Balnearios contra la fibromialgia


balnearios-fibromialgiaUn estudio de investigadores coruñeses revela que las aguas termales disminuyen el dolor que sufren los pacientes con esta patología

Los tratamientos con aguas termales en los balnearios tienen efectos beneficiosos en los pacientes de fibromialgia, una enfermedad que se manifiesta en forma de dolores en diversos puntos del cuerpo, sin motivo aparente. Un estudio, realizado por investigadores de la Universidade da Coruña, revela que dos tercios de los sometidos al tratamiento experimentaron mejorías en el dolor.

El estudio, dirigido por la médico de Atención Primaria del Área Sanitaria de Lugo Sofía López, se llevó a cabo en el Balneario de Lugo, con 76 pacientes. Todos ellos eran mujeres que rondaban los 54 años y llevaban alrededor de una década sufriendo la enfermedad, con una gravedad similar en los síntomas experimentados.

La mitad de las pacientes “continuaron con su medicación habitual”, explica López, “mientras que a las otras 38 les aplicamos un tratamiento basado en las aguas termales del balneario, lodos y similares”. Este procedimiento duró tres meses.

El equipo de la doctora coruñesa examinó a las pacientes antes de comenzar con el tratamiento, otra vez al cumplir el primer mes del mismo y también al terminarlo. Además se realizó un último análisis físico tres meses después de la finalización de las sesiones. López aclara que “aún estamos terminando analizar todos los datos” pero que ya es posible “desvelar ciertos aspectos positivos en muchas de las afectadas”.

Según el estudio, la gran mayoría de las 38 pacientes que se sometieron al proceso hidrotermal terminaron con mejorías. López revela que, en pacientes que comenzaron con hasta 17 puntos dolorosos en su cuerpo, “al terminar el tratamiento se les reducían hasta doce o trece, en muchos casos”.

Algo similar ocurre con la intensidad del dolor. Las afectadas que situaban, en una escala del uno al diez, su nivel de dolor con un ocho antes de las sesiones, terminaban calificándolo con un seis.

López explica que ” tres meses después de terminar el tratamiento, los efectos positivos aún perduran” y, en muchos casos “incluso se hacen más palpables”.

En cualquier caso, los investigadores piden ser cautos. “Esto no es magia”, advierte López, pues “no es un tratamiento que cure, ya que la enfermedad es incurable, y no todas las que apuesten por él tienen que evolucionar de igual manera”. Lo que se puede ver tras el estudio es que “la gran mayoría manifestaban una mejoría en su dolor de, al menos, el 15%”. según la doctora, quien añade: “Incluso muchas de las pacientes que participaron han limitado su consumo de fármacos” debido a la mejoría.

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