Síndrome de fatiga crónica: qué es y cómo se trata


Para evitar la fatiga crónica es importante que mantengamos un equilibrio entre el tiempo de trabajo y el de descanso, que durmamos suficiente y que practiquemos actividad física.

Por: Yamila Papa

El síndrome de fatiga crónica o SFC (CFS por sus siglas en inglés) es una enfermedad debilitante y crónica de la que todavía se desconoce la causa. La persona que la padece siente un cansancio extremo y no puede realizar sus actividades con normalidad. No importa la cantidad de horas que duerma, siempre tiene sueño.

La fatiga crónica puede afectar a cualquiera, pero suele ser más común entre mujeres entre 40 y 60 años. Aunque fue un diagnóstico controvertido durante años, hoy sabemos con certeza que existe una disfunción del sistema inmunitario entre los enfermos de CFS.

Si quieres saber más sobre el síndrome de fatiga crónica y qué alimentos pueden ayudarte, sigue leyendo.

Síntomas y causas de la fatiga crónica

Uno de los problemas a los que se enfrentan los médicos a la hora de diganosticar el SFC es la enorme variedad de síntomas. Muchos de ellos se pueden atribuir a tantas enfermedades que a menudo se tarda años en diagnosticar el síndrome. De hecho, más que una enfermedad se lo considera un conjunto de síntomas.

Algunos de los síntomas más frecuentes del SFC son:

  • Fatiga
  • Dolor de cabeza, garganta y muscular
  • Áreas del cuerpo sensibles al tacto (como axilas o cuello)
  • Ganglios linfáticos inflamados
  • Dolor en las articulaciones
  • Hinchazón o enrojecimiento de la piel sin haberse golpeado
  • Pérdida de memoria
  • Problemas para memorizar
  • Trastornos del sueño
  • Cansancio extremo al levantarse
  • Falta de voluntad
  • Sueño excesivo y no reparador
  • Trastornos alimenticios

Mujer con fatiga crónica y dolor de cabeza
No está ni de lejos clara la causa del síndrome de fatiga crónica, pero sabemos que hay muchos factores que pueden afectar al sistema inmunitario y convertirse en desencadenantes: virus, estrés excesivo, mala alimentación o depresión son algunos de ellos.

Si crees que puedes padecer SFC, el primer paso es consultar con un especialista. El médico realizará las pruebas necesarias para determinar si tienes alguna enfermedad o deficiencia nutricional.

El tratamiento para la fatiga crónica tiene dos objetivos: aliviar los síntomas y regular el funcionamiento del sistema inmunitario. A continuación te proponemos algunos alimentos que pueden ayudarte.

Alimentos para la fatiga crónica

Las opciones naturales para tratar el síndrome de fatiga crónica son:

  • Jengibre: tiene propiedades antivirales. Se aconseja consumir una infusión preparada con una cucharadita de raíz de jengibre por taza de agua por día.

Jengibre

  • Maca: la maca estimula el sistema inmunitario y es útil para combatir la fatiga. Tiene propiedades reconstituyentes. Puedes consumir una cucharadita de maca en polvo por las mañanas en el desayuno, con queso untable, tostada, leche, etc.
  • Semillas de cáñamo: son altas en magnesio. Comer un puñado en las comidas, esparcir sobre la ensalada, sopas, caldos, salsas, etc.
  • Polen de abejas: es un conocido revitalizante cargado de vitaminas del grupo B, C, hierro y magnesio. Lo puedes mezclar con propóleo o con miel para aumentar sus beneficios. Consumir una cucharadita en ayunas cada día.
  • Caldo de pollo: rico en aminoácidos esenciales, ayuda a regular el estado de ánimo y las defensas. Se usa desde hace siglos para curar fatigas, tanto físicas como mentales. Consume una taza o plato por día durante cuatro semanas.

Arroz caldoso con pollo y legumbres

Remedios caseros y populares

  • 1. Infusión de astragalus: vierte dos cucharadas de astragalus en una taza con agua hirviendo. Tapa y deja refrescar. Bebe dos veces al día. Se recomienda para fortalecer el sistema inmunitario.
  • 2. Infusión de equinacea: hierve dos cucharadas de equinacea y una taza de agua. Retira del fuego y deja refrescar. Bebe una taza a diario durante cuatro semanas como máximo. No usar en caso de embarazo. Se utiliza para fortalecer las defensas.
  • 3. Infusión de gingko biloba: vierte dos cucharadas de gingko biloba en una taza de agua hirviendo. Tapa y deja refrescar. Bebe una taza al día para mejorar la circulación e incrementar el riego cerebral. Se emplea para los problemas de memoria o concentración.
  • 4. Infusión de canela, clavo y limón: en un frasco con cierre hermético deja macerar por 10 días dos gramos de corteza de canela, un clavo de olor y la cáscara de un limón. Añade luego 400 gramos de miel y un litro de agua. Hierve hasta que se reduzca a la mitad. Espera a que se enfríe completamente antes de consumir.
  • 5. Infusión de canela, jenjibre, cardamomo y maca: hierve por 10 minutos una cucharada de canela en polvo, una cucharada de raíz de jengibre, ocho semillas de cardamomo, una cucharada de miel, dos cucharadas de maca y un litro de agua. Retira del fuego y deja enfriar. Bebe una taza a la mañana y otra al mediodía. Es un potente reconstituyente.
Ramitas de canela
  • 6. Batido de manzana, zanahoria y polen: coloca el zumo de dos zanahorias y el de una manzana en la batidora. Mezcla en un recipiente aparte una cucharadita de pólen, una de miel y otra de romero hasta formar una pasta. Añade al batido. Vierte una cucharada de germen de trigo y otra de levadura de cerveza, bebe por las mañanas.

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El Ejercicio aeróbico en Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica


Es un tipo de ejercicio físico en el cual se necesita implícitamente el papel de la respiración para poder realizarse.

Para obtener la energía necesaria que supone realizar este tipo de ejercicio, es preciso quemar hidratos y grasas con ayuda de oxígeno. Por lo que su práctica habitual, dota al cuerpo de mayor resistencia y previene la obesidad.

Los ejercicios aeróbicos incluyen cualquier tipo de ejercicio que se practique a niveles moderados de intensidad durante períodos de tiempo extensos, lo que hace mantener una frecuencia cardíaca más elevada. En tal tipo de ejercicios se usa el oxígeno para “quemar” grasas y azúcar.

Uno de los beneficios del ejercicio aeróbico además de mejorar la capacic¡dad pulmonar y el sistema cardiovascular, es mejorar la resistencia muscular.

En los casos de FM y SFC estos beneficios contribuirían en la reducción de la fatiga y la mejoría de los síntomas, además de generar endorfinas y mejorar a su vez el estado de ánimo.

El ejercicio aeróbico que se decida a realizar, debe hacerse de una manera gradual, intensificando la duración y frecuencia del ejercicio progresivamente.

El tipo de ejercicio que se decida realizar es muy personalizable. Todo ejercicio que suponga un aumento de la resistencia muscular y se realice con respiración, aumentando la capacidad pulmonar, lo és.

Por ejemplo: caminar, nadar, correr, ciclismo, clases colectivas de ejercicio aeróbico, baile, etc. Son muchas las modalidades, pero lo aconsejable es practicar una al menos dos días por semana.

Para que un paciente con FM o SFC note la diferencia, debe hacer un seguimiento durante al menos de 2 a 6 semanas seguidas, de manera gradual y controlada.

Lo más fácil suele ser controlarse el tiempo durante la actividad. Es aconsejable ir de menor a mayor intensidad sin llegar a fatigarse de un modo extremo.

Empezar con 10 minutos de ejercicio y ver como nos encontramos, si nuestro cuerpo nos permite seguir, ir avanzando gradualmente y muy importante, estirar un poco   al finalizar el ejercicio.

Los últimos estudios revelan en sus resultados que para lograr beneficios deberían realizarse al menos 20 minutos por semana, en 2 días separados.

Hay que tener en cuenta que este debe ser realizado fuera de nuestra rutina habitual. No valen ejemplos como:

  • “Yo salgo todos los días a comprar y camino 20/30 minutos”.

Es mejor eso que nada, pero los beneficios de este tipo de ejercicio se notan cuando uno lo adapta a su vida diaria de una manera constante y consigue incluirlo en su rutina, ya que le aportará beneficios en su calidad de vida.

Es muy aconsejable y les invito a que lo prueben. Si lo hacen y se encuentran peor, al principio será lo normal. Deben darse tiempo, es un proceso de adaptación que tiene una merecida recompensa.

Autora: María Martí Puertes, Diplomada en Fisioterapia. Especialista en suelo pélvico y posturología. Es fisioterapeuta de Avafi desde 2011.

http://www.avafi.es/

Síndrome de Fatiga Crónica: así es vivir cansado todo el tiempo


Por María Richardson; ilustración de Clementina León

“En mi caso, que la enfermedad es leve, es regresar de la lavandería y el supermercado sintiendo que pasé todo el día corriendo bajo el sol en Six Flags”.

Mi cuerpo y yo no somos compatibles. O mi cuerpo y yo no somos compatibles con el mundo y sus demandas físicas. Me emociono y pienso que podemos salir a un club de lectura, estar de pie en el Metrobús, caminar otras diez cuadras, escuchar activamente, participar. Todo sin descanso de por medio. Y a veces logramos, mi cuerpo y yo, surfear en la emoción de la vida, dejarnos llevar por el momento y hasta agregar otra actividad ¡tacos! ¡café! Pero la ola de cansancio llega el día siguiente.

Queriendo participar más en la vida, me confío y asumo que puedo ser maestra de tiempo completo. Y empiezo bastante bien —como quien se recupera de una gripa y ya se atreve a hacer más planes— pero el trabajo incrementa, aumentan las horas, los horarios interfieren con la hora de dormir y el cuerpo comienza a arrastrarse. Cancelo las salidas sociales. Limito los viajes al pizarrón. Hasta que, tras un maratón de clases, el cuerpo se impone: no más.

Entonces vuelvo a mi modo de control absoluto. Protejo mis diez horas de sueño. Agrego quelato de magnesio a las vitaminas y probióticos diarios. Restrinjo soya, pan, lácteos, azúcar. El trabajo, desde casa o muy bien dosificado. Acorto interacciones sociales. Digo que me tengo que sentar, aunque quisiera seguir explorando calles. Me resigno un poco más a mis circunstancias. Mi cuerpo me fuerza a una vida de poco movimiento y contemplación serena. Quizá nunca seré directora de un museo ni maestra de alto rendimiento ni yogi trotamundos ni bailarina de tango semiprofesional.

Como me enfermé joven, mis pérdidas tienden a ser proyectadas hacia el futuro. Pero hay otros en mi situación que tenían vidas pasadas: profesores de física o atletas profesionales que desarrollaron carreras que no pueden mantener, hijos que ya no pueden cuidar. Mi enfermedad ha sido progresiva. Las historias de origen de otros son más claras: una gripa en un viaje al lago Tahoe que nunca se resolvió; la primera infección y luego algún esfuerzo físico años después que los llevó a depender de la silla de ruedas. Múltiples aniversarios macabros en el calendario.

Mi situación es relativamente fácil. Si me cuido, puedo estudiar y trabajar, por ahora. Si no logro trabajar lo suficiente, tengo el apoyo de mi familia y amigos. Son pocos los días que no puedo salir de la casa y menos los que no salgo del cuarto o la cama. Pero hay quienes llevan años sin salir de sus habitaciones. Algunos con los ojos y oídos siempre cubiertos, casi sin contacto humano, con un cuerpo tan descompuesto que no pueden digerir los alimentos. Si no tienen quien cuide de ellos, los enfermos más graves terminan en un olvido terrible, sin apoyo médico, con poca probabilidad de supervivencia.

Quienes compartimos esta enfermedad, como quien tiene cualquier síndrome complejo, desconocido, tenemos un largo historial de visitas y estudios médicos. Electroencefalogramas, tomografías, múltiples análisis de sangre para descartar Apnea de Sueño, Esclerosis Múltiple, Hipertiroidismo, Miastenia Gravis. Años de escuchar la terrible noticia de que todo está bien, según los estudios. Los médicos te dicen: “no tienes nada”, “es el estrés” o bien, te refieren con un psiquiatra. Somos afortunados quienes recibimos un “no sé qué tienes” en lugar de “no tienes nada”. Con algunos médicos comprometidos, por los síntomas y por proceso de eliminación se llega al diagnóstico: Síndrome de Fatiga Crónica.

Llamar a esta enfermedad Síndrome de Fatiga Crónica es como llamar al Alzheimer Síndrome de Olvido Crónico. Muchos pacientes prefieren el nombre Encefalomielitis Miálgica o lo llamamos por sus siglas conjuntas SFC/EM. El SFC/EM puede ir de leve a severo, pero los síntomas principales son: fatiga física y/o mental con duración de más de seis meses, intolerancia al ejercicio o esfuerzo, sueño no reparador, dolor, problemas cognitivos y sensibilidad sensorial. Muchos pacientes sufren también de intolerancia ortostática y de ahí la lista de síntomas se diversifica: de intolerancias alimentarias hasta problemas cardiacos.

“¿Qué se siente?”, preguntan mis amigas. Busco las metáforas más comunes: es como tener cruda perpetua o una gripa fuerte o ambas a la vez. Es tener la batería de un teléfono celular viejo que no recarga a más de 45 por ciento. O vivir en un cuerpo de 90 años a los 30. Es tener plomo en las piernas, nadar en una miel espesa mientras otros hacen piruetas en el aire. En mi caso, que la enfermedad es leve, es regresar de la lavandería y el supermercado sintiendo que pasé todo el día corriendo bajo el sol en Six Flags. Es tener que sentarme a descansar después de bañarme. Tener que adivinar cuál fue el exceso. Reconocer que lo que me cansó ayer, quizá no me canse mañana. Y viceversa.

“¿Es una enfermedad poco común?”, me preguntan. Los epidemiólogos calculan que hay 17 millones de personas en el mundo con SFC/EM, pero muchos sin diagnosticar. En Estados Unidos estiman que los ciudadanos afectados son de uno a tres millones. En Canadá, una encuesta reciente reportó 560 mil pacientes. Es difícil saber cuántos somos en México por la escasa investigación que hay al respecto. Hace un par de años escribí correos a médicos mexicanos para ver qué sabían sobre el síndrome que me habían diagnosticado en el extranjero. La respuesta más común que recibí fue “lo que usted tiene es fibromialgia”, aunque la fibromialgia, si bien puede estar relacionada o ser comórbida con el SFC/EM, tiene síntomas esenciales que yo no comparto.

La dificultad en el diagnóstico se debe a que no se ha identificado un biomarcador: un resultado que aparezca consistentemente en los estudios como indicador de la enfermedad. La meta final es el tratamiento efectivo, pero un biomarcador es el primer paso, nuestro Santo Grial. Esperamos ansiosos un estudio de sangre que pueda etiquetar nuestra enfermedad y darnos legitimidad. Pero la falta de biomarcadores del síndrome no significa que no exista evidencia científica; basta con ver la cantidad de artículos que repiten como novedad: “finalmente se descubre que el Síndrome de Fatiga Crónica NO está en tu imaginación”. Los estudios citados muestran diferencias en actividad cerebral;presencia de virus; diferencias en el microbioma; inflamación cerebral o procesos metabólicos interrumpidos, entre otras disrupciones. Continúan las preguntas sobre cómo distinguir causas y síntomas, y cuál podría ser el biomarcador definitivo.

Según los investigadores, el problema es que es una enfermedad compleja y se han dedicado pocos fondos para investigarla. En Estados Unidos, por ejemplo, se dedica más dinero anualmente a investigar la calvicie masculina que a apoyar estudios de SFC/EM. Es posible también que falte algún avance tecnológico que permita medirlo. Jen Brea, en una plática TED que resulta una excelente introducción a la enfermedad, nos recuerda que el Lupus, la Esclerosis Múltiple y la Epilepsia fueron llamadas “Histeria” antes de que se desarrollara la tecnología para diagnosticarlas. La Histeria fue (y sigue siendo, ahora bajo el nombre de Trastorno de Conversión) una etiqueta para descartar enfermedades complejas o desconocidas que afligen especialmente a las mujeres. Quizá no es casualidad que la mayoría de los pacientes con SFC/EM, como sucede con muchas enfermedades autoinmunes, sean mujeres.

A mí no me diagnosticaron Trastorno de Conversión como a Jennifer Brea, pero sí recuerdo un neurólogo que, con mi mamá presente, se dirigió sólo a ella con su veredicto: “Lo que su hija necesita es un psicólogo más inteligente que ella para que no pueda engañarlo”. También recuerdo a un terapeuta alternativo que concluyó que yo sufría de “libido bloqueada” y se ofendió cuando no acepté su terapia sexual. Podría hablar de médicos y terapeutas más empáticos, genuinamente preocupados, a quienes agradezco inmensamente su respeto y curiosidad, pero si hago el cálculo, veo que tanto aquí como en Estados Unidos han sido muy pocos los especialistas que creen en la naturaleza orgánica de mi malestar. Éste es el caso de muchos enfermos de SFC/EM. Es un círculo vicioso en la somatización de lo indiagnosticable: mientras se siga negando la realidad orgánica de la enfermedad, no se dedicarán fondos para investigarla y darle legitimidad.

Por falta de investigación y bajo la influencia de un estudio recientemente desacreditado, el tratamiento más recomendado para SFC/EM ha sido una combinación de terapia cognitivo-conductual y terapia de ejercicio gradual. La psicoterapia puede ser apoyo para cualquiera que viva con una enfermedad crónica (siempre y cuando el terapeuta no intente convencer al paciente de que sus síntomas están en su imaginación). La propuesta de ejercicio gradual es más peligrosa, ya que muchos pacientes reportan haber empeorado al seguir este tipo de régimen. Cuando un síntoma central de la enfermedad es la intolerancia al ejercicio y hay estudios que atestiguan la capacidad cardiovascular reducida de pacientes, recetar ejercicio es como recetar píldoras de azúcar a un diabético.

Por fortuna, hay buenas noticias para los enfermos de SFC/EM. En julio, un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford publicó un hallazgo que podría, finalmente, conducir a una prueba diagnóstica de sangre. Observaron, en un estudio con cientos de participantes, que mientras más severos eran los síntomas de los enfermos, mayores eran las diferencias en niveles de 17 sustancias del sistema inmune que promueven la inflamación. Investigadores de la universidad de Griffith en Australia anunciaron también este año un posible biomarcador relacionado con la disrupción en un canal de comunicación inmunológico. Y hay esperanza en una posible herramienta de diagnóstico basada en los estudios a nivel molecular del sistema metabólico que lleva a cabo la Open Medicine Foundation.

El doctor Ron Davis, geneticista superestrella, es el director del Stanford Genome Technology Center y una figura central del Open Medicine Foundation. Davis, como muchos investigadores de SFC/EM, tiene razones personales para estudiar la enfermedad: su hijo, Whitney Dafoe, es uno de los casos más severos de SFC/EM. En este breve documental de Palo Alto News se puede ver a Whitney Dafoe, alguna vez un ávido hiker, en los huesos e incapaz ya de comunicarse por voz o escritura. La urgencia de Davis por entender esta enfermedad es incomparable. Junto con Linda Tannenbaum, cuya hija también tiene el síndrome, ha reunido un equipo de investigación impresionante que incluye a tres premios Nobel, entre ellos James Watson.

Para mí, ha sido esencial poder seguir estas historias y saber que hay investigadores de alto rango que buscan avances para los que sufrimos de SFC/EM. Me tranquiliza tener un nombre potencial para esta descomposición de mi cuerpo, aunque deje mucho que desear. También ayuda estar en contacto con otros pacientes. Mucha de la información que he encontrado ha sido gracias a otros enfermos como Cort Johnson, que escribe resúmenes de avances científicos de forma clara y concisa en su página Health Rising o Ryan Prior, que dirigió el documental Forgotten Plague en el 2015 y Jen Brea, cuyo documental Unrest hizo su debut este año en el festival de Sundance.

Brea y Prior describen su asombro al entrar en contacto con la gran comunidad de enfermos de SFC/EM. Crees que estás sola en el mundo con tu enfermedad y luego entras a internet y encuentras grupos en Facebook con miles de integrantes que comparten tu historia. En línea han surgido colaboraciones para impulsar a gobiernos, universidades y farmacéuticas a que inviertan más en investigación y apoyo médico. Una de las acciones más importantes de la plataforma MEAction fue crear la campaña global Millions Missing para dar visibilidad al síndrome. Este mayo se organizó la campaña por segunda vez, con manifestaciones en 18 ciudades alrededor del mundo. Quienes estaban lejos de las sedes o se encontraban demasiado enfermos para salir de sus casas mandaron un par de zapatos en su lugar. En las fotos de los eventos se ven filas y filas de zapatos, símbolos de los “millones ausentes”: millones ausentes de la escuela, del trabajo, de las vidas que alguna vez tuvieron o esperaban tener.

Es posible que en México seamos pocos los enfermos de Síndrome de Fatiga Crónica/ Encefalomielitis Miálgica. Es más probable que haya un número considerable de enfermos que no han logrado identificar el nombre de su malestar y luchan por mantener una vida plena o, simplemente, por sobrevivir. El Síndrome de Fatiga Crónica/Encefalomielitis Miálgica tiene una larga historia de invisibilidad, basada tanto en su complejidad como en prejuicios médicos y sociales. Investigadores y pacientes alrededor del mundo sabemos que hay esperanza en el horizonte para esta y otras enfermedades neuroinmunes. Qué tan pronto llegaremos a entender estas enfermedades depende de la visibilidad y del apoyo que logremos reunir.

https://www.infobae.com/

Un médico honesto nos habla sobre el tratamiento del síndrome de fatiga crónica (EM / SFC) y la fibromialgia (FM)


Ari Whitten es un naturópata de Scottsdale, Arizona, que dirige  el  sitio web Energy Blueprint . Ha realizado una increíble cantidad de podcasts con profesionales de la salud alternativos. Si está interesado en la salud alternativa, su sitio web es un buen recurso. Encuentro que Whitten hace buenas preguntas.

Su entrevista del 28 de mayo con JE Williams, ” Virus comunes que pueden desencadenar la fatiga crónica (CFS) / Encefalomielitis miálgica  El mejor enfoque de tratamiento de la infección viral “, fue fascinante simplemente porque este Williams es tan condenadamente honesto. Williams es doctora en medicina oriental y autora del libro de 2002,  Inmunidad viral: un plan de 10 pasos para mejorar su inmunidad contra las enfermedades virales mediante medicamentos naturales , que ha estado tratando pacientes con EM / SFC / FM durante décadas. (También realizó trabajo de campo en algunos lugares realmente exóticos. Williams ahora está parcialmente retirado).

Williams comienza diciendo que cuando vio por primera vez a pacientes con síndrome de fatiga crónica / fibromialgia, él (en su mayoría) los creyó, pero en realidad él no podía relacionarse.

Creo que estos, la mayoría de ellos, tenían un problema real. Ya había estado trabajando con esto por aproximadamente 10 o 12 años. Algunos de ellos mejoraron, por lo que la depresión o la desregulación de los neurotransmisores formaron parte de eso, pero la mayoría no lo hicieron. Todavía no estaba seguro. Yo era hombre, los pacientes con SFC eran en su mayoría mujeres. No me relacioné. Podría tratar, podría examinar … No estaba seguro, real o no, y cómo podrían estar tan cansados, cómo podrían ser tan débiles, las cosas de las que se quejan. No era solo cansancio como tomar una siesta y recuperarse de ella. Ellos también fueron débiles. Débil significado dificultad para recoger cosas o levantar o pasar la aspiradora y cansarse de pasar la aspiradora.

Luego, en un viaje al Amazonas, Williams se enfermó, realmente enfermo. Se puso tan enfermo que cuando llegó a casa, estaba tan débil que apenas podía moverse, y ENTONCES pudo relacionarse.

Estaba tan débil que no podía sostener un lápiz. Literalmente se me iba de la mano así. Estaría en mi escritorio así, y vería el lápiz irse así, caer en mi escritorio. Estaba débil y cansado. No pude lavar a mi perro Estaría en cama por el resto de la tarde. Dios mío, así es como se sienten las personas con fatiga crónica.

Le tomó años usar terapias naturales para recuperarse en su mayoría, pero en su mayoría lo recuperó. Todavía tiene que mantener el ritmo, pero puede hacer ejercicio. Desde entonces, Williams ha tratado a miles de pacientes y ha centrado mucha atención en el tratamiento de patógenos tanto con drogas como de forma natural.

Su perfil de síntomas de un paciente ME / CFS / FM viralmente reactivado es bastante general: alguien con fiebre o fiebre baja, sensibilidades o alergias, fatiga constante, generalmente no dolor de garganta, problemas gastrointestinales, microbioma intestinal de baja diversidad, no ayudado mucho por los probióticos, pero a veces ayudado por los prebióticos.

Después de que Ari le preguntó qué tan útil es la terapia antiviral, Williams dio una respuesta devastadoramente honesta. Este médico que ha dedicado su carrera a ayudar a este grupo de pacientes aún considera que esta enfermedad es “muy difícil de tratar”.

Bueno, Ari, esa es la parte difícil. Si funcionó tan bien, tendríamos menos personas enfermas. Lo que tienes en estos casos son síntomas ambiguos que, por lo general, no conducen a un diagnóstico clásico de la enfermedad, ¿verdad? … Entonces comenzamos desde allí, lo que hace que sea muy difícil de tratar desde mi experiencia.

ME / CFS, dice, es realmente muy resistente a la terapia. ¡Imagínate! Bueno, eso lo sabemos, pero tener un médico que afirme que es increíblemente refrescante. El objetivo de Williams no es hacer que la gente se sienta bien, a veces lo hace, sino que, en general, para obtener algún beneficio para sus pacientes.

La otra característica clásica de ME / fatiga crónica es que es resistente a la terapia. Tienes síntomas ambiguos por un lado; tienes resistencia a la terapia por otro lado. Lo que quiero hacer es traer algo de sentido a un camino para poder obtener algún beneficio para ese paciente. Ese es mi modelo … Ojalá pudiera decir (funciona bien) en muchos casos, pero puedo decir que funciona bien en algunos y algunos pacientes responden muy bien.

En un instante, Williams resalta el dilema que enfrentan muchos pacientes. ¿Podrían ser ellos? El problema es que determinar si son uno no va a ser barato. La larga lista de enfoques tradicionales y alternativos que utiliza este médico funcional es amplia y variada, claramente ha hecho su tarea, y va a costar un centavo. Incluso con eso, el éxito no está asegurado. Sospecho que pocas personas pueden permitirse un enfoque tan integral de su enfermedad.

Cerca del final del podcast o artículo, descubrirá un caso típicamente complicado de ME / CFS que tenía lo que Williams llamó un resultado “razonable”. Tomó tiempo, prueba y error (Williams llamó a su caso una “línea recta curva”) y nunca se recuperó, pero estaba un 60% mejor, un buen resultado en ME / CFS / FM.

  • Escuche el podcast o lea la  entrevista de Ari Whitten / JE Williams aquí.
  • Vea otros  podcasts de Ari Whitten .
  • Visita  el sitio web de JE Williams  y sus blogs interesantes  .

Una gran pregunta que enfrentan muchos pacientes con EM / SFC / FM es cuánto gastar en tratamientos potenciales. Sin medicamentos aprobados por la FDA y una cantidad limitada de medicamentos recetados (que tienen sus propios copagos) disponibles, la lista de opciones de tratamiento es bastante pequeña, hasta que ingrese a una oficina de profesionales de salud / medicina funcional alternativa.

Allí, uno se encuentra a menudo con una gran cantidad de pruebas y tratamientos posibles, todos los cuales deben pagarse de su propio bolsillo. Debido a que los expertos son raros, los costos de viaje también pueden entrar en juego. Debido a que ME / CFS / FM son trastornos complejos, puede llevar tiempo (y más dinero) que el profesional maneje su caso. El punto es que salir del modelo de la medicina tradicional siempre es costoso, a veces muy caro.

Algunas personas tienen una decisión fácil: simplemente no tienen el dinero. Otros se encuentran en una buena forma financiera que los costos médicos no son un problema real. Muchos otros, sin embargo, se enfrentan con algunas decisiones desgarradoras. ¿Deberían arriesgar sus recursos financieros con la esperanza de mejorar (y volver a trabajar) o deberían renunciar a su búsqueda de salud y proteger sus finanzas?

Esta encuesta surgió de esas preguntas. Cabe señalar que esta no es una encuesta científica. Para lograrlo, deberíamos incluir una muestra representativa de pacientes de médicos alternativos de salud / funcionales. Además, tendríamos que identificar a nuestros practicantes. Nuestra muestra no es representativa en absoluto: no incluye a muchas personas para quienes estos tratamientos funcionaron muy bien y quienes continuaron con sus vidas, e incluyen todo tipo de profesionales. En resumen, realmente no hay forma de saber cómo te va con un profesional en particular de esta encuesta.

Encuesta de Efectividad de Profesionales de Medicina Alternativa de Salud / Funcional

A los fines de esta encuesta, defino médicos alternativos de salud / medicina funcional como médicos o profesionales (por ejemplo, naturópatas, osteópatas, médicos de medicina oriental, etc.) para quienes los tratamientos de salud alternativos constituyen una parte sustancial de su régimen de tratamiento, y proporcionar a sus clientes una amplia variedad de posibilidades de tratamiento de salud alternativo.

Algunas personas han visto muchos practicantes de salud alternativos. Esta encuesta pregunta acerca de su experiencia con un profesional: el que más lo ayudó. Al final, también pregunta cuánto dinero de su bolsillo ha dedicado a la salud y cuántos de estos profesionales ha visto en su búsqueda de bienestar.

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16 Cosas que debes dejar de hacer , si padece de fibromialgia Especialmente apropiados para los que sufren de fibromialgia , síndrome de fatiga crónica y otras enfermedades debilitantes


Esta historia se basa en un artículo que leí llamado ” 30 cosas que dejar de hacer a ti mismo.” Mientras lo leía, no podía evitar pensar cuán cierto que muchos de ellos son y que algunos queridos son especialmente apropiados para los de nosotros que sufren defibromialgia , síndrome de fatiga crónica y otras enfermedades debilitantes. Aquí hay 16 cosas que creo que aquellos de nosotros con fibromialgia que dejar de realizar:

1. Dejar de poner sus propias necesidades en un segundo plano.  Si tiene cualquier tipo de condición debilitante crónica, es necesario poner en primer lugar a sus propias necesidades. Incluso si usted es la persona más sana del planeta, no se debe dejar que sus necesidades van a la parte de atrás de la línea. Dado que la fibromialgia es más común entre las mujeres, esto es especialmente cierto ya que parece que se les diga que sus necesidades deben ir en último lugar después de que sus esposo, hijos, iglesia, trabajos, esfuerzos voluntarios y cualquier otra cosa que pudiera venir antes de las propias mujeres. Es de extrañar que nos damos ningún momento a todos; por desgracia, muchos de nosotros no lo hacen.

2. Detener pasar tiempo con las personas equivocadas. Si alguien está añadiendo estrés a su vida, que el estrés causa una enfermedad. Eliminar el estrés mediante la eliminación de esa persona. Puede no ser capaz de eliminarlos por completo, pero se puede elegir para evitarlos cuando sea posible.

3. rencores por tenencia de parada. Guardar rencor es un estrés innecesario. Nos hace para crear pensamientos negativos acerca de una persona y centrarse sólo en los pensamientos negativos cuando deberíamos estar tratando de encontrar maneras de enfocar en cosas más positivas. Suelta el resentimiento. Usted todavía piensa en la persona de vez en cuando, pero cuando lo hace, simplemente encogerse de hombros y reemplazarlo con un pensamiento de alguien que te importa que te haga sonreír.

4. Deja de tratar de ser todo para todos. La capacidad de decir no es muy subestimada. Con demasiada frecuencia, aquellos de nosotros con fibromialgia son incapaces de decir que no, sintiéndose culpables cuando no podemos o no decir que sí. No podemos ser todo para todos – que ni siquiera podemos ser todo para nosotros mismos, y no tiene que ser.

5. Dejar de mentir a ti mismo. Usted no se siente muy bien, y alguien le pregunta cómo estás. Usted contesta con, “Estoy bien”, pero no es la verdad. No es la verdad cuando dice que a ellos, y ciertamente no es la verdad cuando se dice a sí mismo.

6. Deje de perder el tiempo explicando a los demás. Si no puede hacer algo, que sea sencillo  –  sólo decir que no y seguir adelante. No trate de explicar por qué no puede hacerlo porque no podría estar escuchando de todos modos.

7. Deja de tratar de aferrarse al pasado. Mientras que usted puede ser capaz de encontrar maneras de mejorar sus síntomas, es probable que no fuera el 100 por ciento de nuevo. Siempre habrá límites. Deja de tratar de recuperar los niveles de la vida que tenía antes de su enfermedad y se dan cuenta de eso fue entonces y esto es ahora. Concéntrese en lo que puede hacer en lugar de lo que solía ser capaz de hacer.

8. Dejar de reprender a sí mismo por los errores del pasado. La culpa y la culpa son nuestros constantes amigos. Deja de castigarte por lo que has hecho en el pasado (o cosas que desearía haber hecho pero no lo hizo). Está en el pasado, se deja ir y seguir adelante. Una vez más, se centran en lo que puede hacer en el futuro.

9. Deja de ser celoso de los demás. Es tan fácil ser celoso de lo que otros tienen o lo que otros pueden hacer. Poco nos damos cuenta de que tienen limitaciones, también. Nadie ve la verdadera vida de otro, sus capacidades o discapacidades y sus límites. No juzgar su vida en base a la “Jones”, real o imaginario. Concéntrese en lo que tiene que es maravillosa.

10. Deja de quejarte y sentir lástima por ti mismo. Está bien para lanzar un partido de la compasión de vez en cuando, pero creo que no debe durar más de cinco minutos, y nunca debe invitar a amigos. Se centran en los aspectos positivos de la vida – hay muchos.

11. Detener con vistas a la belleza de los pequeños momentos. ¿Cuántas veces hemos oído que hay que parar y oler las rosas? En realidad, no apreciar esas pequeñas cosas hasta que no se puede hacer nunca más. Por lo tanto, tómese unos minutos cada día y realmente pensar en las pequeñas cosas que pudieron disfrutar. Anotarlas para que pueda mirar hacia atrás en ellos más tarde cuando se está contemplando que partido de la compasión.

12. Deja de tratar de hacer las cosas perfectas. Que ya son. OK, tal vez no son perfectos, y tal vez incluso pueden ser mejores de lo que son ahora. Pero el punto es que es necesario centrarse en la realidad en lugar de la perfección. Tome pequeños pasos para mejorar las cosas y estar más cerca de la idea de lo que quiere que sea su vida similares, sin preocuparse constantemente por qué tan lejos de ser perfecto todavía está.

13. Deja de actuar como si todo está bien si no lo es. Si todo es no OK, está bien decir la verdad. Cuando un verdadero amigo o alguien que realmente se preocupa por usted pregunta cómo eres, ser honesto. Dejar de contestar con “Estoy bien” si no está.

14. Deje de preocuparse tanto. Uno se siente como que está fuera de control de la vida, y tal vez lo es. Así que no se preocupe por ello. Dejar que la vida sea lo que va a ser. Controlar las cosas que puede controlar y dejar que el resto pasa. Preocupación constante sólo hará que se sienta peor.

15. dejar de centrarse en lo que no quiere que suceda. Usted no quiere despertar mañana en una llamarada, así que es lo único que piensas y terminas mantener a sí mismo de dormir, lo que resulta en el despertar en una llamarada. ¿ Suena familiar? Bueno, detenerlo. En lugar de pensar “yo no quiero …” pienso “quiero ….” Focus on resto de la buena noche de que sabe que va a conseguir y lo bien que se sentirá mañana porque se tomaron las decisiones correctas acerca de las cosas que están bajo su control .

16. Deja de ser desagradecido. Se agradecido cada minuto de cada día. Hay algo maravilloso para estar agradecido. Decir “gracias” por las cosas pequeñas y en serio. En vez de conseguir molesto de que alguien hizo algo que se pretende hacer, ya que te hace sentir “inútil” o como ellos pensaban que no estaban haciendo su parte, sea agradecido que sólo te liberados para hacer otra cosa que quería hacer.

http://medprecautions.xyz

5 plantas medicinales contra la fatiga crónica


Si padeces fatiga crónica es muy importante que apartes los malos hábitos de tu vida y comiences a incluir algunos cuidados que te permitan llenarte de energía.

¿Cansancio, sueño no reparador y problemas para la concentración? ¡Cuidado, podrías estar padeciendo del síndrome de fatiga crónica! Las actividades diarias conllevan a un estilo de vida ajetreado marcado por el estrés y esto podría interferir con tu bienestar.

El estrés es el cansancio mental originado por la exigencia de rendimiento muy superior al normal. Esta desencadena una serie de síntomas que disminuyen tu bienestar. El síndrome de fatiga crónica es un trastorno de larga duración dado por el dolor en los músculos del cuerpo, el cansancio y la dificultad para dormir. Estos síntomas no mejoran con el descanso.

Todos estos síntomas interfieren con el estilo de vida normal y saludable de una persona. Dificultan la realización de labores diarias y sencillas. Además, esto podría derivar en otras enfermedades debido a que la falta de descanso baja las defensas del cuerpo.

Muchas sociedades científicas consideran a este síndrome como un problema de salud pública por ser una de las causas de enfermedades cardiovasculares, renales y psicológicas.

Saber que padeces de fatiga crónica es un reto, pues el diagnóstico no es sencillo debido a los múltiples factores que pueden causarla. El médico debe hacer un historial de salud que incluya tu condición actual familiar, personal y laboral, así como la frecuencia de aparición de los síntomas y si estos interfieren en tu calidad de vida.

Una vez descartadas otras enfermedades como anemia o infecciones, a través de exámenes de laboratorios completos, se procede a ofrecerle al paciente múltiples alternativas de tratamiento. Como siempre, la naturaleza siempre ofrece opciones para tratar enfermedades y la fatiga crónica no es la excepción.

Toma nota de estas 5 plantas medicinales contra la fatiga crónica.

1. Ginseng siberiana

La planta de ginseng siberiana ayuda a restablecer la energía. Se considera una gran herramienta para mejorar la capacidad física, la fuerza muscular y la resistencia. Por ello es tan popular en países como China y Rusia.

Su uso en bebidas energizantes demuestra sus beneficios contra el estrés. Aumenta la energía y vitalidad, y también fortalece el sistema inmunitario.

2. Hierba de San Juan

Combatir el insomnio y la depresión causada por este es otro pilar fundamental en el tratamiento. Se aconseja el uso de hierba de San Juan para el alivio de estos síntomas.

Esta es una planta medicinal de flor amarilla con propiedades antidepresivas. Su uso es beneficioso como tratamiento para la ansiedad, déficit de atención y trastornos afectivos. También es eficaz para calmar los nervios y dolores musculares.

3. Esquizandra

La esquizandra es una planta que estimula al sistema nervioso central promoviendo una respuesta positiva ante el estrés, mejorando la claridad mental y rapidez de los reflejos. Esta planta se utiliza como parte de la medicina natural para el tratamiento del estrés en países como Rusia, China, Japón y Corea.

Sus efectos son beneficiosos como tónico del riñón y antidepresivo, ya que estimula un mejor rendimiento físico en nuestras actividades diarias.  Además, se ha encontrado un gran efecto antioxidante al optimizar las funciones hepáticas y fortalecer el sistema inmunitario.

4. Ginkgo biloba

La falta de concentración y memoria son otros problemas bastante comunes en los pacientes con síndrome de fatiga crónica. Combatirlos con Ginkgo biloba es una opción natural y bastante efectiva para restablecer la capacidad mental.

Esta planta medicinal, usada frecuentemente en la medicina china, ayuda a mejorar la circulación cerebral. Establece mayores conexiones neuronales y ayuda a combatir la amnesia y los problemas de envejecimiento cerebral.

Por sus beneficios es usada frecuentemente como tratamiento coadyuvante en enfermedades como alzhéimer, demencia senil y párkinson.

5.Regaliz

El regaliz, por su parte, constituye otra alternativa natural. Es una herbácea usada en Europa y Asia tropical como condimento e ingrediente de golosinas y confites.

Su agradable olor y su característico sabor dulce permiten su fácil ingesta en comprimidos o infusión para contrarrestar el agotamiento adrenal por la sobreproducción de hormonas estresantes. Levanta el ánimo y ayuda a combatir la depresión disminuyendo los síntomas de ansiedad y depresión.

En la actualidad, no existe una cura definitiva para el síndrome de fatiga crónica. El alivio de los síntomas dependerá del trabajo en conjunto con tu médico. Asimismo, afianzar estilos de vida más saludables como el ejercicio, los buenos hábitos del sueño y la disminución de las actividades estresantes ayuda a llevar una rutina diaria positiva y relajada.

Un tratamiento óptimo se basa en el apoyo familiar y el autocuidado. Corrige los malos hábitos y mantén un estilo de vida más armonioso contigo mismo y con tu entorno.

https://mejorconsalud.com/

GRADOS DE FATIGA EN EL SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA.


El SFC es una enfermedad grave e invalidante que muestra una multiplicidad de síntomas que, según cada paciente, pueden manifestarse en más o menos cantidad, y mayor o menor intensidad (para más información ver los posts: “Porcentaje de población afectada por SFC y FM en España”, “Diferencias entre astenia, fatiga crónica y síndrome de Fatiga Crónica”, “Bibliografía sobre SFC, SQM y FM “, “El Síndrome de Fatiga Crónica y la Fibromialgia, en pocas palabras”, entre otros).

Sin embargo la fatiga crónica (fatiga persistente que no cede con el reposo) es el síntoma perenne y mas intenso a todos los enfermos. De ahí que a esta enfermedad se le denomine por su síntoma más característico (Síndrome de Fatiga Crónica), una acepción que no gusta al enfermo, y que es muy cuestionada en general, pues este nombre hace que, además de ser una enfermedad poco conocida, la gente piense que es “poco importante” y no lo que es: una patología seria y grave, de carácter multisistémico (ver más en el post: “El Síndrome de Fatiga Crónica y la Fibromialgia en pocas palabras”)

Tras años de experiencia con enfermos de SFC, el doctor Joaquim Fernández-Solà, coordinador de la Unidad de Fatiga Crónica del Hospital Clinic de Barcelona (sistema público), ofreció una valoración de la fatiga en cuatro niveles, según el grado de repercusión en la calidad de vida y actividades cotidianas del enfermo.

Esta tabla es actualmente el referente para medir el nivel de severidad de la fatiga en el SFC.

GRADO 1 DE FATIGA (LEVE): permite al enfermo llevar una vida prácticamente normal, que no lo limita para las actividades laborales ni las de ocio.
* la fatiga (o sea, “el malestar o fatiga post-esfuerzo superior a 24 horas”) aparece cuando se requiere hacer un ejercicio o actividad que se sale de lo normal.
* puede hacerse más evidente si hay procesos que coexistan con ella (por ej., una enfermedad infecciosa intercurrente), o alguna circunstancia que altere el ritmo normal vital (por ej., no dormir bien durante una temporada seguida).

En general, la afectación sobre las actividades de la vida cotidiana es inferior al 20%, y el entorno del enfermo no nota esta sintomatología fácilmente.

GRADO 2 DE FATIGA (MEDIO): supone ya una interferencia más importante y más constante en la situación vital del enfermo.

* le cuesta realizar su actividad laboral.
* a veces no puede acabar algunas tareas que había iniciado, o fracasa en algunos objetivos prefijados (por ej.: estudios o cursos de actualización).
* puede requerir bajas laborales episódicas.
* esta situación empeora aún más cuando coinciden enfermedades o situaciones concurrentes (infecciones, cambios de estado de ánimo, cambios estacionales).

En general limita las actividades de la vida cotidiana entre un 30-50%, y es detectado por el entorno del enfermo, que aprecia un cambio sustancial del paciente con respecto a la situación previa a la enfermedad

GRADO 3 DE FATIGA (SEVERO): supone una importante y marcada repercusión sobre las actividades de la vida cotidiana. Invalida al enfermo para cualquier actividad que suponga cierto esfuerzo continuado

* el enfermo no puede trabajar.
* sólo puede hacer mínimas actividades de leve intensidad y transitoriamente.
* afecta a todos los ámbitos vitales (trabajo, ocio, vida sexual).
* suele mantenerse de manera constante, con agudizaciones durante las enfermedades concurrentes

Afecta en más de un 50%.

GRADO 4 DE FATIGA (EXACERBACIONES): es una situación de agudización transitoria hasta el punto de que el paciente no puede moverse de la cama y precisa ayuda para las actividades básicas. No suele durar más de diez días.

Fuente: Dr Fernández Solá J. (coord)
Sobrevivir al cansancio , una aporximación a la situación de fatiga crónica. Barcelona 

https://privatemedical247.com

Síndrome de Fatiga Crónica: Enseñanzas para vivir mejor con una enfermedad crónica


Trabajadora social clínica ofrece consejos que ayudan a encarar con positivismo los síntomas y efectos dolorosos de algunos males. Por: Patricia Prieto

Vivir con una enfermedad crónica es todo un desafio, debido a que muy a menudo quienes la padecen experimentan fuerte sufrimiento físico que minimiza su calidad de vida y bienestar.

“Es difícil manejar las numerosas demandas que las enfermedades crónicas nos imponen y los pacientes no siempre saben cómo manejar su enfermedad o no tienen la fortaleza para abordarla. Además, sin la combinación correcta de apoyo, información y acceso a una buena atención médica, los pacientes pueden enfermarse más fácilmente”, dice con mucha convicción la trabajadora social clínica Joanna Charnas, vinculada al Departamento de Salud Mental del Centro Médico Naval de San Diego, California.

Charnas conoce muy bien lo que es vivir con una enfermedad crónica y tener que encarar el dolor de la mejor manera día tras día. Su experiencia empezó a la edad de 19 años, cuando un día sin motivos ni razón se levantó con una debilidad física que durante 17 años fue todo un misterio médico hasta ser diagnosticada con el Síndrome de Fatiga Crónica (CFS), con la cual ha aprendido a vivir.

“Somos valientes y fuertes, incluso en nuestro peor día, simplemente al rehusarnos a darnos por vencidos y continuar nuestros esfuerzos para tener una buena vida”, apunta la autora del libro “Living Well with Chronic Illness” (‘Vivir bien con una enfermedad crónica’), que recientemente publicó un segundo bajo el título de “100 Tips and Tools for Managing Chronic Illness” (‘100 consejos y herramientas para manejar una enfermedad crónica’).

En su nueva publicación, Charnas comparte experiencias personales que proporcionan orientación, consejos y técnicas efectivas que pueden ayudar al bienestar de cualquier persona que padezca una enfermedad incurable.

Consejos y herramientas

Tras lo que ha vivido y experimentado como una paciente de CFS, Joanna Charnas ofrece los siguientes tips que, a nivel personal, le han servido para vivir con optimismo y  lograr una mejor calidad de vida.

1. Cuidar la salud mental

Las personas que viven con enfermedades crónicas experimentan una amplia gama de sentimientos que les generan un dolor emocional profundo. Es importante que los pacientes aprendan cómo abordar y manejar estas emociones dolorosas y no ignorarlas ni suprimirlas, ya que esto es peor.  Y para ello, Charnas  dice que “algunas personas pueda que encuentren útil el buscar el servicio de un psicoterapeuta que les ayude a abordar sus sentimientos dolorosos”.

2. Mantener una actitud positiva

La actitud con la que se encara una enfermedad afecta todos los aspectos de ésta.

“Si los pacientes están atrapados en la negatividad, les aconsejo que trabajen duro para desarrollar una actitud neutral o positiva, incluso cuando se enfrentan al dolor y sufrimiento. Esto es un objetivo alcanzable, pero requiere compromiso y determinación”, dice la trabajadora social clínica.

El enfocarse siempre en las cosas y los pensamientos positivos es una de las técnicas para desarrollar una actitud positiva hacia la vida y los efectos dolorosos de una enfermedad crónica.

3. Sentirse bien con la apariencia

Es importante para los pacientes de una enfermedad crónica “encontrar maneras de sentirse bien con su apariencia y capacidades físicas, incluso cuando enfrentan pérdidas y limitaciones”.

4. Informarse muy bien sobre la enfermedad

Es vital educarse sobre la enfermedad a partir del momento que se recibe el diagnóstico. “El conocimiento sobre nuestra enfermedad fortalece y nos hace consumidores confiables de la atención médica”, dice Charnas.

5. Buscar la mejor atención médica

“Encontrar la mejor atención médica es una de las áreas en nuestras vidas en la que necesitamos enfocar nuestra energía, incluso si es escasa. Nuestra calidad de vida depende de eso”, acentúa la trabajadora social clínica.

6. Establecer prioridades

El saber cómo establecer prioridades es importante cuando se vive con una enfermedad, debido a que ayuda a “crear un equilibrio entre las responsabilidades satisfactorias y el autocuidado, algo que mejora el bienestar y respalda el funcionamiento óptimo”.

7. Buscar métodos alternativos que ayuden a controlar el dolor

El acudir a la práctica del yoga, la meditación y el mindfulness, así como encontrar el servicio de un buen acupunturista, son recursos muy útiles para obtener una mejor calidad de vida cuando se sufre de una enfermedad crónica.  Esto obedece, dice Charnas, a que se “crea un equilibrio con los tratamientos médicos con los que debemos comprometernos” para lograr el control de la enfermedad y un mejor  bienestar.

8. Nunca dejar de divertirse

“Nunca hay que olvidarse de divertirse. Disfrutar de los pequeños placeres de la vida sigue siendo posible e incrementa la calidad de vida, especialmente cuando se padece de una enfermedad crónica”, resalta la trabajadora social clínica.

https://laopinion.com

Testimonio: “No me ganarás nunca, síndrome de fatiga crónica”


Una disertación destapa el alto índice de tendencia en el suicidio, la depresión y la desesperanza de los pacientes con síndrome de fatiga crónica. Clara Valverde es paciente y preside sobre la Liga de Enfermos. Casi incapaz de moverse. Foto Joan Cortadellas

No me ganarás, Síndrome de Fatiga Crónica (encefaliomelis miálgica).

Sí, me has destrozado. He tenido que abandonar todas mis pasiones, rutinas, empezando por mi profesión, la docencia en un instituto. Pero… no has elegido bien del todo. Creo que en otro cuerpo podrías haber sido más dañina todavía si cabe, a nivel psicológico, y que, por tanto, has fracasado en ese cometido. Dado que tenemos que convivir, y que has venido a casa para quedarte, te estoy conociendo a fondo, estudiándote hasta en lo más mínimo, para no provocar tus brotes de desaforada agresividad que tanto perjudican a mi físico. Aunque, recuerda, ¡¡¡solo tienes mi cuerpo!!!

Sé bastante de ti, y nada de lo que sé lo aprendí gracias a los libros, ni a la ciencia, ni a los doctores, ni a internet, ni a ninguna otra cosa. Nunca, nunca, he buscado información tuya, porque solo el propio paciente, dada la gran variedad de variantes que muestran estas enfermedades  llamadas de sensibilidad central, y del gran desconocimiento que sobre ellas hay a todos los niveles, puede conocerte a partir de los años de convivencia.

La propia experiencia contigo, a lo largo de los años (ocho ya), es el aprendizaje más productivo que he podido tener. He estado siempre muy atento a las reacciones que provocaba en ti mi cotidianidad desde el día que me convencí y me dije: “Miguel, duro con esto y tira pa’lante porque nadie sabe nada y no va a haber hospital ni persona que te vaya a curar. Como mucho encontrarás quien empatice contigo”.Y así ha sido. Así que, a partir de tus respuestas, he ido acomodando mi vida.

Los inicios fueron desconcertantes, porque como no sabía nada de ti, me dabas unos palos imprevistos y desesperantes, muy desesperantes, hasta extremos infinitos, en lo físico y en lo moral. Me apartaste de muchos de mis entretenimientos favoritos. Renuncié a cosas que me acompañaron siempre, la lectura, jugar a tenis, tocar el piano, rutas en bicicleta, conciertos de rock… Posteriormente ha habido otras renuncias, como conducir, salir a ningún sitio más allá de al médico… Pero no, no has doblegado mi voluntad de seguir, de afrontar, de adaptarme a ti.

Ahora te obcecas en retenerme en la cama unas 20 horas cada día. Pero sigues sin tener el control de mi mente. Las fiebres, las disneas horribles, los mareos, los temblores, los vómitos frecuentes, las disfunciones continuas a muchos niveles en mi cuerpo, los dolores… Sí, me has arruinado la vida. Me has apartado de las grandes ilusiones. Pero ahora tengo pequeñitas, y las valoro como grandes.

¿Qué te agradezco? Ahora valoro la cotidianidad que disfrutaba antaño y que, paradójicamente, en su momento no disfruté. La disfruto ahora desde el recuerdo. Pero sobretodo te agradezco haberme dotado de una paciencia de la que carecía, de apartarme (aunque nunca estuve demasiado cerca) del debate, la discusión, la prevalencia de mis ideas por encima de las de mi contertulio.

Con el SFC o eres paciente y resignado o te tiras por el balcón. La paciencia, y ligada a ella, la tolerancia y el razonamiento desde la serenidad, me ha permitido acercarme a escuchar las razones del otro e intentar entenderlas, y aprender y a enriquecerme de ese aprendizaje y de alegrarme internamente de todo ello.  Elijo, pues, acabar esta misiva diciéndote esto positivo, que sé es lo que más te fastidia. Tu virulencia y tu maldad me siguen haciendo fuerte.

Los enfermos de SFC no somos visibles, no tenemos fuerza física para manifestarnos, pero existimos y sufrimos aislados y amargamente nuestra agresiva enfermedad.

El síndrome de fatiga crónica podría estar relacionado con problemas en las hormonas tiroideas


Durante mucho tiempo se creyó que la fatiga crónica no existía. Sin embargo un nuevo estudio realizado en Holanda y publicado en Frontiers in Endocrinology muestran un avance importante en nuestra comprensión de la enfermedad, que se estima que afecta al 2.6% de la población mundial-.

Investigadores del Centro Médico Universitario de Groningen descubrieron un vínculo entre el síndrome de fatiga crónica (SFC), también conocido como encefalomielitis miálgica (EM), y niveles más bajos de hormonas tiroideas. Si los hallazgos se confirman, podría ser un primer paso para encontrar un tratamiento para esta misteriosa enfermedad.

Parte del problema de explorar qué hay detrás del CFS es reconocerlo en primer lugar. A menudo, se diagnostica al descartar otras afecciones médicas subyacentes, utilizando un proceso de deducción para eliminar explicaciones virales, bacterianas y otras causas médicas para las que se han establecido pruebas.

La condición, que no tiene una causa definitivamente conocida, está marcada por fatiga a largo plazo, malestar post-esfuerzo, problemas para dormir, dificultad para pensar con claridad y una variedad de otros síntomas físicos variados, caracterizados por incomodidad general, dolores y dolores (a veces extremo).

La gravedad y la prevalencia de estos síntomas han convertido al SFC en uno de los trastornos médicos más controvertidos del mundo. Los pacientes y los investigadores lamentan lo inadecuado de nuestro conocimiento y los insuficientes tratamientos de la enfermedad

El estudio

El nuevo estudio, dirigido por el bioquímico Begoña Ruiz-Núñez, comparó la función tiroidea y los marcadores de inflamación entre 98 pacientes con CFS con 99 participantes sanos de control. Los investigadores encontraron que los pacientes con SFC tenían niveles séricos más bajos de dos hormonas tiroideas clave, llamadas triyodotironina (T3) y tiroxina (T4), pero niveles normales de una hormona estimulante de la tiroides que generalmente está presente en niveles más altos en el hipotiroidismo.

Los investigadores plantean la hipótesis de que el SFC es causado por la baja actividad de las hormonas tiroideas en ausencia de una enfermedad tiroidea, ya que los pacientes en el estudio tenían cantidades regulares de la hormona estimulante de la tiroides, llamada tirotropina.

Además, los pacientes con SFC mostraron inflamación de bajo grado en general, más niveles más altos de otra hormona tiroidea llamada “T3 inversa” (rT3), que se cree contribuye a la reducción general de las hormonas T3.

“Uno de los elementos clave de nuestro estudio es que nuestras observaciones persistieron frente a dos análisis de sensibilidad para verificar la fortaleza de la asociación entre el SFC y los parámetros tiroideos y la inflamación de bajo grado”, dice Ruiz-Núñez. “Esto fortalece considerablemente los resultados de nuestras pruebas”, añadió.

Si bien aún no comprendemos cómo estos niveles alterados de hormonas están relacionados con los síntomas del SFC, aislar este desequilibrio en la tiroides podría ser un gran paso para aprender más sobre lo que está desencadenando esta extraña enfermedad, acercándonos más a objetivos más específicos como ensayos, y eventualmente un tratamiento.

Si estos resultados pueden ser replicados por otros grupos de investigación independientes, un tratamiento que se enfoque en el uso prudente de hormonas tiroideas podría evaluarse en un ensayo clínico con personas sufriendo de este extraño mal.

El año pasado, un grupo de investigadores del Hospital Universitario Haukeland de Bergen, Noruega, hallaron una relación entre el SFC y la forma en que el organismo transforma el azúcar en energía, sugiriendo cambios en el metabolismo como una posible relación con el síndrome.

https://nmas1.org/

Desarrollan un modelo para diagnosticar el síndrome de fatiga crónica en el 70% de los casos


Un estudio impulsado por una asociación de afectados por encefalomielitis miálgica-síndrome de fatiga crónica (EM-SFC) de Barcelona ha desarrollado un modelo predictivo capaz de diagnosticar a más del 70% de los afectados, basándose en los tipos de linfocitos que tienen afectados y sus correlaciones, y a través de cálculos estadísticos avanzados.

En declaraciones a Europa Press, el investigador y farmacéutico José Luis Rivas ha explicado que estudiaron a 76 enfermos y 73 controles sanos, diagnosticados por dos médicos en base a criterios de consenso científico, y han logrado publicar el estudio sobre el modelo en la revista ‘Frontiers in immunology’, tras obtener el consentimiento médico del Hospital Clínic de Barcelona.

La Asociación de Sanitarios al servicio de la Encefalomielitis Miálgica (Asssem), formada en su mayor parte por profesionales de salud para mejorar la calidad de vida de personas con SFC-EM, fibromialgia y el Síndrome Químico Múltiple, creó un centro médico y unidad de investigación para desarrollar este estudio, el AsssemBiomédics.

Partiendo de un hallazgo de un estudio pequeño del grupo del IrsiCaixa en Can Ruti, han buscado biomarcadores en las diferencias en base a la caracterización inmunofenotípica de subpoblaciones concretas de linfocitos de tipo T y Natural Killers (NK, células asesinas en inglés) para mejorar el diagnóstico de esta enfermedad.

Actualmente, el diagnóstico está basado casi exclusivamente en criterios clínicos –basándose solo en síntomas, como cansancio, problemas de memoria, digestivos y dificultades para dormir, por ejemplo–: “Se trata estas enfermedades como psicosomáticas y como problemas de salud mental”, ha lamentado el investigador, también afectado por SFC.

BIOMARCADORES

Rivas ha reivindicado que lograr publicar este estudio en una revista avala la existencia de biomarcadores, y ha llamado a médicos, administraciones y científicos a “dejar de lado” la consideración de que es psicosomático y se invierta más en investigación.

Ha apuntado que los biomarcadores autoinmunes con los que se relacionan estas enfermedades podrían relacionarse, según han comprobado en coincidencias en afectados y según apuntan algunos expertos, con una reactivación de ciertos virus, así como periodos de estrés, aunque todavía es necesaria más investigación en este sentido.

CINCO SUBPOBLACIONES

El estudio también trató de observar la correlación entre determinados marcadores y la gravedad, así como si existían subgrupos o si existía correlación con la serología vírica de virus como el Epstein Barr Virus (EBV) y Citomegalovirus humano (CMVH).

Tras estudiar estos dos tipos de linfocitos, los investigadores hallaron cinco subpoblaciones linfocitarias alteradas en relación a los controles sanos, así como diferencias en sus correlaciones, y desarrollaron estos algoritmos teniendo en cuenta cuáles están afectadas, qué peso tienen en el conjunto, y cómo se correlacionan.

INTERÉS DE INVESTIGADORES

El modelo desarrollado es capaz de diagnosticar a más del 70% de los afectados utilizando solo dos subpoblaciones, y se pondrá a disposición de los afectados para mejorar el diagnóstico de la enfermedad: “Esperamos que a medida que avance se despierte el interés” científico, ha afirmado, al presentar las conclusiones ante afectados este martes en Barcelona.

Rivas ha explicado que el estudio se ha financiado con aportaciones de los afectados, y ha añadido que esperan que haya grupos de investigación que se interesen en replicar este estudio, con el fin de que la comunidad científica y médica internacional acepte estos resultados.

En caso de lograrse esta comparación de otros grupos, la inclusión de este diagnóstico con biomarcadores permitiría “mejorar el reconocimiento” de esta enfermedad, tanto a nivel social y médico, como en invalidez y pensiones, así como iniciar tratamientos efectivos y dirigidos, no solo sintomáticos.

http://ecodiario.eleconomista.es/

GRADOS DE FATIGA EN EL SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA


fatiga_cr(1)El SFC es una enfermedad grave e invalidante que muestra una multiplicidad de síntomas que, según cada paciente, pueden manifestarse en más o menos cantidad, y mayor o menor intensidad (para más información ver los posts: “Porcentaje de población afectada por SFC y FM en España”, “Diferencias entre astenia, fatiga crónica y síndrome de Fatiga Crónica”, “Bibliografía sobre SFC, SQM y FM “, “El Síndrome de Fatiga Crónica y la Fibromialgia, en pocas palabras”, entre otros).

Sin embargo la fatiga crónica (fatiga persistente que no cede con el reposo) es el síntoma perenne y mas intenso a todos los enfermos. De ahí que a esta enfermedad se le denomine por su síntoma más característico (Síndrome de Fatiga Crónica), una acepción que no gusta al enfermo, y que es muy cuestionada en general, pues este nombre hace que, además de ser una enfermedad poco conocida, la gente piense que es “poco importante” y no lo que es: una patología seria y grave, de carácter multisistémico (ver más en el post: “El Síndrome de Fatiga Crónica y la Fibromialgia en pocas palabras”)

Tras años de experiencia con enfermos de SFC, el doctor Joaquim Fernández-Solà, coordinador de la Unidad de Fatiga Crónica del Hospital Clinic de Barcelona (sistema público), ofreció una valoración de la fatiga en cuatro niveles, según el grado de repercusión en la calidad de vida y actividades cotidianas del enfermo.

Esta tabla es actualmente el referente para medir el nivel de severidad de la fatiga en el SFC.

GRADO 1 DE FATIGA (LEVE): permite al enfermo llevar una vida prácticamente normal, que no lo limita para las actividades laborales ni las de ocio.
* la fatiga (o sea, “el malestar o fatiga post-esfuerzo superior a 24 horas”) aparece cuando se requiere hacer un ejercicio o actividad que se sale de lo normal.
* puede hacerse más evidente si hay procesos que coexistan con ella (por ej., una enfermedad infecciosa intercurrente), o alguna circunstancia que altere el ritmo normal vital (por ej., no dormir bien durante una temporada seguida).

En general, la afectación sobre las actividades de la vida cotidiana es inferior al 20%, y el entorno del enfermo no nota esta sintomatología fácilmente.

GRADO 2 DE FATIGA (MEDIO): supone ya una interferencia más importante y más constante en la situación vital del enfermo.

* le cuesta realizar su actividad laboral.
* a veces no puede acabar algunas tareas que había iniciado, o fracasa en algunos objetivos prefijados (por ej.: estudios o cursos de actualización).
* puede requerir bajas laborales episódicas.
* esta situación empeora aún más cuando coinciden enfermedades o situaciones concurrentes (infecciones, cambios de estado de ánimo, cambios estacionales).

En general limita las actividades de la vida cotidiana entre un 30-50%, y es detectado por el entorno del enfermo, que aprecia un cambio sustancial del paciente con respecto a la situación previa a la enfermedad

GRADO 3 DE FATIGA (SEVERO): supone una importante y marcada repercusión sobre las actividades de la vida cotidiana. Invalida al enfermo para cualquier actividad que suponga cierto esfuerzo continuado

* el enfermo no puede trabajar.
* sólo puede hacer mínimas actividades de leve intensidad y transitoriamente.
* afecta a todos los ámbitos vitales (trabajo, ocio, vida sexual).
* suele mantenerse de manera constante, con agudizaciones durante las enfermedades concurrentes

Afecta en más de un 50%.

GRADO 4 DE FATIGA (EXACERBACIONES): es una situación de agudización transitoria hasta el punto de que el paciente no puede moverse de la cama y precisa ayuda para las actividades básicas. No suele durar más de diez días.

Fuente: Dr Fernández Solá J. (coord)
Sobrevivir al cansancio , una aporximación a la situación de fatiga crónica.Barcelona
http://www.sfc-em-investigacion.com/ Fernández Solà: Grados del Sindrome de Fatiga Crónica • Síndrome Fatiga Crónica SFC-EM Investigación.
Publicado por Marife Antuña en Facebook . Enlace: https://www.facebook.com/notes/marife-antu%C3%B1a-suarez/grados-de-fatiga-en-el-sfc-doctor-joaquim-fern%C3%A1ndez-sol%C3%A1barnaclinic/240336059358771

Las cuatro terapias naturales que enfrentan el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)


sindrome11111Se trata de un cansancio permanente, que no pasa ni siquiera con reposo continuo. Las mujeres parecen padecerlo entre dos a cuatro veces más que los hombres.

Aunque es común sentir agotamiento cada ciertos períodos, si se experimenta cansancio durante mucho tiempo es posible que se desarrolle una condición llamada Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Se trata de una fatiga extrema que no progresa, incluso, con mucho reposo. Los síntomas se parecen a los de la gripe y, en algunos casos, pueden durar años.

Esta problemática de salud se descubrió oficialmente en 1988, cuando los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) comenzaron a dar cuenta de muchos casos parecidos.

Aunque la enfermedad se puede desarrollar en cualquier momento de la vida, la información que han coordinado los CDC precisa que es más común entre las personas de 40 a 59 años de edad. No existe evidencia científica de que la enfermedad sea contagiosa, pero las investigaciones dan pie para pensar que sí existen vínculos genéticos.

Las mujeres reciben el diagnóstico de SFC entre dos a cuatro veces más que los hombres, pero no está claro si esto se debe a que la enfermedad afecta a más mujeres o a que más mujeres reportan la condición a sus médicos en comparación con los hombres.

En casi 25 años de hallado este síndrome se han estudiado muchas terapias naturales y alternativas para su tratamiento, pero los expertos apuntan a que se requiere más investigación para llegar a conclusiones más definitivas.

Uno de estos tratamientos es el ginseng. La palabra “ginseng” se deriva de ren-shen, una palabra china que significa “esencia de la tierra en forma de hombre” o “raíz hombre”, que viene por la forma casi humana de la raíz a la que alude.

El ginseng se ha utilizado en la medicina tradicional china (MTC) durante más de 2.000 años y se cree que aumenta el apetito y la fuerza, además de mejorar la memoria y el rendimiento físico. También se cree que ayuda a reducir la fatiga y el estrés y a mejorar la calidad de vida en general.

Existe también una fruta que ayuda a combatir la fatiga: el kiwi. Originalmente de la China, desde hace años también se produce en lugares tan diversos como Nueva Zelanda, Estados Unidos, Italia, Sudáfrica y Chile.

Se trata de una fruta rica en vitamina E, serotonina y potasio, además de exhibir más densidad de vitamina C que otras. Se ha estudiado también por sus beneficios para los pulmones y el corazón de la salud, pero sobre todo se cree que aumenta la energía.

También están los siempre populares suplementos de ácidos grasos omega-3, que se conocen por sus beneficios para el corazón y la protección contra el colesterol alto. Los omega-3, que se encuentran en los aceites de pescado y los aceites vegetales y de otros frutos.

Otro tratamiento alternativo que se ha propuesto para la fatiga es la terapia de relajación. Las técnicas de relajación incluyen varios enfoques terapéuticos conductuales que difieren ampliamente en su filosofía, su metodología y su práctica. Por lo general, su objetivo principal es la relajación no dirigida.

Existe coincidencia, en todo caso, que es la orientación de un profesional médico es lo que permite decidir el mejor tratamiento para la fatiga. Las terapias alternativas podrían ser una buena manera de aliviar el cansancio y mejorar las complicaciones de la ajetreada realidad diaria.

Obtenido de: http://lifestyle.americaeconomia.com/articulos/las-cuatro-terapias-naturales-que-enfrentan-el-sindrome-de-fatiga-cronica-sfc

“Los enfermos con el Síndrome de Fatiga Crónica no son marcianos”


entrevista-Doctora-Garcia-QuintanaLas enfermedades de sensibilización central engloban la Fibromialgia, el Síndrome de Fatiga Crónica, el Sensibilidad Química Múltiple y la Electro sensibilidad. Todas ellas son patologías de carácter crónico, multisistémicas e incapacitantes para las que solamente existen tratamientos paliativos y que no tienen causas previas que las justifiquen. Ana María García Quintana es doctora pionera en Síndrome de Fatiga Crónica. En sus casi 20 años de experiencia ha sido consciente de lo difícil que les resulta a estos pacientes conseguir un diagnóstico.

Pregunta: ¿Por qué decidió especializarse en este tipo de enfermedades? ¿Fue por vocación?

Respuesta: Sí, claro. Todo en medicina es vocacional. Cuando empecé a ver a estos enfermos estaba haciendo la tesis del sida y uno de los síntomas que tenían era el cansancio. Fue entonces cuando empezamos a ver que había un grupo de enfermos que tenían un cansancio extremo y, como yo soy así (ríe), me empecé a interesar por este grupo de pacientes hasta el punto en el que prácticamente mi actividad se centra en ellos. Poco a poco ese interés científico pasó a un interés personal.

P: ¿Se acuerda de su primera consulta?

R: De las primeras sí aunque ya hace casi 20 años. Eran enfermos que llevaban dando vueltas mucho tiempo. Recuerdo una paciente que llevaba 20 años de médico en médico. También recuerdo otra que venía de Andalucía y que a media entrevista se puso a llorar emocionada y me dijo que era el primer médico que no la miraba con cara de “ésta es una marciana, está loca”.

P: Hoy en día hay médicos que todavía desconocen estas enfermedades. ¿Qué le sugiere?

R: Me dan un poquito de pena porque hoy por hoy si la desconocen es porque dicen que no se la creen. Si los médicos en el pasado no se hubiesen creído lo que no veían seguiríamos en la edad de piedra. El médico tiene que ser curioso, tiene que basar su profesión en la historia clínica y en lo que dice el enfermo, sobre todo cuando está en los libros de texto y la OMS lo tiene recogido como enfermedad. ¿Qué es eso de yo no me lo creo? ¿Qué pena no? ¿Qué pasa que se han vuelto locos en la Organización Mundial de la Salud?

P: Usted pasa mucho tiempo con enfermos de SFC. ¿Cómo son? ¿Cómo llevan la enfermedad?

R: Son como cualquier enfermo eso para empezar, no son “enfermos marcianos”. Son enfermos que tienen una enfermedad, una enfermedad que durante mucho tiempo ha tenido una lacra social en el sentido de que nadie les cree y eso trae consigo una repercusión emocional. Durante mucho tiempo les han tratado como pacientes psiquiátricos. Mi experiencia con ellos dice que son muy agradecidos, porque hasta ahora a muchos no les han hecho caso en otros sitios. Son disciplinados. Si los enfermos siguen viniendo a mi consulta es por algo.

P: Te implicas mucho. ¿Esta implicación ha hecho que atraviese la barrera profesional?

R: Llevo de médico más de 30 años y para ser un buen médico no puedes perder la humanidad, pero tienes que saber ser el médico. Esto es como ser padre: tienes que tener una buena relación con tus hijos pero tienes que ser su padre. Eso no quiere decir que no me implique. Hoy por hoy el cien por cien de mi actividad se dedica a ellos y les dedico el cien por cien de mi tiempo.

P: ¿Alguna experiencia personal, algo que le hayan aportado?

R: Muchas cosas. El médico que no se deja aportar por sus pacientes no es un buen médico porque son personas y las personas siempre aportan a otras personas. Con veinte años de experiencia imagínate, podría escribir un libro. Experiencias personales de todos los tipos y colores. Hay gente que lo lleva muy mal, muchas parejas se rompen porque. Es una enfermedad que pone a prueba la familia, el amor, la sociedad y la pareja.

P: Pasa consulta en Madrid y en Barcelona…

R: Lo llevo con bastante dignidad. De hecho las unidades empezaron en Barcelona pero tenía muchos enfermos de Madrid, de Andalucía… Ahora mismo vivo entre dos ciudades, y por suerte el AVE ha mejorado mucho mi calidad de vida. Vengo cada semana y hay veces que dos por semana porque hago también de perito. Tengo un apartamento alquilado, una hija que estudia en Madrid y un hijo que estudia en Barcelona. Tengo literalmente una doble vida.

OBTENIDO DE: http://www.cuv3.com/

El Síndrome de Fatiga Crónica: grados y síntomas


SFCEl Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), que también se conoce como encefalomielitis miálgica es una enfermedad neurológica cuyo principal síntoma es causar una fatiga severa experimentada como agotamiento y poca resistencia), problemas neurológicos debilitantes y una variedad de síntomas muy parecidos a los de la gripe. En este post veremos los síntomas y grados del síndrome de fatiga crónica. 

Muchos observadores médicos han señalado que el SFC a menudo parece ser “provocado” por algún acontecimiento estresante, pero con toda probabilidad, la condición era previamente latente. Algunas personas parecen tener SFC después de una infección viral, o una lesión en la cabeza, o la cirugía, el uso excesivo de antibióticos, o algún otro evento traumático. Sin embargo, es poco probable que estos eventos por su cuenta podrían ser una causa primaria.

Síndrome de Fatiga Crónica: grados

Se consideran tres grados en el SFC, son los siguientes:

Leve: el enfermo es capaz de cuidar de sí mismo, pero puede necesitar días de baja laboral para descansar.

Moderada: es posible que el enfermo tenga movilidad reducida y sus síntomas pueden variar; es posible que también vea perturbados sus patrones de sueño y tenga necesidad de dormir durante la tarde.

Severa: el enfermo es capaz de llevar a cabo las tareas diarias mínimas, como lavarse los dientes, pero su movilidad de ha visto notablemente disminuida. También aparecen dificultades para concentrarse.

Por suerte la mayoría de los casos de síndrome de fatiga crónica son leves o moderados, pero hasta una de cada cuatro personas con SFC experimenta síntomas graves.

Síndrome de Fatiga Crónica: síntomas

El síntoma principal del SFC es el cansancio extremo. La enfermedad se diagnostica cuando este cansancio es:

  • Es nuevo.
  • No tiene motivos aparentes.
  • Dura al menos seis meses.
  • No se alivia con el reposo en cama.
  • Es tan intenso que impide participar en ciertas actividades.

Además del cansancio, el paciente con SFC debe cumplir con al menos cuatro de estos criterios menores:

  • Malestar post-esfuerzo (PEM)
  • Dolores musculares
  • Dolor en articulaciones, pero sin inflamación
  • Problemas de memoria o de concentración
  • Nodos linfáticos palpables en áreas del cuello o axilas
  • Dolores de garganta frecuentes
  • Dolores de cabeza
  • Sueño no reparador

La enfermedad es muy variable en su duración. Algunos pacientes se recuperan después de un año o dos. Más a menudo, aquellos que se recuperan son más propensos a hacerlo de 3 a 6 años después de su inicio. Otros pueden recuperarse después de una década o más. Sin embargo, para algunos, la enfermedad parece simplemente persistir durante toda la vida

Estos son los grados y síntomas  del Síndrome de Fatiga Crónica. Si la información te ha parecido interesante, compártela en las redes sociales.

OBTENIDO DE:http://www.elblogdelasalud.es/el-sindrome-de-fatiga-cronica-grados-sintomas/

SINDROME FATIGA CRÓNICA (SFC): PRUEBAS DIAGNÓSTICAS


proporcion_sfcEnfermedad clasificada en España con el código 780.71 Cie-9-mc

Los estándares para el diagnóstico del síndrome de fatiga crónica han sido definidos por el Centro para el Control de Enfermedades(CDC) y en los llamados “documentos de consenso de Canadá del año 2006”, donde se define un protocolo en las pautas para la detección, diagnóstico y seguimiento del SFC. Este síndrome fue identificado en los países anglosajones a mediados de los años 80.

La Organización Mundial de la Salud lo considera como una enfermedad neurológica grave y aparece en la lista americana de enfermedades infecciosas nuevas, recurrentes y resistentes a los medicamentos.

En España, en la CODIFICACION CLINICA CON LA CIE-9-MC (UNIDAD TECNICA DE LA CIE-9-MC PARA EL SISTEMA NACIONAL DE SALUD) Boletín nº 12 del año 1999, en el apartado nº 10 Síntomas y signos mal definidos, dice El síndrome de fatiga crónica, se caracteriza por fatiga severa y discapacitante…..”

Dichos estándares incluyen:

  •       Astenia (cansancio) intensa y fatigabilidad fácil, que no merma con el descanso nocturno, incluso sin haber realizado esfuerzo físico
  •       Inicio generalmente repentino, a veces después de un cuadro similar a una gripe. También puede aparecer tras una mononucleosis infecciosa u otras enfermedades víricas
  •       También cursa con desorientación, pérdidas de memoria a corto plazo, confusión e irritabilidad (afectación neuro-cognictiva)
  •       Pérdida de fuerza
  •       Falta de concentración. Con las habilidades matemáticas, pueden perder sus capacidades hasta presentar cifras en pruebas psicotécnicas y de coeficiente de inteligencia muy inferiores a las que tenían antes de enfermar.
  •       Falta de memoria
  •       Mialgias  dolores musculares que pueden afectar a uno o varios músculos del cuerpo y pueden estar producidos por causas muy diversas. Estos dolores musculares pueden acompañarse en ocasiones de debilidad o pérdida de la fuerza y dolor a la palpación. También se asocia en ocasiones con calambres y contracturas de los músculos afectados
  •       Ansiedad   incremento de las facultades perceptivas ante la necesidad fisiológica del organismo de incrementar el nivel de algún elemento que en esos momentos se encuentra por debajo del nivel adecuado, o -por el contrario- ante el temor de perder un bien preciado.
  • La ansiedad tiene una función muy importante relacionada con la supervivencia, junto con el miedo, la ira, la tristeza o la felicidad. En la actualidad se estima que un 20.6% o más de la población mundial sufre de algún trastorno de ansiedad, generalmente sin saberlo.
  •       Depresión es un trastorno del estado de ánimo que en términos coloquiales se presenta como un estado de abatimiento e infelicidad que puede ser transitorio o permanente.

    El término médico hace referencia a un síndrome o conjunto de síntomas que afectan principalmente a la esfera afectiva: la tristeza patológica, el decaimiento, la irritabilidad o un trastorno del humor que puede disminuir el rendimiento en el trabajo o limitar la actividad vital habitual, independientemente de que su causa sea conocida o desconocida. 

  • Cefalea dolores y molestias localizadas en cualquier parte de la cabeza, en los diferentes tejidos de la cavidad craneana, en las estructuras que lo unen a la base del cráneo, los músculos y vasos sanguíneos que rodean el cuero cabelludo, cara y cuello.

  •       Adenopatías Una adenopatía o linfadenopatía es el término que se usa en medicina para referirse a un trastorno inespecífico de los ganglios linfáticos. En la mayoría de los casos, el término se usa como sinónimo genéralizado de una tumefacción, aumento de volumen o inflamación de los ganglios linfáticos, acompañado o no de fiebre. Cuando el trastorno se debe a una infección, se habla de adenitis y cuando la infección ocupa los canales linfáticos, se usa el término de linfangitis.
  •       Síntomas digestivos  Las enfermedades de los órganos digestivos  ocupan el segundo lugar después de las enfermedades cardiovasculares.Los trastornos producidos por estas molestias afectan la piel, las membranas húmedas, los huesos, los músculos y las glándulas

                   Parestesias  sensación anormal de los sentidos o de la sensibilidad general que se traduce por una    sensación de hormigueo, adormecimiento, acorchamiento, etc., producido por una patología en cualquier sector de las estructuras del sistema nervioso central o periférico. El entumecimiento y hormigueo son sensaciones anormales que se pueden producir en cualquier parte del cuerpo, pero son más usuales en las manos, pies, brazos y piernas

  •       Palpitaciones El trastorno del ritmo cardíaco o arrítmia cardíaca, es una alteración de la frecuencia cardíaca, tanto porque se acelere, disminuya o se torne irregular, que ocurre cuando se presentan anomalías en el sistema de conducción eléctrica del corazón.
  •       Dolor torácico Es una molestia o dolor que se siente en algún punto a lo largo de la parte frontal del cuerpo entre el cuello y el abdomen superior.
  • Muchas personas que experimentan dolor torácico sienten temor de un ataque cardíaco. Sin embargo, el dolor torácico puede tener muchas causas, algunas de las cuales solo provocan un leve inconveniente, mientras que otras pueden ser serias e incluso potencialmente mortales. Cualquier órgano o tejido en el tórax puede ser el origen del dolor, incluyendo el corazón, los pulmones, el esófago, los músculos, las costillas, los tendones o los nervios.
  •       Manifestaciones cutáneas – el médico se debe plantear la pregunta de si el proceso cutáneo está limitado a la piel, y representa un puro acontecimiento dermatológico, o si es una manifestación de una enfermedad interna relacionada con la situación médica global del paciente.
  • La evaluación y el diagnóstico preciso de las lesiones cutáneas también son fundamentales debido al marcado aumento de cánceres cutáneos, melanomas y no melanomas. Las enfermedades dermatológicas pueden clasificarse y calificarse de muchas maneras diferentes de erupciones cutáneas inflamatorias y de procesos neoplásicos de la siguiente manera: A) enfermedades y lesiones cutáneas comunes, B) cáncer cutáneo distinto del melanoma, C) melanoma y lesiones pigmentadas, D) lesiones infecciosas y piel, E) enfermedad cutánea de origen inmunitario y…”
  •   Vértigo es una sensación de falta de estabilidad o de situación en el espacio. El paciente siente que las cosas dan vueltas a su alrededor o que es él quien gira alrededor de las cosas. Generalmente es de carácter rotatorio y se puede acompañar de manifestaciones vegetativas (náuseas, vómitos, sudoración). 
  • Trastornos del sueño: sueño no reparador e hipersomnia.
  • Corresponden a un amplio grupo de desórdenes que afectan el desarrollo normal del ciclo sueño-vigilia. Algunos trastornos del sueño pueden ser lo bastante serios como para interferir con el funcionamiento normal físico, mental y emocional.
  •       Dolor muscular.
  •       Faringitis mialgica (dolor de garganta).
  •       Dolor con la palpación de ganglios linfáticos de cuello o axilas.
  •       Fiebre leve (38,3º o menos).
  •       Dolores de cabeza. hace referencia a los dolores y molestias localizadas en cualquier parte de la cabeza, en los diferentes tejidos de la cavidad craneana, en las estructuras que lo unen a la base del cráneo, los músculos y vasos sanguíneos que rodean el cuero cabelludo, cara y cuello.
  •       Fotofobia (hipersensibilidad a la luz).Es frecuente en personas con albinismo o puede ser debida por enfermedades relacionadas con el ojo o el sistema nervioso
https://sites.google.com/site/fibromialgiafatigacronica/fibromialgia/sindrome-fatiga-cronica
  

Un nuevo tratamiento aporta esperanzas para el síndrome de fatiga crónica


oxfordAl analizar los resultados de un estudio realizado en 2011, los científicos observaron que las terapias cognitivo-conductuales y las terapias de ejercicio graduado consiguieron mejores resultados que los cuidados médicos estándares y las terapias de estimulación adaptativa.

El estudio, dirigido por un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford, realizó un seguimiento a pacientes que formaron parte de un estudio publicado en el año 2011. En ese estudio, se buscaban cuatro tratamientos potenciales para el síndrome de fatiga crónico y se encontró que la terapia cognitivo-conductual y la terapia de ejercicio graduado lograban mejores resultados que los cuidados médicos estándares y las terapias de estimulación adaptativa al cabo de un año.

En el nuevo estudio, se contactó a las personas que participaron en el estudio ya mencionado para averiguar en qué estado del tratamiento se encontraban tras 2 años y medio. Tres cuartas partes de los pacientes del estudio anterior participaron en la fase de seguimiento del nuevo estudio. Se observaron mejoras en la fatiga y el rendimiento físico al cabo de un año de tratamiento con terapia cognitivo-conductual y de ejercicio graduado, terapias que se mantuvieron a largo plazo. También se observó que los pacientes que habían sido tratados con estas terapias presentaban menos probabilidades de buscar tratamiento adicional tras el estudio en comparación a los que habían sido tratados tan solo con cuidados médicos o terapia de estimulación adaptativa.

http://www.immedicohospitalario.es/noticia/6902/un-nuevo-tratamiento-aporta-esperanzas-para-el-sindrome-de-fatiga-cronica

El uso del smartphone podría causar fatiga crónica


movilEl neurólogo Thomas Südhof, premio Nobel de Medicina y residente en la universidad de Standford ha declarado recientemente que los smartphones o teléfonos inteligentes, pueden generar el síndrome de fatiga crónica, también conocido como “burn out”.

Südhof asegura que no es sorprendente que mucha gente enferme hoy en día de “burn out” si se tiene en cuenta como se vive en nuestra sociedad, y hace referencia a la sensación de estrés continuo que nos causa el hecho de estar conectados sin pausa. Nunca estamos ilocalizables, siempre atentos al trabajo mediante el correo electrónico en la palma de nuestra mano, sin un momento para nosotros mismos por culpa de la mensajería instantánea con notificaciones push.

El premio Nobel, aconseja hacer pausas en el uso del teléfono y practicar todas aquellas actividades que nos distraigan del ritmo de vida estresante al que nos vemos lanzados. Realizar deporte, escuchar música, o leer un libro son actividades que el premio Nobel experto en neurología nos insta a que llevemos a cabo. Una práctica que Thomas realiza y nos aconseja es que al llegar a casa a la noche apaguemos todos los dispositivos electrónicos y los volvamos a conectar a la mañana siguiente, Algo para muchos imposible, pero que el Neurólogo asegura puede ayudar a prevenir la fatiga crónica.

La fatiga crónica se refiere a un cansancio intenso y continuado, que no se alivia mediante el descanso o las horas de sueño y no es causado por otras enfermedades conocidas, las causas más probables de esta patología son la edad, una previa enfermedad, el estrés, la genética y los factores ambientales, los síntomas se asemejan a los de la gripe, y otras enfermedades virales comunes, y abarcan dolores musculares, dolor de cabeza y gran fatiga.

Nuestro consejo, como el de Südhof es que te tomes un tiempo al día para desconectar, deja el ordenador, deja la tablet, deja el smartphone a un lado, túmbate un rato a escuchar música o leer un libro, quizás un buen paseo. Aunque no tengas fatiga, seguro que estas prácticas te van a sentar muy bien.

El uso del smartphone podría causar fatiga crónica