMEOSTASIS Y RESPUESTA DE ESTRÉS

Nuestro organismo se ve expuesto a situaciones que alteran el equilibrio de algún aspecto fundamental de su medio interno (cambios de temperatura, deficiencia o exceso de glucosa, escasez de oxígeno) y debe generar respuestas para balancear esa alteración, para mantener su homeostasis. La homeostasis es el equilibrio dinámico y sistémico del organismo producido tanto por la fisiología como por el repertorio comportamental del individuo.

El objetivo de esas respuestas inmediatas y automáticas es que el organismo se adecue a los parámetros definidos por la evolución. Para ello producirá unas respuestas encaminadas a mantener la integridad del organismo.

Todo estímulo que represente un desafío para la homeostasis es un estresor y puede ser externo (ambiental) o interno (fisiológico o psicológico). El estrés es una respuesta a una percepción de amenaza para la homeostasis.

LUCHAR HUIR O RENDIRSE

Cuando cualquier ser vivo percibe un acontecimiento que supone una amenaza para su supervivencia o para su capacidad reproductiva desencadena unas respuestas automáticas encaminadas a superar esa amenaza. Esta respuesta de estrés tiene como objetivo la supervivencia del individuo. Para ello activa la respuesta de lucha o huida, que de forma resumida consiste en la preparación del organismo para un requerimiento muscular importante. La respuesta de estrés siempre va ligada al movimiento, huir o luchar.

En última instancia, cuando las posibilidades de superar la amenaza se perciben como imposibles, está la estrategia de congelarse, de inmovilizarse para pasar desapercibido. Es la estrategia de hacerse el muerto. Paralizarse, renunciar al moviemiento, hibernar, rendirse…

CONFLICTO INTERPERSONAL

Somos seres sociales en entornos sociales. La mayoría de nuestras amenazas actuales vienen determinadas por nuestras relaciones. Todo conflicto interpersonal es una fricción entre opuestos, una situación de estrés y en mayor o menor medida es también una situación dolorosa. Ante esa situación nuestro cerebro evaluará de forma automática sus recursos y determinará la respuesta automática necesaria: luchar, huir o rendirse. En las dos primeras opciones, se activa una respuesta de estrés, en las estrategias de rendición se activan los llamados comportamientos de enfermedad (sickness behavior) que pueden constituir una especie de metáfora de la rendición.

Hay que señalar que estas estrategias son inconscientes, el cerebro evalúa y decide la respuesta. Es por eso que si el cerebro de una persona que durante mucho tiempo ha estado activando su estrategia de lucha o huida y no ha conseguido superar la amenaza puede “elegir” otra opción como la más adaptativa en función de los recursos que tenga.

De lo que sí somos conscientes es de que para cada situación tenemos marcadores emocionales que nos ayudan a orientar la respuesta. Son las emociones las que nos indican como afrontar el desafío. El miedo nos indica que debemos alejarnos/deshacernos de la amenaza (huir), la rabia que debemos eliminar la amenaza (luchar). Tal vez en casos como la fibromialgia el cerebro produzca un cansancio extremo, dolor y otros síntomas que ejerzan de marcadores, de señaladores para retirarse de la lucha y orientarse hacía la reparación de las heridas. Al menos esa es la hipótesis de Price sobre la depresión y que creo que es aplicable también para la fibromialgia y para la fatiga crónica.

Por eso los tratamientos para éstos síndromes han de tener la pedagogía del dolor y del estrés como eje fundamental, para proporcionar al paciente recursos que le posibiliten actualizar sus respuestas cerebrales de una forma más saludable.

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EL ESTRES PUEDE PROVOCAR DOLOR CRONICO


estres-en-el-trabajoEl estrés y el dolor crónico se asocian a niveles de hormona de crecimiento y de cortisol bajos, de forma que quizá su tratamiento pasa por restaurar los niveles óptimos

Las hormonas juegan un papel fundamental en el estrés y, por ende, en el dolor, según ha explicado el Dr. Guillem Cuatrecasas, del Servicio de Endocrinología y Nutrición de la Clínica Teknon-Clínica Sagrada Familia de Barcelona este fin de semana en el II Simposio de Dolor de la Sociedad Española de Reumatología, celebrado en Huelva.

Y es que, según ha explicado, el estrés crónico se puede somatizar o expresar en forma de dolor, al mismo tiempo que el dolor es causa de estrés crónico. “Estrés es una palabra muy habitual hoy en día que se relaciona normalmente con temas laborales, aunque realmente, y desde un punto de vista de la fisiología orgánica, el estrés es cualquier situación que pone al cuerpo en estado de alerta.

Cualquier situación que envíe al organismo un esfuerzo suplementario significa estrés metabólico, desde una agresión hasta una situación de miedo, desde un episodio de fiebre a cualquier infección.

Y en este sentido, el dolor mantenido es una situación que puede provocar estrés crónico”, ha afirmado el experto.

Una de las patologías reumáticas en las que más claramente se puede observar esta relación, ha subrayado el Dr. Cuatrecasas, es la fibromialgia, “en la que coexisten a veces situaciones depresivas importantes que a su vez son situaciones de estrés crónico cuya expresión es el dolor”.

En el ámbito hormonal del estrés, ha explicado el experto, existen básicamente dos ejes mediadores: el eje de los corticoides, que empieza a nivel del hipotálamo con la hormona CRH, continúa a nivel de hipófisis con la ACTH y finalmente llega hasta la suprarrenal liberando corticoides –la típica y clásica cortisona-. “Éste es el eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal, eje corticoideo, uno de los grandes mediadores del estrés a nivel hormonal”. Por otra parte existe el sistema adrenérgico, “que es el encargado de hacernos sudar, tener calor, sufrir taquicardias… y que depende única y exclusivamente de la adrenalina que liberamos en una situación de estrés”.

Es un eje de respuesta inmediata. Ambos ejes están relacionados porque, al final, uno modula el otro, ha indicado el Dr. Cuatrecasas. “La adrenalina es capaz de modificar el CRH y, a su vez, el cortisol influye sobre la adrenalina”.

Asimismo, el experto ha resaltado que aunque estos son los dos grandes ejes hormonales, existen muchas otras hormonas “que han sido olvidadas y que en una situación de dolor crónico y estrés crónico tienen mucha importancia”.

Entre ellas, el Dr. Cuatrecasas ha señalado la prolactina “una hormona de estrés importante de la que se desconocen sus acciones” y la hormona del crecimiento “otro gran olvidado que también se sintetiza en la hipófisis y que está muy implicada en algunos subtipos de fibromialgia”.

Una cascada incrontrolable

En opinión del Dr. Cuatrecasas, en tratamiento aún no existe demasiada alternativa. “El estrés es una respuesta en parte incontrolable y, como tal, no la podemos modular. Realmente, no se puede tratar la cascada de acontecimientos hormonales, es decir, si existe una situación de miedo, se libera mucha adrenalina, es una reacción instintiva, de modo que no existe tratamiento y, además, es bueno tener esa reacción inmediata”, ha afirmado. Sin embargo, ha añadido, “el problema viene cuando esa reacción se cronifica y da lugar a enfermedades o dolor y, posteriormente, cuando a través del dolor se perpetúa esa cascada”.

Para el experto, se pueden identificar defectos hormonales concretos como, por ejemplo, que la hormona de crecimiento se mantenga en unos niveles muy bajos en un caso de fibromialgia. Ante esta situación, ha afirmado, se puede plantear un tratamiento y dispensar hormona del crecimiento a estos subgrupos de fibromialgia, estrés crónico o dolor crónico, mejorando el dolor.

Tal y como ha ocurrido con la fatiga crónica, en caso de que el trastorno hormonal comprenda unos niveles de cortisol inferiores a los normales, se puede suministrar un suplemento con el objetivo de observar si el paciente es capaz de modificar su dolor.

Sin embargo, ha añadido el Dr. Cuatrecasas, aún son pocos los casos de dolor en los que se conoce un único origen y tampoco sabemos si los cambios hormonales son causa o consecuencia del dolor.

“Si tomamos la fibromialgia como modelo, concretamente dispondremos de un subgrupo que puede rondar el 30% de los casos donde sí existe un déficit de hormona del crecimiento, pero estamos hablando de un 30%, el otro 70% no tiene esas características hormonales tan definidas. Y si hablamos de cortisol, el porcentaje es aún más bajo”, ha concluido.

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TOLERANCIA AL ESTRES: Reflexión


estresssLa tolerancia al estrés, o mejor dicho, la baja tolerancia que tenemos algunas personas al estrés puede tener una gran influencia en el proceso de nuestra dolencia. Hace mucho tiempo que percibo que esta característica en mi personalidad me condiciona negativamente en muchos aspectos de mi vida y de mi enfermedad, hasta el punto que hoy día el alto nivel de ansiedad es una constante en mí vivir diario. Aunque está comprobado que muchas enfermedades suelen ir acompañadas de un componente psíquico añadido – y la nuestra es en efecto una de ellas- no es menos cierto que en muchas ocasiones nos molesta que nos consideren por ello enfermos mentales, en el sentido de que nuestros malestares pudieran ser un problema exclusivamente psíquico y es que, efectivamente, una cosas no tiene nada que ver con la otra. La angustia que acompaña a cualquier enfermedad crónica ayuda también a que los problemas psicológicos estén presentes en gran medida sin que implique que sea la causa de base, quizá por ello considero también imprescindible un continuado apoyo psicológico que contribuya a restablecer y mantener uno de los pilares más importantes dentro de la propia enfermedad.
El estrés nos provoca una presión que se traduce en una casi obligación a tener todo a nuestro alrededor en estado de hipervigilancia. Al menos, es lo que me sucede a mí, y aunque no digo que se haya convertido en absoluto en una obsesión, si es cierto que no me permite a veces sentirme totalmente en paz y tranquila, cuestión que para mí es sumamente importante a la hora de encontrar el equilibrio y mantenerme mejor o más estable.
Aunque no sé si la baja tolerancia al estrés es una necesaria característica de esta enfermedad nuestra, si me consta que somos muchos/as los que compartimos un alto nivel de exigencia y casi siempre dirigido a nosotros mismos, convirtiéndonos en personas perfeccionistas en exceso, lo que hace que seamos personas más vulnerables que otras a estados de tensión. Soy capaz de controlar el momento, pero una vez solucionado el conflicto que me ha provocado el estrés, el esfuerzo necesario pasa una alta factura, ya sea traducido en una nueva crisis en la enfermedad o dejándote aun más baja esa resistencia al estrés o a los estados de ansiedad, que para mí sería una misma cosa.
Esta condición hace que esa necesaria capacidad de reponerte después de atravesar una etapa de alto nivel de estrés, no sea posible. Un individuo sin este problema estará en condiciones de restablecer su estado sin que ello afecte a su vida posterior, pero en nuestro caso queda mermada esa capacidad dejando una aparente debilidad o predisposición a la hipersensibilidad en todos los sentidos, lo cual nos lleva a sentirnos excesivamente afectados por todo y como digo, esta circunstancia contribuye a que una enfermedad de fondo que ya tenemos se estanque o empeore sin permitir avanzar. Esto ocurre después de haber vivido períodos continuos de estrés que no han permitido en organismos predispuestos volver a su estado normal y aunque no creo que la baja tolerancia al estrés provoque nuestra enfermedad, sí contribuye a empeorar el estado físico y la enfermedad orgánica que padecemos.
Bueno, es sólo mi reflexión personal sobre el tema, como yo lo vivo.

¿Por qué el estrés es malo para tu cerebro?


El término estrés significa cualquier experiencia interna de inestabilidad psicológica, como resultado de factores ambientales externos. Esta enfermedad es una fuente de patología y produce efectos a corto, medio y largo plazo. Además, puede dañar el cerebro a nivel molecular y desde ahí, extender su daño a través de las hormonas al resto del cuerpo. Por tanto, el mejor tratamiento es prevenirlo y una vez que se padece, intentar superarlo cuanto antes. Así lo consideran destacados especialistas en la materia, entre ellos tres investigadores del CIBERSAM (Centro de Investigaciones Biomédicas en Red de Salud Mental): los doctores Celso Arango, del Hospital General Universitario “Gregorio Marañón” y secretario de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB); Juan Antonio Micó, de la Universidad de Cádiz y Juan Carlos Leza, de la Universidad Complutense de Madrid.

Entre las causas desencadenantes del estrés están las que alteran el equilibrio del organismo, el exceso de información, el daño, el aislamiento, la presión grupal y la frustración. Su presencia se puede manifestar en varias etapas, desde los primeros síntomas de alarma derivados de la tensión muscular, a la etapa de resistencia con el síntoma de tensión psíquica. Si persiste en el tiempo, puede degenerar en agotamiento, con síntomas físicos somáticos. Entre los síntomas psíquicos del estrés se encuentran el nerviosismo, la alerta, el insomnio, la falta de concentración y memoria, la irritabilidad, tristeza, falta de energía, disminución de la sociabilidad y desmotivación; y como manifestaciones físicas destacan la sensación de ahogo, rigidez muscular, pupilas dilatadas, tensión alta, úlceras, cefaleas, etc. En cuanto a las consecuencias fisiológicas varían desde cerebro activado permanentemente para la acción, sentidos alerta, hormonas, aceleración del pulso, respiración más profunda y músculos tensos, entre otros. Si esta situación se prolonga, puede desembocar en un trastorno de ansiedad.

Por otro lado, el estrés puede variar además según sea el entorno que lo causa, su duración, la intensidad de éste y las consecuencias clínicas. Por la naturaleza del entorno, cabe distinguir el “síndrome del quemado” o mobbing en el contexto laboral; tener padres mayores, enfermos crónicos o hijos problemáticos, en el entorno familiar; tener altas expectativas, incapacidad, abuso, acoso, exceso de responsabilidad o agendas cargadas en el terreno escolar; y además están los clásicos problemas económicos o con los vecinos, por ejemplo, en el ámbito social.

Si consideramos el estrés desde la perspectiva de la duración del estresor, se habla de estrés agudo cuando deriva de un acontecimiento puntual, como puede ser una muerte, una separación o un accidente. El estrés se convierte en crónico si la situación estresante se prolonga en el tiempo; ejemplos de esto son el ya citado “síndrome del quemado” o el acoso escolar.

En cuanto a la intensidad del estresor, se pueden encontrar diferentes tipos de estrés: leve, coincidiendo con una gripe, una época de más trabajo o la enfermedad de un compañero; moderado, producido por un vecino problemático o la muerte anunciada de un familiar mayor; o bien grave, producido por una catástrofe, un atentado terrorista o una violación, por poner algunos casos de situaciones estresantes de diferentes niveles.

Dependiendo de las consecuencias clínicas el estrés puede ser causante de patologías, desencadenante de las mismas o bien perpetuarlas. Atendiendo a esta clasificación, puede ser la causa de patologías agudas, como los trastornos adaptativos, en los que hay estresor agudo e intensidad moderada. En estas situaciones se presentan síntomas de ansiedad, depresión, conductuales o bien mixtos, que son leves y recortados en el tiempo y no duran más de unos meses.

Pero también el estrés puede ser causa de patologías subagudas, como los trastornos por estrés postraumático (en los que hay un estresor muy agudo y muy grave, con síntomas intensos al cabo de mese y persistentes en el tiempo, con duración indefinida) y los trastornos afectivos, que son la prolongación del trastorno adaptativo por intensidad o duración del estresor o vulnerabilidad del sujeto. Los síntomas persisten más de 6 meses.

Finalmente, el estrés puede dar origen también a patologías crónicas, como el síndrome de fatiga crónica, fibromialgia y trastornos somatomorfos., en los que el estresor es crónico y leve a moderado y los síntomas permanecen durante largo tiempo.

Por otro lado, el estrés puede desencadenar patologías en el propio individuo, como son los trastornos mentales (episodios depresivos, maníacos y psicóticos), las enfermedades autoinmunes (lupus, espondilitis anquilopoyética y colitis ulcerosa) y las enfermedades dermatológicas (psoriasis y dermatitis en general), así como las enfermedades degenerativas como las demencias.

Según los expertos, para superar el estrés lo mejor es evitarlo con modos sanos de vida, comunicarlo, resistirlo creyendo en uno mismo, limitarlo y tratarlo con ayuda profesional. Una vez que se padece, hay que intentar superarlo lo antes posible, pues cuanto más se prolongue en el tiempo más patologías puede desencadenar llegando a perpetuarlas.

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UNA MIRADA NATURAL A LA FIBROMIALGIA (y II)


Podemos ver con los ojos cerrados si miramos a través del alma. Podemos sentir el soplo de la vida que fluye de nuestro interior y dirigirlo a mejorar nuestra salud.

En la fibromialgia existe una alteración que hace que se perciban como dolorosos estímulos que no lo son habitualmente. Además, la intensidad del dolor varía en función de la hora del día, de los cambios climáticos, del esfuerzo físico y nivel de actividad, de la falta de sueño, de los cambios hormonales, del nivel de ansiedad, del estrés… Esta varianza nos muestra la existencia de mecanismos fisiológicos y naturales más allá de los calmantes y analgésicos –administrados siempre bajo prescripción médica-, que pueden influir en la sintomatología y el transcurso de la enfermedad. Tenemos por consiguiente, que aprender a controlar aquellos mecanismos que en mayor o menor medida dependen de nosotros, para convertirlos en aliados y nos ayuden a regular la respuesta a determinados estímulos.

 El estrés, la ansiedad o la depresión por ejemplo, son factores agravantes de primer orden que deben controlarse, no solamente con fármacos cuando es absolutamente necesario o mediante suplementos naturales que no comporten efectos secundarios, sino también con medidas psicológicas adecuadas para favorecer el cambio positivo a largo plazo. La forma de afrontar y resolver los problemas que se presentan en el día a día es fundamental para reducir sus consecuencias negativas o evitarlas. El ánimo con el que encaramos la vida, marca nuestro devenir. Hay que mantener la autoestima. Quien sufre fibromialgia, debe necesariamente cambiar y mejorar su estilo de vida.

 La excesiva preocupación por pequeños problemas también está en la raíz del proceso de formación y agravación de los síntomas fibromiálgicos. Se debe pasar a valorar más las cosas buenas que tenemos y no dar tantas vueltas a problemas que no tienen tanta importancia real, pero que sin querer, pueden llegar a angustiar a la persona. Tampoco hay que perseguir la perfección ni exigirse más obligaciones de las que sean razonablemente asumibles. Es necesario organizarse y planificar bien las tareas para poder hacerlas sin mayor esfuerzo y sin estresarse, aprendiendo si es necesario, a decir “no” sin sentirse culpable ante aquellas exigencias que exigen un esfuerzo inasumible. Conseguir un ambiente familiar más relajado, con menos exigencias y problemas constantes, es una ayuda fundamental. Si se tienen dificultades para conseguirlo, no se debe dejar de pedir ayuda a un psicólogo.

 Tener un buen y reparador sueño nocturno es crucial. Un buen colchón, ni demasiado duro ni demasiado blando, una temperatura ambiente agradable, oscuridad sin ruidos en el dormitorio, cenas ligeras, evitar tomar sustancias y bebidas estimulantes como el café, té o alcohol, tomar una infusión o un baño caliente con aceites esenciales para relajarse antes de acostarse, son detalles básicos que pueden ayudar a conseguir un mejor descanso, reduciendo la sensación de cansancio por las mañanas y ayudando a una mejor renovación y mantenimiento cerebral y muscular.

 Escuchar música tranquila, pensar en cosas agradables o realizar pequeños ejercicios de respiración relajante durante el día, pueden ayudar a bajar el umbral de excitación nerviosa acumulada y por lo tanto, permitir la reducción de la percepción del dolor, así como a combatir el insomnio.

 Se ha comprobado que aquellas personas que dejan el trabajo o suspenden todas sus actividades, se suelen encontrar peor que las que continúan activas. Así que es bueno buscar la realización de actividades que le permitan sentirse útil y activo, y no rendirse. Es necesario realizar diariamente ejercicio físico adaptado para reforzar la musculatura, evitando sin embargo, que esté por encima de la capacidad física del enfermo y le fatigue. Caminar, nadar o bailar, son actividades sumamente positivas y beneficiosas. También lo son el yoga, la rehabilitación fisioterapéutica, acupuntura, ozonoterapia, así como técnicas electromagnéticas de última generación que están consiguiendo mejoras muy apreciables.

 Se ha detectado en los enfermos de fibromialgia, niveles bajos de algunas sustancias importantes en la regulación del dolor, especialmente de la serotonina, un neurotransmisor que entre otras funciones, es responsable de nuestro estado anímico. También se ha detectado en su sistema nervioso, un aumento de la sustancia productora de dolor llamada sustancia P. Aunque existen fármacos que pueden ayudar a controlar estas sustancias y neurotransmisores, también podemos encontrar ayudas naturales que pueden contribuir a una mejor modulación, como por ejemplo los ácidos grasos poliinsaturados omega-3, cuyos beneficios han sido demostrados en numerosísimas investigaciones científicas. Tenemos recursos que pueden ayudar a que nuestro cerebro genere endorfinas –las llamadas hormonas de la felicidad-. Disponemos también de ayudas nutritivas ricas en triptófano –precursor de la serotonina-, en calcio, magnesio, silicio, selenio, vitamina C o vitaminas del grupo B entre las más importantes, así como de otros elementos vitales e indispensables, presentes en una alimentación sana, completa y natural, especialmente fruta y verdura ricos en antioxidantes –estas personas suelen presentar un incremento de los radicales libres-, preferentemente de cultivo ecológico, libre de insecticidas y aditivos químicos, o en forma de suplementos nutricionales ortomoleculares para aquellas personas que lo necesiten, y cuya indicación deberá estar siempre supervisada por un profesional de la salud.

 Es muy aconsejable que la persona enferma de fibromialgia controle su peso, evite comidas copiosas y excesivas, así como la ingesta de azúcar y sus derivados, pastelería, cereales refinados, embutidos, alimentos fritos y grasas saturadas, que le perjudican de sobremanera. Finalmente, hay que procurar evitar la exposición a sustancias tóxicas, ya sea al tabaco, que reduce todavía más la baja oxigenación muscular que suele haber en esta enfermedad, como a las contenidas en múltiples productos domésticos e industriales, que aunque sea en mínima proporción, sus efectos acumulativos pueden ser más perjudiciales para estas personas debido a la alteración de su sistema inmunológico que las hace más sensibles a sus efectos a largo plazo.

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Fibromialgia: Un trastorno de estrés oxidativo


RESUMEN

La fibromialgia es una enfermedad de prevalencia elevada cuya etiopatogenia aún no es bien conocida. Se han descrito implicaciones de corte psico-neuro-endocrino-inmunológico, lo que justifica una clínica dispar en la que predominan el dolor, la fatiga crónica, los trastornos del sueño y los trastornos afectivos. En este trabajo se revisan las características principales de la enfermedad desde el punto de vista del estrés oxidativo como base biológica del deterioro orgánico y de los principales síntomas que padece el paciente.

 INTRODUCCIÓN

La fibromialgia es una enfermedad que cursa con dolor crónico generalizado al que se añaden otras condiciones clínicas como son la rigidez muscular, los trastornos del sueño, la fatiga crónica, la ansiedad, la depresión, o las deficiencias de tipo neurocognitivo y autoinmune. Es una enfermedad que afecta a un varón por cada diez mujeres, especialmente en la edad media de la vida (1). La prevalencia es elevada, llegando a cifrarse en torno al 2% de la población general (2), y a pesar de ser actualmente un problema sociosanitario de envergadura (3), los tratamientos de efectividad contrastada son escasos. En cuanto a la etiopatogenia, la fibromialgia es una enfermedad difícil de ubicar, en cuyo desarrollo se han involucrado aspectos neurológicos, psicológicos, endocrinológicos e inmunológicos. Parece tratarse de la “enfermedad del agotamiento”, en la que el individuo pierde su capacidad de adaptación ante los diversos estresores, desarrollando una clínica en la que coexisten signos y síntomas de lo más diverso. La similitud y diversidad sintomática con pacientes que han afrontado situaciones estresantes, como ocurre en los síndromes postconcusionales, avala la hipótesis de la desadaptación, bien primaria (que se desarrolla paulatinamente) o secundaria, es decir, con un evento estresante definido, de cualquier naturaleza, que el paciente relaciona con el comienzo del proceso morboso. Se puede concluir que un trastorno inespecífico de la desadaptación desemboca en un crisol sintomatológico que se establece sobre una clínica básica común a todos los pacientes, por eso todos son similares, pero todos son distintos, ya que en cada paciente habrá una situación concreta que limite en especial la calidad de vida. En este trabajo se revisan las características principales de la enfermedad desde el punto de vista del estrés oxidativo como base biológica del deterioro orgánico y de los principales síntomas que padece el paciente.

ESTRÉS EMOCIONAL Y ESTRÉS OXIDATIVO

De entre las condiciones asociadas a la enfermedad se han descrito varias que se podrían relacionar con situaciones estresantes; como tales tenemos la mayor tendencia a la somatización, los malos tratos recibidos en la infancia, el sufrimiento de traumatismos previos, el haber padecido determinados procesos infecciosos a lo largo de la vida, o incluso la edad media avanzada o la condición de divorciado. La diversidad de los factores desencadenantes hace pensar en procesos de desadaptación más o menos generalizada, condicionados por la exposición a estresores de naturaleza diversa. Para muchos autores, la enfermedad, aún de etiopatogenia desconocida, es un síndrome somático funcional cuya clínica se solapa con otros similares, como pueden ser el síndrome de fatiga crónica o el trastorno de estrés postraumático. Se supone que en el desarrollo de todos estos procesos jugaría un papel clave el estrés emocional ante experiencias vitales adversas (4). Van Houdenhove y colaboradores consideran a la fibromialgia como una enfermedad del estrés, y llevaron a cabo una revisión sobre el papel etiopatogénico y la relevancia clínica de los eventos estresantes en el desarrollo de síndromes que cursan con fatiga y dolor generalizado, proponiendo nuevos modelos de investigación que conecten el estrés psicológico con el neurobiológico (5). Y efectivamente, desde el punto de vista de la biología celular, podemos observar que las características clínicas más relevantes de la enfermedad cursan con trastornos en los que se han descrito alteraciones en el balance de oxido-reducción celular. Los problemas psiquiátricos son comunes en fibromialgia, y se ha sugerido que una tercera parte de los pacientes padecen ansiedad o depresión; el trastorno de ansiedad se puede diagnosticar en el 27-60% de los pacientes, mientras que la depresión mayor oscila entre el 14 y el 23% (6). En comparación con los pacientes con artritis reumatoide, Walker y su equipo demostraron tasas significativamente superiores de trastornos psiquiátricos en los pacientes con fibromialgia (90% frente al 49%) (7). Desde el punto de vista biocelular, Sarandol y su equipo (8), al comparar 96 pacientes con depresión mayor con 54 sujetos sanos, pudieron demostrar marcadores de estrés oxidativo estadísticamente más elevados en los pacientes con depresión. Así, hallaron niveles plasmáticos elevados de malondialdehído (marcador del daño lipídico por estrés oxidativo) y una mayor susceptibilidad de los eritrocitos a la oxidación; ambos parámetros se correlacionaban con un aumento de la actividad de la superóxido dismutasa (SOD) eritrocitaria. También se vio que estos marcadores no revertían tras seis meses de tratamiento farmacológico. Felicity y colaboradores (9) llevaron a cabo una revisión a cerca del papel del estrés oxidativo en los trastornos psiquiátricos, concluyendo que la implicación del mismo es relevante, tanto en la depresión mayor como en los trastornos de ansiedad.

FATIGA CRÓNICA Y ESTRÉS OXIDATIVO

Aparte de los trastornos anímicos, la fatigabilidad muscular en los pacientes con fibromialgia supone otra limitación clínica importante, y la falta de lesiones musculares anatomopatológicamente concluyentes (10) podrían apuntar hacia un trastorno de estrés oxi-dativo a nivel fibrilar (11) con una mala gestión energética por parte de la célula muscular. Es una realidad que el agotamiento del músculo esquelético se relaciona con una elevación de especies reactivas de oxígeno más allá de las tasas normales, y se ha demostrado que el pretratamiento con suplementos antioxidantes es capaz de limitar la fatigabilidad muscular (12). Como se ha comentado, la fibromialgia es una enfermedad estrechamente asociada al síndrome de fatiga crónica, y ambas condiciones a menudo se confunden. Las dos son más frecuentes en mujeres que en hombres y cursan con dolor y fatiga generalizados, alteraciones del sueño, trastornos afectivos, depresión inmunitaria, etc. Se ha sugerido que estas enfermedades y otras similares como el trastorno de estrés postraumático y la hipersensibilidad a multiquímicos cursan con niveles elevados de óxido nítrico, que en presencia de anión superóxido sería oxidado, formando peroxinitritos y agotándose, con el consiguiente déficit vascular (13). Kennedy y su grupo han demostrado que, tanto en niños como en adultos con síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica se registran niveles elevados de estrés oxidativo en relación con los controles (14).

TRASTORNOS DEL SUEÑO Y ESTRÉS OXIDATIVO

 El sueño no adecuado también es propio de la enfermedad, lo que se ha relacionado con déficit en la producción de hormona de crecimiento (directamente implicada con el deterioro muscular) (15) y con la disminución de los niveles de triptófano y serotonina, ambos precursores de la melatonina, de marcado carácter antioxidante (16,17). En este contexto es interesante remarcar que en el modelo del síndrome de apnea obstructiva del sueño se han evidenciado niveles elevados de estrés oxidativo, con aumento de la peroxidación lipídica a nivel plasmático, aumentos de adenosina y ácido úrico en orina y disminución de óxido nítrico endotelial, circunstancias metabólicas similares a las que se han descrito en fibromialgia (18), y que supondrían isquemia, acidosis y dolor.

HIPEREXCITABILIDAD CENTRAL Y ESTRÉS OXIDATIVO

Hoy día se acepta la existencia de fenómenos de excitabilidad central; estos fenómenos se han relacionado con alteraciones de la neurotransmisión, analíticamente constatadas por alteraciones de las tasas de diferentes neurotransmisores en el plasma y el líquido cefalorraquídeo. Estudios preclínicos recientes han demostrado el papel de las especies reactivas del oxígeno (Reactive Oxigen Species: ROS) en la hiperalgesia, vía activación de los receptores N-metil-D-aspartato (NM-DA). Gao y su equipo (19), en un modelo preclínico de dolor, tanto neuropático como inflamatorio, pudieron demostrar que las ROS a nivel del asta dorsal acompañaban al dolor, y que la administración sistémica de un agente neutralizador de las mismas reducía la hiperalgesia mediante el bloqueo de la fosforilación a nivel de los NMDA. Posteriormente, el mismo grupo de investigación (20) (induciendo hiperalgesia por capsaicina en ratas) pudo demostrar el papel del anión superóxido como responsable del procesamiento anormal de la señal dolorosa en el asta dorsal, sugiriendo el papel terapéutico de la superóxido dismutasa mitocondrial (SOD-2) en estos tipos de dolor.

EL ESTRÉS OXIDATIVO EN FIBROMIALGIA

 La etiopatogenia de la fibromialgia es tan oscura como diversa, y en ella se han implicado mecanismos de índole neurológica, neuroendocrina, traumatológica o inmunológica. Se ha sugerido que en la enfermedad subyace una alteración del balance óxido-reductor, con acumulo de radicales libres y distorsión de las capacidades energéticas celulares. Eisinger y su grupo, con objeto de determinar el alcance del daño por estrés oxidativo en la enfermedad registraron, a nivel plasmático y eritrocitario, el malondialdehido, los carbonilos proteicos y el óxido nítrico. Asimismo, para determinar la capacidad antioxidante también midieron las vitaminas A y E, los grupos tiol y los niveles de glutatión y glutatión peroxidasa. Estos autores pudieron observar que los carbonilos proteicos (productos de la peroxidación proteica) estaban aumentados, y el óxido nítrico y los grupos tiol estaban disminuidos con respecto a los controles (21). La pentosidina es un producto de la glicación proteica que suele estar elevado en enfermedades propias del estrés oxidativo tales como el Alzheimer, la diabetes o la arterioesclerosis, y Hein y Franke (22) encontraron niveles elevados de la misma en el plasma de pacientes con fibromialgia, sugiriendo procesos inflamatorios crónicos y disfunciones neuronales. Posteriormente, Bagis y su grupo (23) en una muestra de 85 pacientes con fibromialgia primaria (comparados con 80 controles) hallaron niveles bajos de la enzima antioxidante superóxido dismutasa, a la vez que niveles elevados de malondialdehido. En el año 2006, Ozgocmen y su equipo también registraron, con respecto al grupo control, niveles elevados de malondialdehido y niveles reducidos de óxido nítrico. Al tratar a los pacientes con sertralina o amitriptilina, estos parámetros no mejoraron a pesar de hacerlo los registros del FIQ (dolor y ansiedad) y los de la escala de Hamilton, lo que sugiere que la mejoría clínica no tiene porque correlacionarse con la mejoría en el equilibrio de oxidorreducción de los pacientes (24). Desde el punto de vista anatomopatológico, con microscopía óptica no se encuentran lesiones que no se hallen en otras miopatías, pero con microscopía electrónica Lund (25) observó imágenes sugerentes de mitocondriopatía, alteración del balance oxidorreductor a nivel miofibrilar y déficit de oxigenación en torno a los puntos dolorosos. Otros autores también han referido que en los músculos de los pacientes con fibromialgia hay un déficit de fosfatos de alta energía, signo de procesos isquémicos que generarían el dolor y la rigidez en la enfermedad; un tono adrenérgico mantenido podría ser el origen de la situación (26,27). Morf y cols. (28) evidenciaron alteraciones vasculares periféricas que mermarían la oxigenación tisular; con flujometría laser y microscopía capilar observaron que los pacientes con fibromialgia tenían menos capilaridad y más dilataciones e irregularidades capilares que los controles sanos. Más recientemente, Mclver y cols. (29) demostraron un menor flujo capilar, tanto en reposo como en respuesta al ejercicio aeróbico, en los músculos de los pacientes con fibromialgia, hecho que se correlacionó con una mayor fatigabilidad en el grupo de pacientes que en los controles sanos.

CONCLUSIÓN

 A la vista de lo expuesto, se puede considerar que la fibromialgia es una “enfermedad del estrés” en la que subyace una alteración del balance de óxido-reducción celular, consecuencia de un aumento de la producción de radicales libres, una deficiencia de la capacidad antioxidante orgánica o de ambas circunstancias simultáneamente. Los hallazgos bioquímicos soportan esta realidad, y tratamientos tales como una dieta antioxidante, un plan de suplementos alimentarios o la ozonoterapia sistémica, con  capacidad para mejorar la capacidad antioxidante, podrían ser opciones seguras y bien toleradas subsidiarias de ser ensayadas en el tratamiento de la fibromialgia.

Por Hidalgo Tallón, F.J

CORRESPONDENCIA: Francisco Javier Hidalgo Tallón – Instituto de Neurociencias – Universidad de Granada

http://www.plataformafibromialgia.org

CUANDO EL ESTRÉS SE CONVIERTE EN FIBROMIALGIA


Debido al difícil diagnóstico de la Fibromialgia, es importante seguir trabajando para dar a conocer las características de la enfermedad en beneficio de los pacientes. De acuerdo al más reciente estudio realizado en 2010 por la consultora Harris Interactive, “Fibromialgia en América Latina”, patrocinado por Pfizer, se estima que entre el 70 y el 85% de los pacientes nunca habían escuchado sobre esta enfermedad, antes de identificar la causa de su condición de salud consultaron aproximadamente siete médicos y tardaron en promedio cuatro años en ser diagnosticados.

Por su parte, el Dr. Manuel Martínez Lavín, Jefe del Departamento de Reumatología del Instituto Nacional de Cardiología, resumió los resultados de las investigaciones recientes llevadas a cabo en su Instituto. “La fibromialgia es un padecimiento de dolor crónico relacionado al estrés”, afirmó y continuó: “Los factores estresantes que desencadenan la enfermedad pueden ser físicos (accidente automovilístico), emocionales (abuso o acoso constantes) o bien, infecciosos. La tarea ha sido definir como el estrés se puede convertir en verdadero dolor crónico”.

Mediante tecnología cardiológica de punta, el Dr. Martínez Lavín y sus colaboradores estudiaron el funcionamiento del sistema de respuesta al estrés en mujeres que padecen de Fibromialgia. “Encontramos que en estas personas, el ‘switch’ del sistema de respuesta al estrés está encendido de manera constante día y noche. Por la tanto, hay una excesiva producción de adrenalina, que irrita las centrales nerviosas, ganglios de las raíces dorsales alojados alrededor de la columna vertebral, encargadas de modular el dolor”.

“Hemos encontrado que ciertas personas tienen predisposición genética para desarrollar este padecimiento doloroso. En estos casos, la enzima encargada de inactivar la adrenalina no funciona de manera adecuada o los ganglios de las raíces dorsales son más sensibles a los estímulos dolorosos. Las alteraciones del sistema de respuesta al estés explican también otros síntomas de la Fibromialgia como son el insomnio, la fatiga y la ansiedad”, aseveró el especialista.

Las investigaciones de grupo del Instituto Nacional de Cardiología fueron publicadas recientemente en revistas científicas prestigiadas como los son Arthritis Research and Therapy y BMC Musculoskeletal Disorders. En cuanto al diagnóstico, se han tenido claros avances desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció este padecimiento en 1992, como una condición dolorosa, que envuelve los músculos, y es la causa más común de dolor musculoesquelético crónico y generalizado.

“Lo más reciente es un cuestionario, que ayudará al médico a identificar este padecimiento de una manera más certera ya que evalúa además de las zonas de dolor, los síntomas y su severidad (o gravedad), por lo que se llama Symptom Severity, esperamos que cada vez sean más los médicos que lo apliquen”, manifestó la Dra. Betina Hernández, Reumatóloga y Gerente Médico del área de Dolor de Pfizer, y agregó: “Al sumar este cuestionario como una herramienta más de diagnóstico, estamos seguros se acortará el tiempo del mismo en beneficio de los pacientes, quienes recibirán de una manera más oportuna el tratamiento, el cual debe de ser integral: medicamento farmacológico (neuromodulador), terapia cognitiva-conduntual, alimentación y ejercicio”, puntualizó la Dra. Hernández.

Al respecto la Doctora en Psiquiatría del Instituto Nacional de Psiquiatría, María Isabel Barrera, apuntó: “En México se estima que padecen Fibromialgia de 2 a 4 millones de personas, en su mayoría del sexo femenino (hasta en un 90%); pero también se presenta en hombres, donde es más difícil todavía identificarla, ya que por aspectos culturales, ellos tardan más en asistir al médico”.

http://fibromialgiaparaguay.blogspot.com.es/

Cuando el estrés se convierte en Fibromialgia


En el marco de las actividades para conmemorar el Día Internacional de la Fibromialgia, especialistas se reunieron para dar a conocer los avances para el diagnóstico de este padecimiento, así como para invitar a pacientes y familiares al congreso que se realizará el próximo 9 de mayo en el Hotel Radisson, al sur de la Ciudad de México. El cual es  organizado por el Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez, el Instituto Nacional de Psiquiatría José Ramón de la Fuente y la asociación civil Cadena de Ayuda Contra la Fibromialgia (CACF), con el apoyo de la biofarmacéutica Pfizer.

Debido al difícil diagnóstico de la Fibromialgia, es importante seguir trabajando para dar a conocer las características de la enfermedad en beneficio de los pacientes. De acuerdo al más reciente estudio realizado en 2010 por la consultora Harris Interactive, “Fibromialgia en América Latina”, patrocinado por Pfizer, se estima que entre el 70 y el 85% de los pacientes nunca habían escuchado sobre esta enfermedad, antes de identificar la causa de su condición de salud consultaron aproximadamente siete médicos y tardaron en promedio cuatro años en ser diagnosticados.

Por su parte, el Dr. Manuel Martínez Lavín, Jefe del Departamento de Reumatología del Instituto Nacional de Cardiología, resumió los resultados de las investigaciones recientes llevadas a cabo en su Instituto. “La fibromialgia es un padecimiento de dolor crónico relacionado al estrés”, afirmó y continuó: “Los factores estresantes que desencadenan la enfermedad pueden ser físicos (accidente automovilístico),  emocionales (abuso o acoso constantes) o bien, infecciosos. La tarea ha sido definir como el estrés se puede convertir en verdadero dolor crónico”.

Mediante tecnología cardiológica de punta, el Dr. Martínez Lavín y sus colaboradores estudiaron el funcionamiento del sistema de respuesta al estrés en mujeres que padecen de Fibromialgia.  “Encontramos que en estas personas, EL SWITCH DEL SISTEMA DE RESPUESTA AL ESTRÉS ESTÁ ENCENDIDO EN MANERA CONSTANTE DIA Y NOCHE. Por la tanto, hay una excesiva producción de adrenalina, que irrita las centrales nerviosas,  ganglios de las raíces dorsales alojados alrededor de la columna vertebral, encargadas de modular el dolor”.

“Hemos encontrado que ciertas personas tienen PREDISPOSICION GENETICA para desarrollar este padecimiento doloroso. En estos casos, la enzima encargada de inactivar la adrenalina NO FUNCIONA DE MANERA ADECUADA o los ganglios de las raíces dorsales son más sensibles a los estímulos dolorosos. Las alteraciones del sistema de respuesta al estés explican también otros síntomas de la Fibromialgia como son el insomnio, la fatiga y la ansiedad”, aseveró el especialista.

Las investigaciones de grupo del Instituto Nacional de Cardiología fueron publicadas recientemente en revistas científicas prestigiadas como los son Arthritis Research and Therapy y BMC Musculoskeletal Disorders.

 En cuanto al diagnóstico, se han tenido claros avances desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció este padecimiento en 1992, como una condición dolorosa, que envuelve los músculos, y es la causa más común de dolor musculoesquelético crónico y generalizado.

“Lo más reciente es un cuestionario, que ayudará al médico a identificar este padecimiento de una manera más certera ya que evalúa además de las zonas de dolor, los síntomas y su severidad (o gravedad), por lo que se llama Symptom Severity, esperamos que cada vez sean más los médicos que lo apliquen”, manifestó la Dra. Betina Hernández, Reumatóloga y Gerente Médico del área de Dolor de Pfizer, y agregó: “Al sumar este cuestionario como una herramienta más de diagnóstico, estamos seguros se acortará el tiempo del mismo en beneficio de los pacientes, quienes recibirán de una manera más oportuna el tratamiento, el cual debe de ser integral: medicamento farmacológico (neuromodulador), terapia congnitiva-conduntual, alimentación y ejercicio”, puntualizó la Dra. Hernández.

Al respecto la Doctora en Psiquiatría del Instituto Nacional de Psiquiatría, María Isabel Barrera, apuntó: “En México se estima que padecen Fibromialgia de 2 a 4 millones de personas, en su mayoría del sexo femenino (hasta en un 90%); pero también se presenta en hombres, donde es más difícil todavía identificarla, ya que por aspectos culturales, ellos tardan más en asistir al médico”.

En cuanto al congreso  con motivo del Día Internacional de la Fibromialgia a realizarse el 9 de mayo, Mónica Herrera, Presidente de CACF, invitó a los pacientes, familiares y todos aquellos que quieran saber más de la enfermedad a que asistan de 7:30 a 14:30, donde encontrarán ponencias impartidas por especialistas que van desde comprender la Fibromialgia, el impacto en el paciente y su entorno; ansiedad y depresión; alimentación y mejorando la consulta médica, plática que explicará los derechos y obligaciones de los pacientes.  Por segunda ocasión se realizará el concurso de “Dibujando tu dolor”, donde pacientes expresarán de manera gráfica lo que para ellos significa tener esta enfermedad.

El 12 de mayo de cada año se celebra el Día Internacional de la Fibromialgia, con múltiples actividades en diferentes países, para informar y sensibilizar sobre las dificultades por las que pasan miles de personas que padecen esta enfermedad en todo el mundo.

http://cronica.lacronicaonline.com